Fulgencio Batista volvió a la presidencia de Cuba con un golpe de Estado antes de las elecciones de 1952. Su gobierno, apoyado por los terratenientes y con la asistencia de EEUU, abolió la Constitución y el derecho de huelga, torturó y ejecutó, dicen, a veinte mil opositores y se enriqueció con la mafia estadounidense permitiendo los negocios de drogas, juego y prostitución. Contra esta situación se levantaron en armas en 1953 mil cuatrocientos jóvenes liderados por Fidel Castro. Tras el fracasado asalto al cuartel de Moncada, después de la prisión y el exilio, los rebeldes volvieron desde México, se echaron al monte y ganaron la guerra con tres mil hombres (aunque al final eran cuarenta mil) en menos de dos años. Tras la derrota, el Gobierno huyó con el dinero amasado. Batista fue acogido por Leónidas Trujillo, el Chivo, en la República Dominicana, por Salazar en Portugal después y por Franco en Marbella, donde murió de fallo cardiaco en 1973.
El periodista gallego Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique en español, fundador y presidente de honor de ATTAC, un movimiento internacional antiglobalización que ellos denominan altermundialista, publicó en 2006 el libro ‘Biografía a Dos Voces: 100 horas con Fidel Castro’. Con Fidel, Presidente de la República socialista de Cuba, hay pocos términos medios: sus muchos amigos lo ensalzan, le mitifican; para sus muchos enemigos es el demonio reencarnado. Ramonet lo presenta como “educado y caballeroso en el trato, respetuoso con las autoridades, aunque él toma las decisiones…vive modestamente, no se ha enriquecido, tiene don de gentes y encanto personal…es un orador y mitinero inspirado, posee una gran memoria, por lo que sus disgresiones y paréntesis son constantes”. Fidel le cuenta a Ramonet que su temperamento es en parte de nacimiento y se forjó durante sus estudios con los jesuitas. Dice que de José Martí, el héroe de la independencia cubana, recibió la ética y de Karl Marx la idea de la naturaleza de la sociedad y su desarrollo histórico. Se define como “socialista, marxista y leninista, lo soy y no he dejado ni dejaré nunca de serlo”, pero dice que Marx pensaba que el límite del desarrollo estaba en el sistema social y no, como hoy se sabe, en los recursos naturales. De Stalin discrepa de sus grandes abusos de poder, de sus políticas de purgas y del culto a la personalidad, pero afirma que la industrialización acelerada que promovió salvó a la URSS de perder la guerra, aunque la superproducción produjo graves daños ecológicos, como la desecación del mar de Aral y el desastre de Chernobil.
Fidel presume de que, durante la guerra, predicaba comportamiento ético: respeto al enemigo, ni humillación ni tortura; no robar al campesino ni violar a las mujeres; ni atentados a Batista ni asaltos a Bancos; fusilar a los bandidos de las propias filas. Tras la guerra, mil quinientos mercenarios cubanos asaltaron playa Girón mientras buques de guerra y un portaaviones estadounidenses vigilaban a tres millas de distancia. Los revolucionarios vencieron y devolvieron mil doscientos prisioneros a cambio de medicinas y dólares. Organizaciones cubanas asentadas en Miami planificaron la ‘guerra sucia’, con bombas y virus que causaron graves pérdidas y miles de muertos. Fidel mismo fue objeto de seiscientos, dicen, intentos de asesinato. Estados Unidos sometió a Cuba a un embargo comercial que dura hasta hoy en día. El bloqueo económico ha tenido consecuencias trágicas para los cubanos.
En estas graves circunstancias, la URSS ayuda al comercio de Cuba, lleva cuarenta y dos mil soldados y emplaza misiles, que según confiesa Fidel no sólo eran defensivos sino ofensivos. John Kennedy ordena el bloqueo naval y amenaza con la guerra nuclear. Nikita Jruschev accede a retirar los misiles si EEUU retira sus cohetes de Turquía. Todo ello sin consultar con Cuba. Fidel cree que los rusos podrían haber negociado algunas ventajas para Cuba, como el fin del bloqueo y la retirada de la colonia de Guantánamo. Pero no, la URSS había conseguido sus objetivos. Además, Kennedy impulsó el bloqueo económico y la guerra sucia, al tiempo que creaba la ‘Alianza para el Progreso’ para contrarrestar la influencia cubana en América Latina. Pese a todo, Fidel opina que Kennedy era una persona inteligente y se pregunta si lo mataron por no invadir Cuba. Después, cuando Gorbachov y su perestroika no supieron mantener la URSS, Cuba perdió el mercado del azúcar y la recepción de víveres y combustible. Llegaron los peores años para la República revolucionaria.
