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Recuerdo al doctor Marañón en la política española

Gregorio Marañón Posadillo (1.887 – 1.960) nació en un parto doble en el que murió su gemelo y quedó huérfano de madre a los tres años de edad. Su infancia transcurrió bajo la influencia de un padre viudo y de sus dos importantes amigos: Marcelino Menéndez Pelayo y Benito Pérez Galdós, ambos solteros reticentes. Marañón considera a D. Marcelino su maestro y cree que «no era la ‘santa intransigencia’, aun cuando disienta, cada día más, de su ‘Historia de los Heterodoxos Españoles’ por su actitud intolerante… él, en sus últimos tiempos, no estaba muy lejos de pensar lo mismo que yo». Del alto, tosco, desaliñado y humilde Galdós, el gran juglar del siglo XIX español, que hablaba con el niño como se habla con mayores, no con esa frecuente gangosidad estúpida, recibe, además de las lecturas y el conocimiento de la ciudad de Toledo, el carácter liberal, es decir, «el estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo». También expresa su admiración por el fraile benedictino Feijóo, «prototipo de los maestros porque encendía la curiosidad de los que no saben y emprendió la gran empresa de la racionalización de la mentalidad ibérica», y por D. Miguel de Unamuno «el profeta de la España nueva, que nació en una guerra civil y otra guerra civil le mató», cuya «inquietud permanente, su agresividad, su impertinencia, eran un ansia de verdadera paz».

Los estudios de primera y segunda enseñanza que cursó le parecieron, años más tarde, «dotados de una loable sencillez, que luego se ha complicado monstruosamente, más que por el progreso de la ciencia, por la pedantería». El joven Gregorio se impregna de romanticismo con las lecturas de Goethe, Wilde, Byron… y escribe poemas a algún amor secreto: «¡Oh, no vendrá… mi corazón cobarde/ tiembla como las hojas agostadas… / Cuando bajan las sombras de la tarde, qué tristes son las sendas olvidadas!»

Marañón comienza los estudios de Medicina a los dieciséis años en San Carlos, porque «decide nuestro porvenir el consejo de cualquiera o la imitación de un amigo». Como Cajal y Pasteur no fue un buen estudiante. Con su maestro Olóriz y los patólogos Sañudo y Madinaveitia se especializa en endocrinología, una ciencia que «tenía muchos puntos de contacto con la neurología y la psiquiatría», ya que, dice, «me considero un neurólogo y un psiquiatra frustrado». A los veinticuatro años lee su tesis doctoral titulada ‘La Sangre en los Estados Tiroideos’, calificada con sobresaliente, y cinco años después publica, en colaboración con Teófilo Hernando, un ‘Manual de Medicina Interna’. Mientras trabaja en el hospital, abre consulta privada y se convierte en el médico de moda entre la alta burguesía y la aristocracia. A lo largo de su vida profesional escribió unas doscientas monografías sobre enfermedades del tiroides, del páncreas, de las glándulas suprarrenales, de la hipófisis y de los órganos sexuales y consiguió que se creara en 1.931, para él, la cátedra de endocrinología. No obstante a su elevado número de publicaciones, Marañón no hizo aportaciones a la ciencia médica que le significasen reconocimiento internacional, no fue un investigador de laboratorio al estilo de sus admirados Pasteur o Pavlov, a quienes asignaba esa actitud tenaz de búsqueda de la verdad dentro de ese proceso de observación, cotejo, duda, rebeldía y creación que conduce al descubrimiento; pero sí creía, como su maestro Cajal, que «al carro de nuestra cultura le falta la rueda de la ciencia».

Marañón tuvo un mayor y más duradero reconocimiento público por sus publicaciones psicológicas que por sus publicaciones endocrinológicas. Con su agilísima pluma y la habilidad mecanográfica de su trabajadora esposa fue capaz de escribir libros sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo (ensayo biológico), Amiel (un estudio sobre la timidez), el conde duque de Olivares (la pasión de mandar), Tiberio (historia de un resentimiento), Antonio Pérez (el hombre, el drama, la época), don Juan (ensayo sobre bel origen de su leyenda) y Luis Vives (semper vivas), obras que aún siguen entre nosotros.

