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Shólojov y Soljenitsin: Citas y anotaciones de las obras de grandes escritores (3)

SHÓLOJOV

Mijail Shólojov nació en 1905 en Vershenskaia, a orillas del Don. Se alistó en el Ejército Rojo desde 1920 hasta 1924, entró en el partido comunista 1932 y llegó a ser miembro del Comité Central en 1961. Los cuatro volúmenes de su ingente obra ‘El Don apacible’, que según Norman Mailer es la mejor novela rusa del siglo XX, los escribió en doce años (1928-40) y le valieron el premio Stalin (1941) y el premio Nobel (1965). Soljenitsin decía que el primer volumen, escrito siendo Shólojov un joven inexperto, era un plagio del escritor cosaco Fiodor Kruikov, muerto en 1920, y alegaba que la calidad del primer volumen no tuvo continuidad en los siguientes. La novela transcurre durante la Primera Guerra Mundial contra Alemania, pero centrada en las luchas entre zaristas, rusos blancos y bolcheviques rojos. Los cosacos, protagonistas principales, también pelean entre sí porque unos están a favor de los blancos y otros prefieren a los rojos. Dicen: «Antes nos iba bien y ahora… los mismos calzones, pero con la bragueta hacia atrás». «Creen que el cosaco y el látigo son una misma cosa, que el cosaco es un salvaje que en lugar de alma tiene una botella… nosotros somos personas como los demás». Y cantan: «Pero nuestro Don, el Don apacible, nuestro padre, también es orgulloso. No se humilla ante el musulmán, no pide apoyo a Moscú y saluda al turco con su afilado sable… De año en año, la estepa del Don, nuestra madre, por la Virgen Purísima, por nuestra fe ortodoxa, por el Don libre, que corre encrespado, al combate llamó contra el enemigo…»

En la novela ‘Lucharon por la Patria’, Shólojov narra los combates en el Don de un regimiento del Ejército Rojo contra la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Son heroicos combatientes proletarios con gran fe y moral de victoria que gritan: «¡Maldito alemán, que parásito tan malo eres! Convertiré a los tanques en chatarra y a los tanquistas en pedazos de carne asada». Y que reciben la felicitación del general: «¡Soldados! ¡Vuestra patria y nuestro gran Stalin no olvidarán nunca vuestra heroicidad y vuestro sacrificio!» Mucho han cambiado los cosacos, ‘los hombres libres’, desde los tiempos de Taras Bulba…

SOLJENITSIN

Alexander Soljenitsin, premio Nobel de literatura en 1970, nació en 1918 de familia cosaca. Se graduó en matemáticas y cursó literatura por correspondencia. Durante la Segunda Guerra Mundial luchó como capitán de artillería. En 1945 fue arrestado al intervenirle cartas en las que criticaba ardorosamente a Stalin y al régimen soviético, confesándose socialista. Enviado a lo que él denominó Archipiélago (el conjunto de campos de trabajo) Gulag (acrónimo oficial para designar los campos) cumplió ocho años de condena. Soljenitsin nos cuenta que los campos y las prisiones de tránsito se extendían desde el estrecho de Bering hasta el Bósforo y que había más de doscientos. Allí iban, revueltos, delincuentes y políticos, pasando por las celdas de tránsito en las que metían veinte veces más personal del que cabía normalmente y en las que de cuando en cuando tenían que orinar en las botas y disfrutar de un plato para cuatro. Los campos de trabajo fueron pensados por Marx para corregir al delincuente mediante el trabajo productivo. En los campos se pasó de la enmienda por el trabajo al exterminio por el trabajo… porque para cámaras de gas no había combustible. Según Soljenitsin, los campos eran económicamente ventajosos, ya que utilizaban mano de obra gratuita que trabajaba con pico y pala, herramientas baratas. Así construyeron los grandes canales del Volga y Belomor, explotaron las minas sin seguridad y con silicosis, y los tendidos telefónicos.

Soljenitsin nos cuenta también los interrogatorios para inculpar a los acusados y los compara con los de la Gestapo. Dice que los nazis buscaban la verdad y cuando se retiraba la acusación ponían en libertad al torturado; pero la KGB, no: querían cifras altas, querían el poder, traer a cualquiera, aun al más importante, a su presencia como acusado. Soljenitsin califica a los interrogadores de malvados, que se justificaban y adquirían la dureza con la ideología, con la teoría social que ante ellos mismos y ante los demás les ayudaba a blanquear sus actos.

