La mitad del premio Nobel de 1978 se lo concedieron al ruso Pyort Kapitsa (1894-1984) y la otra mitad del premio la compartieron el alemán nacionalizado estadounidense Arno Penzias (1933- 2024) y Robert Wilson (Texas,1936).
KAPITSA
Piort Leonidovich Kapitsa, un viudo que también perdió a sus hijos, marchó a Cambridge (England) a trabajar con Rutherford. Demostró su habilidad para el diseño al construir un aparato con el que logró crear el campo magnético más grande conseguido hasta la fecha. Además, descubrió que el helio II, la forma más estable del helio líquido por debajo de 2,174 grados absolutos (270,978º C bajo cero), casi carecía de viscosidad, es decir, era superfluido. El premio Nobel se lo dieron «por sus invenciones y descubrimientos básicos en el área de la física de las bajas temperaturas». La Royal Society, que le nombró miembro, le montó un laboratorio. Retenido durante un viaje a Moscú por orden de Stalin, Rutherford se encargó de que le enviasen su laboratorio. Durante la Segunda Guerra Mundial fabricó oxígeno líquido para la industria del acero, pero después se negó a trabajar en la construcción de armas atómicas. Stalin lo cesó en sus cargos y lo mantuvo en el ostracismo. Cuando murió el dictador, Kapitsa fue restituido (y colaboró en la salida de la cárcel de Landau). En su última etapa, se dedicó a la construcción de grandes generadores de microondas y se interesó por la fusión nuclear.
PENZIAS y WILSON
A Arno Allan Penzias y Robert Woodrow Wilson, dos recién doctorados fichados por los laboratorios Bell, les asignaron una antena reflectora de cuerno, que había sido usada para recibir señales de los satélites de comunicaciones, para que la reconvirtieran en un radiotelescopio científico. Con estas antenas, muy direccionales, si se apunta hacia el cielo apenas si se percibe ruido procedente del suelo. Los radioastrónomos se preguntaban ¿qué temperatura habría sido necesaria para producir ese ruido celeste? Y traducen las fuentes de ruido en temperaturas equivalentes. Penzias y Wilson comparaban, usando un conmutador alternativo, la temperatura de un baño de helio líquido con el ruido celeste. Establecieron una temperatura para el ruido del cielo que fue posteriormente refinada y ajustada a 2,7 grados absolutos, pero por su falta de formación en cosmología no fueron conscientes de la trascendencia de su hallazgo. El premio Nobel que les concedieron lo fue «por el descubrimiento de la radiación cósmica de microondas», considerada el soporte de la teoría del Big Bang. Una chiripa (los angloparlantes dicen serendipity).