Don Gregorio vivió una intensa actividad social y política. En el cigarral toledano de Menores, que compró, rehabilitó y llamó ‘Los Dolores’, celebraba, entre almuerzos de cocina manchega, reuniones y lecturas con la asistencia de personalidades nacionales de las ciencias, las artes y la política (Fleming, Curie, Lorca, Steinbeck, Romanones, Valle, March…). Tras la anarquía y los sabotajes obreros a las industrias en Barcelona (polvo de esmeril en el aceite de engrase, ácido sulfúrico en lugar de aceite, virutas de acero en los motores eléctricos…), en medio de la cruenta guerra de Marruecos, Miguel Primo de Rivera da un golpe de Estado en 1.924 y se hace con el poder. Marañón, que lidera un grupo liberal opuesto a la dictadura, defiende a su amigo Unamuno desterrado (el que decía «me ahogo en este albañal y me duele España en el cogollo del corazón», el que quería Dios, Patria y Ley en una España única y diversa, federada y moderna), es acusado de complot, calificado de intelectual anarquizante, multado y encarcelado durante treinta días. Al salir de la cárcel, Primo y Marañón se reconcilian, pero éste le advierte que «mandando, solo mandando, no se enseña siquiera a obedecer».

Después de que el Rey echase a Primo, después de la rebelión de Jaca y las ejecuciones de Galán y García Hernández, después de la huelga y cierre de las Universidades, después del ‘Delenda est Monarchia’ de Ortega y Gasset, éste, Marañón y Pérez de Ayala firman un manifiesto en el que piden elecciones constituyentes para conseguir «una República que despierte en todos los españoles dinamismo y disciplina», una ilusión que se hace realidad el 14 de abril de 1.931. Marañón apuesta por un gobierno de concentración republicano moderadamente izquierdista, pero se muestra disconforme con el rumbo de los acontecimientos y dimite como diputado por Zamora, manifestando que «no he de cambiar mi izquierdismo, tan poco exaltado, pero tan firme; prefiero seguir siendo el liberal espectador y trabajador por la ciencia». En el otoño de 1.936 se va a París con su familia y la de Menéndez Pidal y allí se encuentra con Pérez de Ayala y Ortega y Gasset: los tres antiguos firmantes del manifiesto de la ‘Agrupación al servicio de la República’ tienen a sus hijos en el frente nacional saludando brazo en alto con el grito ¡Arriba España!

En octubre de 1.942, D. Gregorio vuelve a España definitivamente. El cardenal Gomá le felicita como converso por su actitud contraria al movimiento comunista y él manifiesta que «no está autorizado a mantener las ideas, los sentimientos, las actitudes del lejano ayer», dedicándose a trabajar en principio en consulta privada e incorporándose al servicio en 1.944, convencido de que el trabajo es la droga más eficaz para luchar contra la decadencia, ya que «la jubilación es la trampa en la que la muerte hace su gran cosecha». Un día, después de oír misa, apoyado en su hijo, caminando con dificultad, acude a visitar las tumbas de sus amigos enterrados en los cementerios madrileños civil y católico; por la noche se acuesta tranquilo y aparece serenamente muerto a la mañana siguiente. Una frase suya podría servir como epitafio: «Vivir, en el fondo, no es usar la vida, sino defenderse de la vida, que nos va matando, y de aquí su tristeza inevitable, que olvidamos mientras podemos».

(Los datos de este breve artículo han sido obtenidos, principalmente, de las obras del gran biógrafo Marino Gómez – Santos (1.930 – 2.020)).