En palabras de Ramonet, la Revolución, como reacción a las agresiones procedentes de Florida, “mantiene el partido único y sanciona las discrepancias, existen presos de opinión y penas de muerte (como la aplicada a Ochoa, héroe de guerra transformado en narcotraficante, y a los secuestradores de un barco turístico); pero Amnistía Internacional no ha denunciado asesinatos políticos, ni torturas, ni manifestaciones reprimidas a la fuerza, tampoco ha habido levantamientos populares como los que se dan en otros Estados americanos considerados democráticos”. Fidel mismo declara que en Cuba nunca se predicó odio contra nadie, los cubanos no son fanáticos, el machismo está en retroceso y las mujeres emancipadas suponen la mayoría de la fuerza técnica y científica del país, el racismo está abolido, el analfabetismo erradicado, los deportes, la salud y la sanidad en alza, hay cuarenta mil médicos en Cuba y treinta mil ayudando en el extranjero. Pero todos los medios de comunicación son revolucionarios en Cuba y, en las elecciones, a los candidatos no los elige el Partido Único, sino los vecinos de cada circunscripción; si la mayoría de los elegidos son del Partido es porque, dice Fidel, están mejor preparados. Y el escritor Leonardo Padura describe los barrios míseros de La Habana con sus mafias, delincuentes, drogas, hambre, música estruendosa y miseria, mucha miseria. También Fidel habla de lumpen, de un problema de corrupción a pequeña escala, por ejemplo con el combustible, por lo que hay jóvenes trabajadores sociales que vigilan contra el robo. Con respecto a los cubanos que intentan llegar a EEUU por mar y por tierra, Fidel considera que la emigración es un problema mundial y los cubanos que se van es porque quieren vivir en una sociedad de consumo, tan publicitada por las radios mafiosas de Miami.
Para Fidel en el mundo actual no hay capitalismo, no hay competencia, sino el monopolio de la globalización neoliberal, que aumenta la distancia entre ricos y pobres y es incompatible con la preservación del medio ambiente. Lo que desea Fidel, en anuencia con el Papa Juan Pablo II, es la globalización de la solidaridad, por eso ayuda, por ejemplo, a Bolivia en salud y alfabetización. Antes, Cuba había efectuado un buen número de acciones exteriores impulsadas por Ernesto Che Guevara: apoyaron a las guerrillas de América Central y del Sur; ayudaron a Guinea Bissau, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe a independizarse de Portugal; combatieron cincuenta y cinco mil cubanos contra Sudáfrica, contribuyendo a la independencia de Angola y al final del apartheid. (Pero Luanda es una ciudad enferma, dice Padura. El culo del mundo, dice Marco Mira, médico sin fronteras. La guerra es cruel, dice su primo, el viejo pelicano).
Cuba, la isla bonita, fue dependiente de España durante cuatro siglos, desde el primer viaje de Colón en 1492 hasta la derrota infligida por los barcos de hierro estadounidenses a los navíos de madera españoles en 1898, con el hundimiento tramposo del Maine como excusa. En Cuba se sigue hablando español y en España seguimos diciendo “más se perdió en Cuba”. Fidel Castro visitó, invitado por su amigo Manuel Fraga, el pueblo gallego donde nació su padre Ángel. Son lazos que obligan a Fidel a tener muy en cuenta sus relaciones con los políticos españoles. A su antiguo amigo Felipe González le recrimina la derechización del PSOE, los casos de corrupción y las ejecuciones extraterritoriales de etarras. A Aznar, al que considera heredero del fascismo, le reprocha aconsejar a EEUU que activase los bombardeos en Kosovo, apoyase la guerra de Irak y fuese amigo de la mafia cubana de Florida. También reconoce que Franco no rompió con Cuba a pesar de la expulsión del embajador Lojendio y a pesar de su notoria relación con Pasionaria y Carrillo. Pero España no se distingue por un apoyo especial a Cuba, por ejemplo, en la ONU todos los países votan en contra del bloqueo económico excepto Estados Unidos, Israel y dos conjuntos de islitas directamente dependientes del imperio: Marshall y Palau.
Fidel Castro Ruz murió el 24 de noviembre del 2016 a los noventa años de edad. Después de su retirada de la primera línea política por enfermedad, le sucedieron, como él tenía previsto, su hermano pequeño Raúl, que siempre estuvo a su lado, y la generación actual. El presidente Obama inició acercamientos a Cuba (eso sí, sin cesar el bloqueo); pero, ¿qué hará el ultranacionalista Trump, el nuevo presidente?
En Colombia ha tenido lugar una guerra durante cincuenta y dos años entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC), de ideología marxista leninista, comandadas últimamente por Rodrigo Lendoño, ‘Timochenko’. Tras años de conversaciones mantenidas en La Habana y apoyadas por unos revolucionarios cubanos ya no tan proclives a defender la lucha armada, el Gobierno de Colombia y las FARC alcanzaron unos acuerdos de paz. Las FARC se comprometieron a entregar las armas al Ejército colombiano y renunciaron a imponer el comunismo, integrándose en la vida civil como una opción política. Pese a todo ello, el pueblo colombiano votó mayoritariamente en referéndum que no querían los acuerdos de paz establecidos en esos términos, alentados por el expresidente Uribe. En consecuencia, las conversaciones continúan. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, obtuvo el premio Nobel de la Paz 2016 por sus esfuerzos en la consecución del final del conflicto armado. También ha entablado conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), de ideología marxista leninista, fundado en 1964 por los sacerdotes Camilo Torres y Manuel Pérez.
En el 2016 muere a los setenta y seis años de edad, de ELA, la misma enfermedad que padece Stephen Hawking, Sir Harold Kroto (apellido oficialmente simplificado de Krotoschiner). Nació en Inglaterra, pero sus padres eran inmigrantes judíos huidos de la Alemania nazi. Fue premio Nobel, junto a los estadounidenses Smalley y Curl, por su descubrimiento de unas moléculas constituidas por átomos de carbono, de las cuales la más espectacular era una que tenía la estructura de un balón de fútbol. Para Kroto, esta molécula formada por sesenta átomos, C-60, puede existir en todo el universo y ser la responsable del transporte de carbono hasta el lugar donde se forman los planetas. Personas que le conocieron ponen en alto su gran talla humana. Dos muestras, dijo: “Sin educación científica guiada por criterios humanitarios, la humanidad no llegará más allá del siglo XXI”, aludiendo tanto a las armas como a la contaminación. Y “creo, como nueve de cada diez científicos, que Dios es la Naturaleza”.