A pesar de todos los sufrimientos y humillaciones, Soljenitsin exclama: ¡Bendita seas prisión, por haberte cruzado en mi camino! Sus reflexiones le proporcionaron una ‘elevación’, algo que no conseguía la inmensa mayoría. Según Shalamov, el autor de ‘Relatos de Kolyma’, «el campo es una escuela de vida total e irremediablemente negativa», mientras que Guinsburg afirmaba que «la cárcel elevaba a los hombres, el campo los corrompía». Quizá la experiencia anímica personal de Soljenitsin proviniera de que fue lo que él denomina ‘un enchufado’, es decir, un recluso que no estaba destinado a trabajos generales, los más penosos. Incluso confiesa que, por temor a un traslado invernal posiblemente letal, firmó como delator de evasiones, aunque nunca delató a nadie. Después, haciéndose pasar por físico nuclear, dio con sus huesos en un campo de investigación paradisiaco y consiguió conservar la vida.

Soljenitsin fue rehabilitado en 1956. Se dedicó a enseñar matemáticas y a escribir. Sus novelas ‘Un día en la vida de Iván Denisovich’ (en un campo, 1962) y ‘El primer círculo’ (investigando matemáticas en el campo, 1968) le valieron el premio Nobel, premio que no recogió por miedo a que no le dejaran volver a Rusia. Cuando publicó ‘Archipiélago Gulag’ fue de nuevo arrestado y exiliado: en Suiza tomó posesión del Nobel. No recuperó la nacionalidad rusa hasta 1990 y pudo volver a su patria en 1994.

Baroja, Dos Passos y Max Aub con Buñuel : Citas y anotaciones de las obras de grandes escritores (2)

BAROJA

El 30 de octubre de 1956 murió Pío Baroja y Nessi a los ochenta y tres años de edad ¿Cómo definirle: individualista, escéptico, pesimista, agnóstico anarquista, rebelde, inconformista o simplemente mosca cojonera? En sus memorias dejó bien clara su opinión sobre la ciencia: «que es la cantidad de verdades que va encontrando el hombre, lo más importante de la civilización, alrededor de la cual giran las demás actividades espirituales». Y se indignaba de que fuese más digno de mención un pintor o una cupletista que el descubridor de una vacuna o de la penicilina», o le parecía muy cándido «creer que Picasso ha descubierto algo, como Einstein o Planck». Como médico de formación que fue, ensalzaba a Claude Bernard, del que decía que era la Fisiología misma, aunque poco apreciado por ser demasiado claro y sencillo, y a Ramón y Cajal, el investigador más importante de España. También se identificaba con Voltaire cuando decía que «el comienzo de la vida es ridículo, el medio no vale nada y el final es triste». Por el contrario, trataba a Proust de pesado, a Hegel de difuso y confuso, y a Dumas padre de ser el representante de una fábrica de novelas. Tachaba a los museos de cementerios de cuadros y a la Sagrada Familia de Barcelona de adefesio. No daba a la democracia demasiado valor y creía que el fascismo y el comunismo eran siniestros.

Más virulento se mostraba don Pío a través de sus personajes de ficción, como puede comprobarse en algunas afirmaciones del indomable Silvestre Paradox: «¡Hombre admirable, eres casi digno de ser perro!». «¡Un rey! En algunos casos, se dice, han servido para gobernar». «Si tirano, exterminaría timadores, ladrones, maricas, duques, alcahuetes y curas maricones. Crearía escuelas sin maestros, pondría talleres donde se vea lo que se hace y suprimiría el cuartel y la cárcel». «¡Abajo el arte, la ciencia, las universidades, vivamos como los bárbaros!»

César (o nada) dice que «la raza no existe…sólo existe el individuo», pero buenos palos se llevan los naturales de diversos países europeos en varias de sus obras: «Los suecos, como todos los de los países del norte, son roñosos y bárbaros». «No hay gente tan imbécil como la de estos pueblos que se creen cerebros del mundo». (Aplicado a los franceses). «El italiano odia al extranjero, pero mientras haya liras que ganar se guarda su odio y sonríe. Franceses y suizos hacen lo mismo, pero no tienen esa cordialidad y simpatía fingidas». «El español parece no haberse enterado de que hay otros hombres en el mundo además de él…las leyes están para los demás…(tiene) falta de curiosidad, exceso de orgullo…a mayor aristocracia, mayor incultura». «El chulo domina desde los pirineos hasta Cádiz, con un yo hipertrofiado».

Está claro que los personajes de don Pío no son como G.K.Chesterton, que cuando le preguntaron su opinión sobre los franceses respondió: «No sé, no los conozco a todos».