Recuerdo a Wittgenstein de la mano de Bertrand Russell

En 1.951 muere, a los sesenta y dos años, Ludwig Wittgenstein, hijo menor del inmensamente rico ‘rey’ del acero austríaco. Cuando era estudiante de ingeniería aeronáutica en Manchester inventó y construyó un motor a reacción. Para su diseño tuvo que estudiar matemáticas y cuando leyó ‘Los Principios de las Matemáticas’ de Bertrand Russell se fue al Trinity College a estudiar Lógica con el maestro. Esto decía Russell de su alumno: «Aprendió pronto todo lo que tenía que enseñarle, ya que poseía penetración y pureza intelectual en un grado extraordinario. Tal vez haya sido el ejemplo más perfecto del genio, tal y como se lo imagina uno tradicionalmente: apasionado, profundo, intenso y dominante. Su vida era tumultuosa, turbulenta, y su fuerza personal extraordinaria. Solía visitarme cada día a medianoche y quedarse caminando de un extremo al otro de la habitación durante tres horas de agitado silencio. Yo no me atrevía a sugerirle que ya era hora de acostarse, pues a ambos nos parecía probable que se suicidase al salir de casa».

Además de mostrar características geniales, además de ser un virtuoso del clarinete, Wittgenstein era homosexual. Tuvo un compañero inglés llamado Pinsent cuando en Inglaterra la homosexualidad estaba penada: la práctica homosexual en privado, en consenso y entre mayores de veintiún años, si no eran miembros de las fuerzas armadas, no fue legalizada hasta 1.967. Su compañero murió en combate de aviación mientras él peleaba en el bando contrario como oficial de artillería condecorado. Después de la Primera Guerra Mundial cedió a sus hermanos la enorme herencia que la correspondió a la muerte de su padre y, totalmente pobre, ejerció como jardinero en un convento, fracasó como maestro de escuela y rediseñó como arquitecto el palacio de su hermana.

Dice Russell, en su ‘History of Western Philosophy’, que tras los filósofos influenciados por las ciencias empíricas, como Demócrito, Aristóteles y Locke, y tras los filósofos inspirados por las matemáticas, como Platón, Spinoza y Kant, se ha llegado a un empirismo combinado con las partes deductivas del conocimiento. Hoy en día, tanto la teoría de la relatividad como la mecánica cuántica han hecho a la física menos material, más dependiente de un conocimiento matemático que no supone un conocimiento a priori sobre el mundo. También dice Russell, con Frege, que las matemáticas puras son una prolongación de la lógica deductiva, y que gran parte de la filosofía puede reducirse a una sintaxis, en un sentido amplio. Así, en una descripción, si se propone «el cuadrado circular no existe» se está diciendo que el cuadrado circular es una cosa, aunque no existe. Este tipo de dificultades son las que puede obviar la filosofía del análisis lógico.

Wittgenstein escribió el ‘Tractatus Logico- Philosophicus’ durante la guerra, trasportándolo en la mochila. En unas setenta y cinco páginas trata de la naturaleza del lenguaje, de los límites de lo que puede decirse, de la causalidad e inducción, de la muerte y la mística, del yo y de la voluntad y del bien y del mal. Prisionero en Monte Cassino, consigue enviar a Russell el manuscrito y algunas cartas, en las que dice estas cosas: «He escrito un libro que contiene todo mi trabajo de los últimos seis años. Tengo el manuscrito aquí conmigo. No lo entendería sin unas explicaciones previas, pues está escrito en frases muy breves. Modifica toda nuestra teoría de la verdad, de las categorías, de los números y de todo lo demás. El punto central es la teoría de lo que puede expresarse – y lo que es lo mismo, de lo que puede pensarse – mediante soportes (por ejemplo, por medio del lenguaje), y lo que no puede expresarse mediante soportes, sino únicamente mostrarse; lo cual, a mi entender, es el problema cardinal de la filosofía». Dicho con palabras sencillas: ¿Cómo puede una persona, a través de una secuencia de palabras, decir algo verdadero? ¿Y cómo puede otra persona entenderle? Debe ser el análisis lógico la disciplina filosófica por la que se aspire a un conocimiento seguro. El primer prerrequisito para filosofar debe ser la desconfianza en la gramática. Insiste Wittgenstein: «Todo mi trabajo consiste en explicar la esencia de la proposición. En ella combinamos las cosas y las ponemos a prueba ¿Cómo se forma la persona una imagen mental con ayuda del lenguaje? La lógica restringe la libertad de Dios para crear distintos mundos posibles. No le es posible crear un mundo ilógico porque existiría en ese caso un pensamiento imposible que a su vez correspondería a una imagen imposible, es decir, a ninguna imagen».