El premio Nobel de Química 2016 recayó en Jean Pierre Sauvage, francés de setenta y dos años de edad, Fraser Stoddart, escocés de setenta y cuatro, y Bernard (Ben) Feringa, holandés de sesenta y cinco. Estos tres extraños individuos hacen química nanotecnológica, una nueva dimensión de la química. Se dedican a diseñar y sintetizar máquinas moleculares, esto es, moléculas que tienen movimientos controlables porque cambian de conformación si se les suministra energía mediante una señal externa. Sauvage enlazó, mediante un ion de cobre, dos moléculas anulares engarzadas como las eses de una cadena, por lo que al conjunto lo llamaron catenano: cada molécula se movía en relación con su vecina en lo que semeja ser la máquina más sencilla posible. Stoddart logró que una molécula anular se moviera a lo largo de otra molécula lineal que hacía de eje: denominaron rotaxano a esta especie de músculo molecular. Fetinga sintetizó un rotor molecular: una molécula que giraba en una dirección concreta cuando era iluminada con luz ultravioleta, un motor que podía hacer girar elementos mucho mayores; así llegó a construir un nanocoche con cuatro ruedas moleculares que rotan y son capaces de transportar un chasis molecular. Ya hay varios científicos empeñados en celebrar una carrera de nanocoches. En una entrevista reciente, Fetinga se dispara: pretenden construir materiales que, además de moverse, sean capaces de doblarse; intentan dotar a los medicamentos de interruptores para encenderlos o apagarlos a voluntad, por ejemplo, activar un antibiótico con luz cuando llega a la infección o encender un antitumoral sólo cuando hay tumor. Son los nanorrobots, pero pasarán más de diez años, muchos más, antes de usarlos. Y entrando en la ciencia ficción, pretenden conseguir nanorrobots autorreplicantes. Por otra parte, el holandés Feringa trabajó con ayudas del Consejo Europeo de Investigación, un organismo creado para financiar la excelencia. Teniendo esto en cuenta, el escocés Stoddart y el londinense Haldane han advertido del peligro que supondrá para la ciencia británica la salida de la Unión Europea (Brexit) al no recibir las becas del Consejo y dificultar la llegada de investigadores extranjeros.
El premio Nobel de Medicina o Fisiología 2016 le correspondió a Yoshinori Ohsumi, japonés de setenta y un años de edad, por su descubrimiento de que los genes controlan los mecanismos de la autofagia, el proceso encargado de degradar y reciclar componentes celulares en el interior de la propia célula, sea ésta de la ‘levadura del panadero’ (con la que se hicieron las primeras investigaciones) o sea humana. La autofagia se conocía desde la década de 1960 y se sabía que la célula podía destruir algunos de sus constituyentes encerrándolos en membranas y enviándolos a los lisosomas, vesículas en forma de saco, orgánulos que digieren proteínas, azúcares, grasas, bacterias y virus. Si la autofagia se interrumpe, como puede ocurrir a humanos de edades avanzadas, las consecuencias serían enfermedades como el Parkinson, la diabetes del tipo II y el cáncer. Los lisosomas fueron descubiertos por Christian de Duve, citólogo y bioquímico inglés, premio Nobel en 1973 fallecido en el 2013 a los noventa y seis años de edad.
El neoyorquino Marvin Minsky, de familia judía aunque ateo, muere en Boston a los ochenta y ocho años de edad. Licenciado en Harvard y doctorado en física por Princenton, fundó el laboratorio de Inteligencia Artificial (IA) en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). La IA tiene que ver con los ordenadores y robots que, como los humanos, son capaces de aprender y resolver problemas, es decir, pretende construir máquinas inteligentes. Minsky fabricó un simulador de redes neuronales y patentó el casco de realidad virtual y el microscopio confocal, que permite reconstruir imágenes tridimensionales. En el libro ‘La Tercera Cultura’, editado por John Brockman, Martin Minsky, considerado el padre de la IA (aunque otros ‘amigos’ le califican de ‘grano en el culo’ e ‘hijo de perra’) hace las siguientes reflexiones: “¿Cuáles son las diferencias entre el pensamiento humano y lo que hacen hoy los ordenadores? La diferencia más llamativa es que casi cualquier error paralizaría completamente un programa de ordenador, mientras que una persona encontraría otra vía”. “En el cerebro humano hay cientos de partes (subordenadores) que hacen cosas diferentes. Tenemos que aprender mucho más para descubrir la función de todas esas partes”. En una entrevista mantenida por ‘El País’ cuando en el 2015 le dieron un premio en España, informaba: “Los ordenadores tienen más memoria (que los humanos), pero su memoria está llena de nada”, pero “Hay un par de máquinas que tienen sentido común. Puedes hacerles preguntas”. Opinaba: “Reemplazaremos nuestra biología, tan difícil de cambiar, por mejores formas de ingeniería” y “Nos convertiremos en máquinas más fáciles de reparar y mejorar”, pero “Habrá una crisis de temperatura alrededor del 2050 si la población sigue creciendo”, porque “El calentamiento de la atmósfera es la emergencia más seria que existe”.