DOS PASSOS

John Dos Passos, nacido en Chicago en 1896 y descendiente de portugueses, está considerado como uno de los más grandes novelistas de la ‘generación perdida’ tras la Primera Guerra Mundial´ principalmente por sus obras ‘Manhattan Transfer’ (1925) y la trilogía U.S.A. (1930-33), en la que retrató las dos naciones: la de los ricos y la de los pobres. Antes había visitado España como corresponsal de un periódico; escribió ‘Rocinante vuelve al camino’, donde estudia el gesto: «Cuando Belmonte se volvió de espaldas al toro y echó a andar arrastrando la muleta roja por la arena…un reto fanfarrón…Cuando Pastora Imperio…inmóvil como una cariátide, la cara en sombra, el mantón amarillo flameante…las recias modulaciones de su torso parecían arder en su propia carne…su cuerpo se tendió como una catapulta»; donde expone la filosofía vital del arriero: «Algo que no es ni trabajar ni prepararse para trabajar hace el camino tan esencial que no necesite uno destino, eso es lo flamenco»; donde interpreta la psicología española: «La fuerte confianza anarquista en el individuo…aquí yace la fuerza y la debilidad de España…este intenso individualismo…don Quijote el individualista, que llevó el mundo entero en sí mismo…Sancho el individualista, que no veía en el mundo sino comida para su estómago…España es la patria clásica del anarquista»; donde manifiesta su pasión por Baroja: «Sus haraganes y vagabundos, sus artistas, soñadores y fanáticos…descendientes del Quijote y la picaresca»; donde deja escrita su animadversión hacia las obras de vulgarización popular de Blasco, «porque para entender España…hay que leer a Baroja, a Unamuno y Azorín, a Valle Inclán y Machado y no ‘Los cuatro jinetes’ «; y donde afirma su devoción por Francisco Giner de los Ríos, el fundador de la Institución Libre de Enseñanza y campeón de la vida, y por Miguel de Unamuno, el campeón de la muerte.

MAX AUB con BUÑUEL

Max Aub, prolífico escritor español de origen alemán y francés, exiliado desde España a México tras la Guerra Civil, nos dejó una amplia muestra de la exultante, contradictoria y caótica personalidad del número uno de los cineastas españoles en su libro ‘Conversaciones con Luis Buñuel’. Max le define: «MI personaje es su época; es decir, lo que su época fue influyendo en él: la religión, los jesuítas, las rameras, Lorca, el vino tinto, Calanda, su madre, Fritz Lang, Dalí, Wagner, Freud, Breton, Péret, el surrealismo en general y el comunismo en particular».

Buñuel se declara en principio ateo por no creer en el infierno. Para él, alumno de los jesuítas, «el coito y el pecado han sido una misma cosa»; además, «el erotismo sin cristianismo es un erotismo a medias, porque sin él no hay sentimiento del pecado». Pero de viejo acude a hablar con los jesuítas: «muy agradables, muy sencillos, ya no soy anticlerical». «El creer en Dios es absurdo, pero…empieza a molestarme la palabra ateo». ¿Surrealismo? «Es una moral…Yo no era surrealista cuando llegué a París, me parecía una cosa de maricones…después pertenecí al grupo…cuando cierro los ojos soy nihilista sin reservas». «Yo no era anarquista. Simpatizante, sí, siempre. Quemaría todas las obras de arte sin el menor remordimiento. A mí no me interesa el arte, sino la gente». «Me cago en las patrias, y en la familia, y en la religión, y en las banderas, y en los partidos, y en España, y en la URSS». ¿Comunista? «No, pero tengo muchos amigos comunistas…Fui estalinista y sigo siéndolo…la dictadura es la única manera de poder gobernar». ¿Lorca? «La obra de Federico no me gusta nada. Su teatro me parece muy malo. Me gustan algunas poesías pero no mucho. Era genial como hombre. Afeminado. Impotente. No podía ser ni homosexual».

Dice Max: «Sus películas tienen violencia y erotismo, pero él niega gustar de ambas…Su barroquismo hace que la teología sea vista por Buñuel, cinematográficamente, como una serie de gags». Y Fernando Rey dice que es posible que Buñuel utilizase sus dotes de hipnotizador para hipnotizar a los actores.

Kerouac, los Beats y Burroughs: Citas y anotaciones de las obras de grandes escritores (1)

En este apartado del blog se exponen las citas y anotaciones de las obras de algunos grandes escritores. Los autores aparecen agrupados por afinidades o en solitario en 33 apartados. Fundamentalmente se exponen citas de sus obras que me han parecido luminosas.