El mágico comportamiento de los electrones y los ordenadores cuánticos

Y es que el principio de incertidumbre permite que los electrones hagan magia. Así, un electrón, un electrón solitario, pasa por una doble rendija y produce un patrón de interferencia, porque los electrones se mueven por todos los caminos posibles para ir desde una posición hasta otra, desapareciendo de un sitio y apareciendo en otro diferente o estar en dos posiciones simultáneamente, y lo que ahora nos incumbe: pueden atravesar barreras por lo que llamamos efecto túnel.

Este extraordinario comportamiento no se observa a nivel macroscópico ¡Nadie ha visto que un bolígrafo se desdoble en dos! (A no ser que tenga que ir de urgencias a que se lo miren). Pero… El premio Nobel de Física 2.025 se lo concedieron al británico John Clarke (Cambridge, 1.942), al francés Michel Devoret (París, 1.953) y al estadounidense John Martinis (1.958), los tres profesores de Física en distintas universidades, «por sus descubrimientos pioneros en mecánica cuántica macroscópica, específicamente en el efecto túnel cuántico y en la cuantización de la energía en circuitos eléctricos superconductores». El haber conseguido hacer estos experimentos a nivel visible y manejable es un paso más hacia «el desarrollo de ordenadores cuánticos estables y sensores de alta precisión».

Los ordenadores cuánticos no computan en placas de silicio, como los ordenadores digitales, sino en átomos. Para ello, los átomos deben tener coherencia, es decir, vibrar al unísono, lo que requiere trabajar a temperaturas próximas a cero grados Kelvin (0K); de no ser así, se producirían errores en los cálculos. En un ordenador digital, la unidad de información, el bit, toma los valores 1 y 0; pero en un ordenador cuántico la unidad puede ser 1 y 0 a la vez por superposición cuántica, con lo que el cúbit (qbit) toma los valores 00, 01, 10 y 11. En consecuencia, su capacidad de cálculo sería tan superior que mandarían a la papelera todo lo hecho por vía digital.

El físico teórico estadounidense Michio Kaku (San José, 1.947) en su libro traducido al español ‘Supremacía Cuántica’, enumera una larga lista de conquistas que se podrían intentar conseguir con la ayuda de los ordenadores cuánticos. Apuntamos algunas de ellas: Una fotosíntesis artificial para crear plantas con mayor eficacia energética. Mejoras en el diseño de las baterías de litio. Descubrir el mecanismo de los antibióticos para matar bacterias y crear nuevos fármacos. Estudio de la inmunoterapia para el tratamiento de enfermedades autoinmunes. Aumento de la información genética sobre el cáncer. Estudio del modo en el que la geometría de la proteína influye en su función. Dilucidar los mecanismos del envejecimiento para conseguir ¡la inmortalidad! (Lean el libro para más soñar).

El profesor Kaku es realista: «Construir un ordenador cuántico que resuelva problemas del mundo real está a muchos años vista», dice. En la actualidad se estudian alternativas para aumentar el tiempo de coherencia, entre ellas, disponer de un mayor número de cúbits, como el ordenador que IBM ha instalado en la fundación científica Ikerbasque de Euskadi, que funciona con 150 qbit.

2.025. Pisando el borde

Medicina

Alguien escuchó y publicó las palabras que el emperador ruso Putin dijo al emperador chino Xi cuando caminaban juntos tras un alarde de bienvenida: Ahora, con los avances de la medicina, podemos llegar a vivir ciento cincuenta años. Es cierto que los procesos curativos llevan un ritmo acelerado, pero: ¿Cuántos son experimentales y cuántos llegan a los pacientes? ¿Qué porcentaje de médicos conocen y pueden aplicar las nuevas terapias? Es evidente que los emperadores serán los primeros beneficiarios de los avances médicos, pero: ¿los necesitarán o los podrán utilizar?

