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Citas proféticas de Herbert Marcuse

El influyente filósofo hegeliano, freudiano y marxista Herbert Marcuse nació en Berlín de familia judía en 1.898, huyó del nazismo en 1.933 y se nacionalizó estadounidense en 1.940. Fue asesor del ejército de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial, aunque desde su cátedra se manifestó siempre radicalmente crítico con la sociedad capitalista. Marcuse tuvo una gran influencia en la juventud universitaria y algunos le consideran el ideólogo de la rebelión de mayo de 1.968. Habló de «la resistencia al orden establecido hasta la subversión», de que el carácter científico de la ‘Imaginación’ ha sido reconocido en las matemáticas, en las hipótesis y experimentos de las ciencias físicas»; pero también dijo que «toda revolución ha concluido en el establecimiento de un nuevo y mejor sistema de dominación».

En ‘El Hombre Unidimensional’ se lee: «La democracia consolida la dominación más firmemente que el absolutismo, y libertad administrada y represión instintiva llegan a ser las fuentes renovadas sin cesar de la productividad». Y también: «Los sabios, los ingenieros, los que de manera creciente ocupan posiciones de control… pueden detenerlo con mayor facilidad… pero al mismo tiempo son los beneficiarios bien remunerados del sistema. ¿Significa esta situación que el sistema del capitalismo en su conjunto está inmunizado contra todo cambio?… La expansión que salva al sistema no puede ser detenida más que por medio de un contramovimiento internacional y global».

En ‘El Final de la Utopía’ nos advierte: «Las nuevas posibilidades de la sociedad humana hace de toda la historia transcurrida la prehistoria de la Humanidad». «Hoy día podemos convertir el mundo en un infierno; estamos en el buen camino para conseguirlo». Pero… «Es posible la eliminación de la pobreza y del trabajo alienado». Y más: «Las democracias existentes se van convirtiendo en democracias manipuladas que recortan los derechos, las libertades y las posibilidades democráticas con toda legalidad». «Hacen falta especialistas en la técnica de la liberación».

(Marcuse murió en su Alemania natal a los 81 años de edad tras asistir a un simposio celebrado en Frankfurt. Sus restos, primero llevados a EEUU, reposan en un cementerio de Berlín).

Kruschev tras Stalin

En 1953 muere, a los setenta y cuatro años de edad, el georgiano de Gori, José Stalin, del que se ha dicho que fue la personalidad política con mayor poder de la Historia. A la muerte de Lenin y con Trotsky apartado del poder, formó triunvirato con Zinoviev y Kamenev, a los que mandó ejecutar años después. Consolidó su poder mediante una política de terror, persiguiendo con denuncias y exigiendo confesiones a millones de personas, desde militares hasta diplomáticos o profesores, llenando de mano de obra barata los campos de concentración de Siberia. Impuso por la fuerza la colectivización de la agricultura y creó un gran complejo industrial y militar, a costa de la libertad y la prosperidad individuales.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue decisiva en la derrota del nazismo, merced a la disciplina de su poderoso ejército y a la capacidad de sufrimiento de sus gentes. Al final de la guerra, Stalin demostró sus cualidades de gran negociador, extendiendo el control soviético a un cinturón de Estados europeos.

Nikita Kruschev nació en Ucrania e 1898. Obrero industrial, a sus treinta años estaba dedicado al Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en Ucrania a tiempo completo y a los cuarenta era miembro del Comité Central en Moscú. Participó con Stalin en las purgas políticas. Durante la guerra mundial fue comisario político, con el grado de teniente general, en la defensa de Stalingrado y en las batallas de tanques de Kurks. En 1953 fue nombrado primer secretario del PCUS. En 1956, muerto Stalin, le atacó por su intolerancia, brutalidad y abuso de poder, lo que propició tanto la liberación y rehabilitación de presos como las revueltas en Polonia y Hungría por la independencia. En 1958 fue nombrado primer ministro. Demostró su filosofía de la coexistencia pacífica reuniéndose con sus enemigos Eisenhower y Kennedy, propiciando el cambio sociopolítico y proponiendo las negociaciones sobre limitación de armas atómicas; pero también mandó construir el muro de Berlín, emplazar misiles de alcance medio en Cuba e ignorar las acusaciones de revisionismo de China. En 1962 Fidel Castro admitió que en Cuba había 42.000 soldados soviéticos y que se estaban instalando rampas de lanzamiento de misiles. J. F. Kennedy mandó establecer un bloqueo naval con una alternativa tácita: o retirada soviética o guerra nuclear. Con la tensión internacional en el clímax, Kruschev, sin consultarlo con Castro, propuso el cambio del desmantelamiento de los misiles de Cuba por el de los misiles estadounidenses de Turquía, lo cual fue aceptado, terminándose así el peligro de hecatombe.

