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2017. Efemérides y la Humanidad en el Universo

El Reino Unido (RU) ingresó en la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1973, siete años después de ser creada. En el 2013, la ahora llamada Unión Europea (UE) la componen 28 países con la incorporación de Croacia y alcanza la cifra de 508 millones de habitantes, más que EEUU y Rusia juntas. El RU tiene 65,8 millones de habitantes, que suponen el 13 % de la UE 28. El Gobierno conservador del RU convocó un referéndum de salida de la UE denominado popularmente Brexit, en el que el 48 % votó a favor de la permanencia. Ahora, el gobierno de la ‘premier’ Theresa May se enfrenta a unas negociaciones harto onerosas y a un futuro que, sin duda, empequeñecerá al RU económica, política y militarmente.

La ruta del independentismo la iniciaron los escoceses, perdiendo un referéndum de independencia del RU, siguió el Brexit y continuó Cataluña, que convocó un referéndum de secesión contrario a la Constitución Española y al propio Estatuto de Autonomía catalán. El Tribunal Constitucional, a requerimiento del Gobierno, lo acusa de ilegal, pero la consulta se celebra en condiciones restrictivas. Pocos son los contrarios a la secesión que van a votar, por lo que la participación es muy baja y la mayoría de síes a la independencia, amplísima. El Parlament de Cataluña, en ausencia de la oposición (casi la mitad de la Cámara) proclama la independencia. El Gobierno español, con la ley en la mano y con el apoyo de la mayoría de la oposición, anula la proclamación de independencia y convoca elecciones autonómicas legales. En ellas, ganan los secesionistas en escaños, 70, pero no en votos (47 % aproximadamente). Ellos quieren la independencia basándose en razones sentimentales históricas (hay líderes que lloran porque se la niegan), en que ‘pierden dinero con España’ y en que ‘los países pequeños, como los nórdicos, son los más prósperos de Europa’. ¿Tienen razón los catalanes independentistas? Quizás, si no existiesen países pequeños pobres, si no tuviesen en contra a la propia UE, temerosa de que el ejemplo se transmita. Quizás, si los Bancos catalanes y muchas grandes y medianas empresas no abandonasen sus sedes catalanas para trasladarse a Madrid o Valencia para no perder clientes españoles. La secesión catalana, ¿una aventura futura? La plataforma ‘Barcelona no es Cataluña’ exhibe una supuesta nación que engloba parte de Tarragona, Barcelona y una amplia zona costera a la que llaman Tabarnia. A esta ‘nación’, representada por el autor y actor cómico Boadella, que cuenta con más de seis millones de habitantes frente al millón y pico del resto (Lérida, Gerona y algo más), Cataluña, dicen, la roba, por lo que convocan un referéndum legítimo de autonomía para octubre del 2019 que ganarán ampliamente. La secesión catalana es también una aventura del pasado. El escritor Javier Cercas cita a Agustín Calvet, ‘Gaziel’, que en octubre de 1934 publicó: “Lluís Company lanza una declaración de guerra…fuerza a la violencia al Gobierno (republicano) de Madrid…por un Estado catalán que, dada la existencia de la Generalitat, no se necesita para nada…La Constitución ha sido desgarrada y pisoteada por los mismos que la votaron”.

El odio latente. El odio también en Myanmar. El Ejército de Salvación Rohingya pasó a la acción armada en el 2016 y el ejército birmano contestó desproporcionadamente matando no sólo a los que calificó como terroristas sino a civiles musulmanes rohingyas en una acción denunciada por la ONU como de limpieza étnica. La minoría rohingya huye en masa a refugiarse en Bangladés, pero son detenidos en la frontera. Y allí se quedan, a la intemperie y sin alimentos. La princesa Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la paz en 1991 “por su lucha no violenta a favor de la democracia y de los derechos humanos”, es actualmente Consejera de Estado (equivalente a jefa del Gobierno) de Myanmar, después de que su partido ganase las elecciones frente al régimen militar. Ella dijo que no sabía por qué huían los rohingya. Otros dicen que por qué no le quitan el Nobel.

El ejército iraquí y las fuerzas kurdas, con ayuda militar internacional (incluso española), han derrotado al Estado Islámico (Daesh o ISIS). Haider al Abasi, primer ministro iraquí, anuncia el fin del EI en Irak; pero todos saben que su lucha terrorista continuará.
El día 2 de noviembre de 1917, Arthur Balfour, primer ministro (conservador) del Reino Unido, en plena guerra mundial, declara: “un hogar nacional para el pueblo judío en la Palestina otomana”. Un siglo después continúa la guerra interminable en el hogar de Israel.
¿Leyes contra el odio? El premio Nobel de la Paz del 2017 se le concedió a la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN en siglas inglesas) “por su trabajo para atraer la atención sobre las catastróficas consecuencias humanitarias de cualquier empleo de las armas nucleares y por sus esfuerzos para conseguir un tratado que prohíba dichas armas”. Las naciones que poseen armas nucleares, expuestas en orden decreciente al número, son: Rusia, EEUU (entre ambas tienen más del 90 % de las armas), Francia, China, Reino Unido, Pakistán, India, Israel y Corea del Norte. Además, las bombas atómicas de ahora son más potentes que las que arrasaron Hiroshima y Nagasaki en 1945, y las hay de hidrógeno; son artefactos que destruyen indiscriminadamente objetivos militares y civiles. Pero, ¿no impide el efecto del terror su uso, como demuestran estos últimos setenta años? Reiss-Andersen, del Comité Noruego del Nobel, recordaba, en la ceremonia de entrega del premio, que 468 ONGs de más de cien países apoyaban a ICAN y mantenían que las armas atómicas no dan seguridad, sino inseguridad, porque ¿dónde quedan los errores humanos, los ‘hackers’ y los terroristas? (Y los líderes locos, apunta el que esto escribe). Actualmente, el Tratado de No Proliferación (TNP) está suscrito por las naciones que más armas nucleares poseen, pero no por las menos tienen, que son Pakistán, India, Israel y Corea del Norte (aunque quizás sean también capaces de arrasar el planeta). Las naciones firmantes del TNP se comprometieron a no seguir fabricando. Para ICAN el marco legal actual es claramente insuficiente y busca un tratado que prohíba las armas nucleares, similar al que prohibía las armas químicas, biológicas, minas antipersonas y bombas racimo, armas que son menos devastadoras que las atómicas. Hasta la fecha de concesión del premio Nobel, 127 naciones habían firmado un acuerdo para prohibir y eliminar las armas nucleares.

El premio Nobel de Física del 2017 lo recibieron Rainer Weiss (1932, Berlín) del MIT, Barry C. Barish (1936, Omaha) del Caltech, y Kip S. Thorne (1940, Logan) también del Caltech “por sus contribuciones decisivas al detector LIGO y a la observación de las ondas gravitatorias”. Es uno de esos raros premios Nobel que se conceden inmediatamente después de la consecución de resultados. Los detectores LIGO (Interferometría Laser de Ondas Gravitacionales) llevaban construidos hacía casi medio siglo pero no habían captado señales. Los tres galardonados también recibieron en el mismo año el premio Princesa de Asturias de las ciencias. Rainer Weiss dijo en el acto de recepción del Nobel: “Hemos medido directamente las ondas gravitatorias predichas hace cien años por Albert Einstein. Estas ondas, que viajan a la velocidad de la luz, constituyen un nuevo método de estudio del Universo, por lo que esperamos que tengan un impacto significativo en el futuro en la astronomía y en la astrofísica. Las primeras ondas detectadas provenían de la colisión de dos agujeros negros, cada uno con una masa de unos treinta soles. Después hemos medido otros cuatro eventos, el más reciente con el LIGO y con el VIRGO, el detector franco-italiano, que nos ha ayudado a localizar el suceso en el cielo. Todos los eventos ocurrieron hace mil millones de años. En el último agosto medimos las ondas de colisión de dos estrellas de neutrones, un suceso que fue también detectado por otros instrumentos astronómicos”. El hecho de que los detectores sean capaces de observar las deformaciones del espaciotiempo producidas por astros menos masivos que los agujeros negros puede servir, en opinión del investigador español Juan García – Bellido, tan positivo como siempre, para el estudio de la materia y la energía oscuras y para testar la teoría general de la relatividad con respecto a la gravedad cuántica.

El premio Nobel de Química 2017 lo consiguieron Jacques Dubochet (1942, Suiza) de la Universidad de Lausana, Joachim Frank (1940, Alemania) de la Universidad de Columbia, y Richard Henderson (1945, Edimburgo) del Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, “por el desarrollo de la microscopía crio-electrónica para la determinación en alta resolución de la estructura de biomoléculas en una disolución”. En su alocución, Dubochet dijo que cuando hizo sus primeras imágenes de moléculas, treinta años atrás, trabajaba con una resolución de 35 angström, pero que “la reciente revolución de la microscopía crio-electrónica es consecuencia de que a 3,5 angström de resolución los átomos son visibles, vemos cómo se sitúan los átomos en las moléculas”. Actualmente se dispone de imágenes tridimensionales de biomoléculas, por ejemplo proteínas, que sirven para estudiar sus mecanismos de acción. Dubochet, con su sentido del humor, confesó que “Nosotros tres somos biofísicos, tres científicos que trabajan en biología con el espíritu de un físico. Aunque nunca hemos sido buenos químicos, hemos recibido un Nobel en Química. Hemos promocionado, de acuerdo con el principio de Peter, hasta alcanzar nuestro nivel de incompetencia, pero creemos que este premio es un testimonio de la unidad de la ciencia”.

El premio Nobel de Medicina o Fisiología correspondió a Jeffrey C. Hall (1945, New York) de la Universidad Maine, Michael Rosbash (1944, Kansas City) de la Universidad Bandreis, y Michael W. Young (1949, Miami) de la Universidad Rockefeller “por sus descubrimientos de los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano”. Rosbash dijo en su intervención que “hemos sido galardonados por nuestros estudios sobre los genes y los mecanismos que subyacen a estos despertadores diarios, que son los mismos relojes para los humanos y para las moscas de la fruta, y afecta a todas las formas de vida del planeta y a casi a todos los aspectos de la fisiología humana”. Hall es un genetista de las moscas y Rosbash un genetista molecular: ambos unieron sus conclusiones. Young hizo, en su ‘lectura’ de aceptación del Nobel, un repaso histórico que tituló: “Viajes en el tiempo: Un periplo de cuarenta años desde los relojes mutantes de la Drosofila a los desórdenes circadianos humanos”. El ritmo circadiano se define como las oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares. Las oscilaciones pueden estar asociadas a los cambios diarios, por ejemplo, de luz y temperatura, o estar espaciadas en el tiempo como el metabolismo, la producción de calor o la floración de las plantas. En la expresión de los ritmos circadianos intervienen procesos hormonales y sus disfunciones se han relacionado con alteraciones del sueño, con depresiones y con trastornos bipolares.

Algunos comentaristas científicos opinan que uno de los próximos premios Nobel de Fisiología o Medicina será concedido a la técnica CRISPR y que una de las personas galardonadas será el investigador español Francisco Mojica, de la Universidad de Alicante. El CRISPR (siglas inglesas de Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas) es una zona del ADN de algunas bacterias que actúa como un mecanismo inmunitario frente a los virus. Cuando el virus inyecta su ARN en la bacteria, las proteínas ‘cas’ son capaces de cortar una pequeña parte, modificándola e integrándola en el ADN bacteriano dentro del conjunto e secuencias CRISPR. Oportunamente, los fragmentos del ADN vírico que contienen las secuencias son utilizados por la bacteria para detectar y destruir virus similares. Dice Mojica que el CRISPR-cas constituye el único mecanismo de defensa pro-cariótico: el microbio emite unas ‘tijeras moleculares’ que destruyen el virus o, dicho de otra forma, los espaciadores de los CRISPR-cas9 reconocen secuencias y guían a la nucleasa cas9 para cortar y degradar los elementos exógenos. Un ARN dirige el cas9 al lugar de la mutación, donde cortan el ADN que después puede ser reparado por la célula. (Además del cas9 existen otras proteínas cas utilizables). En embriones humanos de ocho células es posible, usando la técnica CRISPR-cas, eliminar mutaciones ¿Se conseguirá así eliminar enfermedades hereditarias?

Fallece Jesús Mosterín (1941, Bilbao – 2017, Barcelona) víctima de un cáncer de pulmón provocado por exposición al amianto. Fue catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia, temas sobre los que escribió un diccionario en colaboración con Tonetti. Como matemático se dedicó a la teoría de conjuntos. Escribió estudios sobre Frege, Cantor, von Neumann, Godel y Turing. Mosterin, fiel seguidor de Bertrand Russell, escribió el prólogo a la edición en español de la Historia de la Filosofía (¡en la que no aparece el Occidental del título original!) del filósofo británico. En dicho prólogo, nos cuenta cómo Russell se apeó del idealismo hegeliano y se pasó a la lógica de Frege y al simbolismo matemático de Peano, cómo escribió, en colaboración con Whitehead, los tres enormes volúmenes de los Principia Mathematica, en un (¿fracasado?) intento de reducir a la lógica toda la matemática. Gödel, basándose en esta obra, formuló el teorema de la incompletitud: la imposibilidad de formalizar completamente la aritmética en un sistema consistente de axiomas y reglas de inferencia. Russell, dice Mosterin, también intentó demostrar que la física es reducible a los datos sensibles inmediatos y, como en la lógica, tampoco logró su objetivo; no obstante, “hacer la lista de las influencias de Russell equivaldría a contar toda la historia de la filosofía contemporánea”. Mosterin fue un erudito que se paseó por muchos temas: genoma, bioética de las células madre embrionarias, cosmología, mística cósmica, trato a los animales, etcétera. En política, abogaba por un mundo sin estados nacionales y con fuertes organizaciones mundiales, era liberal en economía y libertario para los individuos. Permanece como ejemplo de intelectual trabajador, honesto y comprometido.

La Reforma

En el 2017 se cumplen quinientos años de la publicación de las noventa y cinco tesis de Lutero que supusieron el comienzo de la Reforma. Las tesis fueron amplia y rápidamente difundidas por la imprenta. Clamaban contra la posibilidad de comprar el perdón de los pecados mediante las bulas papales, equiparaban la eucaristía al perdón de los pecados, avalaban el bautismo como sacramento, pero no admitían que el matrimonio lo fuese. Martin Lutero (1483 – 1546) era un eclesiástico católico agustino que protagonizó el cisma contra la Iglesia de Roma, cisma que implicó tan trágico conflicto nacionalista entre las Europas del norte y del sur, que hubo guerras durante dos siglos. En 1521, el Papa León X le excomulgó por apóstata y en 1525 se casó con la monja Catalina de Bora, con la que tuvo tres hijas y tres hijos. En 1534 tradujo, con la ayuda de seis colaboradores, la Biblia al alemán. Lutero apoyaba a la nobleza, a las oligarquías feudales, incluso en una rebelión campesina que produjo más de cien mil muertos. Era un antisemita visceral: acusaba a los judíos por sus mentiras, injurias y blasfemias y pedía quemar las sinagogas, arrasar sus casas, quitarles sus libros de plegarias, su dinero y obligarles a que trabajasen con el sudor de su frente. Un recetario fielmente ejecutado por los nazis. Lutero fundó la Iglesia luterana, pero fueron apareciendo otras Iglesias protestantes con tantos o más seguidores: anglicanos, calvinistas, bautistas, metodistas, evangélicos y pentecostales, entre otros.

La revolución rusa

Ha pasado un siglo desde la revolución rusa, un siglo desde aquellos ‘diez días que estremecieron al mundo’, como escribió el estadounidense John Reed ¿Qué hacía Trotski en aquellos días? Lev Davidovich Bronstein, León Trotski, nacido en Ucrania en1879 en una familia judía, era un joven estudioso del materialismo dialéctico de Marx y Engels. Más tarde, militando en la minoría menchevique del partido obrero, criticaba a la mayoría bolchevique de Lenin. En 1905, año en el que Rusia se rinde en su guerra con Japón, Trotski, separado del partido, preside el primer soviet (consejo local obrero) elegido en San Petersburgo (después Petrogrado); pero el soviet es disuelto y Trotski exiliado. Los bolcheviques propugnan una ‘dictadura democrática de los obreros y campesinos’, y para lograrla ofrecen a las gentes el sufragio universal, la disolución de los latifundios y la jornada de ocho horas. Trotski va más allá de Rusia. No cree en el triunfo de la revolución si no está apoyada por las masas de otros países, especialmente por Alemania, donde lucha Rosa Luxemburgo. Y grita ‘¡Trabajadores de todo el mundo, uníos!’
Llega 1917 con la revuelta popular contra la Primera Guerra Mundial, con la dimisión del zar Nicolás II, con la reconstitución de los soviets y con la presidencia del social revolucionario Kérenski del Gobierno Provisional de coalición con participación de las clases poseedoras. El gobierno persigue a los bolcheviques y encarcela a Trotski y otros, aunque tiene que liberarlos por carecer de pruebas de su alianza con los alemanes. Los soldados en el frente se rebelan por la paz y proclaman: “¡Cuando la tierra pertenezca a los campesinos, las fábricas a los obreros y el poder a los soviets, sabremos que tenemos algo por lo que pelear y pelearemos!” Y Lenin da un ultimátum: “Todo el poder para los soviets o la insurrección. No hay término medio”. El 17 de octubre (fecha del calendario antiguo), John Reed (todas las citas anteriores y posteriores son suyas) entrevista a Trotski, presidente del Soviet de Petrogrado, quien dice: “El Gobierno Provisional es impotente. La burguesía lo controla. El ejército está con nosotros. Los soviets son la representación popular más perfecta. Apoyados por los soldados de las trincheras, los obreros de las fábricas y los campesinos de aldea son la espina dorsal de la revolución”. Más: “La guarnición de Petrogrado no reconoce al Gobierno Provisional. No obedeceremos más órdenes que las que emanen del soviet de Petrogrado por conducto de su Comité Militar Revolucionario”. Y Kérenski subraya la actividad de Bronstein-Trotski.
Lenin, antes de ocultarse, dijo que la actuación debería ser el 25 de octubre, el día de la apertura del Congreso de los soviets de toda Rusia. Trotski, jefe del Comité, da la orden de asaltar el Palacio de Invierno. El 26 de octubre huye Kérenski mientras detienen a sus ministros. Vuelve Lenin, que sería nombrado presidente del Presidium y de todos los soviets. Trotski, al aceptar el cargo de Negocios Extranjeros, dice: “O la revolución rusa desencadena un movimiento revolucionario en Europa o las potencias europeas aplastan la revolución rusa”.
El 28 de octubre, Kérenski, apoyado por los cosacos, los ferroviarios, que paran los trenes, y los telegrafistas, que no retransmiten, se acerca a Petrogrado. El día 30, Trotski anuncia la derrota de Kérenski abandonado por los cosacos. Trotski escribe a los embajadores aliados en busca de armisticio y paz democrática sin anexiones, a lo que contestan que un armisticio separado con Alemania tendría las más graves consecuencias para Rusia.
En 1918 cae el Káiser Guillermo II en Alemania y acaba la Guerra Mundial. En Rusia, en el mismo año, empieza la guerra civil entre el ejército blanco antibolchevique y el ejército rojo de Trotski. Este gana una guerra con muchos muertos y más pobreza. En 1922, Josif Stalin es el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Su política es ´socialismo en un país’, contraria a la idea de Trotski de extender la revolución proletaria a los países más importantes de Europa y de prevenirse contra la dictadura burocrática. Lenin muere en 1924. Stalin comienza el plan de industrialización y las purgas y Trotski sufre un largo exilio por Turquía, Francia, Noruega y, finalmente México, donde es asesinado en 1940 por el comunista catalán Ramón Mercader, dirigido por el servicio secreto estalinista.