Este año, como los anteriores, hay noticias de estudios y logros contra ese mal maldito: el cáncer. Los tratamientos del cáncer son variados y cada vez parecen más eficaces: cirugía, radiaciones, quimioterapia… y muchos tratamientos experimentales como la inmunoterapia, que consiste en estimular el sistema de defensa. Así, el premio Nobel de Medicina 2.025 ha sido concedido a tres investigadores «por sus descubrimientos sobre la tolerancia inmunológica periférica». El japonés Shimon Sakazuchi, de la Universidad de Osaka, aisló las células T reguladoras extraídas de la glándula timo. Mary E. Brunkow del ‘Institute for Systems Biology’ de Seattle, EEUU, y Fred Raamsdell del ‘Sonoma Biotherapeutics’ de San Francisco, EEUU, identificaron el gen FOXP3 que es el que gobierna la producción de las células Treg. Estos linfocitos nos protegen de las enfermedades autoinmunes, esto es, de las que atacan al propio cuerpo, y han dado lugar a tratamientos contra el cáncer y a la prevención al rechazo en el trasplante de órganos.

Ya están en pleno empleo contra el cáncer nuevos anticuerpos monoclonales. Merck vende cantidades exorbitantes de un medicamento que llaman Keytruda, que es prembolizumab y actúa sobre quince tipos de tumores, como el carcinoma pulmonar y el melanoma. Otro anticuerpo en uso es el petosemtamab que parece actuar fijándose en dos puntos de la célula tumoral de los cánceres de cabeza y cuello. También está el dostarlimab que inhibe la proteína PD-1 y actúa en el cáncer de recto y se estudia su extensión a otros tipos de cáncer. Y el atezolizumab con el que se tratan cánceres de pulmón, hígado, vejiga y melanoma. Toda una explosión de anticuerpos que bloquean proteínas y permiten que los linfocitos T reconozcan y ataquen a las células cancerosas.

El empleo de la edición genética para la curación de enfermedades continua su avance. Así, en enfermedades raras producidas por la mutación de un gen que conlleva la falta de producción de una enzima necesaria, lo que se hace es reparar el gen mediante el CRISPR, cortando la base dañada y pegando la nueva. Esto se ha logrado en un caso en el que el hígado de un niño no transformaba el amoniaco producido en el proceso de consumir proteínas en urea. Era necesario reparar el ADN e incorporarlo al organismo para que el gen restaurado actuase adecuadamente ¡Qué proceso tan complicado! El químico David Liu, nacido en California en 1.973, ha elaborado un método de ‘edición genética de calidad’ (PERT) con el que consigue tratar varias enfermedades raras: consiste en introducir en el genoma un nuevo ARN de transferencia.

Veamos finalmente algunos estudios que pueden incidir en nuevos avances de la medicina. La genetista Mary Claire King (Chicago, 1.946), premio Princesa de Asturias de investigación científica y técnica 2.025, identificó los genes del cáncer de mama y demostró que los hay que afectan a familias enteras. El microbiólogo Bruno González Zorn (Madrid, 1.971) expone que una variante de un gen transforma una bacteria en superbacteria resistente a toda una familia de antibióticos; con el peligro adicional de que se está expandiendo. Científicos chinos están estudiando genéticamente por qué un roedor pequeñajo de nombre ratopín no vive solo un par de años, como corresponde a su tamaño, sino hasta cuarenta; y han encontrado que sus enzimas están activas más tiempo debido a cuatro mutaciones en los aminoácidos. Un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard comunica, en un estudio en fase inicial, que la deficiencia de litio puede conducir a la generación de alzhéimer, y apuntan que la administración de orotato de litio, una sustancia que se vende como suplemento dietético, ‘puede’ mitigar los síntomas. La abuela Juana del que esto escribe, que murió con alzhéimer, era muy aficionada al agua de litines, ¡lástima que esa agua no tenía litio!

