Ernesto Guevara de la Serna (1928 – 1967), argentino de Rosario, atleta asmático y médico, visitó todos los países de América Latina donde se convenció de que la única solución a la degradante pobreza de las gentes era la revolución violenta; además, a causa de las implicaciones multinacionales e imperialistas, la revolución requeriría una estrategia internacional. En consecuencia, el Che se marchó a México donde se unió a los cubanos comandados por los hermanos Castro, que estaban preparando el asalto al régimen de Fulgencio Batista. ¿Y qué dice Fidel, que lo sabe todo?
Cuando se unió a los cubanos, el Che fue bien recibido «porque era de esas personas a las que todos le toman afecto inmediatamente, por su naturalidad, su sencillez, su compañerismo y su originalidad». Fidel y el Che sintonizaron: «yo era comunista utópico, él era leninista y hasta reconocía algunos méritos de Stalin, como la industrialización». El general español Alberto Bayo, que era el instructor de los guerrilleros cubanos, decía que el Che era su mejor alumno, y Fidel cuenta que «intentaba escalar todos los fines de semana el Popocatépetl; no logró nunca llegar a la cima de 5.482 metros por culpa del asma, pero siempre lo intentaba». Cuando desembarcaron en Cuba en 1956, los supervivientes, con el Che herido, subieron a Sierra Maestra. Allí, «siempre era el primer voluntario y el médico del grupo, asistía a los heridos propios y a los enemigos; era un modelo de hombre pero asumía demasiados riesgos». «Él fue el primer comandante que nombramos, al mando de una columna independiente».
El 2 de enero de 1959 los guerrilleros toman la Habana y «el Che empieza inmediatamente a dar clases a todos aquellos campesinos, a hacer escuelas y a instruir a la gente». Ya como ciudadano cubano, es enviado a misiones comerciales en las que ataca el colonialismo e imperialismo estadounidense y, dentro del país, trabaja en contra de los anticomunistas y de los partidarios de la reforma agraria blanda. Es nombrado, sucesivamente, presidente del Instituto Nacional de la Reforma Agraria, director del Banco Nacional de Cuba y ministro de Industria. «Cualquier tarea que se le asignara era capaz de desempeñarla, ¡qué disciplina, qué vocación, qué abnegado, qué ejemplar, qué estudioso, qué austero! Prefería los valores morales a los materiales. Iba a los cañaverales a cortar caña, a la construcción con una carretilla, a cargar sacos. Esos valores fundamentales son los que preservaron la revolución».
En abril de 1965 deja la vida pública y continúa la revolución en secreto. «Siempre, desde el comienzo, tenía ese proyecto de contribuir a la revolución en Argentina. Tenía mucha vocación internacionalista, decía que había que crear muchos Vietnam y era más partidario de China que de los soviéticos». «Le planteamos que no se impacientara, pero él sabía que si esperaba más tiempo no estaría en mejores condiciones físicas. Se fue al Congo con 150 hombres bien armados, pero a los congoleños les faltaba una cultura de guerra ¡Con qué entusiasmo se fue a Bolivia en octubre de 1966! Yo no quería que fuera a Bolivia a organizar un grupo pequeñito, sino que esperara a que estuviera organizada fuerza ¡Errores grandes! Herido y sin fusil lo llevaron a La Higuera y el 9 de octubre de 1969, a mediodía lo ejecutaron a sangre fría por instrucciones de los agentes estadounidenses».
El panegírico de Fidel: «Queremos que nuestros hijos sean como el Che. Nuestra revolución se interesó por desarrollar una educación para que todos sean como el Che. Cayó defendiendo la causa de los pobres y los humildes. Lo recuerdo siempre como uno de los hombres más nobles, más desinteresados, una de las personalidades más extraordinarias que he conocido». Muere el Che Guevara y nace un mito que se extiende por toda la Tierra.
(Hoy en día, con Cuba agonizando, Leonardo Padura recuerda aquellos tiempos en los que, dice, los escolares vivían en un constante estado de miedo).