Primer paso: el sistema solar

La Humanidad tiene un enemigo vengativo: la propia Humanidad ¿Se destruirá a sí misma?
El homo sapiens, el animal más inteligente, inventó armas y las empleó para obtener alimento y territorio, luchó contra otros congéneres y mató. Los vencidos que consiguieron huir buscaron vengarse: guerra. Los homo sapiens evolucionaron, se reunieron en naciones y construyeron armas cada vez más letales. Se enzarzaron en guerras de hasta treinta y cien años de duración en las que emplearon explosivos. Y llegaron las guerras mundiales: en la primera se usaron tanques, aviones y gases tóxicos; la segunda trajo el arma definitiva: las bombas atómicas arrasaron dos ciudades japonesas y finiquitaron la contienda porque no había posibilidad de contestación. Pero ahora poseen armas atómicas capaces de asolar el mundo varias veces los Estados Unidos de Norteamérica, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel, Corea del Norte y, posiblemente, Irán, por lo que hay una múltiple posibilidad de contestación. ¿Estamos en estos años, como opinan muchos, inmersos en la tercera guerra mundial? Desde luego hay guerras abiertas entre las grandes potencias y el Estado Islámico, los talibán y los terroristas de todo signo. Además, existe una amenaza de enfrentamiento nuclear entre EEUU y Corea del Norte (con China expectante por si los beneficios) ambas naciones dirigidas por dos niños macarras con un botón rojo para jugar: Trump, un incompetente dotado de mente infantil (hebrefenia) y Kim Jong-un, el obeso desafiante, los dos con su acompañamiento de obedientes secuaces ¿Nos salvará el terror de la destrucción?
La denominada civilización depende de recursos no renovables en camino de agotarse, como el petróleo, que se está obteniendo de prospecciones cada vez más profundas y mediante ‘fracking’, procedimientos que generan una contaminación adicional. Además del empleo como combustible, el aprovechamiento integral del petróleo se consigue con la petroquímica que produce multitud de derivados, entre ellos los plásticos, que acaban en los océanos y en el vientre de los peces. Los desperdicios de todo tipo que son arrojados al mar ponen en peligro el plancton, alimento de peces y renovador de la mayor parte del oxígeno atmosférico ¿Habrá remedio con las energías renovables?
Un ejemplo de corrección ¿a tiempo? lo constituye la sustitución por otros compuestos de los clorofluorcarburos (CFC) empleados en la industria del frío y en aerosoles. Los CFC debilitan la protectora capa de ozono situada a unos veinticuatro kilómetros de altura, que nos defiende de la agresiva radiación ultravioleta, destructora de los microorganismos del suelo y responsable de los cánceres de piel.
Nunca llueve a gusto de todos: hay países con gran deficiencia de agua dulce y otros que contaminan sus aguas con desperdicios, abonos y detergentes. Los nitratos y fosfatos sirven de alimento a las algas y a las bacterias que las descomponen, que al consumir oxígeno destruyen vida ¡En la Tierra hay un mundo de agua para desalar y montañas de hielo para beber!
Un peligro inmediato que está en boca de todos (menos en las de algunos políticos, esos conductores de masas) es el cambio climático producido por el consumo humano. Los combustibles que al quemarlos generan dióxido de carbono, el metano producido por la liberación de gas natural y por la fermentación de residuos orgánicos, y el mismo vapor de agua, impiden la expulsión del calor en forma de radiación infrarroja. El aumento de la temperatura en la Tierra por el efecto invernadero, que según muchos científicos especialistas ya no tiene marcha atrás (aunque todavía puede evitarse que sobrepase ciertos límites), puede acabar no sólo con muchos ecosistemas, sino con la propia vida humana. Ahí está el ejemplo del planeta Venus, el infierno, con un efecto invernadero descontrolado y una temperatura en superficie de más de cuatrocientos grados centígrados. Algunos científicos de renombre abogan por la sustitución de la combustión del petróleo, del gas natural, del carbón y de la madera para la producción de energía, por la energía nuclear que no produce dióxido de carbono ni contaminación química, pero sí residuos radiactivos difíciles de almacenar en depósitos seguros durante el largo tiempo necesario, además del riesgo de accidentes que liberen productos radiactivos. La mejor solución para el suministro de energía a la Humanidad está en la fusión nuclear, la energía de las estrellas, tan difícil de domesticar: unos dicen que es la energía del futuro y otros que siempre lo será.
¿Acabará matándose la prolífica Humanidad? El cura anglicano Thomas Malthus publicó, hacia el año 1800, el libro titulado ‘Ensayo sobre el principio de la población’ en el que advertía del peligro de crecimiento en progresión geométrica del número de habitantes, ya que ”la población aumenta siempre más rápidamente que el aprovisionamiento”. En aquellos tiempos el mundo estaría poblado por unos mil millones de personas; doscientos años después la cifra se ha multiplicado por siete. Estas cifras son aproximadas y proyectarlas al futuro es tarea vana ¿La progresión será aritmética, geométrica o sorprendentemente descendente? Si durante los próximos doscientos años se mantuviese el actual ritmo desenfrenado, la población mundial podría alcanzar el tremendo valor de cincuenta mil millones de personas, una cifra que algunos estiman como el límite que la Tierra podría alimentar “siempre y cuando la distribución de los recursos fuera eficaz y equitativa”. En cualquier caso, la explosión demográfica supone que todos los peligros antes expuestos (guerras, carencia de recursos, efecto invernadero) se agravarán drásticamente con el paso de unas décadas, no de unos siglos.

Las amenazas citadas, tan sucintamente desarrolladas, están tratadas en libros que pueden llenar una abundante biblioteca; unos y otros las resuelven con optimismo o con pesimismo, pero su evolución depende de la propia Humanidad. Mas otros peligros nos acechan por ahí fuera; citemos algunos. El Sol que nos da vida se encuentra hacia la mitad de su existencia en la secuencia principal; hasta dentro de unos cinco mil millones de años no se comerá a la Tierra cuando adquiera la forma de gigante roja, y es de esperar que mientras tanto no se descontrole en su calentamiento. Muchos objetos bombardean la Tierra de continuo, la inmensa mayoría se evaporan en contacto con la atmósfera, pero unos pocos, más grandes, de roca o de hierro, llegan a la superficie. Parece ser que el hielo de un pequeño cometa se evaporó a unos kilómetros de altura y asoló un bosque deshabitado en la región rusa de Tunguska. Las colisiones temibles deben provenir de los asteroides, aunque están vigilados y de momento no se advierte ninguno peligroso. No obstante, ahí está Bennu, llamado el asteroide de la muerte, una condrita carbonácea (que debe contener minerales hidratados y moléculas orgánicas) de casi medio kilómetro de diámetro que podría impactar contra la Tierra si modificase, desafortunadamente, su órbita actual. Ya ocurrió al final del periodo cretáceo: parece demostrado que el choque de un asteroide sobre la Tierra produjo una nube de polvo que oscureció y enfrió la superficie durante tanto tiempo que supuso la extinción de los grandes animales terrestres y buena parte de los oceánicos.

¿Y la madre Tierra? ¿Se enfadará con sus retoños más molestos y los castigará con más erupciones volcánicas, con más terremotos, con más tsunamis, con más inundaciones, con más…? La Humanidad habita en un sistema inestable y hace lo posible para que lo sea más. En general, la gente mira a corto plazo, se detiene, lógicamente, en los problemas cotidianos; pero algunos consideran intervalos de tiempo amplios. Tanto los optimistas como los pesimistas y sobre todos los escritores de ciencia ficción creen que una posible solución consiste en irse a habitar el espacio, en abrir nuevos caminos fuera de este planeta que tenemos ya medio jodido. En realidad, estamos en un planeta situado en una esquina de una galaxia enorme que es una mínima parte de un Universo que, aunque tenga fin, es como si no lo tuviera ¿Adónde ir? En los exteriores de la Vía Láctea (en el centro hay demasiada energía y demasiadas colisiones), según recuentos publicados por los escritores científicos, el astrónomo Carl Sagan y el bioquímico Isaac Asimov, puede haber hasta treinta mil millones de estrellas adecuadas para tener planetas habitables. No obstante, especulan que ‘sólo’ pueden existir “unos seiscientos millones de planetas habitables que contuviesen unas mil trescientas civilizaciones, una en medio millón de planetas con vida, de las cuales la mitad estarían más adelantadas que la Tierra” ¿Por qué no nos visitan ni nos mandan mensajes por microondas? La realidad es que la Tierra está aislada. Si la Humanidad encontrase un planeta habitable, por ejemplo en Alfa Centauri C, la estrella más próxima, situada a una distancia de 4,27 años luz, y si la Humanidad dispusiese de una nave espacial capaz de viajar a 200 km/s (equivalente a 720 000 km/h, velocidad nunca alcanzada) tardaría 6 400 años en llegar al planeta y otros tantos en volver. Cuando llegase podría enviar un mensaje que tardaría cuatro años y tres meses en ser recibido. La nave Pioneer 10, que porta un mensaje grabado en una placa y navega a una velocidad diez veces menor, llegaría a dicha estrella dentro de 64 000 años si fuese en esa dirección. Los astrónomos, que ya son capaces de detectar exoplanetas, creen que el denominado Kepler 452 b tiene unas características posicionales parecidas a la Tierra, pero está a unos 1400 años luz.
Debido a su aislamiento, la Humanidad debe conformarse, por ahora, con visitar y conocer el sistema solar, algo que ya se está haciendo, porque está ahí y porque hay que colonizarlo antes de que lo colonicen otros. El astro más próximo es la Luna, situado a una distancia media de 384400 km, esto es, a unas diez horas de viaje a la velocidad de escape de la Tierra de 11 km/s. El conjunto Tierra – Luna se comporta como un planeta doble cuyo centro de masas se mueve en órbita alrededor del Sol. Su origen, controvertido, dicen que fue debido a una gran colisión entre la Tierra y un protoplaneta del tamaño de Marte: los residuos del choque, por acreción, formaron la Luna. El satélite es una enorme roca sin apenas atmósfera sometido a las letales radiaciones ultravioleta y gamma donde parece imposible que haya habido o haya cualquier tipo de vida; pero tiene agua sólida en zonas de umbría permanente y agua atrapada en cristales bajo la superficie ¿Sería posible que las personas humanas habitasen la Luna? Podrían hacerlo viviendo en cavernas interiores y en cúpulas exteriores especialmente diseñadas. La maquinaria y la mayor parte de los materiales serían llevados desde la Tierra con un coste gravoso. Otra posibilidad de ubicación consiste en la construcción de estaciones espaciales en las posiciones de equilibrio, zonas en las que se compensan las gravedades de la Tierra y la Luna. Son los llamados puntos de Lagrange, en honor al matemático francés que los calculó. Los puntos estacionarios L4 y L5, los de mayor área, se encuentran situados en una órbita superior a la de la Luna, en posiciones simétricas por delante y por detrás de ésta. El transporte de materiales desde la Luna es más barato que en la Tierra, ya que la velocidad de escape es de 2,4 km/s, casi cinco veces menor.
Mercurio es una roca con núcleo metálico. Su atmósfera es casi inexistente y su temperatura muy alta por la cercanía al Sol. Es prácticamente seguro que nunca ha habido y nunca habrá vida en este planeta.
Venus, el lucero de la mañana y de la tarde, es el planeta más próximo. Es gemelo de la Tierra en diámetro, en masa y en gravedad. Está rodeado de una espesa capa de nubes que reflejan la luz del Sol con gran eficacia: el albedo de Venus es del 0,75, por lo que es el tercer astro más brillante del firmamento. Tiene montañas más altas que el Everest, valles y cañones profundos sobre los que llueve ácido sulfúrico generado por el azufre escapado del interior del planeta. La presión en superficie equivale a noventa atmósferas terrestres y la temperatura es de unos 480 grados centígrados. Estos valores infernales han sido provocados por un efecto invernadero descontrolado debido a que el contenido de CO2 de la atmósfera es del 96 % ¿Hubo vida alguna vez en Venus, cuando había agua y otros gases distintos del dióxido de carbono? ¿Será la Tierra totalmente gemelo de Venus en el futuro? Algunos teóricos han estudiado la posible terraformación de Venus para transformarlo en un planeta habitable. Carl Sagan pensó en plantar algas en la superficie para que captasen el CO2; pero traspasar las nubes era misión imposible. Otros han ideado diversos métodos para eliminar la atmósfera incluso mediante cataclismos y oscurecimientos inviables. Y ahí sigue el problema.
Marte es una roca sin núcleo metálico. Se encuentra a una distancia de la Tierra que varía, según las posiciones orbitales, entre 56 y 400 millones de kilómetros. Su atmósfera es tan liviana que la presión en superficie es tan sólo un 1% de la terrestre, por lo que está sometido a radiaciones peligrosas. La temperatura en el ecuador varía entre 27 y -100º C. Al ser más pequeño, tiene menor gravedad que La Tierra. Parece ser que, en el pasado, no tuvo un efecto invernadero apreciable: los gases, dióxido de carbono y agua principalmente, se condensaron en los casquetes polares. Parece posible que el planeta tuviese una era con agua y ríos en la que el clima fuese propicio para la vida ¿Por qué no intentar regenerarlo? Por eso hay vehículos teledirigidos rodando en la superficie marciana (que no han encontrado vida). Se especula calentar Marte provocando un efecto invernadero controlado, pero ¿cómo? Algunos prácticos se atreven a proponer que se explosionen bombas atómicas en los polos para liberar dióxido de carbono y agua además de generar polvo ¡Cosas veredes, mío Cid!
En una órbita superior a Marte se ubica un cinturón de asteroides, el mayor de los cuales es Ceres, llamado planeta enano aunque es más de tres veces menor que la Luna. Puede tener agua en su interior y su temperatura media es de cien grados centígrados bajo cero. También hay cientos de asteroides, el grupo Apolo, que cruzan la órbita terrestre; por ahora no presentan peligro, pero ¿modificarán sus trayectorias por la acción gravitatoria de los planetas? El enorme Júpiter, cuya gravedad es la responsable de la formación de los asteroides, arrastra consigo, situados en los puntos de equilibrio de Lagrange L4 y L5, por delante y por detrás de su órbita, una cohorte de asteroides: los troyanos.
Los gigantes Júpiter y Saturno y los planetas helados Urano y Neptuno podrían albergar vida en las zonas de sus atmósferas en las que la temperatura fuera favorable, pero es muy difícil por falta de soporte. De los cuatro satélites de Júpiter descubiertos por Galileo, Ganímedes, el mayor satélite del sistema solar, y Calisto, ambos de un tamaño comparable a Mercurio, están formados por roca, poseen océanos interiores, tienen algo de oxígeno y su temperatura en superficie está en torno a -150º C. Ío, el satélite más cercano a Júpiter de los galileanos, tiene una gran actividad volcánica con desprendimiento de azufre y de dióxido de azufre, que al disociarse, proporciona una débil atmósfera de oxígeno y azufre. Europa que, como Ío, es de un tamaño similar a la Luna, está formado por roca, hielo en superficie y agua en el interior donde se especula que pueda haber vida. Titán es el mayor satélite de Saturno y tan grande (o más) que Ganímedes; ha sido visitado por la nave orbital Cassini con la sonda descendente Huygens, que han encontrado que posee una atmósfera muy densa formada por nitrógeno, metano y otros hidrocarburos, así como lagos en la superficie del satélite que contienen metano y macromoléculas hidrocarbonadas producidas por acciones fotoquímicas. En Titán, como en Europa, se especula con la existencia de vida microbiana. Otro interesante satélite de Saturno estudiado por la nave Cassini es Encélado, de tan sólo 500 kilómetros de diámetro: Lanza erupciones de hielo y agua procedentes del agua líquida, con sales de sodio y potasio, existente en su interior. Encélado tiene, bajo una corteza de hielo superficial, un océano que está en contacto con el núcleo caliente, por lo que puede haber chimeneas hidrotermales que, como en la Tierra, soporten vida.
¿Irá la Humanidad, masivamente, a algunos lugares del sistema solar descritos? Todos, todos ellos, tan difíciles de conquistar ¿Y más lejos? Quién lo viera.

El debate de la inflación cósmica

En 1981, Alan Guth, un físico teórico y cosmólogo estadounidense, supuso que en el origen del Universo existió un campo uniforme de gravedad negativa al que denominó inflatón. Dicho campo hizo que el espaciotiempo se expandiese por un factor de 1026 (unos cien cuatrillones) durante 10-33 segundos, un tiempo inimaginablemente breve que, no obstante, es diez órdenes de magnitud mayor que el tiempo de Planck. Estas hipótesis intentaban salvar la singularidad a la que conducía la teoría general de la relatividad, con un Big Bang de densidad y temperatura infinitas. Era un intento de justificar el origen sustituyendo la interpretación clásica por la cuántica. Así, se supuso que la incertidumbre cuántica habría hecho fluctuar el valor del campo inflatón produciéndose la inflación cósmica. En consecuencia, la teoría del universo inflacionario supone que el génesis es un falso vacío (con presión negativa y antigravitación) en el que las fluctuaciones cuánticas pudieron conducir a la inflación, estirándose lo microscópico hasta lo macroscópico y creándose el Universo. Según la teoría del campo inflatón, la existencia de galaxias, estrellas, planetas y vida, deriva de la incertidumbre cuántica microscópica amplificada por la expansión inflacionaria; pero, como matiza Brian Green, el campo inflatón es hipotético y su existencia está por demostrar.
El proceso inflacionario habría dado lugar a variaciones de temperatura que quedarían impresas en la radiación cósmica del fondo de microondas (MO), dice Lee Smolin. En efecto, en 1913 el satélite Planck cartografió el fondo MO con mayor detalle que nunca y los datos se ajustaban a la teoría de la inflación. Como señalan Anna Ijjas, Paul Steinhardt y Abraham Loeb (ISL, Inv. Ci., abril 2017) “las fluctuaciones cuánticas en la concentración de la energía inflacionaria da lugar a materia y radiación, para acabar en galaxias merced a la gravedad”. No obstante, siguen diciendo esos autores, “la teoría (inflacionaria) no predice ni el número ni la disposición de las galaxias, ni la cantidad de materia, ni por qué tuvo lugar el Big Bang”. Además, insisten, “la inflación no sólo requiere unas condiciones muy difíciles de obtener, sino que resulta muy difícil de detener una vez que ha comenzado, debido a que las fluctuaciones cuánticas del espaciotiempo varían de un lugar a otro, creando inflación en unas zonas en un proceso sin fin (que conduce a la creación de) múltiples universos con características distintas”. Este es el multiverso del físico teórico ruso – estadounidense Andrei Linde, que tiene su justificación en que la energía oscura repulsiva provoca una inflación caótica eterna. Los autores ISL lo llaman despectivamente multiembrollo, porque no conduce a nuestro universo observable.
Por otra parte, ISL se preguntan si el Big Bang fue una explosión o un rebote, ya que en el rebote no hay inflación. Además, denuncian que la teoría de la inflación no es falsable, ningún experimento puede desmentirla, lo cual no es científico. Sir Martin Rees está de acuerdo con esta afirmación: “Las supercuerdas y la inflación están muy por delante de cualquier comprobación”, dijo. (Una de las múltiples versiones de la inflación establece la relación entre ella y la teoría de cuerdas: ambas conducen al multiverso). Para ISL la teoría inflacionaria no tiene más apoyo que el principio de autoridad. Y este llegó en masa.
El físico español Juan García – Bellido (JGB) afirma contundentemente en el mismo número de la misma revista: “El paradigma inflacionario goza de mejor salud que nunca. Las críticas vertidas contra él resultan falaces y sus alternativas poco creíbles”. Ante la afirmación de ISL de que las desviaciones con respecto a la invariancia de escala de los datos del satélite Planck son minúsculas, JGB responde que no es cierto que los modelos típicos de inflación predigan variaciones de temperatura distintas de las observadas. Con respecto a la detección de las ondas gravitatorias (o gravitacionales), los medios de comunicación se hicieron eco de la satisfacción mostrada por Guth y de su desilusión cuando se publicó que eran debidas a colisiones entre agujeros negros y no eran ondas primordiales generadas durante la inflación. JGB justifica que la huella de las ondas gravitatorias primordiales en el fondo cósmico es aún demasiado pequeña para detectarla. Sobre el rebote, JGB afirma que necesita un ajuste fino más restrictivo que las condiciones iniciales requeridas para la inflación. Y sobre el multiverso dice que no es más que la realización natural a gran escala de las anisotropías del fondo de microondas.