El premio Nobel de Física 2016 fue para tres británicos que trabajan en universidades estadounidenses: los escoceses David J. Thouless, de ochenta y dos años de edad, y J. Michael Kosterlitz, de setenta y tres años, y el londinense F. Duncan Haldane, de sesenta y cinco, por “los descubrimientos teóricos sobre las transiciones de fase topológicas y las fases topológicas de la materia”, es decir, que emplearon la topología (rama de las matemáticas que permite calcular por pasos, gradualmente, los cambios de propiedades de la materia) para explicar, por ejemplo, cómo desaparece la superconductividad de un material cuando aumenta la temperatura, o cómo se comportan los superfluidos y las capas magnéticas de los imanes. Todos estos ‘estados exóticos’ que se estudian con unas matemáticas diferentes, pueden aplicarse en el futuro para diseñar nuevas generaciones de aparatos electrónicos y superconductores y a la creación de ordenadores cuánticos.
Las ondas gravitatorias (gravitacionales, las llaman también) predichas por Einstein en su teoría general de la relatividad deben existir porque el campo gravitatorio de una masa, al propagarse, deforma el espaciotiempo tridimensional, pero estas ondas son tan débiles que para detectarlas es necesario que las produzca una masa de enorme energía. En 1993, los estadounidenses Russell A. Hulse y su profesor Joseph H. Taylor fueron premiados con el premio Nobel de Física “por el descubrimiento de un nuevo tipo de pulsar (binario) que alza nuevas posibilidades para el estudio de la gravitación”, en concreto, asignaban a la energía de las ondas gravitatorias producidas las variaciones orbitales observadas del sistema. En 1984, Kip Thorne, del Caltech, y Reiner Weiss, del MIT, comenzaron a desarrollar el LIGO (Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitatorias, en sus siglas en inglés) para “observar el cosmos, no con ondas electromagnéticas al uso, sino con una nueva radiación: las ondas gravitatorias”. Los detectores del LIGO son dos, situados en territorio de EEUU a más de tres mil kilómetros de distancia para evitar detecciones falsas debidas a movimientos sísmicos o a fallos en los instrumentos. Las ondas gravitatorias deberían ser capaces de perturbar los haces dobles de luz láser de cuatro kilómetros de longitud con que están dotados los detectores. En 2016 se han detectado las ondas gravitatorias producidas por las colisiones de dos agujeros negros: se calcula que la primera fusión detectada ocurrió hace mil trescientos millones de años y la segunda, hace mil cuatrocientos. Stephen Hawking dice que estas detecciones constituyen la primera prueba de un sistema binario de agujeros negros y de estos fusionándose, y espera que puedan observarse pruebas del mismísimo Big Bang. Thorne dice que Weiss, que llevó adelante el proyecto LIGO, y los jóvenes que lo construyeron y que calcularon con la ayuda del mayor computador del mundo las características del suceso originario de las ondas, se merecen el premio Nobel. Ahora espera que el nuevo proyecto LISA (Antena Espacial de Interferometría Láser), un conjunto de tres detectores situados en el espacio, sirva para alcanzar niveles de detección de sucesos aún más alejados en el tiempo.
Muere en Milán a los ochenta y cuatro años de edad Umberto Eco, el lingüista, filósofo y profesor italiano famoso y popular por sus novelas. Fue distinguido con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación en el año 2000 y es doctor Honoris Causa por cuatro universidades españolas. En su última novela ‘Número Cero’, publicada en 2015, trata de cómo informan y desinforman los periódicos y de cómo actúan los grupos secretos. Sobre la muerte de Albino Luciani, el Papa Juan Pablo I, nos cuenta que dijeron que murió de infarto o derrame cerebral, pero hicieron desaparecer sus gafas, zapatillas, apuntes y la etilefrina, un vasoconstrictor que tomaba para la tensión baja (¿y morir de un derrame?). Umberto Eco cita a seis sospechosos del homicidio: los cardenales Villot (Camarlengo) y Cody, el arzobispo Marcinkus (el banquero de Dios), Sindonia (envenenado en la cárcel) y Licio Gelli (ahorcado en Black Friars), todos relacionados con las finanzas vaticanas. En 1988, Eco publicó ‘El Péndulo de Foucault’, una novela que ironiza con el ocultismo y constituye otro de sus éxitos de ventas. En ella describe el péndulo existente en el Panteón Nacional de París: está constituido por una bola de 28 kilogramos de masa que cuelga de un cable de 67 metros de longitud sujeto a la cúpula. El péndulo oscila siempre siguiendo con exactitud la misma dirección con respecto a las estrellas fijas: es, dice Eco, como si la oscilación estuviera sujeta a la propia bóveda celeste; pero, con respecto a la Tierra, el plano de oscilación va girando con el tiempo, lo que sirvió a Foucault para demostrar que la Tierra gira alrededor de su eje. Así, un péndulo situado en el Polo Norte daría un giro completo en veinticuatro horas, y en el Polo Sur también, pero en sentido contrario. En otros puntos de la Tierra depende de la latitud: en París gira 270º en 24 horas y tarda 32 horas en dar un giro completo; en el Ecuador es donde más tarda en dar una vuelta. En muchos lugares hay péndulos de gran longitud y peso, por ejemplo, el de la ONU tiene 23 metros y pesa 90 kilos; no obstante, pueden fabricarse péndulos caseros que funcionen en la habitación siempre que se disponga de un mecanismo que compense las pérdidas por rozamiento, como se hace en los péndulos grandes.
