Paul KARRER (Moscú, 1889 – Zurich, 1971) recibió el premio Nobel de Química de 1937 “por sus investigaciones en carotenoides, flavinas y vitaminas A y B2”, compuestos que se corresponden exactamente con el título de su conferencia del premio. Aunque nacido en Rusia, sus padres, suizos, volvieron a su país cuando Paul era un niño, por lo que se educó en Suiza, estudió química en la Universidad de Zurich y se doctoró en 1911 bajo la dirección de Alfred Werner. Después trabajó con el profesor Ehrlich, premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1908, y en 1919 sucedió a Werner en la cátedra. En la conferencia del Nobel señaló el gran avance que había experimentado la bioquímica moderna gracias a los procesos de adsorción selectiva de Willstätter, las separaciones con la ultracentrífuga de Svedberg y el análisis cromatográfico de Tsvett. Utilizando estos procedimientos, Karrer aisló carotenoides tanto de vegetales como de animales (zanahoria y yema de huevo, por ejemplo), y también vitamina A del aceite de hígado de bacalao. Cuando determinó la estructura del beta caroteno y de la vitamina A, demostró que la fórmula de esta equivalía a la mitad de la molécula del caroteno, tareas que completó en 1930. Después confirmó la constitución de la vitamina C que había sido propuesta por Szent – Györgyi (premio Nobel de Medicina o Fisiología también de 1937). En 1935, utilizando la vitamina cristalizada por Kuhn a partir del suero lácteo, Karrer determinó la fórmula estructural de la riboflavina (o lactoflavina, vitamina B2) y fue capaz de sintetizarla. Al tiempo, deshizo un equívoco: la B2 no tenía nada que ver con la vitamina antipelagra PP, ya que esta era la amida del ácido nicotínico. En 1938 logró la síntesis de la vitamina E (tocoferol) con lo que siguió abriendo puertas a la comprensión del papel de las vitaminas en el metabolismo.
Richard KUHN (Viena, 1900 – Heidelberg, 1967) ganó el premio Nobel de Química en 1938 “por sus trabajos en carotenoides y vitaminas”, pero lo recibió después de la Segunda Guerra Mundial, ya que tuvo que renunciar al premio por orden de Hitler, molesto porque le habían dado el Nobel de la Paz a un prisionero en campo de concentración. Consecuentemente, no hubo lección magistral. Kuhn estudió y se doctoró con Willstätter en 1922 con una tesis sobre la especificidad de las enzimas. Tras trabajar en Zurich se trasladó a Heidelberg como profesor de bioquímica. Investigó en muy diversos campos teóricos: estereoquímica, síntesis de polienos y cumulenos (compuestos con dobles enlaces contiguos), relación entre la constitución y el color, acidez de hidrocarburos; pero fue reconocido principalmente por sus trabajos sobre carotenoides, flavinas, vitaminas y enzimas. Los estudios de los compuestos con dobles enlaces le sirvieron para clarificar la estructura de los carotenoides, de los que descubrió ocho. Kuhn trabajó con las vitaminas A y B2 casi simultáneamente con Karrer obteniendo unos resultados comparables, pero él aisló la B2 cristalizada, así como la B6 (piridoxina). La deficiencia de estas vitaminas produce en las personas inflamaciones en boca y lengua (B2) y dermatitis (B6).
Adolf BUTENANDT (Breuerhaven, 1903 – Munich, 1995) ganó la mitad del premio Nobel de Química de 1939 “por su trabajo en las hormonas sexuales” pero, como a Kuhn y por los mismos motivos, el gobierno alemán le obligó a renunciar al premio. Pudo recogerlo en 1949 al acabar la guerra, pero no hubo conferencia de aceptación. Butenandt fue discípulo de Windaus y con él hizo la tesis doctoral en 1927. Continuó las investigaciones con el colesterol de su maestro y dedujo que las hormonas sexuales eran esteroides que derivaban del colesterol. Trabajando con la técnica del microanálisis de Pregl, utilizando unos 15 microgramos de sustancia, fue capaz de aislar e identificar la estrona, que regula el desarrollo sexual de la mujer, la androsterona, que tiene la misma función en el hombre, y la progesterona, hormona sexual femenina relacionada con el embarazo. A partir de la androsterona obtuvo la testosterona, independientemente de Ruzicka. Su trabajo con las hormonas sexuales condujo a la síntesis industrial de la cortisona.
Butenanadt estuvo itinerando como profesor entre 1936 y 1960, año en el que llegó a director de la Max Planck Society en Munich.
Leopold RUZICKA (Vukovar, 1887 – Zurich, 1976) obtuvo la mitad del premio Nobel de Química en 1939 “por su trabajo en polimetilenos y altos terpenos”. Aunque nació en Croacia, se educó en Alemania y Suiza e hizo la tesis doctoral bajo la dirección del profesor Hermann Staudinger (que no fue Nobel hasta 1953 por su trabajo en química macro molecular). Cuando Staudinger sucedió en Zurich al profesor Willstätter, Ruzicka era su ayudante. En 1917 se nacionalizó suizo y alcanzó el profesorado en 1929. Mientras tanto, ayudado por empresas farmacéuticas y de perfumes, se dedicó al trabajo de laboratorio. En la conferencia del Nobel, titulada “Anillos de muchos miembros, compuestos con muchos terpenos y hormonas sexuales”, celebrada en 1945, después de la guerra y no en el año de la concesión del premio, relató los resultados de sus investigaciones. En el trabajo con perfumes aisló e identificó la civetona, una cetona endocíclica con un anillo de 17 carbonos y la muscona, una cetona de 15 carbonos responsable del aroma del almizcle. (El descubrimiento de estructuras con anillos de tantos átomos de carbono acabó con la teoría de Baeyer que establecía en seis la norma general de estabilidad). También elaboró la ciclopentadecanona, un perfume sintético. Sistematizó el estudio de los terpenos, basando sus estructuras en unidades de isopreno y distinguiendo los sesquiterpenos, de 15 átomos de carbono, los diterpenos como el ácido abiético y los tri y politerpenos. Sus investigaciones con estos compuestos le sirvieron para Identificar el fitol, constituyente alcohólico de la clorofila, y para ayudar al establecimiento de la estructura de la vitamina A. En su trabajo con las hormonas sexuales masculinas clasificó el colesterol como un triterpenoide, definiendo los terpenoides como terpenos con un número diferente de átomos de carbono. Es concebible, dijo, que las hormonas sexuales puedan formarse en el organismo por degradación oxidativa de la cadena lateral del colesterol. Así, en la androsterona, la cadena lateral está sustituida por un grupo ceto y en la testosterona por un grupo OH y el OH del carbono 3 por un grupo ceto. Ruzicka validó el trabajo de Butenandt, que fue quien, con otros colaboradores, aisló las primeras seis hormonas.