HEINLEIN
Robert A. Heinlein (1907-1988), prolífico escritor estadounidense, está considerado uno de los tres grandes de la ciencia ficción, junto a Isaac Asimov y Arthur Clarke. Como militar sirvió en la Armada durante cinco años hasta que fue licenciado por enfermar del pulmón. Estudió ingeniería, matemáticas y arquitectura, pero acabó dedicándose a escribir para alimentar a su familia.
Su acendrado espíritu militar se exhibe en toda su obra. Así, en ‘Starship troopers’ se pueden leer cosas como estas: «La moral social deriva del instinto de supervivencia; la conducta moral es la conducta de la supervivencia por encima del nivel individual. La guerra, que resulta del crecimiento de la población, deriva del mismo instinto heredado». «La vida civil es absurdamente compleja e increíblemente desordenada». «El sentido moral se crea férreamente. Hay que predicar el deber a los chicos con una zurra, que es como lo entienden». «No hay armas peligrosas sino hombre peligrosos. Hay que ser peligroso con el enemigo». Para Heinlein el patriotismo armado debe estar por encima de todo. «Los que se niegan a mantener y defender un Estado no tienen derecho a reclamar la protección de ese Estado. Matar a un anarquista o a un pacifista no debería definirse como asesinato en el sentido legal del término.»
En su voluminosa novela ‘Tiempo para amar’, las naves se mueven por toda la galaxia sin problemas de tiempo, los ordenadores pueden convertirse en humanos y las personas de la familia privilegiada, que no salen de casa sin estar bien armados, viven miles de años y engendran sin parar. El protagonista, que tiene más de dos mil años, viaja en el tiempo y copula con su madre. En esta novela, Heinlein expone ideas sobre varias creencias: «La religión es una muleta para las personas que no son lo bastante fuertes para enfrentarse a lo desconocido sin ayuda». «La noción más ridícula que el homo sapiens ha inventado es que el dios de la creación desea la adoración de sus criaturas, que las plegarias pueden influir en Él. La segunda noción más ridícula es que la cópula es en esencia pecaminosa». «La fe es para la congregación, al sacerdote le perjudica». «Quizá Jesús tenía razón cuando dijo que los mansos heredarán la tierra, pero heredan unas parcelas muy pequeñas, unos dos metros por uno y medio».
En su última obra ‘El gato que atraviesa las paredes’ parece haberse vuelto loco ¿o nos ha estado tomando el pelo todo el tiempo?
ASIMOV
Isaac Asimov (1920-1992) nació en Petrovichi, Rusia, en el seno de una familia judía que emigró a Nueva York cuando tenía tres años. Estudió en la Universidad de Columbia y se doctoró en Bioquímica en 1947, pero en vez de dedicarse a la investigación se convirtió en un prolífico escritor con más de doscientos volúmenes sobre ciencia ficción y divulgación científica publicados a lo largo de su vida.
Sus novelas de ficción çósmica de mayor éxito son la trilogía de la ‘Fundación’ y la serie dedicada a los robots, aunque él mismo opina que en el relato ‘El hombre del bicentenario’ y en la segunda parte de la novela ‘Los propios dioses’ escribió por encima de sus posibilidades. También publicó colecciones de cuentos y escribió algunas novelas negras.
Las obras de divulgación científica, escritas tanto para vivir como para culturizar a las personas ‘de letras’ (y a casi todos los técnicos y teóricos, incluido el que esto escribe), cubren un amplio espectro. Algunos ejemplos son los siguientes: ‘El código genético’, ‘Breve historia de la química’, ‘El universo’, ‘Introducción a la ciencia’ (trata de física, química y biología), ‘Cien preguntas básicas sobre la ciencia’, ‘Marte, el planeta rojo’…
En sus ‘Memorias’, publicadas póstumamente, habla con la claridad de siempre de su vida e ideas:
«Reagan es un descerebrado que repite las opiniones de cualquiera que esté cerca de él. Cambió a la liberal Jane Wyman por la ultra conservadora Nancy».
«El cielo islámico tiene huríes,,, una casa de sexo eterna… El cielo cristiano se presenta como un lugar en el que todo el mundo tiene alas y toca el arpa ¿Qué ser humano con una inteligencia media puede creer en ninguno de esos cielos o de los otros? El cielo de Milton es un canto eterno de alabanza a Dios. No es de extrañar que una tercera parte de los ángeles se rebelaran. Cuando fueron arrojados al infierno se dedicaron a ejercicios intelectuales». «Si no fuera ateo creería en un Dios que prefiera un ateo honesto a un telepredicador, que no permitiese el infierno. La tortura infinita solo puede ser un castigo para el mal infinito».
«No soy sionista. No creo que los judíos tengan el derecho ancestral de ocupar una tierra por que sus antepasados vivieron allí hace dos mil años (pensemos en los indios, en los aborígenes y en los maoríes). Israel es un gueto rodeado por millones de musulmanes». «Creo que a ningún grupo humano le conviene pertenecer a una ‘patria’. Soy partidario de la diversidad cultural. Los sentimientos localistas deben de ser culturales y benignos. No creo en las naciones. Solo existe la humanidad».
«Los fractales tienen dimensiones fraccionarias (por eso se llaman fractales). Pueden tener una complejidad infinita, de modo que una pequeña parte es tan compleja como el conjunto. El conocimiento científico tiene propiedades de fractal. Por poco que no comprendamos, ese poco es infinitamente complejo».