El premio Nobel de Literatura fue para el cantautor estadounidense Bob Dylan (Robert Allen Zimmerman, nacido en 1941) ¿Un cantante premio Nobel por su poesía? Algunos preferían al recientemente fallecido Leonard Cohen. A Dylan le han concedido muchos premios: Príncipe de Asturias de las Artes, Pulitzer, medallas… Se negó a recoger el premio aduciendo que tenía compromisos previos, pero no renunció a los ocho millones de coronas suecas (más de ochocientos mil euros) del premio. Patti Smith cantó dubitativamente una de sus canciones y Azita Raji, embajadora de EEUU en Suecia, leyó su discurso, en el que Dylan se preguntaba si sus canciones son literatura.
El día 1 de abril de 2016 murió Isabel a los ochenta años, única hermana del viejo pelicano. Profesora de piano y canto, formó a múltiples jóvenes, algunos de los cuales lograron éxitos, pero por su privilegiada inteligencia hubiera podido brillar en cualquier otra actividad. Sus exequias fueron una gran manifestación de duelo al estilo católico: exposición del ataúd en la capilla ardiente seguida del funeral de ‘corpore insepulto’ con misa incluida y posterior inhumación del cadáver en la tumba familiar ¡Qué insufrible dolor para su gente ver desaparecer el ataúd en esa especie de pozo! ¡Qué tremebundo final tras la música y los rezos! ¿No es preferible la cremación? Los persas la castigaban, los hindúes la demandaban y los griegos y romanos la permitían. El cristianismo la prohibió, aunque quemaban vivos a los herejes, pero los protestantes la aceptaron cuando comenzaba el siglo XX y el Papa Pablo VI lo hizo en 1963. ¡El alma no puede quemarse y Dios, en su omnipotencia, puede reconstruir cualquier cuerpo en su fase de mayor esplendor, proclaman! Tras la cremación, los huesos se pulverizan y, junto con las cenizas, se guardan en una urna que queda a disposición de los familiares. Pero, ahora, el Vaticano dice que la cremación es un procedimiento brutal, y con tal afirmación manifiesta sus preferencias; además prohíbe esparcir o guardar en casa las cenizas de los muertos: estas deben inhumarse en lugar sagrado, sea cementerio o iglesia, así se evita que el difunto sea olvidado. El viejo pelicano tiene una opción: urnita en vez de urna. En ella se pueden guardar muestras del ADN de la persona fallecida (gotas de sangre, pelos, algo de piel…). La urnita podría ser de oro, plata u otros materiales no perecederos, tendría cierre hermético, atmósfera de nitrógeno y llevaría inscrito el nombre de la persona y los datos que creyesen oportuno ¡Qué facilidad para algunos procesos judiciales! ¡Qué posibilidad de ser clonado si en el futuro la ciencia avanza lo suficiente! ¡Qué ahorro de terreno supondría para los cristianos sustituir los vastos cementerios por templos dotados incluso de vídeos recordatorios! ¡Cuántos cuatrillones de julios de ‘energía antientrópica’ se ahorraría el buen Dios para disminuir la entropía desde los restos hasta el organismo vivo!
Cervantes
En el año 2016 se celebra el cuatricentenario de la muerte de dos genios considerados cumbres de la literatura: Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare. El primero nació el 29-09-1547 en Alcalá de Henares y el segundo fue bautizado el 26-04-1564 en Stratford upon Avon. Sobre la fecha de sus fallecimientos hay discrepancias, pero la ‘Britannica’ da la misma cifra para ambos: 23-04-1616. Cervantes no llegó a cumplir sesenta y nueve años y Shakespeare pasaría por poco de los cincuenta y dos.
El leonés Andrés Trapiello, en la biografía titulada ‘Las Vidas de Miguel de Cervantes’, nos cuenta que en una Sevilla con ochenta y cinco mil habitantes que recibía el oro y la plata americanas, el niño Cervantes acudió a un colegio de jesuitas, y que más tarde, ya en Madrid, una Corte con treinta y cinco mil habitantes, estudió bajo la tutela del erasmista López de Hoyos. Siendo mozo, huyó a Roma para evitar que le cortaran la mano derecha por haber matado a un hombre en pelea. En Nápoles se enroló en el ejército de Álvaro de Bazán como arcabucero y participó en la tremenda batalla naval de Lepanto (hoy golfo de Corinto, en el mar Jónico, cercano a Atenas) mantenida en 1571 entre la alianza de los venecianos, el Papa Pío V y Felipe II, y los turcos otomanos invasores de Chipre. Cervantes combatió con fiebre por gastroenteritis y resultó herido en el pecho y en el brazo; estuvo tres meses en el hospital y, bien sabido es, perdió la movilidad de la mano izquierda. Al abandonar la milicia, Cervantes se embarcó acompañado por su hermano Rodrigo rumbo a España; pero su nave, perdida de sus compañeras a causa de una tormenta, fue apresada por piratas berberiscos. Cervantes fue esclavizado durante cinco años en Argel, una ciudad de más de cien mil habitantes, donde protagonizó cuatro intentos de fuga, librándose de los castigos e incluso de la ejecución gracias a la benevolencia de su amo. Algunos (¿defensores de su propia sexualidad?) opinan que amo y esclavo se entendían con los lazos afectivos de Sodoma. Finalmente, Cervantes fue rescatado con dinero. Volvió a España en 1580 y cuatro años más tarde se casó en Esquivias (Toledo) con Catalina de Salazar, una joven de diecinueve años a la que pertenecen tierras en el pueblo y pisos en alquiler en Toledo, patrimonio que administra don Miguel. Fue nombrado comisario de abastos para la Armada en Sevilla, puesto en el que estuvo hasta 1594 y en el que ganó mucho dinero; pero se dio prisa en perderlo jugándoselo y administrándolo mal. En Granada, ahora como recaudador de impuestos, no le sonrió la fortuna y acabó en la cárcel por un conflicto de intereses en 1598, año en el que murió Felipe II. Cuando Felipe III trasladó la Corte a Valladolid en 1601, le siguió Cervantes y allí se exhibe ahora su casa restaurada en museo. El rey y la Corte volvieron a Madrid en 1606 donde Cervantes vivió hasta su muerte.