En la revista Investigación y Ciencia no tardó en aparecer un artículo de contestación a ISL firmado por treinta y tres físicos, encabezados por Guth y Linde, en el que aparecen líderes tan notorios como Hawking, Lisa Randall, Susskind, Weinberg, Wilczeck o Witten, entre otros. ¡Todo un golpe de autoridad! Afirman que la inflación es un paradigma dominante en cosmología, como lo confirman los catorce mil artículos que contienen el término en el título o en el resumen. Aseguran que es verificable (pero no lo juran) y que ha sido sometida a un gran número de pruebas que ha superado. Reivindican con gran énfasis que la teoría predice la geometría plana del Universo a gran escala, confirma su homogeneidad y la existencia de fluctuaciones adiabáticas, así como la polarización de los fotones del fondo MO (¿no era un efecto del polvo de la galaxia?). Si hay multiverso, escriben, la inflación serviría para nuestro universo visible. Y hacen una aserción un tanto ingenua: La teoría del Big Bang no explica por qué el Universo presenta una densidad de masa casi igual a la crítica, pero el BB es aceptado, ¿por qué la inflación no lo es, sin reservas?, ¿lloriquean? Dignos: “La teoría de la inflación tiene más de treinta y cinco años, pero nadie dice que esté probada. Va avanzando”.
¡Tantos interrogantes! El influyente físico matemático británico Sir Roger Penrose afirma que un Universo plano sin inflación es más probable que con ella. Además, ¿dónde están los monopolos magnéticos, esos monstruos de enorme masa y tamaño diminuto que deberían haber subsistido al Big Bang? ¿Por qué la antimateria es tan minoritaria? ¿Es suficiente afirmar que la gran fluctuación cuántica que genera el Universo se consigue cuando el falso vacío cumple unas condiciones satisfactorias? La inflación eterna y el multiverso, que suponen un conjunto infinito de resultados, hacen que la inflación no pueda ser probada observacionalmente. Los autores ISL creen que “los cosmólogos deberían considerar nuevas opciones sobre el inicio del Universo”. (¿Es que ellos no se consideran cosmólogos?).

Multiverso

Algunos cosmólogos suponen que el universo donde vivimos no es el único, sino que es uno más entre los muchos mundos existentes. Max Tegmark (nacido en Suecia en 1967) distingue un multiverso procedente de la inflación cósmica, otro derivado de la inflación caótica eterna, que origina una enorme red de universos burbuja, un multiverso cuántico y otro matemático. Brian R. Greene (New York, 1963) clasifica nueve diferentes multiversos según los diversos aspectos que los caracterizan. Veamos de donde procede tanto universo.
En la inflación cósmica, algunos interpretan que ciertas regiones podrían haber detenido su expansión exponencial antes que otras, lo que justificaría que se formasen un número infinito de universos burbuja, uno de los cuales es el nuestro. Alan Guth, el pionero de la inflación, dijo que “la mayoría de las versiones de la teoría de la inflación predicen que no hay un solo universo”. Para justificar la existencia de tantas versiones manifestó: “La física fundamental del multiverso debería ser la misma pero, como dice la teoría de supercuerdas (que es la teoría de cuerdas con supersimetría), no hay un solo tipo de vacío (que no es algo sin nada sino lleno de campos de partículas de Higgs) y la naturaleza de cada universo depende de cómo sea su vacío. Según esto, habría muchos tipos de cosmos”.
La física interpreta el Universo desde el punto de vista clásico de la teoría de la relatividad y desde la perspectiva cuántica. La obtención de una imagen del Universo que aúne las dos interpretaciones, la gravedad y los cuantos, se ha demostrado inasequible excepto para la teoría de cuerdas. Para Leonard Susskind (New York, 1940), descubridor de la teoría junto al japonés – estadounidense Yoichiro Nambu (1921 – 2015), entre las innumerables soluciones que ofrece dicha teoría están las que consiguen unificar la gravedad con las otras fuerzas de la naturaleza. Las soluciones son tantas que se puede establecer un ‘paisaje’ de universos que responden a leyes físicas diferentes, y algunos de ellos son similares al nuestro. Pero Lee Smolin (New York, 1955) afirma que no se puede creer en una teoría que no tiene ni una sola predicción para un experimento real que sirva para refutarla.
La teoría M unifica las cinco teorías de cuerdas previas. Puede haber membranas M de hasta nueve dimensiones más el tiempo. Edward Witten (Baltimore, 1951) incluye un dimensión adicional de supersimetría. Las branas de una dimensión son cuerdas, las de dos dimensiones son hojas de energía. Nuestro universo sería una gran brana tridimensional que flota en paralelo con otros universos brana. Las colisiones entre estos mundos pueden destruirlos, dando comienzo a un nuevo multiverso ‘cíclico’ de universos brana paralelos.
En el multiverso cuántico, interpretación cuántica del multiverso, no hay predicción. Como dice Alan Guth, “en un universo eternamente sometido a inflación, cualquier cosa que pueda ocurrir, acabará ocurriendo; de hecho ocurrirá un número infinito de veces”. Según la interpretación de los ‘muchos mundos’ de Hugh Everett (Washington, 1930 – 1982) cualquier predicción ocurrirá en nuestro universo o en otro, ya que los universos coexisten en un espacio de probabilidades. Según Yasunori Nomura (Japón, 1974), “los múltiples universos burbuja producidos por la inflación no existen simultáneamente en el espacio real: tan solo coexisten en el espacio de probabilidades, es decir, como posibles resultados de observaciones efectuadas por personas que viven en cada mundo”. La interpretación de ‘muchos mundos’ tiene la ventaja de que la función de onda no colapsa porque el universo se ha partido en dos: el gato de Schrödinger está vivo en un universo y muerto en otro.
En el multiverso holográfico, nuestro universo podría ser un holograma, una mera proyección, según Juan Martín Maldacena (Buenos Aires, 1968). Como en la caverna de Platón, nuestras percepciones no son más que un débil indicio de una realidad mucho más rica que está fuera de nuestro alcance. El principio holográfico dice que la cantidad de información en una determinada región es proporcional al área de su superficie. Extrapolando, podríamos suponer que todo lo que experimentamos en nuestro universo es un reflejo de las leyes y procesos que actúan en la frontera. Sabemos que un holograma da toda la información tridimensional en solo dos dimensiones, es decir, en un plano ¿Es nuestro universo un holograma de universos de más dimensiones? ¿Hay universos de cinco dimensiones flotando a un milímetro de distancia del nuestro? ¿Puede estudiarse nuestro universo con las matemáticas más sencillas de otro de cinco dimensiones? Son preguntas que se hace el bueno de Michio Kaku.
¿Será posible simular el universo con ordenadores cuánticos en el futuro? Así lo asegura el informático Seth Lloyd (‘americano’ de 1960). Dice que el universo es un procesador de información gigantesco que es capaz de computación, por lo que deben surgir sistemas complejos como la vida. Las fluctuaciones cuánticas, afirma, realizan la programación del universo. Steven Pinker (Montreal, 1954) disiente: el computador nos dirige hacia el orden, ¿dónde entra el desorden? El segundo principio de la Termodinámica enuncia que la cantidad total de información en el sistema nunca disminuye: si hay orden aquí, habrá desorden allá.
Sobre la existencia real de un universo matemático, Tegmark lo tiene claro: “todas las estructuras que existen matemáticamente, también existen físicamente”. Greene también: “todo universo posible es real”. Para Greene, está resuelto el dilema de si las matemáticas se descubren porque son la naturaleza misma, o se inventan, es decir, no son reales porque el lenguaje matemático creció con nuestra adaptación biológica. Él decide que así como Einstein confió en sus ecuaciones de la relatividad, así como Dirac predijo la existencia de la antimateria (el positrón) desde una solución de su ecuación, “las matemáticas, todas, son la realidad”. Y añade que “la teorización matemática puede guiarnos a verdades ocultas (como el multiverso)”.
Las opiniones contrarias a la teoría de cuerdas y al multiverso son abundantes, desde las dudas de una investigadora en la teoría de universos como Lisa Randall (“no sé si vamos a encontrar pruebas de que existen otros universos”), hasta las críticas de la física experimental griega Maria Spiropulu: “No deberían confiar en deducir la unicidad del Universo partiendo de un conjunto infinito de soluciones de una bella ecuación. Se debería partir de las medidas en el Universo y tratar de encontrar la ecuación que lo describe”. Porque como dice Smolin, ¿cómo experimentar en la escala de Planck donde la longitud, por ejemplo, es 10 (exp)20 veces menor que el núcleo atómico? Sheldon Glashow remacha: “como en la Edad Oscura, nuestra búsqueda puede terminar en actos de fe”.

2016. Los bardos y Noam Chomsky

Fulgencio Batista volvió a la presidencia de Cuba con un golpe de Estado antes de las elecciones de 1952. Su gobierno, apoyado por los terratenientes y con la asistencia de EEUU, abolió la Constitución y el derecho de huelga, torturó y ejecutó, dicen, a veinte mil opositores y se enriqueció con la mafia estadounidense permitiendo los negocios de drogas, juego y prostitución. Contra esta situación se levantaron en armas en 1953 mil cuatrocientos jóvenes liderados por Fidel Castro. Tras el fracasado asalto al cuartel de Moncada, después de la prisión y el exilio, los rebeldes volvieron desde México, se echaron al monte y ganaron la guerra con tres mil hombres (aunque al final eran cuarenta mil) en menos de dos años. Tras la derrota, el Gobierno huyó con el dinero amasado. Batista fue acogido por Leónidas Trujillo, el Chivo, en la República Dominicana, por Salazar en Portugal después y por Franco en Marbella, donde murió de fallo cardiaco en 1973.

El periodista gallego Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique en español, fundador y presidente de honor de ATTAC, un movimiento internacional antiglobalización que ellos denominan altermundialista, publicó en 2006 el libro ‘Biografía a Dos Voces: 100 horas con Fidel Castro’. Con Fidel, Presidente de la República socialista de Cuba, hay pocos términos medios: sus muchos amigos lo ensalzan, le mitifican; para sus muchos enemigos es el demonio reencarnado. Ramonet lo presenta como “educado y caballeroso en el trato, respetuoso con las autoridades, aunque él toma las decisiones…vive modestamente, no se ha enriquecido, tiene don de gentes y encanto personal…es un orador y mitinero inspirado, posee una gran memoria, por lo que sus disgresiones y paréntesis son constantes”. Fidel le cuenta a Ramonet que su temperamento es en parte de nacimiento y se forjó durante sus estudios con los jesuitas. Dice que de José Martí, el héroe de la independencia cubana, recibió la ética y de Karl Marx la idea de la naturaleza de la sociedad y su desarrollo histórico. Se define como “socialista, marxista y leninista, lo soy y no he dejado ni dejaré nunca de serlo”, pero dice que Marx pensaba que el límite del desarrollo estaba en el sistema social y no, como hoy se sabe, en los recursos naturales. De Stalin discrepa de sus grandes abusos de poder, de sus políticas de purgas y del culto a la personalidad, pero afirma que la industrialización acelerada que promovió salvó a la URSS de perder la guerra, aunque la superproducción produjo graves daños ecológicos, como la desecación del mar de Aral y el desastre de Chernobil.
Fidel presume de que, durante la guerra, predicaba comportamiento ético: respeto al enemigo, ni humillación ni tortura; no robar al campesino ni violar a las mujeres; ni atentados a Batista ni asaltos a Bancos; fusilar a los bandidos de las propias filas. Tras la guerra, mil quinientos mercenarios cubanos asaltaron playa Girón mientras buques de guerra y un portaaviones estadounidenses vigilaban a tres millas de distancia. Los revolucionarios vencieron y devolvieron mil doscientos prisioneros a cambio de medicinas y dólares. Organizaciones cubanas asentadas en Miami planificaron la ‘guerra sucia’, con bombas y virus que causaron graves pérdidas y miles de muertos. Fidel mismo fue objeto de seiscientos, dicen, intentos de asesinato. Estados Unidos sometió a Cuba a un embargo comercial que dura hasta hoy en día. El bloqueo económico ha tenido consecuencias trágicas para los cubanos.
En estas graves circunstancias, la URSS ayuda al comercio de Cuba, lleva cuarenta y dos mil soldados y emplaza misiles, que según confiesa Fidel no sólo eran defensivos sino ofensivos. John Kennedy ordena el bloqueo naval y amenaza con la guerra nuclear. Nikita Jruschev accede a retirar los misiles si EEUU retira sus cohetes de Turquía. Todo ello sin consultar con Cuba. Fidel cree que los rusos podrían haber negociado algunas ventajas para Cuba, como el fin del bloqueo y la retirada de la colonia de Guantánamo. Pero no, la URSS había conseguido sus objetivos. Además, Kennedy impulsó el bloqueo económico y la guerra sucia, al tiempo que creaba la ‘Alianza para el Progreso’ para contrarrestar la influencia cubana en América Latina. Pese a todo, Fidel opina que Kennedy era una persona inteligente y se pregunta si lo mataron por no invadir Cuba. Después, cuando Gorbachov y su perestroika no supieron mantener la URSS, Cuba perdió el mercado del azúcar y la recepción de víveres y combustible. Llegaron los peores años para la República revolucionaria.
En palabras de Ramonet, la Revolución, como reacción a las agresiones procedentes de Florida, “mantiene el partido único y sanciona las discrepancias, existen presos de opinión y penas de muerte (como la aplicada a Ochoa, héroe de guerra transformado en narcotraficante, y a los secuestradores de un barco turístico); pero Amnistía Internacional no ha denunciado asesinatos políticos, ni torturas, ni manifestaciones reprimidas a la fuerza, tampoco ha habido levantamientos populares como los que se dan en otros Estados americanos considerados democráticos”. Fidel mismo declara que en Cuba nunca se predicó odio contra nadie, los cubanos no son fanáticos, el machismo está en retroceso y las mujeres emancipadas suponen la mayoría de la fuerza técnica y científica del país, el racismo está abolido, el analfabetismo erradicado, los deportes, la salud y la sanidad en alza, hay cuarenta mil médicos en Cuba y treinta mil ayudando en el extranjero. Pero todos los medios de comunicación son revolucionarios en Cuba y, en las elecciones, a los candidatos no los elige el Partido Único, sino los vecinos de cada circunscripción; si la mayoría de los elegidos son del Partido es porque, dice Fidel, están mejor preparados. Y el escritor Leonardo Padura describe los barrios míseros de La Habana con sus mafias, delincuentes, drogas, hambre, música estruendosa y miseria, mucha miseria. También Fidel habla de lumpen, de un problema de corrupción a pequeña escala, por ejemplo con el combustible, por lo que hay jóvenes trabajadores sociales que vigilan contra el robo. Con respecto a los cubanos que intentan llegar a EEUU por mar y por tierra, Fidel considera que la emigración es un problema mundial y los cubanos que se van es porque quieren vivir en una sociedad de consumo, tan publicitada por las radios mafiosas de Miami.
Para Fidel en el mundo actual no hay capitalismo, no hay competencia, sino el monopolio de la globalización neoliberal, que aumenta la distancia entre ricos y pobres y es incompatible con la preservación del medio ambiente. Lo que desea Fidel, en anuencia con el Papa Juan Pablo II, es la globalización de la solidaridad, por eso ayuda, por ejemplo, a Bolivia en salud y alfabetización. Antes, Cuba había efectuado un buen número de acciones exteriores impulsadas por Ernesto Che Guevara: apoyaron a las guerrillas de América Central y del Sur; ayudaron a Guinea Bissau, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe a independizarse de Portugal; combatieron cincuenta y cinco mil cubanos contra Sudáfrica, contribuyendo a la independencia de Angola y al final del apartheid. (Pero Luanda es una ciudad enferma, dice Padura. El culo del mundo, dice Marco Mira, médico sin fronteras. La guerra es cruel, dice su primo, el viejo pelicano).
Cuba, la isla bonita, fue dependiente de España durante cuatro siglos, desde el primer viaje de Colón en 1492 hasta la derrota infligida por los barcos de hierro estadounidenses a los navíos de madera españoles en 1898, con el hundimiento tramposo del Maine como excusa. En Cuba se sigue hablando español y en España seguimos diciendo “más se perdió en Cuba”. Fidel Castro visitó, invitado por su amigo Manuel Fraga, el pueblo gallego donde nació su padre Ángel. Son lazos que obligan a Fidel a tener muy en cuenta sus relaciones con los políticos españoles. A su antiguo amigo Felipe González le recrimina la derechización del PSOE, los casos de corrupción y las ejecuciones extraterritoriales de etarras. A Aznar, al que considera heredero del fascismo, le reprocha aconsejar a EEUU que activase los bombardeos en Kosovo, apoyase la guerra de Irak y fuese amigo de la mafia cubana de Florida. También reconoce que Franco no rompió con Cuba a pesar de la expulsión del embajador Lojendio y a pesar de su notoria relación con Pasionaria y Carrillo. Pero España no se distingue por un apoyo especial a Cuba, por ejemplo, en la ONU todos los países votan en contra del bloqueo económico excepto Estados Unidos, Israel y dos conjuntos de islitas directamente dependientes del imperio: Marshall y Palau.
Fidel Castro Ruz murió el 24 de noviembre del 2016 a los noventa años de edad. Después de su retirada de la primera línea política por enfermedad, le sucedieron, como él tenía previsto, su hermano pequeño Raúl, que siempre estuvo a su lado, y la generación actual. El presidente Obama inició acercamientos a Cuba (eso sí, sin cesar el bloqueo); pero, ¿qué hará el ultranacionalista Trump, el nuevo presidente?

En Colombia ha tenido lugar una guerra durante cincuenta y dos años entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC), de ideología marxista leninista, comandadas últimamente por Rodrigo Lendoño, ‘Timochenko’. Tras años de conversaciones mantenidas en La Habana y apoyadas por unos revolucionarios cubanos ya no tan proclives a defender la lucha armada, el Gobierno de Colombia y las FARC alcanzaron unos acuerdos de paz. Las FARC se comprometieron a entregar las armas al Ejército colombiano y renunciaron a imponer el comunismo, integrándose en la vida civil como una opción política. Pese a todo ello, el pueblo colombiano votó mayoritariamente en referéndum que no querían los acuerdos de paz establecidos en esos términos, alentados por el expresidente Uribe. En consecuencia, las conversaciones continúan. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, obtuvo el premio Nobel de la Paz 2016 por sus esfuerzos en la consecución del final del conflicto armado. También ha entablado conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), de ideología marxista leninista, fundado en 1964 por los sacerdotes Camilo Torres y Manuel Pérez.

En el 2016 muere a los setenta y seis años de edad, de ELA, la misma enfermedad que padece Stephen Hawking, Sir Harold Kroto (apellido oficialmente simplificado de Krotoschiner). Nació en Inglaterra, pero sus padres eran inmigrantes judíos huidos de la Alemania nazi. Fue premio Nobel, junto a los estadounidenses Smalley y Curl, por su descubrimiento de unas moléculas constituidas por átomos de carbono, de las cuales la más espectacular era una que tenía la estructura de un balón de fútbol. Para Kroto, esta molécula formada por sesenta átomos, C-60, puede existir en todo el universo y ser la responsable del transporte de carbono hasta el lugar donde se forman los planetas. Personas que le conocieron ponen en alto su gran talla humana. Dos muestras, dijo: “Sin educación científica guiada por criterios humanitarios, la humanidad no llegará más allá del siglo XXI”, aludiendo tanto a las armas como a la contaminación. Y “creo, como nueve de cada diez científicos, que Dios es la Naturaleza”.

El premio Nobel de Química 2016 recayó en Jean Pierre Sauvage, francés de setenta y dos años de edad, Fraser Stoddart, escocés de setenta y cuatro, y Bernard (Ben) Feringa, holandés de sesenta y cinco. Estos tres extraños individuos hacen química nanotecnológica, una nueva dimensión de la química. Se dedican a diseñar y sintetizar máquinas moleculares, esto es, moléculas que tienen movimientos controlables porque cambian de conformación si se les suministra energía mediante una señal externa. Sauvage enlazó, mediante un ion de cobre, dos moléculas anulares engarzadas como las eses de una cadena, por lo que al conjunto lo llamaron catenano: cada molécula se movía en relación con su vecina en lo que semeja ser la máquina más sencilla posible. Stoddart logró que una molécula anular se moviera a lo largo de otra molécula lineal que hacía de eje: denominaron rotaxano a esta especie de músculo molecular. Fetinga sintetizó un rotor molecular: una molécula que giraba en una dirección concreta cuando era iluminada con luz ultravioleta, un motor que podía hacer girar elementos mucho mayores; así llegó a construir un nanocoche con cuatro ruedas moleculares que rotan y son capaces de transportar un chasis molecular. Ya hay varios científicos empeñados en celebrar una carrera de nanocoches. En una entrevista reciente, Fetinga se dispara: pretenden construir materiales que, además de moverse, sean capaces de doblarse; intentan dotar a los medicamentos de interruptores para encenderlos o apagarlos a voluntad, por ejemplo, activar un antibiótico con luz cuando llega a la infección o encender un antitumoral sólo cuando hay tumor. Son los nanorrobots, pero pasarán más de diez años, muchos más, antes de usarlos. Y entrando en la ciencia ficción, pretenden conseguir nanorrobots autorreplicantes. Por otra parte, el holandés Feringa trabajó con ayudas del Consejo Europeo de Investigación, un organismo creado para financiar la excelencia. Teniendo esto en cuenta, el escocés Stoddart y el londinense Haldane han advertido del peligro que supondrá para la ciencia británica la salida de la Unión Europea (Brexit) al no recibir las becas del Consejo y dificultar la llegada de investigadores extranjeros.

