Böll, Bellow y Singer: Citas y anotaciones de las obras de grandes escritores (4).

BÖLL

El premio Nobel de literatura de 1972 le correspondió al alemán Heinrich Böll (Colonia, 1917- Langenbroich,1985) soldado en la Segunda Guerra Mundial, pacifista, católico satírico, admirador del papa Juan XXIII y del actor Alec Guiness.

En ‘Los silencios del Dr. Murke ‘(1958), dice: «Cuando yo tenía su edad, tuve que seleccionar tres minutos de un discurso de Hitler que duraba cuatro horas. Tuve que escuchar el discurso tres veces para sentirme capaz de juzgar qué tres minutos había que entresacar. Cuando empecé a oír la cinta por primera vez, yo era nazi; pero cuando terminé, ya no lo era».

En su novela más compleja, ‘Opiniones de un payaso’ 1963), su ironía salpica a católicos: «no me extraña que muchos padres católicos tengan miedo de enviar a sus hijas jóvenes al piso de un sacerdote», y a protestantes: «debe de ser horriblemente difícil predicar todos los días esas cosas incomprensibles, resurrección de la carne y vida eterna». Y, por supuesto, a los nazis: «El renano, ese lenguaje enteramente desprovisto de marcialidad al cual le falta la R, el sonido en que se basa la disciplina militar»; «todos deben hacer todo de su parte para echar a los judíos yanquis de nuestro santo suelo alemán»; «pocos nazis fueron enviados al frente, cayeron casi únicamente los demás».

La protagonista de ‘El honor perdido de Katharina Blum’ (1974) es diplomada en economía doméstica. En el relato se investiga por qué una mujer joven y con buen humor, que ha asistido a un baile inofensivo, cuatro días más tarde se convierte en asesina por causa de unos artículos periodísticos.

BELLOW

El premio Nobel de literatura de 1976 le correspondió a Saul Bellow (Montreal, 1915- Massachusetts, 2005) uno de los muchos judíos que dominaron la literatura norteamericana después de la Segunda Guerra Mundial. Bellow opina que nos perdemos en bosques de material impreso y defiende a «Kafka, Beckett y Borges, que escribieron corto». Cita a Chejov: «Ahora tengo la manía de la brevedad. Nada de lo que leo – ya sea mío o de otros – me parece suficientemente corto». Y a F.L.Lucas: «Existe el peligro de que los libros buenos se vean sepultados debajo de los malos. Hay pocos libros que no puedan reducirse y que mejorarían al hacerlo, purgando las frases de palabras inútiles y los párrafos de frases inútiles». (El que esto escribe se manifiesta de acuerdo al cien por cien con estas opiniones y procura seguirlas).

SINGER

El premio Nobel de literatura de 1978 se lo concedieron a Isaac Bashevis Singer (Polonia, 1903- Miami, 1991), de una familia de rabinos, emigrado a Nueva York en 1935 y nacionalizado estadounidense en 1943. Escritor en yiddish (una jerga mezcla de alemán corrompido con hebreo y polaco, según el propio Singer) supervisó las versiones inglesas de sus obras, que tratan principalmente de familias judías multigeneracionales y sus cambiantes posturas ante las oportunidades de la era moderna.

Su novela ‘El certificado’ (para ir a la naciente nación judía en Palestina) es bastante autobiográfica: Singer adolescente pasa penalidades en Varsovia; aparece su hermano mayor Israel, escritor también en la realidad, su padre rabino, sus novias… Cita la Mishná, sección del Talmud (tradiciones sacadas de la Torá, ley revelada a Moisés en el Sinaí): «En día festivo no se debe pescar ni comer lo pescado, pero está permitido cazar animales y aves y comerlos». Y se abre a las críticas a su pueblo: «No eran solo los gentiles quienes odiaban a los judíos; la nueva generación de judíos los aborrecía…¿Qué es el judaísmo? Una reliquia del medioevo…En la sociedad socialista no habrá judíos ni gentiles…La escoba de la revolución barrerá toda la basura tradicional (sinagogas, idioma…)…Los judíos consideraban impuras las armas; si en los hogares hubiera un fusil, los pogromos no existirían». «¿Por qué Palestina? ¿Por que el rey David combatió contra los fenicios hace tres mil años? Palestina no pertenece a los judíos sino a los árabes».

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