En medio de una vida tan azarosa, ¿cuándo y cuánto escribió don Miguel? ¿Fue el autor de un solo y famosísimo libro o, por el contrario, su obra es extensa, prolífica y valiosa? Cervantes estaba enamorado del teatro: según su propia imprecisa confesión escribió veinte o treinta comedias. Entre 1582 y 1587 se representaron ‘El Trato de Argel’, ‘La Numancia’ y otras, con el éxito relativo de no recibir tomatazos ni broncas. Por aquellas fechas escribió ‘La Galatea’ una novela pastoril en verso, como las comedias, que algunos tachan de aburrida. Y es que, para ellos, Cervantes fue un poeta mediocre cuya poesía estaba en su prosa. Después llegó el arrollador Lope de Vega y monopolizó el teatro. Don Miguel estuvo varios años retirado de la literatura mientras intentaba hacerse rico con los negocios: puede ser que en la cárcel empezase a escribir la primera parte de ‘El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha’; la acabó en Valladolid, siguió el proceso legal de ser admitida por el rey, censurada, dedicada al duque de Béjar, editada por Juan de la Cuesta y puesta a la venta en 1605. Aunque la fama inmortal de esta obra, madre de todas las novelas, tapase el resto de sus escritos, Cervantes publicó en 1613 doce ‘Novelas Ejemplares’ de gran éxito en España y en el extranjero, con más ventas que ‘El Quijote’; en 1615 dio a la imprenta la segunda parte de su gran obra y unos ‘Entremeses’ al estilo de su admirado Lope de Rueda que no fueron representados; y en 1617 vio la luz su novela de caballerías póstuma ‘Los Trabajos de Persiles y Sigismunda’. Cervantes escribió la mayor y más importante parte de su obra con más de cincuenta años, recibió pocas ganancias de su trabajo y murió pobre. Azorín dijo que había fracasado constantemente en la vida ¿Y después? ¿Cuántos artículos y libros se habrán publicado sobre ‘El Quijote’? Hasta el tenaz Alfonso Navarro, compañero en Bioquímica e Ingeniería Química del viejo pelicano, presentó en el 2008 su tesis doctoral (¡a los sesenta y ocho años!) sobre la ‘Ruta del Quijote en Sierra Morena’, en la que, a partir del texto de Cervantes y de documentos con distancias y caminos de la época, pretende haber determinado virtualmente esa ruta.
Shakespeare
El bardo de Avon, llamado Will, que según explica Anthony Burgess en la biografía del poeta significa deseo, apetencia, antojo o gusto, y que también se emplea coloquialmente con las acepciones de lujuria, falo o vagina, y apellidado Shakespeare, que quiere decir ‘quiebra lanzas’, se casó a los dieciocho años con una vecina del pueblo de al lado, Anne Hathaway, a la que había embarazado hacía tres meses. Anne parió una niña y después tuvo mellizos. En 1594, Will está en Londres, donde publica un drama en tres partes sobre Enrique VI con el que inició su carrera triunfante. Luis Astrana Marín nos cuenta que el escritor Robert Green, que por ser graduado universitario en Oxford y Cambridge se considera muy por encima del autodidacta Will, dice de este drama que es un refundido de composiciones ajenas: “Hay un grajo advenedizo adornado con nuestras plumas, el único Shake-scene (rompe escenas) del reino”; y alude a sí mismo, a Lodge, a Peele y a Marlowe. Algunos estudiosos afirman que la mitad de la obra del Bardo está elaborada por este procedimiento: con la copia, el plagio, la continuación de ideas…es decir, con el mismo método del que esto está escribiendo (¿se le conocerá algún día como el Bardo de Pisuerga?). Burgess asegura que el arte de Will no surgió del de Christopher Marlowe (1564-1593), éste era un pederasta estudiante de teología protestante, “como también era espía le disculpaban su ateísmo, y no hacía falta disculparle de ser un borracho, porque todos lo eran”. En su obra ‘El Judío de Malta’, Marlowe escribió: “Pues mero juguete pueril es para mí la religión / y sostengo que no hay más pecado que la ignorancia”. Aquellos tiempos eran los del reinado de Isabel I (1533-1603, reina desde 1553). Para Burgess “todas las grandes obras de esa época parecen llevar la marca del genio de que estuvo dotada (la reina): el teatro, la Bolsa, la colonización de Virginia, las leyes de la política eclesiástica, las sociedades anónimas, la derrota de la Armada Invencible española…” hasta la muerte de su frustrado novio Felipe II convertido en una masa supurante. Marlowe relató la matanza, en 1586, de católicos partidarios de María I Estuardo (que fue ejecutada aparte) descuartizados en vida, con sus entrañas al aire y el sexo desprendido. Y es que Isabel I, comandante de los piratas Drake y Hawkins que robaban el oro español y portugués, era muy hombre, mucho más que su sucesor Jacobo I (James I), que nunca se lavó, que era un escocés codicioso (como todos los escoceses), aunque era culto y enemigo del tabaco (de Virginia). ¿Recuerda a la reina los versos de Will?: “Los venenosos clamores de una mujer celosa / son un tósigo más mortal que la mordedura de un perro rabioso”. En la primera y segunda partes del rey Enrique IV, aparece John Falstaff, una especie de Sancho Panza, pero cobarde, ruin, fanfarrón, bebedor, ladrón y mentiroso, que tanta gracia le hizo a Isabel I que obligó a Will a introducirlo en ‘Las Alegres Comadres de Windsor’. El asunto de las otras plumas además de la de Will parece claro en ‘Enrique VIII o Todo es Verdad’; en esta obra se trata al rey de absoluto, cruel, tirano y lujurioso, a Catalina de esposa sublime y a Ana Bolena de simple objeto. En cambio ‘Enrique V’ parece ser enteramente de Will: cuenta el desembarco de Normandía y la batalla de Angicourt, en la que los ingleses ganaron por diez mil muertos franceses a veinticinco ¡y los mataron a mano, uno a uno!