El premio Nobel de Medicina o Fisiología 2016 le correspondió a Yoshinori Ohsumi, japonés de setenta y un años de edad, por su descubrimiento de que los genes controlan los mecanismos de la autofagia, el proceso encargado de degradar y reciclar componentes celulares en el interior de la propia célula, sea ésta de la ‘levadura del panadero’ (con la que se hicieron las primeras investigaciones) o sea humana. La autofagia se conocía desde la década de 1960 y se sabía que la célula podía destruir algunos de sus constituyentes encerrándolos en membranas y enviándolos a los lisosomas, vesículas en forma de saco, orgánulos que digieren proteínas, azúcares, grasas, bacterias y virus. Si la autofagia se interrumpe, como puede ocurrir a humanos de edades avanzadas, las consecuencias serían enfermedades como el Parkinson, la diabetes del tipo II y el cáncer. Los lisosomas fueron descubiertos por Christian de Duve, citólogo y bioquímico inglés, premio Nobel en 1973 fallecido en el 2013 a los noventa y seis años de edad.

El neoyorquino Marvin Minsky, de familia judía aunque ateo, muere en Boston a los ochenta y ocho años de edad. Licenciado en Harvard y doctorado en física por Princenton, fundó el laboratorio de Inteligencia Artificial (IA) en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). La IA tiene que ver con los ordenadores y robots que, como los humanos, son capaces de aprender y resolver problemas, es decir, pretende construir máquinas inteligentes. Minsky fabricó un simulador de redes neuronales y patentó el casco de realidad virtual y el microscopio confocal, que permite reconstruir imágenes tridimensionales. En el libro ‘La Tercera Cultura’, editado por John Brockman, Martin Minsky, considerado el padre de la IA (aunque otros ‘amigos’ le califican de ‘grano en el culo’ e ‘hijo de perra’) hace las siguientes reflexiones: “¿Cuáles son las diferencias entre el pensamiento humano y lo que hacen hoy los ordenadores? La diferencia más llamativa es que casi cualquier error paralizaría completamente un programa de ordenador, mientras que una persona encontraría otra vía”. “En el cerebro humano hay cientos de partes (subordenadores) que hacen cosas diferentes. Tenemos que aprender mucho más para descubrir la función de todas esas partes”. En una entrevista mantenida por ‘El País’ cuando en el 2015 le dieron un premio en España, informaba: “Los ordenadores tienen más memoria (que los humanos), pero su memoria está llena de nada”, pero “Hay un par de máquinas que tienen sentido común. Puedes hacerles preguntas”. Opinaba: “Reemplazaremos nuestra biología, tan difícil de cambiar, por mejores formas de ingeniería” y “Nos convertiremos en máquinas más fáciles de reparar y mejorar”, pero “Habrá una crisis de temperatura alrededor del 2050 si la población sigue creciendo”, porque “El calentamiento de la atmósfera es la emergencia más seria que existe”.

El premio Nobel de Física 2016 fue para tres británicos que trabajan en universidades estadounidenses: los escoceses David J. Thouless, de ochenta y dos años de edad, y J. Michael Kosterlitz, de setenta y tres años, y el londinense F. Duncan Haldane, de sesenta y cinco, por “los descubrimientos teóricos sobre las transiciones de fase topológicas y las fases topológicas de la materia”, es decir, que emplearon la topología (rama de las matemáticas que permite calcular por pasos, gradualmente, los cambios de propiedades de la materia) para explicar, por ejemplo, cómo desaparece la superconductividad de un material cuando aumenta la temperatura, o cómo se comportan los superfluidos y las capas magnéticas de los imanes. Todos estos ‘estados exóticos’ que se estudian con unas matemáticas diferentes, pueden aplicarse en el futuro para diseñar nuevas generaciones de aparatos electrónicos y superconductores y a la creación de ordenadores cuánticos.

Las ondas gravitatorias (gravitacionales, las llaman también) predichas por Einstein en su teoría general de la relatividad deben existir porque el campo gravitatorio de una masa, al propagarse, deforma el espaciotiempo tridimensional, pero estas ondas son tan débiles que para detectarlas es necesario que las produzca una masa de enorme energía. En 1993, los estadounidenses Russell A. Hulse y su profesor Joseph H. Taylor fueron premiados con el premio Nobel de Física “por el descubrimiento de un nuevo tipo de pulsar (binario) que alza nuevas posibilidades para el estudio de la gravitación”, en concreto, asignaban a la energía de las ondas gravitatorias producidas las variaciones orbitales observadas del sistema. En 1984, Kip Thorne, del Caltech, y Reiner Weiss, del MIT, comenzaron a desarrollar el LIGO (Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitatorias, en sus siglas en inglés) para “observar el cosmos, no con ondas electromagnéticas al uso, sino con una nueva radiación: las ondas gravitatorias”. Los detectores del LIGO son dos, situados en territorio de EEUU a más de tres mil kilómetros de distancia para evitar detecciones falsas debidas a movimientos sísmicos o a fallos en los instrumentos. Las ondas gravitatorias deberían ser capaces de perturbar los haces dobles de luz láser de cuatro kilómetros de longitud con que están dotados los detectores. En 2016 se han detectado las ondas gravitatorias producidas por las colisiones de dos agujeros negros: se calcula que la primera fusión detectada ocurrió hace mil trescientos millones de años y la segunda, hace mil cuatrocientos. Stephen Hawking dice que estas detecciones constituyen la primera prueba de un sistema binario de agujeros negros y de estos fusionándose, y espera que puedan observarse pruebas del mismísimo Big Bang. Thorne dice que Weiss, que llevó adelante el proyecto LIGO, y los jóvenes que lo construyeron y que calcularon con la ayuda del mayor computador del mundo las características del suceso originario de las ondas, se merecen el premio Nobel. Ahora espera que el nuevo proyecto LISA (Antena Espacial de Interferometría Láser), un conjunto de tres detectores situados en el espacio, sirva para alcanzar niveles de detección de sucesos aún más alejados en el tiempo.

Muere en Milán a los ochenta y cuatro años de edad Umberto Eco, el lingüista, filósofo y profesor italiano famoso y popular por sus novelas. Fue distinguido con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación en el año 2000 y es doctor Honoris Causa por cuatro universidades españolas. En su última novela ‘Número Cero’, publicada en 2015, trata de cómo informan y desinforman los periódicos y de cómo actúan los grupos secretos. Sobre la muerte de Albino Luciani, el Papa Juan Pablo I, nos cuenta que dijeron que murió de infarto o derrame cerebral, pero hicieron desaparecer sus gafas, zapatillas, apuntes y la etilefrina, un vasoconstrictor que tomaba para la tensión baja (¿y morir de un derrame?). Umberto Eco cita a seis sospechosos del homicidio: los cardenales Villot (Camarlengo) y Cody, el arzobispo Marcinkus (el banquero de Dios), Sindonia (envenenado en la cárcel) y Licio Gelli (ahorcado en Black Friars), todos relacionados con las finanzas vaticanas. En 1988, Eco publicó ‘El Péndulo de Foucault’, una novela que ironiza con el ocultismo y constituye otro de sus éxitos de ventas. En ella describe el péndulo existente en el Panteón Nacional de París: está constituido por una bola de 28 kilogramos de masa que cuelga de un cable de 67 metros de longitud sujeto a la cúpula. El péndulo oscila siempre siguiendo con exactitud la misma dirección con respecto a las estrellas fijas: es, dice Eco, como si la oscilación estuviera sujeta a la propia bóveda celeste; pero, con respecto a la Tierra, el plano de oscilación va girando con el tiempo, lo que sirvió a Foucault para demostrar que la Tierra gira alrededor de su eje. Así, un péndulo situado en el Polo Norte daría un giro completo en veinticuatro horas, y en el Polo Sur también, pero en sentido contrario. En otros puntos de la Tierra depende de la latitud: en París gira 270º en 24 horas y tarda 32 horas en dar un giro completo; en el Ecuador es donde más tarda en dar una vuelta. En muchos lugares hay péndulos de gran longitud y peso, por ejemplo, el de la ONU tiene 23 metros y pesa 90 kilos; no obstante, pueden fabricarse péndulos caseros que funcionen en la habitación siempre que se disponga de un mecanismo que compense las pérdidas por rozamiento, como se hace en los péndulos grandes.

El premio Nobel de Literatura fue para el cantautor estadounidense Bob Dylan (Robert Allen Zimmerman, nacido en 1941) ¿Un cantante premio Nobel por su poesía? Algunos preferían al recientemente fallecido Leonard Cohen. A Dylan le han concedido muchos premios: Príncipe de Asturias de las Artes, Pulitzer, medallas… Se negó a recoger el premio aduciendo que tenía compromisos previos, pero no renunció a los ocho millones de coronas suecas (más de ochocientos mil euros) del premio. Patti Smith cantó dubitativamente una de sus canciones y Azita Raji, embajadora de EEUU en Suecia, leyó su discurso, en el que Dylan se preguntaba si sus canciones son literatura.

El día 1 de abril de 2016 murió Isabel a los ochenta años, única hermana del viejo pelicano. Profesora de piano y canto, formó a múltiples jóvenes, algunos de los cuales lograron éxitos, pero por su privilegiada inteligencia hubiera podido brillar en cualquier otra actividad. Sus exequias fueron una gran manifestación de duelo al estilo católico: exposición del ataúd en la capilla ardiente seguida del funeral de ‘corpore insepulto’ con misa incluida y posterior inhumación del cadáver en la tumba familiar ¡Qué insufrible dolor para su gente ver desaparecer el ataúd en esa especie de pozo! ¡Qué tremebundo final tras la música y los rezos! ¿No es preferible la cremación? Los persas la castigaban, los hindúes la demandaban y los griegos y romanos la permitían. El cristianismo la prohibió, aunque quemaban vivos a los herejes, pero los protestantes la aceptaron cuando comenzaba el siglo XX y el Papa Pablo VI lo hizo en 1963. ¡El alma no puede quemarse y Dios, en su omnipotencia, puede reconstruir cualquier cuerpo en su fase de mayor esplendor, proclaman! Tras la cremación, los huesos se pulverizan y, junto con las cenizas, se guardan en una urna que queda a disposición de los familiares. Pero, ahora, el Vaticano dice que la cremación es un procedimiento brutal, y con tal afirmación manifiesta sus preferencias; además prohíbe esparcir o guardar en casa las cenizas de los muertos: estas deben inhumarse en lugar sagrado, sea cementerio o iglesia, así se evita que el difunto sea olvidado. El viejo pelicano tiene una opción: urnita en vez de urna. En ella se pueden guardar muestras del ADN de la persona fallecida (gotas de sangre, pelos, algo de piel…). La urnita podría ser de oro, plata u otros materiales no perecederos, tendría cierre hermético, atmósfera de nitrógeno y llevaría inscrito el nombre de la persona y los datos que creyesen oportuno ¡Qué facilidad para algunos procesos judiciales! ¡Qué posibilidad de ser clonado si en el futuro la ciencia avanza lo suficiente! ¡Qué ahorro de terreno supondría para los cristianos sustituir los vastos cementerios por templos dotados incluso de vídeos recordatorios! ¡Cuántos cuatrillones de julios de ‘energía antientrópica’ se ahorraría el buen Dios para disminuir la entropía desde los restos hasta el organismo vivo!

Cervantes

En el año 2016 se celebra el cuatricentenario de la muerte de dos genios considerados cumbres de la literatura: Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare. El primero nació el 29-09-1547 en Alcalá de Henares y el segundo fue bautizado el 26-04-1564 en Stratford upon Avon. Sobre la fecha de sus fallecimientos hay discrepancias, pero la ‘Britannica’ da la misma cifra para ambos: 23-04-1616. Cervantes no llegó a cumplir sesenta y nueve años y Shakespeare pasaría por poco de los cincuenta y dos.

El leonés Andrés Trapiello, en la biografía titulada ‘Las Vidas de Miguel de Cervantes’, nos cuenta que en una Sevilla con ochenta y cinco mil habitantes que recibía el oro y la plata americanas, el niño Cervantes acudió a un colegio de jesuitas, y que más tarde, ya en Madrid, una Corte con treinta y cinco mil habitantes, estudió bajo la tutela del erasmista López de Hoyos. Siendo mozo, huyó a Roma para evitar que le cortaran la mano derecha por haber matado a un hombre en pelea. En Nápoles se enroló en el ejército de Álvaro de Bazán como arcabucero y participó en la tremenda batalla naval de Lepanto (hoy golfo de Corinto, en el mar Jónico, cercano a Atenas) mantenida en 1571 entre la alianza de los venecianos, el Papa Pío V y Felipe II, y los turcos otomanos invasores de Chipre. Cervantes combatió con fiebre por gastroenteritis y resultó herido en el pecho y en el brazo; estuvo tres meses en el hospital y, bien sabido es, perdió la movilidad de la mano izquierda. Al abandonar la milicia, Cervantes se embarcó acompañado por su hermano Rodrigo rumbo a España; pero su nave, perdida de sus compañeras a causa de una tormenta, fue apresada por piratas berberiscos. Cervantes fue esclavizado durante cinco años en Argel, una ciudad de más de cien mil habitantes, donde protagonizó cuatro intentos de fuga, librándose de los castigos e incluso de la ejecución gracias a la benevolencia de su amo. Algunos (¿defensores de su propia sexualidad?) opinan que amo y esclavo se entendían con los lazos afectivos de Sodoma. Finalmente, Cervantes fue rescatado con dinero. Volvió a España en 1580 y cuatro años más tarde se casó en Esquivias (Toledo) con Catalina de Salazar, una joven de diecinueve años a la que pertenecen tierras en el pueblo y pisos en alquiler en Toledo, patrimonio que administra don Miguel. Fue nombrado comisario de abastos para la Armada en Sevilla, puesto en el que estuvo hasta 1594 y en el que ganó mucho dinero; pero se dio prisa en perderlo jugándoselo y administrándolo mal. En Granada, ahora como recaudador de impuestos, no le sonrió la fortuna y acabó en la cárcel por un conflicto de intereses en 1598, año en el que murió Felipe II. Cuando Felipe III trasladó la Corte a Valladolid en 1601, le siguió Cervantes y allí se exhibe ahora su casa restaurada en museo. El rey y la Corte volvieron a Madrid en 1606 donde Cervantes vivió hasta su muerte.
En medio de una vida tan azarosa, ¿cuándo y cuánto escribió don Miguel? ¿Fue el autor de un solo y famosísimo libro o, por el contrario, su obra es extensa, prolífica y valiosa? Cervantes estaba enamorado del teatro: según su propia imprecisa confesión escribió veinte o treinta comedias. Entre 1582 y 1587 se representaron ‘El Trato de Argel’, ‘La Numancia’ y otras, con el éxito relativo de no recibir tomatazos ni broncas. Por aquellas fechas escribió ‘La Galatea’ una novela pastoril en verso, como las comedias, que algunos tachan de aburrida. Y es que, para ellos, Cervantes fue un poeta mediocre cuya poesía estaba en su prosa. Después llegó el arrollador Lope de Vega y monopolizó el teatro. Don Miguel estuvo varios años retirado de la literatura mientras intentaba hacerse rico con los negocios: puede ser que en la cárcel empezase a escribir la primera parte de ‘El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha’; la acabó en Valladolid, siguió el proceso legal de ser admitida por el rey, censurada, dedicada al duque de Béjar, editada por Juan de la Cuesta y puesta a la venta en 1605. Aunque la fama inmortal de esta obra, madre de todas las novelas, tapase el resto de sus escritos, Cervantes publicó en 1613 doce ‘Novelas Ejemplares’ de gran éxito en España y en el extranjero, con más ventas que ‘El Quijote’; en 1615 dio a la imprenta la segunda parte de su gran obra y unos ‘Entremeses’ al estilo de su admirado Lope de Rueda que no fueron representados; y en 1617 vio la luz su novela de caballerías póstuma ‘Los Trabajos de Persiles y Sigismunda’. Cervantes escribió la mayor y más importante parte de su obra con más de cincuenta años, recibió pocas ganancias de su trabajo y murió pobre. Azorín dijo que había fracasado constantemente en la vida ¿Y después? ¿Cuántos artículos y libros se habrán publicado sobre ‘El Quijote’? Hasta el tenaz Alfonso Navarro, compañero en Bioquímica e Ingeniería Química del viejo pelicano, presentó en el 2008 su tesis doctoral (¡a los sesenta y ocho años!) sobre la ‘Ruta del Quijote en Sierra Morena’, en la que, a partir del texto de Cervantes y de documentos con distancias y caminos de la época, pretende haber determinado virtualmente esa ruta.

Shakespeare

El bardo de Avon, llamado Will, que según explica Anthony Burgess en la biografía del poeta significa deseo, apetencia, antojo o gusto, y que también se emplea coloquialmente con las acepciones de lujuria, falo o vagina, y apellidado Shakespeare, que quiere decir ‘quiebra lanzas’, se casó a los dieciocho años con una vecina del pueblo de al lado, Anne Hathaway, a la que había embarazado hacía tres meses. Anne parió una niña y después tuvo mellizos. En 1594, Will está en Londres, donde publica un drama en tres partes sobre Enrique VI con el que inició su carrera triunfante. Luis Astrana Marín nos cuenta que el escritor Robert Green, que por ser graduado universitario en Oxford y Cambridge se considera muy por encima del autodidacta Will, dice de este drama que es un refundido de composiciones ajenas: “Hay un grajo advenedizo adornado con nuestras plumas, el único Shake-scene (rompe escenas) del reino”; y alude a sí mismo, a Lodge, a Peele y a Marlowe. Algunos estudiosos afirman que la mitad de la obra del Bardo está elaborada por este procedimiento: con la copia, el plagio, la continuación de ideas…es decir, con el mismo método del que esto está escribiendo (¿se le conocerá algún día como el Bardo de Pisuerga?). Burgess asegura que el arte de Will no surgió del de Christopher Marlowe (1564-1593), éste era un pederasta estudiante de teología protestante, “como también era espía le disculpaban su ateísmo, y no hacía falta disculparle de ser un borracho, porque todos lo eran”. En su obra ‘El Judío de Malta’, Marlowe escribió: “Pues mero juguete pueril es para mí la religión / y sostengo que no hay más pecado que la ignorancia”. Aquellos tiempos eran los del reinado de Isabel I (1533-1603, reina desde 1553). Para Burgess “todas las grandes obras de esa época parecen llevar la marca del genio de que estuvo dotada (la reina): el teatro, la Bolsa, la colonización de Virginia, las leyes de la política eclesiástica, las sociedades anónimas, la derrota de la Armada Invencible española…” hasta la muerte de su frustrado novio Felipe II convertido en una masa supurante. Marlowe relató la matanza, en 1586, de católicos partidarios de María I Estuardo (que fue ejecutada aparte) descuartizados en vida, con sus entrañas al aire y el sexo desprendido. Y es que Isabel I, comandante de los piratas Drake y Hawkins que robaban el oro español y portugués, era muy hombre, mucho más que su sucesor Jacobo I (James I), que nunca se lavó, que era un escocés codicioso (como todos los escoceses), aunque era culto y enemigo del tabaco (de Virginia). ¿Recuerda a la reina los versos de Will?: “Los venenosos clamores de una mujer celosa / son un tósigo más mortal que la mordedura de un perro rabioso”. En la primera y segunda partes del rey Enrique IV, aparece John Falstaff, una especie de Sancho Panza, pero cobarde, ruin, fanfarrón, bebedor, ladrón y mentiroso, que tanta gracia le hizo a Isabel I que obligó a Will a introducirlo en ‘Las Alegres Comadres de Windsor’. El asunto de las otras plumas además de la de Will parece claro en ‘Enrique VIII o Todo es Verdad’; en esta obra se trata al rey de absoluto, cruel, tirano y lujurioso, a Catalina de esposa sublime y a Ana Bolena de simple objeto. En cambio ‘Enrique V’ parece ser enteramente de Will: cuenta el desembarco de Normandía y la batalla de Angicourt, en la que los ingleses ganaron por diez mil muertos franceses a veinticinco ¡y los mataron a mano, uno a uno!
Estas han sido algunas notas sobre William Shakespeare y su tiempo.