Cambio climático

El Acuerdo de París de 2.015, internacional y vinculante para luchar contra el cambio climático, estimaba que la temperatura media mundial no debería sobrepasar los 1,5ºC anuales para que se pueda revertir el calentamiento. En el 2.015 empezaron los aumentos por encima de 1,0ºC y en 2.024 se alcanzaron los 1,59ºC, una temperatura por encima del nivel crítico previsto. Se ha perdido el límite. Y es que no disminuye la emisión de gases de efecto invernadero. Según los datos facilitados por Copernicus, el programa de observación de la UE, las emisiones globales no han cesado de crecer hasta el máximo medido en 2.024. En dicho año, el principal emisor fue China, con un porcentaje del 29,2% del total, seguida por EEUU (11,1), India (8,2), UE (5,9), Rusia (4,8), etcétera. El periódico El País apunta que las empresas estatales chinas emiten el 23% del global y que veinte empresas emiten el 40,8% del dióxido de carbono del sector fósil mundial. ¿Perspectivas? China parece encaminarse hacia una transición energética, pero EEUU, de la mano del emperador Trump, se borra del Acuerdo de París, aumenta las inversiones en combustibles fósiles y pone fin al control de emisiones de las industrias diciendo que es burocracia inútil.

Veamos algunas consecuencias observables y actuales del cambio climático. Los años 2.023, 2.024 y 2.025 son los más cálidos que se han registrado desde 1.940. El planeta devuelve menos energía solar que en el pasado; pero el deshielo, y por tanto el calentamiento, es más rápido en el hemisferio norte, en el Ártico, que en el sur: esto afecta a la circulación de aire en la atmósfera y al sentido de las corrientes marinas. Las cianobacterias marinas son seres unicelulares con clorofila que generan carbono orgánico y liberan oxígeno: en los mares fríos no existen, donde más hay es en el ecuador, pero si la temperatura llega a los 30ºC o más la población comienza a reducirse. Finalmente. En España hemos padecido una dana debida al calentamiento del mar Mediterráneo (dicen) que produjo inundaciones con cientos de muertos, y hemos sufrido, junto con Portugal, unos incendios devoradores de bosques.

El premio Nobel de Química 2.025 se lo concedieron al japonés Susumu Kitagawa (Kioto, 1.951), profesor de la Universidad de Kioto, al británico australiano Richard Robson (RU,1.937) de la Universidad de Melbourne y al jordano estadounidense Omar Yaghi (Amman, 1.965), profesor de Química en la Universidad de California Berkeley, «por el desarrollo de los Marcos Metal-Orgánicos, materiales porosos innovadores con aplicaciones para capturar gases (como el dióxido de carbono), extraer agua del aire (en el desierto, por ejemplo) y almacenar energía, ayudando a enfrentar desafíos ambientales como el cambio climático».

Recursos naturales

La industria se encuentra en la perentoria necesidad de obtener ‘tierras raras’ que, como decíamos antaño los estudiantes de química, ni son tierras ni son raras. Son los quince metales denominados lantánidos que aparecen en un grupo situado en la parte inferior de la Tabla Periódica de los Elementos, más el escandio y el ytrio, que conforman el grupo IIIB con el lantano. Los más abundantes en la naturaleza son el neodimio y el praseodimio. Dichas ‘tierras’ son óxidos trivalentes difíciles de beneficiar, y sus aplicaciones en tecnología son cada vez más importantes: en los generadores eólicos, en la iluminación de bajo consumo, en los motores eléctricos, en imanes y baterías, como catalizadores de reacciones químicas… La República China es la que domina el campo: tiene más lantánidos pesados y ligeros que nadie, incluso exporta. El emperador estadounidense Trump ambiciona Groenlandia ¿en buena parte por sus tierras raras?

Venezuela tiene las mayores reservas de crudo de petróleo del mundo, seguida de Arabia Saudí, Canadá, Irán, Irak y Rusia; pero en las exportaciones el orden es muy diferente: está encabezado por Arabia Saudí, Irán, Irak y Rusia. Tras la intervención de EEUU en Venezuela y los planes de empleo de sus refinerías en el crudo venezolano, se prevé un aumento del consumo de este combustible y una mayor incidencia en la emisión de gases de efecto invernadero. Pero, por otra parte, en EEUU está aumentando el número de los paneles solares, con un crecimiento solo sobrepasado por China. En el mundo, China lidera la producción de energía eléctrica con paneles solares con mucha ventaja sobre Estados Unidos, India y España. En España, el porcentaje de generación eléctrica fotovoltaica en el año 2.025 fue aproximadamente del 20%; en el mix anual, contando con la energía procedente del viento, las energías renovables representaron aproximadamente el 56% de la energía eléctrica producida. En la península ibérica, en el mes de abril de 2.025, se produjo un gran apagón: hubo voces que responsabilizaron a un exceso de la energía procedente de fuentes renovables (quizá defendiendo la energía producida por las centrales nucleares); pero el informe definitivo señaló como causa las sobretensiones en la red eléctrica que generó una reacción en cadena de desconexiones.

