El premio Nobel de Fisiología o Medicina 1980 lo compartieron George Snell, Jean Dausset y Baruj Benacerraf «por sus descubrimientos relativos a las estructuras genéticamente determinadas en la superficie de la célula que regulan las reacciones inmunológicas». Ellos investigaron cómo los genes del complejo principal de histocompatibilidad (MHC), situado en el brazo corto del cromosoma 6, expresan los antígenos H, que definen la capacidad de un tejido corporal de existir en contacto íntimo con otro tejido y determinan la interacción entre múltiples células responsables de las reacciones inmunológicas del cuerpo. Asimismo, demostraron que el conocimiento de los antígenos de histocompatibilidad H es de gran importancia práctica en el trasplante de tejidos así como en la predisposición del individuo a determinadas enfermedades. Los genes responsables de este decisivo comportamiento fueron estudiados en ratones y humanos, pero se han encontrado en todos los vertebrados.
George Snell (Bradford, MA, USA, 1903 – Bar Harbor, 1995) se doctoró en la Universidad de Harvard el 1930 y trabajó en el Jackson Laboratory de Bar Harbor, Maine. En su disertación conmemorativa de la concesión del premio titulada «Estudios sobre histocompatibilidad» explicó cómo su trabajo con ratones le llevó a la introducción del concepto de antígenos H de la membrana de la célula, constituidos por moléculas complejas de proteína-carbohidrato. Su formación, dijo, estaba controlada por genes situados en un área MHC de un cromosoma específico, y llegó a encontrar ochenta genes en tal área en sus investigaciones sobre la susceptibilidad de los ratones a la producción de tumores. Su trabajo supuso el nacimiento de la inmunología de trasplantes.
Jean Baptiste Dausset (Toulouse, Francia, 1916 – Palma de Mallorca, España, 2009) después de la Segunda Guerra Mundial, donde sirvió, se graduó en la Universidad de París y estudió en Harvard. Fue director del National Blood Transfusion Center, profesor de Inmunología en la Universidad de París y profesor de Medicina Experimental en el Colegio de Francia. Su investigación sobre las reacciones inmunológicas de pacientes que habían recibido muchas transfusiones de sangre le condujo a hacer una hipótesis que resultó ser correcta: una variación genética específica entre las personas coincidía con los diferentes niveles de reacción. En su lección del Nobel, titulada «MHC en humanos: conceptos pasados, presentes y futuros», demostró la existencia de los antígenos de leucocitos humanos y los genes que determinaban su función. Al complejo lo denominó HLA y probó que era análogo al H-2 estudiado por Snell en ratones, y que, en definitiva, ambos eran tipos del MHC característico de todos los vertebrados. En sus estudios sobre el MHC del cromosoma 6, encontró que los antígenos HLA están regulados por cuatro genes que pueden expresarse en muchas formas alternativas: 15, 29, 9 y 12 respectivamente. Dausset también se dedicó a obtener resultados prácticos de sus investigaciones: con su estudio de las compatibilidades e incompatibilidades de los antígenos en trasplantes de riñón estimó que estos tendrían un porcentaje de éxito del 90 al 100 % en individuos con la misma constitución del antígeno HLA, disminuyendo el éxito en consonancia con las diferencias. Finalmente, con respecto al futuro, Dausset estimó que sería necesario profundizar en la función de las moléculas del MHC.
Baruj Benacerraf (Caracas, 1920 – Boston, 2011) de origen judío sefardita, nacido en Venezuela, se graduó en la Columbia University en 1942 y se naturalizó estadounidense en 1943. Doctorado en 1945 tras servir en el ejército, alcanzó el profesorado de Patología en 1960 en la New York University School of Medicine. Benacerraf fue uno de los inmunologistas que se dedicaron al estudio de las moléculas de MHC y a sus reacciones. Demostró con cobayas que la capacidad de una respuesta inmune contra un antígeno viene determinada por genes situados en la misma región del cromosoma que determina la formación de los antígenos H. Su discurso del Nobel, titulado «El papel de los productos de los genes del MHC en la regulación inmune y su relevancia en la alorreactividad», es, en el fondo, un estudio de la respuesta fuerte de las células T contra alelos de moléculas del MHC. Benacerraf comenzó recordando los trabajos de Miller y Good, descubridores de que los linfocitos se diferencian en dos clases de células, T y B, con funciones diferentes. Ellos demostraron que las respuestas inmunes están reguladas por células favorecedoras y supresoras y por macrófagos, lo que evidenciaba la complejidad del sistema inmune y el papel crítico jugado por los linfocitos T en la regulación de la inmunidad. Como consecuencia a estos descubrimientos había que estudiar el modo en el que las células T perciben a los antígenos en la superficie de las células y la naturaleza de la inmunogenicidad.
Benacerraf hizo en su discurso un estudio histórico sobre los siguientes temas: la especificidad de los linfocitos; el descubrimiento de los genes de respuesta inmune Ir; la unión de los Ir al MHC y mapeo de los mismos; estructura de las moléculas Ia en comparación con la de un antígeno de histocompatibilidad; la función de los genes Ir. Tras el estudio de estos temas, el autor dedujo que los genes Ir de las células T que controlan la región I producen moléculas Ia, glucoproteínas, que son alorreactivas en la superficie de la célula para los fragmentos de antígenos. Como conclusión, Benacerraf expuso que las enfermedades inmunológicas están ligadas al MHC y, además, que el compromiso de las células T con los antígenos del MHC tiene un significado evolutivo y supone un sistema de defensa que debe ser un modelo para otros sistemas biológicos de organismos altamente diferenciados.