Noam Chomsky

Noam Chomsky nació en Filadelfia en 1928 de padres judíos ucranianos. Especialista en lingüística, obtuvo el doctorado en la universidad de Harvard en 1955, con una tesis que después amplió en el libro ‘Estructuras Sintácticas’, donde justifica que el aprendizaje del lenguaje es inicialmente instintivo, quizá como los animales llamados irracionales aprenden algunas de sus habilidades, con lo que desmontó la teoría de Piaget del desarrollo mental en el niño.
Chomsky es conocido por el gran público, no como lingüísta, sino como escritor político. Dice que no tiene especialización política, que no es un teórico político, sino un crítico. Quizá debería llamársele ‘El Gran Lapidador’ por sus razonadas acusaciones. Pero, ¿cuál es su ideología política? Sin duda, Chomsky es anarquista. Él mismo lo confiesa, y aclara que “en la filosofía social, la anarquía no significa caos, sino una sociedad muy organizada democráticamente desde abajo, basada en la igualdad y en la solidaridad”. Insiste en que el anarquismo, se llame socialismo libertario, anarcosindicalismo o comunismo libertario de Bakunin y Koprotkin, pretende constituirse en comunidades orgánicas, sean de lugar de trabajo o de vivienda, que mediante convenios federales lleguen a una organización social de alcance nacional o internacional. Además, indica que “las actitudes libertarias deben basarse en la creencia de que en la naturaleza humana es esencial un instinto de libertad, un deseo de estar libre de cualquier autoridad externa arbitraria”. Pero de él dicen que aunque como anarquista desea el desmantelamiento del poder estatal, en este momento defiende el ‘Estado del Bienestar’ que proporcione alimentación y sanidad.
Noam Chomsky rememora la revolución popular anarquista que tuvo lugar en buena parte de la España de 1936 y cree “que constituyó un momento extraordinariamente importante en la historia moderna”. Los trabajadores del campo andaluz y de las fábricas de Barcelona fueron capaces de administrarse y de continuar la producción sin depender de directrices externas. Para él “es el máximo nivel que ha alcanzado el ser humano en el intento de materializar los principìos libertarios”. Pero la revolución “estaba amenazada por el fascismo, los comunistas, los liberales de retaguardia y por las naciones vecinas” y fue destruida por la fuerza bruta en medio de la guerra civil.
Según Chomsky, el socialismo persigue, entre otros objetivos, el control de la producción por parte de los trabajadores y la eliminación del trabajo asalariado. También dice que en Marx no hay nada de socialismo, que “era un teórico del capitalismo que introdujo conceptos interesantes como los de clase y las relaciones de producción”. Además, se lamenta de que la revolución rusa haya sido considerada socialista, cosa que no hizo el propio Lenin, quien habló de cierto tipo de capitalismo de Estado: de hecho, acabó desmantelando toda forma de organización popular, esto es, los consejos de fábrica, los sóviets y la Asamblea Constituyente, creando en su lugar una “economía con salarios y beneficios, un modelo capitalista de Estado centralizado”. Con ojos más benevolentes mira Chomsky al liberalismo clásico, al que considera tanto precapitalista como anticapitalista, “porque estaba a favor del derecho de la gente a controlar su trabajo, de la libertad y de la creatividad”, porque Adam Smith pensaba que la división del trabajo era algo terrible, aunque confiara que los mercados llevarían a la igualdad. Después vinieron los neoliberales recomendando los recortes en los servicios sociales, una moneda estable y un presupuesto equilibrado; más acá están los norteamericanos que se llaman a sí mismos libertarios y se oponen a cualquier acción social que viole la libertad de enriquecerse.
Para Chomsky el capitalismo es la bicha. Dice que, tras la Segunda Guerra Mundial, “Estados Unidos y sus socios garantizaron el bienestar del sistema capitalista, es decir, de los centros de poder privados subsidiados y protegidos por el Estado”, al tiempo que concedían a las ‘personas jurídicas colectivas’, y más específicamente a sus juntas directivas, los mismos (o mayores) derechos humanos que corresponden a las personas. Así, el gobierno mundial ‘de facto’ está en poder de los organismos económicos como la Unión Europea, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en connivencia con las grandes corporaciones privadas, que se rigen por la ética capitalista del ¿cuánto dinero puede conseguirse mañana? Con la filosofía del libre mercado, que proporciona subvenciones con el dinero de los contribuyentes a las corporaciones privadas mientras establece recortes a los trabajadores, a los que intimida con la inseguridad en el empleo, “prácticamente toda la riqueza creada ha ido a parar al segmento más alto de la renta”. Para Chomsky este es un mal camino: el capitalismo, que busca el beneficio a corto plazo sin preocuparse de los efectos, va a autodestruirse y a destruir el medio ambiente. Por eso, cree que para conseguir una democracia verdadera sería preciso “desmantelar por completo todo el sistema del capitalismo de las corporaciones y edificar una economía participativa”.
Noam Chomsky, El Gran Lapidador, apedrea duramente personalidades y naciones: Al presidente Theodore Roosevelt, que invadió Cuba nada más liberarse de España para que no fuese libre, cancelando al tiempo la deuda de Cuba con España porque había sido impuesta por la fuerza de las armas, sin el consentimiento del pueblo cubano ¡Qué pasaría con la deuda del tercer mundo si se aplicase ahora este concepto! Roosevelt, además, robó Panamá a Colombia y ocupó Filipinas y Hawai. Años más tarde, cuando los guerrilleros castristas derrocaron al títere Batista, el presidente J.F.Kennedy fracasó en el intento de invadir Cuba y la CIA lanzó una campaña terrorista con la voladura de hoteles, el hundimiento de barcos de pesca, la explosión de instalaciones industriales y hasta ocho intentos de asesinar a Fidel Castro. Después implantaron un embargo de gravísimos efectos para la población cubana, ya que incluía alimentos y medicinas.
Otra pedrada: “Si Francia es un país rico lo es en gran medida por haber robado los recursos de Haití, que era, en tiempos de Colón y hasta 1915, un paraíso, el lugar más rico del mundo. Ahora es casi inhabitable”. Tras las dictaduras de los Duvalier, apoyados por los EEUU mientras fueron obedientes, llegó Arístide, un sacerdote populista partidario de la teología de la liberación que intentó ordenar el país y limpiarlo de corrupción. Fue derrocado por los generales, que, de paso, asesinaron a los líderes de las organizaciones populares. Hecho el trabajo, se marchan al extranjero con los bolsillos llenos y son amnistiados por el presidente Carter. Vuelve Arístide a cumplir los meses de mandato que le restan y “la economía haitiana la controla el Banco Mundial”.
Más piedras: Cuando la colonia portuguesa Timor Oriental alcanzó la independencia aprovechando que en Lisboa se producía la revolución de los claveles, los comandos indonesios de Suharto entrenados por militares estadounidenses invadieron el país. Indonesia mató no se sabe con exactitud a cuántos centenares de miles de timorenses a lo largo de los años (de una población de un millón de habitantes), pero sí está confirmado que utilizaron bombas incendiarias para destruir los bosques que servían de refugio a los guerrilleros. También es conocido que EEUU enviaba armas a los agresores y que una compañía estadounidense se apropiaba del petróleo de Timor.
Noam Chomsky define como ‘Estado Canalla’ aquel que actúa mediante la fuerza en defensa de su interés nacional. En concreto, dice que EEUU está dispuesto a hacer uso de su poder militar para defender intereses vitales, que de acuerdo con las palabras del secretario de defensa Cohen son: asegurar el acceso a mercados clave, el aprovisionamiento de energía y de los recursos estratégicos y de todo lo que está dentro de su jurisdicción interna. “Si una región como Irak es vital para los intereses nacionales de EEUU, no aceptamos limitaciones externas”, proclama. Con este rosario de intenciones, ¿qué importa que Irak tenga o no tenga armas químicas consideradas de destrucción masiva? Unas armas con unos curiosos antecedentes próximos. Churchill contemplaba la posibilidad de utilizar gases venenosos contra tribus no civilizadas como kurdos y afganos. Gran Bretaña concedió licencias a empresas británicas para exportar elementos necesarios para la fabricación de armas biológicas. El presidente Kennedy autorizó el empleo masivo de armas químicas contra civiles en Vietnam del Sur. El propio Saddam Hussein había gaseado a los kurdos en 1988. Son datos que nos recuerda El Gran Lapidador.
También nos recuerda que los bombardeos de la OTAN sobre Serbia (con el obediente Javier Solana como secretario general) produjeron, previsiblemente, una escalada de violencia y una brutal agresión sobre Kosovo.
Chomsky se pregunta: ¿se está desarrollando en Colombia una guerra contra las drogas? Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, son calificadas de narcoguerrilla, pese a exponer un programa económico contra las políticas neoliberales del gobierno. Mientras tanto, los ‘escuadrones de la muerte’ gubernamentales se dedican a exterminar hombres y mujeres considerados comunistas extremistas y los paramilitares colombianos no figuran en la lista de grupos terroristas. Y es que la ONU no puede hacer nada sin el consentimiento de EEUU. La propia DEA norteamericana informa que todas las ramas del gobierno de Colombia están involucradas en la corrupción vinculada a las drogas. ¿Guerra a la droga? ¿Por qué EEUU no se ataca a sí mismo, ya que produce drogas de alta tecnología que son las más consumidas? ¿Por qué no bombardea bancos y empresas químicas estadounidenses que participan en el narcotráfico? Explota Chomsky harto de hipocresía.
Casi todas las citas expuestas en este breve repaso, han sido extraídas de los libros ‘Conversaciones libertarias con Noam Chomsky’, ‘Estados Canallas’ y ‘Noam Chomsky. Obra Esencial’.

2015. Creencias religiosas. Y recordando a Oliver Sacks

El 13 de noviembre del 2015, tres grupos de terroristas pertenecientes al Estado Islámico, coordinados, realizan seis ataques casi simultáneos en distintos puntos de París, matando a 130 personas e hiriendo a otras 352 ¿De dónde vienen? ¿Qué es el Estado Islámico?
En junio del 2014, una facción separada de Al Qaeda proclama califa, en Mosul, al irakí de cuarenta años Abu Bark al-Bagdadi (nombre en honor al suegro de Mahoma). El califa es el jefe supremo de todos los musulmanes. El nombre árabe adoptado para el califato es Daesh, siglas de Estado Islámico de Irak y el Levante. Sus integrantes se definen como suníes salafistas y enfocan su fe desde el origen del islam, al que dicen que hay que volver, tanto ellos como el resto del mundo. Consideran apóstatas a los doscientos millones de chiíes (que representan el quince por ciento de los musulmanes), ya que se atreven a innovar algunos aspectos del Corán, el libro sagrado, por lo que deben ser condenados a muerte. Al resto de humanos se les impondrá la ley islámica (sharía), los cristianos que se sometan pueden ser indultados si contribuyen económicamente o esclavizados. El Daesh va más allá que Al Qaeda: establece una yihad, en su faceta de guerra santa, por la que tiende a expandir su territorio sin descanso. Así, atrayendo hombres y mujeres, incluso occidentales, y financiándose sepa Alá cómo, han conquistado no sólo parte de Irak, sino de Siria y Libia aprovechando las guerras civiles existentes. El Estado Islámico ha planteado una guerra mundial, incluyendo los atentados terroristas en cualquier parte del orbe ¿Cómo defenderse?
Además de los ‘lobos solitarios’ fundamentalistas, hay otros criminales que provocan masacres. El 24 de marzo del 2015, el alemán Andreas Lubitz, de 29 años de edad, copiloto de la compañía aérea Germanwings, decide suicidarse estrellando el avión de pasajeros contra los Alpes franceses, aprovechando la ausencia momentánea del comandante. Parece ser que tenía una baja por problemas psicológicos derivados, precisamente, de sus tendencias suicidas. Mató a todos los que iban en el avión: 144 personas, entre ellas dos profesores de instituto y sus dieciséis alumnos, y a los otros cinco de la tripulación.

En las elecciones generales para el gobierno de España, a los dos grandes partidos que se han turnado en el poder, PP y PSOE, les han crecido dos enanos: uno procedente de la indignación de las izquierdas, Podemos, y el otro, Ciudadanos, heredero triunfante de los reformistas catalanes. La proclamación de un Gobierno parece imposible en esta nación de naciones donde todos van contra todos.
Durante la campaña electoral, los partidos políticos españoles hablaron poco o nada de unos temas vitales de los que sí trató el jesuita coronado Papa con el nombre de Francisco (en memoria del pobrecito de Asís) en su encíclica ‘Laudato si’. En ella, el Papa expresa sus opiniones sobre el medio ambiente y el desarrollo sostenible, manifestándose a favor de una drástica reducción de la extracción y empleo de los combustibles fósiles y su sustitución por energías alternativas, y mostrándose en contra del consumo irresponsable generador de desechos innecesarios y contaminantes. (El periodista Lluis Basset aporta el dato de que el 52 por ciento de los católicos de EEUU no creen que el calentamiento global tenga consecuencias graves para el planeta). El papa Francisco aboga también por la protección de los más débiles, esto es, de los pobres, de los discapacitados y ¡cómo no! de los embriones. Ya se había manifestado en otras ocasiones en contra del aborto, pero también había llorado por la muerte de los migrantes ahogados en el mar, criticado a una sociedad que pone en el centro a un ídolo que se llama dinero (¿el de las finanzas vaticanas?) y que es capaz de condenar a cadena perpetua, una condena a muerte encubierta.

En el año 2015 muere el escritor barcelonés Francisco González Ledesma, nacido en 1927. Su primera novela, que data de 1948, fue prohibida por la censura por su supuesto izquierdismo pornográfico, lo que le llevó a ganarse el sustento escribiendo unas mil novelas “del oeste”, a razón de una por semana, bajo el seudónimo de Silver Kane. También escribió unas treinta novelas románticas con el nombre de Rosa Alcázar. Cuando fue superada la dictadura franquista, volvió a escribir con libertad y en 1984 ganó el premio Planeta con la novela negra ‘Crónica Sentimental en Rojo’, protagonizada por Méndez, un policía de barrio con cierto olor anarquista, amigo de putas y controlador de macarras, cacos, travestis y camellos, que expone su objetivo: “No quiero que la ley que no ha protegido a la víctima, proteja al asesino”. F.G.Ledesma escribió once novelas con Méndez y la ciudad de Barcelona como protagonistas. En la última de ellas, en el último párrafo, muere Méndez en la calle víctima de un disparo accidental “como si no hubiera peores maneras de morir”. La novela fue editada en el año 2013. Algunas frases escogidas aquí y allá muestran el carácter político de Ledesma: “Cuando existía la URSS, el capitalismo tenía enfrente un enemigo, y…surgió el capitalismo con rostro humano…pero ahora el capitalismo no necesita cambiar de rostro”. “El primer gobierno de la izquierda (Felipe González) comprendió que había un mercado superior a él y rompió la regla sagrada de la seguridad en el trabajo para que el mercado se mantuviese. El segundo gobierno de la izquierda, esclavo de las multinacionales, abarató el despido”. “Ha desaparecido la idea del contrato laboral fijo y la dignidad del trabajo…El patrono fija el precio que le conviene…y el dilema para el trabajador sólo es este: lo tomas o lo dejas”.

La obra más difundida del escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano (1940 – 2015) es ‘Las Venas Abiertas de América Latina’ que el presidente de Venezuela Hugo Chávez regaló a Barack Obama. Tan admirado es Galeano en Hispanoamérica que ha sido nombrado doctor ‘Honoris Causa’ por seis universidades de México, Argentina, Cuba y El Salvador. La obra, finalizada hacia 1978, constituye un repaso histórico social, político y económico. Nos cuenta que, cuando se inició la conquista, en América Latina había setenta millones de indios y que 150 años después sólo quedaban tres millones y medio: padecieron la maldición de su propia riqueza. Los españoles sacaron oro que se gastaron en guerras europeas y los portugueses, siglos después, se llevaron de Brasil mucho más oro, que acababa en manos de los comerciantes ingleses. También nos informa de que el cultivo de la caña de azúcar dio lugar a la aparición de los latifundios y a la llegada de esclavos y que la explotación del café, del cacao, del henequén y de las frutas benefició más a quienes lo consumen que a quienes lo producen: en Europa y EEUU reportan empleos y capitales, en América Latina, sueldos de hambre. Tras la independencia, las naciones hispanoamericanas tenían un idioma común, pero no comunidad económica, por lo que fracasaron Bolívar, Artigas y San Martín en sus intentos de unidad. La diosa tecnología no habla español, dice Galeano. Así, la industria textil inglesa, la más desarrollada del mundo gracias a la revolución industrial, se comió a la hispanoamericana tras la independencia. Además, el libre comercio, mantenido a veces a sangre y fuego, puso a América Latina en la órbita británica, de la que saldría en favor de EEUU. El trasplante de tecnología, afirma Galeano, implica subordinación cultural y económica y no resuelve el problema del subdesarrollo: los tecnócratas exigen la bolsa o la vida con más eficacia que los marines; ahora los traficantes de esclavos operan desde el ministerio del trabajo. Perdimos el derecho a llamarnos americanos, concluye, en la actualidad América es EEUU.

El premio Nobel de Literatura no lo disfrutó Galeano, pero en el 2015 se lo concedieron a Svetlana Aleksiévich, una periodista nacida en Ucrania en 1948 y nacionalizada bielorrusa. Sus libros consisten básicamente en la denuncia de los horrores ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial y en la guerra rusa de Afganistán, así como en la caída de la URRS y en el accidente de la central nuclear de Chernóbil. Aleksiévich también critica con dureza las oscuridades políticas del presidente Putin. Algunos opinan que su periodismo no alcanza la calidad literaria adecuada a los premios Nobel, mientras que otros esperan que, en el futuro, se concedan también a los cómics y a la novela gráfica.

Elon Musk es un economista y físico sudafricano nacido en 1971 que se considera hijo de la ciencia ficción y pretende revolucionar la sociedad con sus invenciones. Supuesto heredero de la visión comercial de Edison y de la imaginación científica de Tesla, ha fundado varias empresas innovadoras: Pay Pul, para efectuar pagos en línea; Solar City, para electricidad en automóviles por medio de paneles solares; Tesla Motors, fabricante de automóviles eléctricos; Power Wall, productora de un batería que se combina con paneles solares para almacenar energía en los hogares; Space X, un transbordador espacial para ir a Marte en el 2026; Hiperloop, una cápsula que se mueve en un tubo levitando a baja presión y alcanzando los 1000 km/h. (No hay datos sobre la viabilidad y rentabilidad de estos negocios).
Lo que no ofrece duda es el impacto que ha supuesto en la sociedad la invención del rayo láser, empleado tanto en la transmisión de datos como en operaciones quirúrgicas, entre otras muchas aplicaciones. En el 2015, muere el científico estadounidense Charles Townes a los 99 años de edad. En 1964 recibió el premio Nobel de Física junto a los rusos Nikolay G. Basov y Aleksander M. Prokhorov “por sus trabajos en electrónica cuántica que condujeron a la construcción de instrumentos basados en los principios del máser y del láser”. Además, Townes impulsó la astronomía de radio e infrarroja, descubriendo en el espacio interestelar la existencia de moléculas de agua y amoniaco. Townes tenía unas creencias religiosas que son infrecuentes entre los científicos: era cristiano ferviente con una fe sin fisuras en el diseño inteligente y en la intervención divina en los actos cotidianos de las personas. Por la defensa de estas ideas obtuvo el premio Templeton, mejor dotado que el Nobel.

