Karrer y Woodward: Notas sobre la vida y la obra de científicos eminentes (8)

KARRER

El suizo Paul Karrer (1889-1971) recibió el premio Nobel de Química en 1937 por sus investigaciones sobre moléculas orgánicas que actúan en los organismos vivos. Por ejemplo, Karrer determinó la fórmula estructural de la riboflavina (vitamina B2) y la obtuvo sintéticamente; confirmó que su carencia produce inflamaciones digestivas, de la boca y lengua, crecimiento escaso y cambios en la córnea ocular. También elucidó la estructura de los carotenoides, en especial el beta caroteno, precursor de la vitamina A, cuya carencia es responsable de la ceguera nocturna. Esta vitamina no es producida por el organismo humano, pero se puede obtener comiendo vegetales que contengan el precursor o hígados de peces y de los animales herbívoros. Con respecto a la visión humana, los conos de la retina funcionan con la luz brillante y son responsables de la visión en color, y los bastones, células cilíndricas, funcionan con la luz difusa y pueden ser activadas por un solo fotón. La vitamina A está en el comienzo de una serie de reacciones rapidísimas que conducen a la generación del impulso nervioso que se traduce en visión.

WOODWARD

El estadounidense Robert B. Woodward (1917- 1979) recibió el premio Nobel de Química en 1965. Este increíblemente eficaz investigador, que se había doctorado a los veinte años, fue capaz de determinar la estructura de moléculas tan complejas como la estricnina y la penicilina. Después de explicar el mecanismo de la biosíntesis de las hormonas esteroideas, consiguió sintetizar los esteroides colesterol y cortisona, así como otros compuestos muy complicados: tetraciclina, clorofila, vitamina B12, etcétera ¡No es de extrañar que se le considere el padre de la síntesis orgánica moderna!

Woodward también se enfrentó con éxito a problemas teóricos y estableció, junto con Roald Hoffmann, una relación entre la nebulosa simetría orbital y la reactividad química de las moléculas. (No confundir a Roald con Albert Hoffmann, el descubridor del LSD, quien confesó que la CIA le pidió que lo obtuviese en grandes cantidades y al que Aldous Huxley requirió que le inyectase 0,1 miligramos, el doble de la dosis necesaria para tener alucinaciones, cuando se estaba muriendo).

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