Kruschev tras Stalin

En 1953 muere, a los setenta y cuatro años de edad, el georgiano de Gori, José Stalin, del que se ha dicho que fue la personalidad política con mayor poder de la Historia. A la muerte de Lenin y con Trotsky apartado del poder, formó triunvirato con Zinoviev y Kamenev, a los que mandó ejecutar años después. Consolidó su poder mediante una política de terror, persiguiendo con denuncias y exigiendo confesiones a millones de personas, desde militares hasta diplomáticos o profesores, llenando de mano de obra barata los campos de concentración de Siberia. Impuso por la fuerza la colectivización de la agricultura y creó un gran complejo industrial y militar, a costa de la libertad y la prosperidad individuales.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue decisiva en la derrota del nazismo, merced a la disciplina de su poderoso ejército y a la capacidad de sufrimiento de sus gentes. Al final de la guerra, Stalin demostró sus cualidades de gran negociador, extendiendo el control soviético a un cinturón de Estados europeos.

Nikita Kruschev nació en Ucrania e 1898. Obrero industrial, a sus treinta años estaba dedicado al Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en Ucrania a tiempo completo y a los cuarenta era miembro del Comité Central en Moscú. Participó con Stalin en las purgas políticas. Durante la guerra mundial fue comisario político, con el grado de teniente general, en la defensa de Stalingrado y en las batallas de tanques de Kurks. En 1953 fue nombrado primer secretario del PCUS. En 1956, muerto Stalin, le atacó por su intolerancia, brutalidad y abuso de poder, lo que propició tanto la liberación y rehabilitación de presos como las revueltas en Polonia y Hungría por la independencia. En 1958 fue nombrado primer ministro. Demostró su filosofía de la coexistencia pacífica reuniéndose con sus enemigos Eisenhower y Kennedy, propiciando el cambio sociopolítico y proponiendo las negociaciones sobre limitación de armas atómicas; pero también mandó construir el muro de Berlín, emplazar misiles de alcance medio en Cuba e ignorar las acusaciones de revisionismo de China. En 1962 Fidel Castro admitió que en Cuba había 42.000 soldados soviéticos y que se estaban instalando rampas de lanzamiento de misiles. J. F. Kennedy mandó establecer un bloqueo naval con una alternativa tácita: o retirada soviética o guerra nuclear. Con la tensión internacional en el clímax, Kruschev, sin consultarlo con Castro, propuso el cambio del desmantelamiento de los misiles de Cuba por el de los misiles estadounidenses de Turquía, lo cual fue aceptado, terminándose así el peligro de hecatombe.

La caída de Kruschev en 1964 se debió a los fallos en la agricultura y en la administración y al contencioso con China. Lo mantuvieron en el ostracismo aun después de su muerte en 1971: sus memorias fueron publicadas en Europa y en EEUU, pero no en la URRS.

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