El premio Nobel de Física del 2015 lo consiguieron el japonés Takaaku Kajita, nacido en 1959, y el canadiense Arthur McDonald, nacido en 1943. El primero trabaja en el detector de neutrinos Super Kamiocande, situado a 1000 metros bajo tierra, y el segundo en el Observatorio de neutrinos de Sudbury, situado en una antigua mina de níquel a 2000 metros de profundidad. Ambos detectores están llenos de agua pura y contienen el gran número de fotomultiplicadores necesario para detectar los elusivos neutrinos. Estos investigadores y sus numerosos equipos pretendieron encontrar la justificación al hecho de que se observaba un porcentaje de detecciones de neutrinos inferior al esperado. Conocían la existencia de tres tipos de neutrinos: muon, electrón y tau, y sabían que sólo los electrónicos eran detectables, por lo que dedujeron que estos mutaban durante su desplazamiento a las otras dos formas. Como esta transformación sólo es posible si las partículas tienen masa, la conclusión es clara: ¡los neutrinos pesan! ¿Cuánto?

El premio Nobel de Medicina o Fisiología del 2015 se lo concedieron, como es usual últimamente, a tres investigadores: a la china Tu Youyou, nacida en 1930, por su éxito en combatir la malaria con artemisinina obtenida de una especie de ajenjo chino (aunque parece que las bacterias tienden a desarrollar resistencia); al japonés Satoshi Omura, nacido en 1936, de la Universidad Kitasato, y al irlandés William Campbell, nacido en 1930, por el empleo de la ivermectina producida por bacterias del suelo para combatir enfermedades producidas por gusanos: la elefantiasis deformante y la oncocercosis o ceguera de los ríos.

El premio Nobel de Química del 2015 se lo concedieron a tres investigadores de distintas nacionalidades que trabajan en EEUU estudiando cómo reparan las células las mutaciones que sufre el ADN durante la división celular. Una acumulación de errores puede generar, por ejemplo, cáncer; si se logra inhibir el mecanismo de división, se puede reparar la célula. El sueco Thomas Lindahl, nacido en 1938, y Aziz Sancar, nacido en 1946 y segundo premio Nobel turco tras Orhan Pamuk, emplearon enzimas para cortar trozos del ADN dañado sin que esto impida que el sistema siga funcionando, mientras que el estadounidense Paul Modrich, nacido en 1946, trata de corregir los errores durante la división.

Oliver Sacks

En el año 2015 muere en Nueva York el neurólogo Oliver Wolf Sacks, nacido en Londres en 1933. Sus padres eran médicos judíos y uno de sus tíos era fabricante de bombillas con filamento de wolframio. Este tío fue el que despertó en el niño Oliver la afición por la química, como nos contaría en el libro de memorias publicado en el 2001 ‘El Tío Tungsteno. Recuerdos de un Químico Precoz’. El tío del wolframio le enseñó a Oliver (¡que también se llamaba Wolf!) su gran colección de metales y le hizo un experimento: limpió con mercurio la ligera capa de óxido que recubría y protegía un alambre de aluminio para observar la rápida y completa oxidación posterior del metal. El asombro llevó al niño a aprender los nombres y propiedades de los metales, así como de los minerales de los que eran extraídos. Los padres permitieron a Oliver usar una habitación de la enorme casa familiar como laboratorio y los tíos le suministraban aparatos y productos químicos, ¡incluso peligrosos y tóxicos, venenos como el cianuro potásico! ¡Aquellos años tan permisivos! (El adolescente moreno, es decir, el que esto escribe, tuvo que desarrollar su vocación con medios muy inferiores). Así, Oliver comenzó a hacer las adictivas cristalizaciones (a un alumno del pelicano, es decir, del que esto escribe, le amenazaron con echarle de su casa si no dejaba de emplear los cacharros de la cocina y colocarlos en los sitios más recónditos para obtener compuestos cristalinos), a fabricar volcanes de dicromato amónico, a obtener compuestos coloreados como el azul de Prusia, a explorar las reacciones exotérmicas como la combustión del magnesio, a echar al agua trozos de sodio ¡y de potasio, rubidio y cesio, cuenta! para observar las violentas reacciones y sus diferencias. (Incluso dice que echó ¡kilo y medio de sodio! a un estanque de Highgate: o lo soñó o salió en los periódicos narrando el espanto de la gente por las llamas que salían del agua). Tras la lectura de los experimentos del químico poeta Humphrey Davy, el niño Oliver también hizo electrólisis para obtener gases y metales, y mediante otras lecturas se adentró en la producción de compuestos odoríferos, como el destilado de lavanda o el aroma de peras, de suaves olores, o de sulfuros, seleniuros y telururos de hidrógeno, tóxicos y apestosos. (El doctorcito moreno, es decir, el que esto escribe, también estuvo involucrado en el estudio de los aromas de frutas y constató – él y los que estaban a su alrededor – la peste asquerosa que emanaba de los ácidos butanoico y pentanoico). El niño jugó con todo lo que caía en sus manos o en sus lecturas, con los colores de los elementos a la llama y con un pequeño espectroscopio que le regaló su tío. En el libro, el viejo Sacks se dedica a desarrollar, paralelamente a sus hazañas infantiles, una minihistoria tanto de la química de los primeros tiempos, como de las radiaciones, de la radiactividad, de la estructura atómica y de la energía de las estrellas. Al niño Oliver le abandonó la química a los catorce años, cuando comenzó a seguir las aburridas enseñanzas regladas. Mucho más tarde, a los sesentaicuatro años de edad, Sacks recibió un regalo de su amigo Roald Hoffmann, químico teórico ganador del premio Nobel en 1981: una gran tabla periódica con fotografías de los elementos, un catálogo que indicaba donde adquirir productos y un trozo de tunsgteno (wolframio) sinterizado. El regalo activó los recuerdos de Sacks, que se puso a estudiar química y a escribir el libro. Además, colocaba sobre su escritorio una muestra del metal cuyo número atómico coincidía con los años que iba cumpliendo: 74 wolframio, 75 renio, 76 osmio…Sacks murió a los 82, número atómico del plomo, pero claro, en el plomo acaban las series radiactivas.
Oliver Sacks se licenció en biología y fisiología a los 21 años y se especializó en cirugía, siguiendo la tradición materna, a los 25. Dos años después estaba en Montreal y poco más tarde en la UCLA. A los 32 trabajaba en Nueva York como neurólogo, profesión en la que permaneció de por vida. Sacks fue contratado por un hospital o manicomio para atender a los enfermos de Parkinson con su nefasta secuela: la encefalitis letárgica, una inflamación del encéfalo que produce la muerte o, en los supervivientes, una semiinconsciencia próxima a la catatonia. Se suponía que la enfermedad era originada por el virus de la llamada ‘gripe española’ de 1918, que afectaba a la ‘substancia nigra’ del cerebro, produciendo en ella degeneración de neuronas: como la destrucción de células se desarrolla a lo largo de los años, los síndromes postencefálicos pueden manifestarse años después de la lesión original. (Actualmente se especula que la encefalitis letárgica es producida por una reacción autoinmune ante una bacteria mutada). Sacks publicó en 1973 un libro de unas seiscientas páginas, ‘Despertares’, en el que curiosamente tan sólo citaba el virus un par de veces: no buscaba el origen, sino la terapia, un tratamiento con levodopa administrada a cada enfermo en dosis personalizadas. El libro es un anecdotario clínico en el que el autor nos cuenta pormenorizadamente cómo los enfermos se despiertan de su letargo: desafortunadamente durante un breve tiempo. Y es que parece imposible erradicar una enfermedad sin conocer sus causas para poder atacarlas. Sacks se golpeaba contra un muro porque empleaba tan sólo el arte (triste) de la medicina. Harold Pinter escribió una obra de teatro inspirada en ‘Despertares’ que interpretó la celebrada Judi Dench, pero mayor fama alcanzó la película dirigida por Penny Marshall: Sacks se asombraba de la capacidad de estudio y concentración de Robert de Niro en el papel de uno de los enfermos por el que optó al Óscar y de la perfecta mímesis que hizo Robin Williams del propio Oliver.
Oliver Sacks confesaba ser un escritor compulsivo. Llenaba cuadernos de notas que le servían después para publicar libros. En ellos, nos cuenta su temprana afición por la biología impulsada por un profesor y por el ‘Cannery Row’ de John Steinbeck y enfocada al estudio de los inteligentes cefalópodos que, ellos sí y no las familias reales, tienen sangre azul porque en vez de hierro captan el oxígeno mediante el cobre contenido en sus moléculas hemo. Asimismo, en su ‘Diario de Oaxaca’ nos cuenta una excursión en busca de helechos arborescentes, plantas criptógamas que tienen los órganos reproductores, esporangios con esporas, ocultos en la parte inferior de los frondes u hojas fértiles, al contrario de las plantas con flores, fanerógamas, que exhiben impúdicamente sus órganos sexuales y sus colores para atraer a los insectos y aves. Pero la mayoría de los libros que nos legó Sacks están relacionados con el cerebro. Su afición por la música, que le llevó a interpretar partituras al piano, se tradujo en la escritura de un libro de éxito: ‘Musicofilia. Relatos de música y el cerebro’. De su trabajo como neurólogo extrae muchos casos extraños y sorprendentes que nos detalla pormenorizadamente en varios libros: un cirujano con síndrome de Tourette (con tics convulsivos, mímica y maldiciones involuntarias como algunos despertares de la encefalitis letárgica) que operaba sin problemas; un pintor ciego al color; otro capaz de pintar de memoria con total exactitud; autistas prodigiosos llamados ‘idiotas sabios’; enfermos de Parkinson, de ELA, de agnosia visual, etcétera. Todos sus libros tuvieron grandes ventas, fueron traducidos a muchos idiomas…y tuvieron fuertes críticas; alguien dijo, parodiando el título de una de sus obras, que Sacks fue “el hombre que confundió a sus pacientes con una carrera literaria”.
Oliver Sacks tenía una personalidad excesiva. Cuando su madre conoció que era homosexual le recitaba el levítico: “No te acostarás con varón como con mujer: es abominación”; y él contestaba que el sexo, la religión y la política eran capaces de despertar sentimientos irracionales. Tuvo ligues homosexuales hasta que llegó el escritor, actor y director de cine, nacido en Nueva York en 1948, Billy Hayes, famoso porque contó su prisión y fuga de Turquía por contrabando de hachís en la novela ‘Expreso de Medianoche’, llevada al cine por Oliver Stone como guionista y Alan Parker como director. Hayes acompañó a Sacks hasta su muerte. Que éste usó en exceso su cuerpo lo demuestran los miles de kilómetros que recorrió en moto, el asiduo ejercicio de la natación de fondo, el culturismo y el levantamiento de pesas, donde obtuvo un record, todo ello adobado, confiesa, con el consumo moderado de porros con anfetamina. En el ejercicio de su profesión tuvo relación con muchas personalidades: con Aldous Huxley, el autor de ‘Mono y Esencia’, al que describe como un esqueleto de pelo largo; con Arthur Koestler, judío lituano que escribió ‘Del Cero al Infinito’; con Burrhus Skinner, el conductista al que interrogaba sin recibir contestación sobre lo que había entre el estímulo y la respuesta; con su ‘hermano’ S. Jay Gould, el del equilibrio puntuado de la evolución, que tiene lugar de meseta estable a meseta estable; con Francis Crick, codescubridor de la estructura del ADN, ahora dedicado a investigar la base biológica de la conciencia; con Gerald Edelman, para el que hacía trabajo de campo a fin de establecer una visión global de la mente y la conciencia. Oliver Sacks se autocriticaba diciendo que “los neurólogos nos contentamos con la fenomenología de la enfermedad o el daño cerebral y no dedicamos mucha reflexión a los mecanismos precisos involucrados”. Se consideraba un viejo judío ateo que era inútil como investigador. Enfermó de un melanoma ocular que, al final, se le complicó con un cáncer de hígado. Durante esos nueve años se sintió vivo y escribió libros y la autobiografía ‘En Movimiento. Una Vida’, pero deseaba vivir bastante para conocer los avances de la física nuclear y la resolución del problema de cómo el cerebro produce la conciencia. Sabe que va a morir y quiere que le lleven en una silla de ruedas hasta un paraje en el que pueda contemplar en sus últimos momentos el cielo salpicado de estrellas.

Notas sobre la transmisión de creencias religiosas

Los neandertales, que dominaban Europa hace 45.000 años, eran enterrados con instrumentos que podían ser usados en ‘la otra’ vida ¿Esperaban lo sobrenatural? Los antropólogos dicen que sus cráneos eran mayores que los nuestros, por lo que posiblemente nos superaran en capacidad intelectual. Cinco mil años después no quedaba de ellos más que las huellas genéticas que habían dejado en su cruce con los cromañones.

El llamado ‘animismo’ consistió en dotar de espíritu, además del Sol y de las estrellas, a los vientos, nubes, ríos, árboles y otros objetos que representaban un papel en el universo junto a los animales y las personas. Posteriormente, esta visión se transformó en un politeísmo: todos los vientos o todos los bosques se agruparon bajo dioses particulares y estos acabaron siendo dirigidos por un dios único en el monoteísmo.

La cultura egipcia es muy antigua. Blasco Ibáñez dice que la esfinge tiene más de 7000 años, cuando Adán y Eva aún no estaban en el Paraíso. Los egipcios eran politeístas, salvo en el breve paréntesis de monoteísmo que el faraón Akhenatón, marido de Nefertiti, concedió al dios Atón. En la mayoría de las Dinastías egipcias, el Faraón (La Gran Casa) era el representante vivo de todas las divinidades y, con el dios Ra, hacía salir el Sol por las mañanas. La monarquía divina consolidó a Egipto como nación.

El ‘hinduismo’ exhibe una trinidad de dioses: Siva, el destructor y reproductor, Vishnú, el conservador, y Brahma, el creador. La casta superior, sacerdotal, adora a Brahma como el dios principal, y los demás hindúes adoran a Siva y a una de sus esposas, Kalí, mientras que Vishnú tiene menos devotos. La tradición está reflejada en los libros védicos, de los que el Upanishad tuvo influencia en las religiones del Oriente Medio. Herejías del hinduísmo fueron los sijs, el jainismo y el budismo. Los sijs (o sikhs), que no son vegetarianos como los brahmanistas y comen carne, son fuertes soldados. Los jainistas tienen prohibido dañar a cualquier ser viviente. Buda nos informó de que el alma no existe, el karma es la energía que sobrevive al hombre cuando muere y conecta esta vida con la siguiente. Al Buda, un pensador razonable, dice E.O.James, le fueron transformando en divino, en el Salvador sin pecado, concebido sobrenaturalmente y nacido de madre virgen.

En China se creía que Pauku, el primer hombre, había vivido hace más de dos millones de años en nuestra Tierra, alrededor de la cual gira todo el universo. Taoísmo, confucianismo y budismo son, o eran, las religiones mayoritarias en China. El Tao es la naturaleza, morir es regresar al hogar, a la casa paterna, a la corriente que fluye eternamente. Con el filósofo contemplativo Lao-Tse el taoísmo devino en alquimia, supersticiones y magias. Los dioses del taoísmo constituyen una trinidad: nombrados por orden de mayor a menor poder son Yu Huang, el Emperador de Jade, Dios Supremo; Ta Chung, rector de los principios opuestos yin y yang; y Lao-Tse, nacido de virgen, el expositor de la doctrina del Tao. Un siglo después de Lao-Tse apareció, hacia el año 500 a.C., el legislador, también nacido de virgen ¡cómo no!, Confucio (Kung-Tse o vaya usted a saber) que enseñaba a ser útil a la sociedad, a contribuir a la felicidad de todos, a pagar la bondad con la bondad y la maldad con la justicia.

En Japón, la religión nacional es el sintoísmo, cuya esencia es el culto a los antepasados: las almas de los muertos viven alrededor de sus descendientes; todos los japoneses serán dioses cuando mueran e influirán en las acciones de sus familiares. El budismo japonés, muy extendido, tuvo que adaptarse al sintoísmo. Japón disfrutaba de una monarquía divina, pero Hiro Hito, después de la derrota sufrida en la Segunda Guerra Mundial, repudió la divinidad del Mikado, es decir, su propia divinidad.

En Babilonia, la Mesopotamia que estaba ubicada hacia la actual Bagdad, reinaba hace unos 1700 años a.C. Hammurabi, con su código y su dios Marduk. Los libros babilónicos influyeron en los de la Biblia de los hebreos, vecinos del norte. Zoroastro o Zaratustra nació en la zona de Teherán (Irán) en el 628 a.C. enviado por su dios único Ahura Mazda, a quien estaba subordinado el combate universal entre el bien y el mal, entre ángeles y demonios. El mazdeísmo enseñado por Zaratustra, recibido mediante una visión directa del dios, aseguraba que los que viven la vida honesta de la agricultura, tan necesaria para el país, colaboran a la victoria del bien. Tras la muerte, las personas se verían sometidas a un juicio individual y podrían ir al cielo pasando a través de un puente ancho, o al infierno ardiente a través de un puente tan estrecho como el filo de una navaja, o al limbo situado entre el cielo y la tierra. Estarían todos en sus puestos hasta el nuevo juicio al final del mundo. Con la evolución del mazdeísmo, los espíritus primigenios se transformaron en dioses opuestos: Ormuz, creador del bien y Arhimán, creador del mal, incluso se acabó esperando un Mesías nacido de virgen. Tras la invasión del islam en el siglo VII d.C., del mazdeísmo no quedaron más que unos pocos parsis que huyeron a India.

La influencia persa en el Hebraísmo se manifiesta en los períodos de ultratumba: cielo, infierno y juicio final. La influencia grecorromana fue decisiva, ya que los romanos acabaron con los saduceos (la clase sacerdotal) y con los zelotes, los herodianos y los esenios; sólo quedaron los fariseos (escribas y rabinos), no involucrados en política, que fueron los perpetuadores de la observancia del Sábado, la circuncisión y la creencia en la resurrección de los muertos. La Torá es la autoridad suprema. En el Talmud llamado babilónico están reguladas las costumbres. La Cábala es una compilación de comentarios místicos al Pentateuco. La Biblia, El Libro revelado por Yahvé, es objeto de tanta veneración en el mundo cristiano como de centenares de críticas inmisericordes, por ejemplo: “Caín había fundado una ciudad, una historia imposible, pero eso dice la Biblia, y había tenido descendientes, uno de los cuales era Túbal, primer poblador de España”. O: “¿Qué comían los herbívoros recién salidos del arca de Noé? ¿Y los leones?”. Para los judíos, el Mesías era un mensajero, no el hijo de Dios, era el que establecería un nuevo orden. En la actualidad, millones de judíos, merced al triunfo del nacionalismo, han vuelto a la Tierra Prometida.

Las religiones ‘mistéricas’ mediterráneas, con sus ritos iniciáticos llamados misterios, pretendían la unión con una divinidad que había vivido en la Tierra, muerto y resucitado, mediante purificaciones, mortificaciones y asistencia a representaciones dramáticas que se transmitirían a la Pasión católica. El propósito de estas actividades era: “Tú serás dios, en lugar de mortal”. Existieron dos grupos de estas religiones: las griegas, con los cultos a Dioniso y Orfeo, y las orientales, con el culto, entre otros, al frigio Atis, el compañero de la diosa madre Cibeles, que tuvo muerte y resurrección mística que se celebraba con comida y bebida sacramentales. Las religiones mistéricas se extendieron por toda Europa a través de Roma. El dios pagano Mitra, de origen hindú y después persa, fue predilecto de los legionarios romanos, los cuales, al recibir un bautismo de sangre de toro, aseguraban la inmortalidad de su alma.

La influencia de los filósofos griegos en la posteridad fue poderosa. Platón enseñaba que Dios es la realidad responsable del movimiento ordenado del universo y para Aristóteles Dios es el primer motor, la causa primera y final de todas las cosas. Después de ellos, Plotino hablaba del Absoluto Inmutable, San Agustín de la Encarnación y Santo Tomás aunaba el teísmo hebreo y cristiano. No obstante, la religión grecorromana siguió siendo politeísta en sus cultos paganos, como lo sigue siendo el catolicismo actual con sus santos y procesiones.