Estas han sido algunas notas sobre William Shakespeare y su tiempo.
Noam Chomsky
Noam Chomsky nació en Filadelfia en 1928 de padres judíos ucranianos. Especialista en lingüística, obtuvo el doctorado en la universidad de Harvard en 1955, con una tesis que después amplió en el libro ‘Estructuras Sintácticas’, donde justifica que el aprendizaje del lenguaje es inicialmente instintivo, quizá como los animales llamados irracionales aprenden algunas de sus habilidades, con lo que desmontó la teoría de Piaget del desarrollo mental en el niño.
Chomsky es conocido por el gran público, no como lingüísta, sino como escritor político. Dice que no tiene especialización política, que no es un teórico político, sino un crítico. Quizá debería llamársele ‘El Gran Lapidador’ por sus razonadas acusaciones. Pero, ¿cuál es su ideología política? Sin duda, Chomsky es anarquista. Él mismo lo confiesa, y aclara que “en la filosofía social, la anarquía no significa caos, sino una sociedad muy organizada democráticamente desde abajo, basada en la igualdad y en la solidaridad”. Insiste en que el anarquismo, se llame socialismo libertario, anarcosindicalismo o comunismo libertario de Bakunin y Koprotkin, pretende constituirse en comunidades orgánicas, sean de lugar de trabajo o de vivienda, que mediante convenios federales lleguen a una organización social de alcance nacional o internacional. Además, indica que “las actitudes libertarias deben basarse en la creencia de que en la naturaleza humana es esencial un instinto de libertad, un deseo de estar libre de cualquier autoridad externa arbitraria”. Pero de él dicen que aunque como anarquista desea el desmantelamiento del poder estatal, en este momento defiende el ‘Estado del Bienestar’ que proporcione alimentación y sanidad.
Noam Chomsky rememora la revolución popular anarquista que tuvo lugar en buena parte de la España de 1936 y cree “que constituyó un momento extraordinariamente importante en la historia moderna”. Los trabajadores del campo andaluz y de las fábricas de Barcelona fueron capaces de administrarse y de continuar la producción sin depender de directrices externas. Para él “es el máximo nivel que ha alcanzado el ser humano en el intento de materializar los principìos libertarios”. Pero la revolución “estaba amenazada por el fascismo, los comunistas, los liberales de retaguardia y por las naciones vecinas” y fue destruida por la fuerza bruta en medio de la guerra civil.
Según Chomsky, el socialismo persigue, entre otros objetivos, el control de la producción por parte de los trabajadores y la eliminación del trabajo asalariado. También dice que en Marx no hay nada de socialismo, que “era un teórico del capitalismo que introdujo conceptos interesantes como los de clase y las relaciones de producción”. Además, se lamenta de que la revolución rusa haya sido considerada socialista, cosa que no hizo el propio Lenin, quien habló de cierto tipo de capitalismo de Estado: de hecho, acabó desmantelando toda forma de organización popular, esto es, los consejos de fábrica, los sóviets y la Asamblea Constituyente, creando en su lugar una “economía con salarios y beneficios, un modelo capitalista de Estado centralizado”. Con ojos más benevolentes mira Chomsky al liberalismo clásico, al que considera tanto precapitalista como anticapitalista, “porque estaba a favor del derecho de la gente a controlar su trabajo, de la libertad y de la creatividad”, porque Adam Smith pensaba que la división del trabajo era algo terrible, aunque confiara que los mercados llevarían a la igualdad. Después vinieron los neoliberales recomendando los recortes en los servicios sociales, una moneda estable y un presupuesto equilibrado; más acá están los norteamericanos que se llaman a sí mismos libertarios y se oponen a cualquier acción social que viole la libertad de enriquecerse.
Para Chomsky el capitalismo es la bicha. Dice que, tras la Segunda Guerra Mundial, “Estados Unidos y sus socios garantizaron el bienestar del sistema capitalista, es decir, de los centros de poder privados subsidiados y protegidos por el Estado”, al tiempo que concedían a las ‘personas jurídicas colectivas’, y más específicamente a sus juntas directivas, los mismos (o mayores) derechos humanos que corresponden a las personas. Así, el gobierno mundial ‘de facto’ está en poder de los organismos económicos como la Unión Europea, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en connivencia con las grandes corporaciones privadas, que se rigen por la ética capitalista del ¿cuánto dinero puede conseguirse mañana? Con la filosofía del libre mercado, que proporciona subvenciones con el dinero de los contribuyentes a las corporaciones privadas mientras establece recortes a los trabajadores, a los que intimida con la inseguridad en el empleo, “prácticamente toda la riqueza creada ha ido a parar al segmento más alto de la renta”. Para Chomsky este es un mal camino: el capitalismo, que busca el beneficio a corto plazo sin preocuparse de los efectos, va a autodestruirse y a destruir el medio ambiente. Por eso, cree que para conseguir una democracia verdadera sería preciso “desmantelar por completo todo el sistema del capitalismo de las corporaciones y edificar una economía participativa”.