Sociedad y política

En España, el presidente Sánchez dice que las centrales nucleares son el problema, no la solución (de la producción de energía eléctrica): el reactor de Almaraz debe cerrarse. Pero, ¿qué pasa en el mundo? El país con más capacidad de producción es EEUU, seguida a bastante distancia por Francia y China, seguidas por Japón, Rusia, Corea del Sur y el resto. España figura en décimo lugar ¡Y Japón cuarto, donde mayor debe ser el temor a los escapes y a los residuos radiactivos! En China hay un programa de construcción de centrales nucleares que los aproximará a la capacidad de Estados Unidos. También se están construyendo centrales en Rusia, India, Japón, Reino Unido, etc. Miedo a las enfermedades… ¡el verdadero pavor, la amenaza de hecatombe, el fin de la vida humana, está en la fuerza nuclear, en las bombas A y H, en las ojivas, en esas armas que poseen Rusia y EEUU, sobre todos, pero que China, Francia, Reino Unido, Corea del Norte, Israel, India y Pakistán también tienen! El verdadero horror está en que el gasto militar no cesa de crecer. EEUU gasta casi tanto como todo el resto del mundo. le siguen China, Rusia, Alemania, Reino Unido, India, etc. Y algunos consiguen nuevas armas más temibles, como los misiles supersónicos y maniobrables a los que se puede ajustar una ojiva nuclear. En este momento ninguna nación es capaz de defenderse totalmente de un ataque nuclear masivo, ya no valen aquellos acuerdos de limitación de armas nucleares. ¡Y los botones rojos en manos de…!

El pistolero más rápido del oeste exhibe la razón del más fuerte. Ordena el bombardeo de las instalaciones nucleares iraníes empleando siete aviones B2 indetectables cargados con superbombas y asistidos por 125 aparatos de escolta. Después de la operación, el emperador Trump manifestó que la capacidad de Irán para enriquecer uranio había sido dañada para mucho tiempo; pero los iraníes dijeron que menos lobos. En otro frente de guerra, en la Franja de Gaza, que desde la ONU se ha definido como genocidio, esto es, guerra para destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, EEUU apoya con armas y diplomacia a Israel, interesándose en hacerse cargo de la reconstrucción de la demolida Franja, transformándola en un espléndido país vacacional. Genocidio: un concepto aplicado al Holocausto judío (y gitano, y otros) que cuando se aplica al comportamiento de Israel, contesta acusando de antisemitas a quienes lo afirmen; pero, ¿no son semitas los palestinos, no son ellos los antisemitas? En otro frente de guerra opera el zar de todas las Rusias, el emperador Putin amigo de Trump, cuya agresión a Ucrania ha llevado a una larga guerra que lleva anotados dos millones de muertos de ambos bandos. Putin quiere la capitulación de Ucrania sin condiciones, la rendición antes del alto el fuego, la posesión de Crimea y el Donbás, la elección de un gobierno títere y el cambio de Constitución para impedir la unión con la OTAN. Mientras tanto siguen los bombardeos selectivos sobre las centrales de energía para matar de frío a los ucranios y ucranias. Por su parte, Trump quiere explotar los minerales y gestionar a medias los fondos rusos para la reconstrucción ¿Y qué pasa con Europa? División: Hungría, Chequia y Eslovaquia están con Putin, Italia y Bélgica son afines a Trump. Y esta división está alentada por la Casa Blanca y el Kremlin. ¿Sabremos defendernos?

Hasta el año próximo (?)