La caída de Kruschev en 1964 se debió a los fallos en la agricultura y en la administración y al contencioso con China. Lo mantuvieron en el ostracismo aun después de su muerte en 1971: sus memorias fueron publicadas en Europa y en EEUU, pero no en la URRS.

Dos yanquis inquisidores: McCarthy y Hoover

El senador estadounidense de Wisconsin Joseph MacCarthy (1908-1957) inició la caza de brujas en 1950 cuando denunció que más de doscientos comunistas se habían infiltrado en el Departamento de Estado, aunque no fue capaz de aportar nombre alguno. Este enloquecido individuo, aprovechando el miedo popular al avance del comunismo magnificado por la guerra de Corea, instigó una fantasmal cruzada anticomunista que solo sirvió para expulsar intelectuales de sus trabajos y para que muchas personas se exiliaran del país. Sus truculentas tácticas interrogativas infectaron hasta a famosos actores, actrices, directores y guionistas de Hollywood donde hubo delatores como Robert Taylor, Ronald Reagan o Gary Cooper y denunciantes de los acusadores como Humphrey Bogart, Lauren Bacall y Arthur Miller. En el paroxismo de su locura, llegó a denunciar sin pruebas a altas personalidades del gobierno y a acusar al propio presidente Eisenhower, lo cual precipitó su caída.

El abogado John Edgar Hoover, nacido en 1895 en Washington D.C., fue nombrado director del Federal Bureau of Investigation (FBI) en 1924. En él, instituyó métodos rigurosos para la selección y entrenamiento del personal, dotó de un registro de huellas dactilares y de un laboratorio científico para la detección del crimen, y consiguió que el instituto fuera independiente de la policía. A pesar de ser criticado por administrar ‘su’ FBI con mano de hierro, alcanzó un gran prestigio por sus campañas contra la mafia y contra los comunistas, presentados como la principal amenaza para la seguridad interna de EEUU. También se preocupó de que el FBI fuera conocido internacionalmente por medio de la propaganda a través del cine, de las novelas y de los cómics. (¡Qué niño español no conocía al mítico ‘febei’!). Hoover sabía tanto de las venturas y desventuras de los políticos al mando, que ninguno fue capaz de echarle de su puesto a pesar de los odios que suscitó. El escritor de novelas negras negrísimas James Ellroy en ‘Seis de los Grandes’ le llama «homosexual célibe, todopoderoso anticomunista amigo de la mafia». Y dice más: Martin Luther King fue asesinado por Jim Ray, drogadicto expresidiario, con una cobertura del FBI mediante no funcionarios». «Bob Kennedy fue asesinado por Sirhan Shiran, un demente aleccionado y conducido por miembros del FBI». «Patrón de ambos eventos , J.E.Hoover». (Claro que estas acusaciones las publicó Ellroy en 2001, cuando Hoover llevaba 26 años muerto).

Gandhi, estrella fugaz

El treinta de enero de 1948 es asesinado , a los sesenta y nueve años de edad, Mohandas Gandhi, llamado Mahatma, el alma grande. En su infancia mamó la doctrina de los adoradores de Visnú: la no violencia, el vegetarianismo, la autopurificación y la tolerancia. Tras estudiar leyes en Londres y no encontrar empleo en India, marchó a trabajar a Sudáfrica, donde vivió y luchó durante veinte años contra la segregación de los indios, creando un cuerpo de voluntarios y dando mítines en los que nació su revolucionaria idea de la guerra no violenta. Gandhi vuelve a India después de ser expulsado de Sudáfrica y en 1919 se convierte en el líder del nacionalismo indio: comienza la lucha no violenta contra Gran Bretaña mediante la desobediencia civil.

Gandhi fue principalmente un religioso: para él todas las religiones son verdaderas aunque están mal interpretadas por espíritus imperfectos; piensa que las personas no deben desear dinero o propiedades, deben ser indiferentes al éxito, al fracaso, al dolor o al placer; deben realizar trabajos manuales, por lo que se muestra como un reaccionario frente a la urbanización y a la industrialización. En política fue un mediador. No tuvo un asenso total ni de los jóvenes de su partido, ni de los musulmanes, ni siquiera de los intocables. Se manifestó en contra de la separación entre India y Pakistán y le asesinó Godse, un hindú fanático. Después de su muerte, nadie siguió en su país sus modelos político y económico.