Noam Chomsky, El Gran Lapidador, apedrea duramente personalidades y naciones: Al presidente Theodore Roosevelt, que invadió Cuba nada más liberarse de España para que no fuese libre, cancelando al tiempo la deuda de Cuba con España porque había sido impuesta por la fuerza de las armas, sin el consentimiento del pueblo cubano ¡Qué pasaría con la deuda del tercer mundo si se aplicase ahora este concepto! Roosevelt, además, robó Panamá a Colombia y ocupó Filipinas y Hawai. Años más tarde, cuando los guerrilleros castristas derrocaron al títere Batista, el presidente J.F.Kennedy fracasó en el intento de invadir Cuba y la CIA lanzó una campaña terrorista con la voladura de hoteles, el hundimiento de barcos de pesca, la explosión de instalaciones industriales y hasta ocho intentos de asesinar a Fidel Castro. Después implantaron un embargo de gravísimos efectos para la población cubana, ya que incluía alimentos y medicinas.
Otra pedrada: “Si Francia es un país rico lo es en gran medida por haber robado los recursos de Haití, que era, en tiempos de Colón y hasta 1915, un paraíso, el lugar más rico del mundo. Ahora es casi inhabitable”. Tras las dictaduras de los Duvalier, apoyados por los EEUU mientras fueron obedientes, llegó Arístide, un sacerdote populista partidario de la teología de la liberación que intentó ordenar el país y limpiarlo de corrupción. Fue derrocado por los generales, que, de paso, asesinaron a los líderes de las organizaciones populares. Hecho el trabajo, se marchan al extranjero con los bolsillos llenos y son amnistiados por el presidente Carter. Vuelve Arístide a cumplir los meses de mandato que le restan y “la economía haitiana la controla el Banco Mundial”.
Más piedras: Cuando la colonia portuguesa Timor Oriental alcanzó la independencia aprovechando que en Lisboa se producía la revolución de los claveles, los comandos indonesios de Suharto entrenados por militares estadounidenses invadieron el país. Indonesia mató no se sabe con exactitud a cuántos centenares de miles de timorenses a lo largo de los años (de una población de un millón de habitantes), pero sí está confirmado que utilizaron bombas incendiarias para destruir los bosques que servían de refugio a los guerrilleros. También es conocido que EEUU enviaba armas a los agresores y que una compañía estadounidense se apropiaba del petróleo de Timor.
Noam Chomsky define como ‘Estado Canalla’ aquel que actúa mediante la fuerza en defensa de su interés nacional. En concreto, dice que EEUU está dispuesto a hacer uso de su poder militar para defender intereses vitales, que de acuerdo con las palabras del secretario de defensa Cohen son: asegurar el acceso a mercados clave, el aprovisionamiento de energía y de los recursos estratégicos y de todo lo que está dentro de su jurisdicción interna. “Si una región como Irak es vital para los intereses nacionales de EEUU, no aceptamos limitaciones externas”, proclama. Con este rosario de intenciones, ¿qué importa que Irak tenga o no tenga armas químicas consideradas de destrucción masiva? Unas armas con unos curiosos antecedentes próximos. Churchill contemplaba la posibilidad de utilizar gases venenosos contra tribus no civilizadas como kurdos y afganos. Gran Bretaña concedió licencias a empresas británicas para exportar elementos necesarios para la fabricación de armas biológicas. El presidente Kennedy autorizó el empleo masivo de armas químicas contra civiles en Vietnam del Sur. El propio Saddam Hussein había gaseado a los kurdos en 1988. Son datos que nos recuerda El Gran Lapidador.
También nos recuerda que los bombardeos de la OTAN sobre Serbia (con el obediente Javier Solana como secretario general) produjeron, previsiblemente, una escalada de violencia y una brutal agresión sobre Kosovo.
Chomsky se pregunta: ¿se está desarrollando en Colombia una guerra contra las drogas? Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, son calificadas de narcoguerrilla, pese a exponer un programa económico contra las políticas neoliberales del gobierno. Mientras tanto, los ‘escuadrones de la muerte’ gubernamentales se dedican a exterminar hombres y mujeres considerados comunistas extremistas y los paramilitares colombianos no figuran en la lista de grupos terroristas. Y es que la ONU no puede hacer nada sin el consentimiento de EEUU. La propia DEA norteamericana informa que todas las ramas del gobierno de Colombia están involucradas en la corrupción vinculada a las drogas. ¿Guerra a la droga? ¿Por qué EEUU no se ataca a sí mismo, ya que produce drogas de alta tecnología que son las más consumidas? ¿Por qué no bombardea bancos y empresas químicas estadounidenses que participan en el narcotráfico? Explota Chomsky harto de hipocresía.
Casi todas las citas expuestas en este breve repaso, han sido extraídas de los libros ‘Conversaciones libertarias con Noam Chomsky’, ‘Estados Canallas’ y ‘Noam Chomsky. Obra Esencial’.