El origen y desarrollo del cristianismo está expuesto en el Nuevo Testamento. Aunque hay opiniones clamando que “los Evangelios son relatos legendarios sacados de las mitologías y los ritos mistéricos conocidos en el Mediterráneo”, esta es una postura simplista que precisa un estudio histórico. Según los Evangelios, Jesús nació cuando aún vivía el rey Herodes; como este murió en el 4 aC, la fecha actualmente aceptada de su nacimiento debería atrasarse. También hay controversia sobre su lugar de nacimiento: si sus padres vivían en Nazaret resulta muy difícil que se trasladasen a Belén para formalizar un censo del que no existen datos históricos, pero era obligado que naciese en Belén si era el Mesías. Asimismo, la supuesta matanza de los niños de Belén que hizo escapar a la Sagrada Familia, tiene visos de leyenda inspirada en la salvación de Moisés. Los Evangelios admiten que Jesús tuvo cuatro hermanos y tres hermanas, pero no justifican su conexión con la Virgen María. Juan el Bautista consideró públicamente a su primo Jesús como el Mesías: con el bautismo comenzó su actividad predicadora. En Jerusalén, los saduceos, casta sacerdotal, y los fariseos, sabios santos, unos con pocos ritos y los otros con muchos, se turnaban en el poder; ellos y Jesús propugnaban toda la ley mosaica, toda la creación la realizó Yahvé en beneficio de Israel. Así, Jesús fue un nacionalista que predicaba para los judíos, “con un feroz sentimiento contra los ricos”: “Es más difícil que un rico entre en el reino de los cielos que un camello pase a través del ojo de una aguja” (con todas las matizaciones que se quieran). Los ilustrados fariseos y escribas menospreciaban a Jesús por ser carpintero y por ser galileo; además, tuvo once discípulos galileos y un posible zelote (Judas, de esa estirpe radical) que no respetaban el Sábado. Cuando Jesús entró en Jerusalén a lomos de un asno la gente le aclamó como Mesías, como rey de los judíos, y él lo admitió. Detenido con nocturnidad al ser identificado por Judas y tras una breve pelea en la que Simón Pedro cortó oreja, fue llevado ante Caifás, el sumo sacerdote, y Jesús se declaró Mesías, por lo que la condena debía ser de muerte. Pero como la sentencia definitiva y la orden de ejecución eran jurisdicción del gobernador romano, éste, al parecer no muy convencido, optó por preguntar al pueblo (¡sería un pueblo formado por fariseos y escribas!) que eligiese para ser liberado entre Jesús y Barrabás, un zelote asesino. Ante la decisión de la gente de liberar a Barrabás (¡te la metieron doblada, gobernador!), Pilato se lavó las manos. (Andando el tiempo, Poncio Pilato fue canonizado por la Iglesia abisinia y su mujer, Claudia Prócula, ambos conversos, por la Iglesia ortodoxa griega). En consecuencia, Jesús, que se había declarado rey de los judíos (Mesías), fue crucificado, una sentencia con la que el Imperio Romano ejecutaba a los rebeldes, así rezaba el cartel que clavaron en su cruz. Según esto, ¿eran vulgares ladrones Dimas y Gestas? Por otra parte, ¿traicionó el radical Judas Iscariote a Jesús por no levantar al pueblo contra los romanos y decir “dad al César lo que es del César”?
El primer Evangelio lo escribió Marcos, un posible discípulo de Simón Pedro, hacia el año 70 dC y es principalmente una exposición de los milagros de Jesús. El segundo, escrito hacia el año 75 por el publicano Mateo, que abandonó su tarea de recaudador de impuestos de Roma para seguir a Jesús, está dirigido a los judíos con múltiples citas del Antiguo Testamento. El tercero, escrito hacia el año 80 por Lucas, un médico gentil compañero de Saulo Pablo que también escribió los Hechos de los Apóstoles en esas fechas, está ya más dirigido a los gentiles conversos. El cuarto, escrito hacia el año 100 por Juan el Presbítero o el Mayor (aunque aún se defiende que su autor fue el apóstol Juan Zebedeo, extremadamente longevo) y está dirigido a los gentiles. En los sucesivos Evangelios va aumentando el énfasis en la divinidad de Jesús. A lo largo del último, el de Juan, es ya una figura divina; además, los gentiles comienzan a acercarse al Maestro, porque ha sido enviado para todo el mundo, y los judíos a alejarse de él. “Yo y el Padre somos una misma cosa”, pone Juan en boca de Jesús.
En los Hechos de los Apóstoles se cuenta la ascensión (autopropulsada, dicen los malos) de Jesús al cielo a la vista de los doce apóstoles (tantos como tribus de Israel, Judas ha sido sustituido) cuarenta días después de su resurrección. Diez días más tarde, en Pentecostés, el Espíritu Santo dispensó a los apóstoles el don de lenguas (glosolalia), aunque sólo hablando arameo y griego podrían ser entendidos en el territorio que pretendían evangelizar. Pero los Hechos son, sobre todo, la vida de Saulo Pablo como misionero narrada por su médico, el evangelista Lucas. Saulo, judío de Tarso, nacido el 10 dC, fariseo, ciudadano romano y tejedor de oficio, persiguió a los partidarios de Jesús y fue uno de los que lapidaron al protomártir Esteban. En el año 37, yendo hacia Damasco a continuar la persecución, cuenta que tuvo un éxtasis (¿epiléptico, ya que padecía esta enfermedad?), vio a Jesús resucitado y se convirtió. Enterado de que en Antioquía se habían producido conversiones de gentiles que adoptaron el nombre de cristianos, Saulo marchó allí y a Chipre, donde convirtió al procónsul romano eximiéndole de la circuncisión y de otras tradiciones judías como las de la alimentación. Al aplicar estos criterios a todos los gentiles conversos, el cristianismo fue transformándose en una en una religión gentil. Está admitido que el escrito cristiano más antiguo, datado hacia el año 50 dC y, por tanto, anterior a los Evangelios, es la epístola de Pablo a los tesalonicenses. En dicha carta y en las posteriores, Pablo predicó la convivencia en caridad (amor) entre judíos y gentiles conversos, pero no hizo manifestación alguna contra la esclavitud: el siervo debe obedecer al amo y este debe comportarse con humanidad. Además, sentó las bases de una Iglesia con obispos, sacerdotes y diáconos. También insistió en la segunda e inminente venida de Cristo: “Descenderá, los muertos resucitarán y los vivos seremos arrebatados a una zona intermedia entre el cielo y la tierra”; por lo que parece, Pablo creía que estaría vivo en el fin de los tiempos. Claro que esa inminencia tuvo que ser matizada muchos años después de su muerte: “delante de Dios, un solo día es como 1000 años” (por ejemplo, en la creación). Pablo consiguió huir de Roma tras el incendio y durante la persecución de los cristianos ordenada por Nerón en la que Pedro fue ejecutado, murió hacia el 67 ó 68, dejando dicho que “si no hay resurrección, si Cristo no resucitó, todo el cristianismo se desmoronaría”.
En el año 132 tuvo lugar la gran rebelión judía contra Roma y en el 135 desapareció la nación. El cristianismo, ya puramente gentil, celebró, en el 325, el concilio de Nicea, patrocinado y dirigido por el emperador romano Constantino I, mitraísta, a instancias del obispo cordobés Osio, en el que se instituyeron las bases teológicas y ordenancistas de la estructura piramidal de la Iglesia: Jesucristo, Redentor e Hijo de Dios en la Trinidad, la resurrección, el bautismo, la eucaristía… Después, la Iglesia sufrió muchas herejías y divisiones: en 1054 el cisma Oriente – Occidente entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa; en 1378 el cisma Roma – Avignon con dos Papas, Urbano VI y Clemente VII, que al excomulgarse mutuamente excomulgaron a toda la cristiandad; en 1517 la Reforma de Lutero que con sus múltiples herejías y con su interpretación individual de las Escrituras dio lugar a las muchas sectas protestantes… La Contrarreforma del concilio de Trento celebrado en 1545 propugnó la supremacía de la Santa Sede, que años después se dedicó a proclamar dogmas de fe: En 1854, el de la Inmaculada Concepción, que obliga a los católicos a creer que María, madre de Jesús, concibió por obra y gracia del Espíritu Santo, sin intervención humana, sin semen (¿Con el Espíritu Santo en forma de paloma?, los malos le llaman pichón). En 1950, el dogma de la Asunción de la Virgen en cuerpo vivo, pues nació libre del pecado original. (Los malos dicen que asunció, porque no subió a los cielos autopropulsada sino atraída). (Y otros racionales, con respecto a los míticos Adán y Eva, unos ejemplares sapiens sapiens millones de años posteriores a Lucy, dicen: “¿Qué culpa tengo yo de un pecado cometido por otra persona mucho antes de que yo naciera”?) En 1870, el humilde Papa Pionono declaró el dogma de su Infalibilidad Papal, con lo que se coronaba como líder mundial de opinión. Algunos intelectuales tiran por elevación, como Borges: “La teología, una de las ramas más frondosas de la literatura fantástica”; y Mark Twain: “La fe es creer en lo que sabemos que no existe”; y Diderot: “Un Dios que deja matar a Dios para aplacar a Dios”. En el Segundo Concilio de Nicea, celebrado en el año 787, se proclamó que “las reliquias han de ser colocadas en todas las iglesias, ninguna iglesia ha de ser consagrada si no tiene reliquias”, y los malos no pierden la ocasión de hacer recuento: sólo de las reliquias de Jesús existen treinta clavos de la cruz, veinticuatro santos prepucios del Bebé, más de quinientos dientes de leche del Niño, cientos de astillas del lignum crucis, hidrias de las bodas de Caná que empleó Jesús para transformar agua en delicioso vino, flagelos, coronas y cientos de espinas, lanzas de San Longinos que apetecieron Himmler y Hitler, griales como el que buscaron los caballeros del mítico rey Arturo, etcétera. Es famosa la Santa Faz o pañuelo de la Verónica (torera), santa destituida con el que enjugó el Santo Rostro de Jesús, del que se hicieron muchas copias; pero la estrella entre los tejidos relacionados con Jesús es el Santo Sudario de Turín en el que, dicen, fue envuelto su cadáver: sorprendentemente, un fotógrafo que estaba trabajando con el lienzo descubrió que escondía un negativo en el que aparecía una figura de cuerpo entero delgada y torturada con un rostro barbado ¡Jesús! La sábana fue sometida a múltiples pruebas hasta que los malos pidieron que se datara el lienzo con el método del carbono 14 resultando que el tejido era de entre 1260 y 1390, fechas coincidentes con la de la aparición de la sábana. ¿Quién hizo esa obra extraordinaria? ¿Un alquimista adelantado a su tiempo? ¿Leonardo Da Vinci u otro tipo genial utilizando una tela antigua y dando el cambiazo? A día de hoy, la Iglesia Católica no ha pedido disculpas por todas las mentiras recaudatorias y las fantasías hipócritas que ha ido construyendo, lo que sí se dijo en el Concilio de Trento es que no es necesaria la certeza de que una reliquia sea auténtica para adorarla.

El Islam es la religión del Corán, el libro sagrado dictado en árabe por Alá al profeta Mahoma. La conexión de las creencias islámicas con las del hebraísmo y el cristianismo son obvias, al menos en la forma. Por ejemplo, el profeta hebreo Abraham habría reconstruido el Santuario de la Kaaba e instalado en él la piedra negra caída del cielo en tiempos de Adán y Eva, por lo que el Islam lo considera profeta, al igual que a Jesús de Nazaret. Mahoma (570 – 632) había sido visitado en sueños por el arcángel Gabriel para anunciarle la revelación de Alá. Una de sus mujeres era la cristiana egipcia María la Copta. Mahoma subió a los cielos desde el monte del templo de Jerusalén, lugar donde Jesús había predicado. Estas y otras coincidencias pueden considerarse anecdóticas, pero como dice E.O. James “si no fuera porque es revelado, el Islam podría ser tachado de herejía hebraica o cristiana”. Lo cierto es que Mahoma hizo salir al pueblo árabe del animismo y el politeísmo, imponiendo, de hecho, un monoteísmo más radical y quizá por ello más inhumano que otras religiones. La liturgia del Islam es muy sencilla, ya que está basada en los cinco pilares: profesión de fe “no hay más dios que Alá y Mahoma es su enviado”; oración colectiva cinco veces al día; limosna para el sostenimiento de las mezquitas y el cuidado de los enfermos y ancianos; Ramadán (ayuno); y peregrinación a la Meca. Con respecto a la escatología (vida de ultratumba) el Islam cree en un solo cielo y en siete infiernos receptores de musulmanes infieles, judíos, cristianos, sabeos (de Saba, hoy Yemen), magos, idólatras e hipócritas. Además del Corán, los fieles deben cumplir las tres mil tradiciones (hadices) confirmadas como procedentes del profeta, son las costumbres que se esfuerzan por satisfacer los ortodoxos (sunníes). Algunas son tan curiosas como las que prohíben orinar sujetándola con la mano derecha (los hombres, claro) y defecar de cara o de espaldas a la Meca, aunque hay quien razona que Mahoma prohíbe el zumo fermentado de la uva, pero que hay bebidas alcohólicas, como la cerveza y el whisky, que no proceden de tal zumo.

De los cielos y de los infiernos

Los modelos de cielo inventados por las diversas religiones son variados, nos cuenta la Britannica. El cielo chino primitivo (Tian) era el guardián de las leyes morales del hombre y físicas de la naturaleza. En el hinduismo hay varios conceptos: por ejemplo, los seguidores de Visnú creen en un cielo en el que vivirán en la luz eterna. Para los budistas ortodoxos el cielo es el Nirvana, la extinción de los deseos. En el Antiguo Testamento, el cielo es la creación y la residencia de Yahvé y los fieles israelitas, tanto los buenos como los malos, reposarían tras su muerte en el submundo sin pena ni placer; pero más tarde los exégetas consideraron que los justos resucitarían para vivir con Dios. En el cristianismo, el cielo es el destino de los seguidores de Cristo, aunque hoy en día el cielo se considera un estado de vida en Cristo, signifique esto lo que signifique, más que un lugar al que van los elegidos tras la muerte. En el Islam, el cielo es un lugar de alegría y felicidad para los fieles musulmanes según el deseo de Alá; pero todos deben pasar a través del infierno para alcanzar el cielo.
Para las diversas religiones, los infiernos son lugares o estados en que se encuentran los espíritus demoníacos y las almas condenadas al castigo después de la muerte. Algunas consideran que son regiones tórridas situadas en el subsuelo y para otras son zonas heladas y frías. En el hinduismo, los veintiún infiernos no son más que etapas de las que pueden volver las almas, aunque hay algún infierno habitado por demonios que torturan a los malos hasta que cumplan por sus pecados. En el zoroastrismo, las almas pasan tres noches de espera antes de que sus hechos sean pesados: si los buenos hechos pesan más, van al cielo y si no, al infierno, un lugar helado y fétido donde estarán hasta la resurrección; en caso de empate, van al purgatorio a pasar frío y calor. El budismo considera que los múltiples infiernos son el cosmos, donde los cinco sentidos pueden experimentar sensaciones. Para los taoístas, los pecadores tienen un periodo de castigo en uno o varios infiernos que pueden ser modificados, después se preparan para su renacimiento y se integran en la rueda de la transmigración que los lleva a su nueva existencia. El judaísmo traspasó al cristianismo el concepto del castigo eterno para pecadores y ateos, un castigo terrible para los no arrepentidos. Para el islam, el infierno es un cráter enorme de fuego bajo un estrecho puente que las almas deben pasar para alcanzar el paraíso; los condenados caen, a menos que Alá decida otra cosa.

Cielos e infiernos inventados, supuestos, soñados, ¿revelados? Hasta que llegó Emanuel Swedenborg, quien dejó escrito en su gruesa obra Del Cielo y del Infierno: “Yo fui conducido por el Señor a los cielos y a otros planetas. Yo lo he visto. Esto sucedió a mi espíritu, mientras que mi cuerpo permanecía en el mismo lugar. He hablado con los ángeles y he estado trece años viendo lo que hay en el cielo y en el infierno”.
Emanuel Swedenborg (1688, Estocolmo – 1772, Londres), hijo de un profesor de teología y obispo, estudió matemáticas y ciencias naturales y poseía una rara habilidad mecánica que le sirvió para dar ideas de cómo construir (¡a principios del XVIII!) submarinos y aeroplanos. A los treintaitrés años ya tenía publicaciones en física, química y álgebra y a los cuarentaiséis hablaba de átomos, núcleos y electrones con otros nombres (La materia consta de partículas indefinidamente divisibles que están en constante movimiento de rotación; además, estas partículas están compuestas por otras partículas más pequeñas también en movimiento, decía), así como de la formación de los planetas a partir de las nebulosas. A los cincuentaidós años publicó dos volúmenes en los que estudiaba la anatomía y la fisiología humanas, con especial énfasis en la sangre y en el cerebro a los que intentaba relacionar con el alma. A los cincuentaicinco le llegó la crisis religiosa, con pesadillas eróticas y visiones de Cristo, dedicándose por entero a la teología hasta su muerte.
La imaginación condujo a Swedenborg a ser un adelantado en el campo científico. La imaginación y la disciplina científica le llevaron a planificar un universo posterior a la muerte hecho a su imagen y semejanza y a su entera satisfacción. Hizo exégesis personales de los Evangelios y de la Biblia, que según él, “la Palabra esconde sentidos profundos: no sólo es cierta sino más que cierta”. Ésta es su organización celestial.
“En el centro del cielo, en su interior, está el Señor. El Señor es Jesucristo, Dios único. Le rodean tres cielos: tercero, segundo y exterior. El cielo, en su totalidad y en sus partes, refleja un hombre debido a la naturaleza humano-divina del Señor. El Señor aparece en una forma angélica divina, que es una forma humana”.
“En los cielos están los ángeles y cada ángel es una forma humana perfecta. Yo los he visto, He hablado con ellos. Los ángeles son personas: tienen vestidos, casas y demás. Todo lo que tienen no lo hacen, procede del Señor. No saben lo que es el tiempo o el espacio. Por eternidad perciben un estado infinito, no un tiempo infinito. Para ellos no hay espacio sino cambios de estado. Las comunidades de ángeles más grandes constan de varios cientos de miles de ángeles que comparten un bien semejante pero no una sabiduría semejante. Tienen doctrinas, sermones e iglesias ¡Y qué gran poder tienen! Los he visto derribar montañas y arrojar al infierno centenares de miles de espíritus perversos. Entre los ángeles hay clases: los del tercer cielo son mucho más sabios que los del segundo cielo y estos mucho más que los del primero. Pero su sabiduría es finita, no infinita como la del Señor. El ángel son dos esposos en uno: entendimiento (varón) y voluntad (hembra)”
“El cielo tiene un panorama ameno de montañas y valles. El infierno, de cavernas, simas, ciénagas y chozas. El cielo y el infierno proceden del género humano. Ni los ángeles fueron creados al principio y constituyen el cielo, ni el diablo fue un ángel rebelde arrojado con los suyos al infierno. Existen numerosos planetas habitados y, por tanto, ángeles y espíritus que proceden de ellos.” Como hay tres cielos, hay tres infiernos, opuestos uno a uno. Los diablos, como los ángeles, pertenecen al género humano. Todos los que están en el infierno están entregados a oficios perversos. Se aman a sí mismos y no al prójimo. El fuego infernal es amor a uno mismo, anhelo de hacer el mal. El crujir de dientes es la disputa de las falsas convicciones de cada uno con los demás”.
“El mundo de los espíritus está entre el cielo y el infierno. En cada individuo hay espíritus buenos y malos que nos unen al cielo y al infierno. El mundo de los espíritus es también un estado intermedio después de la muerte. El momento en el que el corazón se para, nuestro espíritu es sacado e introducido en el mundo espiritual, en el que disfrutamos de todos los sentidos, la memoria, los pensamientos y los sentimientos que teníamos en el mundo: no dejamos nada atrás salvo el cuerpo terrenal. Lo que somos después de la muerte depende del tipo de vida que hayamos llevado en el mundo. Entramos en el cielo si nuestro amor es celestial y espiritual, y en el infierno si nuestro amor es carnal y mundano. La mayoría, después de la muerte, van al mundo de los espíritus donde son preparados por los ángeles para el cielo o el infierno. El estado del cielo para el humano es la unión del bien y la verdad en su interior, y el estado del infierno es la unión de la maldad y de la falsedad en su interior”.
¿La mística locura de Emanuel Swedenborg es más aceptable que las anteriores elucubraciones religiosas? Así lo creen sus seguidores de la Iglesia de la Nueva Jerusalem.

Misticismo

El misticismo “se ocupa principalmente de la Realidad, una divina, inherente al mundo de las cosas, vidas y mentes. No puede ser aprehendida sino por quienes, mediante un proceso harto duro, se han hecho amantes, puros de corazón y pobres de espíritu”, es decir, por los santos, profetas, sabios e iluminados. Esta es la definición que expone Aldous Huxley en su libro ‘La Filosofía Perenne’ escrito en 1945 y bien traducido por el escritor catalán exiliado en México C.A. Jordana Maians.
Para Huxley, el misticismo o filosofía perenne es “el máximo factor común de todas las religiones mundiales”. Así, en la mística, la base del universo es el ‘ahora sin tiempo’ del Espíritu divino. La divina base de toda existencia es un Absoluto espiritual, un Dios sin forma. Los humanos no sólo tienen cuerpo y psique, sino también espíritu, que puede vivir en unión con la divina base de su ser. (Por el contrario, para los que no están de acuerdo con esta filosofía no hay otra realidad que el tiempo y el cambio, no existe ese ‘eterno ahora’, ya que los acontecimientos futuros no están determinados).
Los místicos creen que la razón final de la existencia humana es el conocimiento unitivo de Dios. Para lograrlo utilizan la mortificación, un instrumento para eliminar el ‘yo’, rechazar el egoísmo, concentrarse en sí, alcanzar la santa indiferencia, que no es mera pasividad, y descubrir el bien supremo. Emplean la oración, que comienza en petición, continua en aniquilamiento (que no introversión) y acaba en contemplación sin imágenes, eludiendo las distracciones con perseverancia. Consideran valiosos los ritos, sacramentos y ceremoniales desarrollados con fe y devoción intensas por una comunidad de personas que a veces repiten mantras, rosarios o el nombre divino, sea Dios, Amor, Alá u Om. Piensan que los milagros, como la levitación, el éxtasis o los poderes psíquicos, no son sino distracciones u obstáculos a la contemplación. Entienden que la caridad no es limosna, ni el amor sensible de las emociones, sino amor desinteresado, humildad para amar al prójimo como a sí mismo. (Con respecto a la unión con Dios, conviene señalar que Huxley da por sentada la influencia de la mente en la materia, como – dice- ocurre en las autocuraciones, en la caída de los dados o en la levitación ¡hechos que gozan de respetabilidad científica! Por lo tanto, concluye, una mente divina puede decidir comunicarse con mentes finitas y puede crear el mundo. Ignoramos lo que ha pasado en la mente de Aldous).
Los defensores de la filosofía perenne dicen que hay demasiado ruido en la vida moderna; Huxley afirma que “hay falta de amor hacia la naturaleza, dominándola y explotándola, hacia el arte, con la producción en masa, hacia los seres humanos, con la producción, financiación y distribución controladas por una minoría, con las organizaciones nacionales comportándose como ladrones y asesinos…con el afán de poder de los enemigos de la vida recta, con la tecnología y la política como idolatrías modernas y con el sacramentalismo organizado de la casta sacerdotal que conduce a un poder abusivo”. (Pero, acotemos, no todos los grandes hombres son malos. Aun sin ser santos, algunos se niegan a obtener ventajas personales).
En el libro ‘La Filosofía Perenne’ de Huxley y en ‘Mysticism. A Study and an Anthology’, escrito en 1935 por F.C. Happold, se dan una gran cantidad de citas de documentos místicos de todas las religiones y de individuos muy diversos. Veamos algunas. En los Upanishad (hacia 500 a.C.), últimos libros de los Vedas hindúes, se lee: “Dios dentro y Dios fuera. Dentro: en la parte más honda y central del alma. En ese cuerpo tuyo no percibes lo Verdadero, pero ahí está realmente”. Y el filósofo hindú Shánkara (788-820) enseña a sus cuatro discípulos que “la liberación no puede alcanzarse sino por la percepción de la identidad del espíritu individual con el Espíritu universal. Es la ignorancia la que nos hace identificarnos con el cuerpo, el yo, los sentidos. Cuando un hombre cree en los ritos religiosos y en la letra de las escrituras como si fueran sagrados, el conocimiento de la Realidad no puede surgir en él”. Esta es una filosofía de raíces comunes con la rama mística del budismo, el Zen: “El yo advertido en tu más íntima conciencia aparece en su pureza; este es el seno de Buda, que no es el reino de los que se entregan al mero raciocinio”. Que a su vez se engarza con Lao Tse, el mito antiguo: “La práctica del Tao consiste en sustraer día a día hasta que se ha alcanzado la inactividad”.
Plotino (205- 270), el filósofo romano considerado fundador del neoplatonismo es, en palabras de Bertrand Russell, “históricamente importante como una figura que moldea el cristianismo de la Edad Media y la teología católica”. Su adorado maestro, al que no llamaba Platón sino Él, ponía en el diálogo ‘Simposio’ en labios de Diotima lo siguiente: “Al término de la iniciación, percibirá como un relámpago una belleza maravillosa, eterna y exenta de aumento o disminución”. Plotino persigue esa belleza, por lo que denuesta el concepto gnóstico de que el mundo visible es malo, y narra su experiencia del éxtasis: “Muchas veces ha ocurrido: exaltarme fuera del cuerpo en mí mismo; llegar a estar ajeno a todas las demás cosas y concentrado; contemplar una maravillosa belleza; después, más que nunca, estar seguro de la comunidad con el orden más elevado; establecer la vida más noble, adquiriendo identidad con lo divino”. Así contaba Plotino el camino místico de la unión de su alma con la divinidad. (Para Russell, como expone en su ‘Historia de la Filosofía Occidental’, el defecto de la filosofía de Plotino estriba en inducir a los humanos a mirar hacia dentro, porque si miramos fuera vemos las imperfecciones del mundo sensible; una postura subjetiva que tiende a destruir la curiosidad científica).

En la Europa cristiana surgieron muchos escritores, filósofos y teólogos místicos, entre ellos la española Santa Teresa de Ávila y, sobre todos, el abulense San Juan de la Cruz. El hispanista británico Gerald Brenan (don Geraldo), en su biografía de San Juan de la Cruz, dice: “Me pareció que ningún poeta había alcanzado unas cimas tan altas de expresión lírica”. Lo que se cuenta a continuación procede de dicha biografía. Juan de Yepes nació en 1542 en Fontiveros, un pueblecito cercano a Ávila. Su madre, que enviudó pronto, crio a sus hijos en una gran pobreza y, buscando sustento, recaló en Medina del Campo, un gran pueblo donde Juan fue admitido como limosnero de un hospital para sifilíticos. Por su notable afición al estudio le permitieron cursar estudios en un colegio de jesuitas. Una noche, sintiendo su afición a la soledad, se escapó de todo y profesó en un convento carmelita. De ahí pasó a Salamanca y estudió en la Universidad; se dice que entre sus muchas lecturas le pudo influir la teología mística del neoplatónico ‘pseudo’ Dionisio el Areopagita. Fue ordenado sacerdote en 1567 y cantó misa en Medina, en presencia de su madre. En esa circunstancia conoció a Teresa de Jesús, quien había emprendido la reforma carmelita, de la que nacieron los carmelitas descalzos que asumían la pobreza, el retiro, el ayuno y la oración mental (es decir, la meditación y el recogimiento) a fin de conseguir la divina unión. (Los carmelitas ‘calzados’ se habían disipado, incluso estableciendo un negocio de venta de escapularios). Juan, ya ‘descalzo’ fundó un convento en los montes que, por su ejemplo de austeridad, tuvo gran influencia en los pueblos vecinos. Nombrado rector del colegio de descalzos de la Universidad de Alcalá demostró su ineptitud para la acción, lo suyo era la oración, por lo que fue sustituido por Jerónimo Gracián, un joven doctor en teología de cuyas cualidades se había prendado la anciana Teresa. Para paliar las tensiones con el contemplativo Juan, la activa Teresa le nombró confesor de las monjas de Ávila, ya que, para ella, el propio Juan, capaz de tratar casos de histeria, era su mejor confesor. ¿Podría también el ‘medio fraile’ (no llegaba a 1,50 m de estatura) reformar a los carmelitas calzados? Pero estos lo secuestraron, le trasladaron a Toledo y lo metieron en una horrible prisión con mugre y piojos donde Juan de la Cruz sufrió hambre, palizas y llagas durante casi un año, largo periodo de sufrimiento en el que consiguió escribir poesía. Escapado de la cárcel con la ayuda de la Virgen…y de un carcelero, es acogido en la casa de un noble, curado por las monjas y, después, nombrado prior de un convento situado en los montes cercanos al nacimiento del Guadalquivir, donde repone su maltrecha salud y cuida de que los frailes no se excedan en mortificaciones porque “un cuerpo sin fuerza no es capaz ni de orar”. Tanto allí como en Baeza y en Granada, sus siguientes destinos, prosigue escribiendo poesía y prosa. Practica y predica el silencio, la mortificación y la paciencia en el sufrimiento, vaciando la mente de todo lo que no sea amor a Dios; aunque simultaneaba la oración con paseos que le permitían alabar la naturaleza y a los seres creados por Él. La gente comenzó a asignar a Juan milagros tales como la levitación, el desprender luces y perfumes, rodearse de halos, el detener incendios y tormentas…aunque él sólo admitió que Jesucristo le habló en una ocasión; además, consideró fraude los estigmas y levitaciones de la monja María de la Visitación…y lo eran. A su muerte, producida por una tremenda infección, explotó la veneración popular. La gente se llevó jirones de sus ropas y hasta las telas purulentas con las que habían limpiado sus llagas. Su cadáver que, por supuesto, exhalaba un dulce olor fue desmembrado para obtener reliquias milagrosas. Pese a ser tachado de iluminismo por la Inquisición, según afirma Menéndez y Pelayo, el Papa Clemente X lo beatificó en 1675, Benedicto XIII lo santificó en 1726 y Pío XI le declaró doctor de la Iglesia Universal.
Juan de la Cruz, en ‘El Cántico Espiritual’, persigue, como Platón y Plotino, la belleza. La esposa, el Alma, pregunta a las criaturas por el Amado, Dios, y lo engloba en el paisaje:
«Oh bosques y espesuras / plantadas por la mano del Amado, / oh prado de verduras, / de flores esmaltado, / decid si por vosotros ha pasado».
«Mi Amado, las montañas, / los valles solitarios nemorosos, / las ínsulas extrañas, / los ríos sonorosos, / el silbo de los aires amorosos».
En las ‘Coplas del alma que pena por ver a Dios’ aparecen unos versos que comparte con Teresa de Jesús y que Brenan dice que tienen una larga historia en los cancioneros de la época:
«Vivo sin vivir en mí, / y de tal manera espero, / que muero porque no muero».
En las ‘Canciones del alma’ y en el ‘Romance de Babilonia’ sigue aspirando a la divina unión:
«En una noche oscura, / con ansia en amores inflamada, / ¡oh dichosa ventura! / salí sin ser notada, / estando ya mi casa sosegada»-
«En mí por ti me moría, / y por ti resucitaba, / que la memoria de ti, / daba vida y la quitaba».

¿Los últimos gnósticos?

La gnosis aspira al conocimiento divino, a veces secreto, por medio de la iluminación espiritual. Se enfrenta a los dualismos: el espíritu frente al cuerpo y al alma; el bien contra el mal; el Ser Supremo frente al Demiurgo, siendo este un malvado creador y ordenador de la materia.
El gnosticismo cristiano, al que reclaman anterior a Cristo, fue declarado herejía por la Iglesia en el 180 d.C. Un personaje famoso, considerado el fundador del gnosticismo poscristiano, fue el samaritano Simón el Mago, que predijo la salvación a través del conocimiento secreto. En Roma, enfrentado a San Pedro, lo deificaron sus fieles diciendo que el Padre descendió en la forma humana de Simón y que ellos se salvarían reconociéndole. Dicen que se mató al intentar volar, aunque otros aseguran que lo mataron los rezos de Pedro y Pablo cuando estaba en el aire. Más importancia teológica tuvo Valentín de Alejandría, el gnóstico, que habló de los eones, siendo el primero y más perfecto la Mente y el último, la Sabiduría, que emanó al Demiurgo, creador del hombre y organizador del mundo. Los treinta eones emanaron a Cristo. En tiempos modernos aparecieron varias sociedades gnósticas: la Sociedad Teosófica de Blavatsky y Mead, con las traducciones de este último sobre la gnosis antigua; la Iglesia Gnóstica Francesa, que reproducía los rituales cátaros y se servía de los documentos de Simón y Valentín; los rosacruces, posibles fundadores de masones e iluminados, aunque sean más puramente esotéricos que gnósticos. En 1945 se encontraron en Nag Hammadi (Egipto) trece manuscritos que son considerados Evangelios por los seguidores del gnosticismo. Algunas personalidades se han aproximado a la gnosis, como el premio Nobel de literatura Hermann Hess (1877-1962), el historiador alemán Hans Jonas (1903-1993), autor de ‘Gnosticismo, Existencialismo y Nihilismo’, y el psicoanalista Carl Jung (1875-1961), discípulo crítico de Freud, que escribió ‘Psicología y Alquimia’ y donde dice que “por medio de la alquimia se produce la vinculación histórica con el gnosticismo…y con el futuro, la psicología del inconsciente”.

 ¿Quiénes han sido etiquetados como los últimos gnósticos? En primer lugar, Emil M. Cioran, apátrida nacido en Rumanía en 1911 y muerto en París en 1995. Sandra Stolojan, traductora y prologuista de su libro de aforismos ‘De Lágrimas y de Santos’, dice que lo escribió cuando contaba veintiséis años. Cioran comienza afirmando que “el ojo tiene un campo reducido. La introspección es el método que existe para alcanzar el conocimiento”. El joven Cioran ignoraba que la ciencia experimental cuenta no sólo con los ojos de la cara, sino también con ojos finísimos que son capaces de ver el interior de la materia (átomos individuales y hasta núcleos atómicos), y ojos que ven objetos situados a larguísimas distancias (planetas, estrellas y galaxias). Más tarde, en el libro ‘El Aciago Demiurgo y otros Ensayos’, publicado en 1969 y traducido por el filósofo vasco Fernando Savater en 1992, admite que “no es que el mundo no exista, sino que su realidad no es tal. Todo parece existir y no existe”. Y precisa que “deberíamos mirarnos desde fuera, como miramos a los otros”. Cioran no tiene en cuenta que mejor que un espejo o un ‘yo volátil’ sería usar instrumentos externos capaces de observarnos por dentro o de vernos situados, con los demás, en el inmenso exterior. Sumergido en la introspección, pero también mirando hacia afuera, Cioran define y se define: “Los santos representan un absoluto. Frente a la filosofía, la santidad es una ciencia exacta. Su método: el dolor, su fin: Dios. La santidad: el delirio de grandeza que se esconde detrás de sus delicadezas, los apetitos inmensos disfrazados de humildad. No existe santidad sin la voluptuosidad del sufrimiento. La santidad es una perversión inigualable”. “¿Dios? Una demencia admitida, oficial. Un cero más. Está en todas partes y en ninguna. Es un Ausente Universal. Incitados por un orgullo sin límites, le hemos atribuido demasiadas cualidades”. ¿No es esto escepticismo? Y añade: “El escepticismo es un conocimiento sin esperanza”. Pero no se olvida del demiurgo: “Hemos salido de las manos de un dios maldito, desdichado y malo”. Critica las religiones: “En el politeísmo el fervor se reparte. En el monoteísmo acaba convirtiéndose en agresividad, en fe. El monoteísmo contiene todas las formas de tiranía. El cristianismo no ha hecho más que explotar un temor en beneficio de una divinidad sin escrúpulos que ha hecho del terror su aliado”. “¡Cuántas transmigraciones en el budismo para alcanzar la muerte, la nada, el Nirvana! Los cristianos van directamente a la nada”. Contempla: “La espantosa caducidad de la carne. Sois un ensamblaje fugitivo, cuyos ingredientes no esperan más que disgregarse. El suicidio, una liberación fulgurante: es el Nirvana por la violencia, es el paroxismo de la salvación”. Vaticina el futuro de la sociedad: “Los padres son locos. ‘Creced y multiplicaos’ es una exhortación criminal. Procrear es amar a la plaga. Al amontonarse, los hombres se detestarán mucho más que antes y estallará la guerra civil universal. Se puede dar por seguro que el siglo XXI, más avanzado que el nuestro, mirará a Hitler y a Stalin como tiernos infantes”. Emil Cioran se despide con lágrimas, gritos y música de fondo: “Aficionado en todos los campos, no habré conocido profundamente más que el inconveniente de haber nacido”.

Otro personaje etiquetado como ‘último gnóstico’ es el escritor estadounidense de ciencia ficción Philip K.Dick, nacido en Chicago en 1928 y muerto en Santa Ana en 1982. Las adaptaciones cinematográficas de algunas de sus novelas tuvieron un seguimiento extraordinario: ‘Blade Runner’, ‘Desafío Total’ o ‘Minority Report’. Pero la obra que le conecta directamente con el gnosticismo es SIVAINVI (Sistema de vasta inteligencia activa, VALIS en siglas inglesas). En ella, Dick, el esquizofrénico y consumidor de drogas psicoactivas, convive interiormente con Horselover Fat, tiene contactos con el Sistema, lo que le sirve para diagnosticar la enfermedad mortal de su hijo y salvar su vida, y padece alucinaciones geométricas coloreadas y visiones de Jesucristo y de la Roma antigua. Dick cita a Heráclito, para quien Dios se esconde: “la estructura latente tiene dominio sobre la estructura de lo obvio”. También dice que “la deidad creadora era loca, ciega, sin contacto con la realidad”, por lo que “el hombre debe situarse en la misma categoría de Dios, en oposición al mundo y a su creador”, el Demiurgo. Dick nos recuerda que “el verdadero Dios no es irracional, se ha aventurado en el mundo para ayudarnos: es el Logos”. Y se muestra en contra de la trinidad hindú: “No Brahma, el creador, Visnú, el sustentador y Siva, el destructor. Sí la Mente sabia de Zoroastro, la Unidad”. Parece ser que, para Dick, esa Mente (¿Dios y su encarnación, el Logos?) nos realiza: “El Universo se sustenta sobre nada. Es información” (Una hipótesis cercana a la Mecánica Cuántica). “El mundo fenoménico no existe, es una hipóstasis de la información que posee la Mente. Somos estaciones de una única Mente”. Muchas gracias por tus aclaraciones, Philip.

Mircea Eliade (1907 Bucarest-1986 Chicago) no puede ser etiquetado simplemente como otro ‘último gnóstico’. Él fue un historiador de las religiones y un investigador tanto del lenguaje simbólico empleado en distintas tradiciones religiosas como de los mitos primordiales en los fenómenos místicos. Cuando estudiaba en la Universidad de Bucarest hizo amistad con Cioran y con Ionesco, el del teatro del absurdo, amistades que perduraron. Eliade, políglota en idiomas modernos, también estudió sánscrito y filosofía hindú en la Universidad de Calcuta y después de vivir en un convento del Himalaya escribió una tesis doctoral titulada ‘Yoga: Ensayo sobre los orígenes de la mística india’, donde cuenta procedimientos y logros: “El cuerpo pide movimiento, entonces se le inmoviliza con un asana; la respiración es arrítmica, se le impone un ritmo…los yoguis son capaces de prolongar la juventud, parar el corazón, aumentar la temperatura del cuerpo”. Además, nos informa de que “en el tantrismo, la vida humana puede ser transfigurada mediante los ritos, tras larga preparación de yoga”. Eliade aumenta el enfoque de sus investigaciones y acuña la palabra hierofanias, que son las manifestaciones de lo sagrado en el mundo a través del tiempo. En sus conversaciones con el escritor católico Claude-Henry Rocquet, expuestas en el libro ‘La Prueba del Laberinto’, se pregunta: “Estamos integrados en el ritmo cósmico, ¿qué sentido tiene la existencia?” Y se responde: “Si Dios no existe, todo es ceniza. Si no hay un absoluto que dé valor y significación a nuestra existencia, la existencia tampoco tiene sentido”. En el libro, Eliade opina sobre los movimientos religiosos contraculturales: “No creo que haya llegado el fin de la Iglesia, sino quizá de una cierta Iglesia cristiana…lo más importante de todo es el fenómeno hippy…la sacralidad de la vida total…aquellas experiencias religiosas que fueron desvalorizadas por el monoteísmo de los profetas. Las formas futuras de la experiencia religiosa serán completamente distintas de las del cristianismo, el judaísmo y el islam”. Durante su etapa final como profesor de Historia de las Religiones en la Universidad de Chicago, Eliade editó una ‘Enciclopedia de la Religión’ constituida por ¡quince gruesos volúmenes! Ahora, sus profundos deseos de conocimiento yacen arropados por los indiferentes brazos de la Naturaleza