KEROUAC

Jean Louis ‘Jack’ Kerouac, de origen canadiense y francófono, nació en 1922 y aprendió inglés como segunda lengua; dio nombre al movimiento beat que se desarrolló en San Francisco, Venice y Greenwich Village neoyorquino. Los beatniks, los ‘acabados’, los beatíficos, eran los alienados de la ‘cuadriculada’ sociedad. Jack, al que no admitieron en la marina durante la Segunda Guerra Mundial por su personalidad esquizoide, escribió su obra más celebrada e influyente, ‘En la carretera’, en tres semanas y en papel continuo de ordenador. La novela narra una serie de viajes frenéticos por Estados Unidos y México junto a otros jóvenes que aman la vida, el sexo, el jazz, las drogas y el misticismo zen, y que desprecian los mapas de carreteras, los horarios y todos los recursos burocráticos e industriales de la sociedad. La cuestión es: «¿Van ustedes a algún sitio, muchachos, o simplemente van?» Jack confiesa acerca del arte de escribir que «lo único que sé es que hay que aferrarse a ello como un toxicómano a la droga, sin inhibiciones literarias ni miedos gramaticales». A uno de sus colegas «llegó marihuana mal curada, fumó de aquello con exceso…y al tercer día comenzaron sus horribles pesadillas, espantosas y verdes». Desde luego, «jamás se imaginarán nuestros hijos la locura y el tumulto harapiento de nuestras vidas reales». Porque sabemos de «la alegría definitiva al hablar animadamente de nuestras nuestras innumerables particularidades angélicas». Pero los demás «necesitan preocuparse y traicionan al tiempo con falsas ausencias, es decir, serán infelices».

Kerouac, que era católico a pesar del budismo, se apartó de los beats que había creado y se fue a vivir a Florida con su familia, donde murió de cirrosis a los cuarenta y siete años de edad.

GINSBERG

Allen Ginsberg, judío católico nacido en 1926, fue el poeta más influyente y decisivo del movimiento beat, el que despertó conciencias lanzando un ‘Aullido’: «He visto a los más grandes de mi generación destruidos por la locura, hambrientos, desnudos, histéricos, arrastrándose por las calles de los negros en la madrugada, buscando un pico rabioso…/…que fueron expulsados de las academias por locura y por publicar odas obscenas en las ventanas del cerebro…/…con sueño, con drogas, con pesadillas conscientes, con alcohol y pollas y huevos sin fin».

Y se confiesa a América: «¿Cuándo serás digna de tu millón de trotskistas? Yo fui comunista cuando era niño y no me arrepiento, fumo marihuana cada vez que puedo…/…nos hace trabajar dieciséis horas al día…/…estoy poniendo mi hombro marlcón a la rueda. Pero…El peso del mundo es amor./ Bajo la carga de soledad, bajo la carga de insatisfacciones, el peso, el peso que acarreamos es amor».

FERLINGHETTI

Lawrence Ferlinghetti, el ítalo-francés neoyorquino, dedicó a Jack ‘He’: «Él es uno de los profetas regresados…y es el ojo loco de la cuarta persona del singular de la que nadie habla/ y él es la voz dela cuarta persona del singular de la que nadie habla».

BURROUGHS

William S. Burroughs, nacido en 1914, considerado por los beatniks como su maestro, tenía el mismo nombre que su abuelo, el inventor de la máquina sumadora origen de IBM. De niño, el psicoanálisis le calificó de perfecto destructivo. Se cortó una falange para no ir al ejército y fue internado como esquizofrénico. Era un gran aficionado a los ejercicios de puntería: en México, jugando a Guillermo Tell, mató a su mujer de un tiro. En su novela ‘Yonqui’ (1953) defiende su drogadicción: «Por lo menos es necesario pincharse dos veces al día durante tres meses para adquirir el hábito». «Creo que tengo mejor salud en la actualidad como resultado de utilizar la droga intermitentemente, de la que tendría si nunca hubiese sido un adicto…estuve en un estado continuo de contracción y crecimiento». «Si las burbujas de aire mataran, no habría ningún yonqui vivo». «La hierba no es adictiva, menos que el tabaco; muchos aseguran que aumenta el apetito y tonifica el organismo».

La novela ‘El almuerzo desnudo’ (1959) es ensalzada por Norman Mailer, quien opina que «Burroughs es el único norteamericano vivo que posiblemente esté poseído por el genio». La obra fue prohibida por pornográfica. Está escrita en una prosa errática, sin continuidad, en una mezcolanza de pesadillas y humor negro. El libro incluye, al final, ‘una carta de un adicto a las drogas peligrosas’ publicada en The British Journal of Addiction, donde se exponen los siguientes datos subjetivos: «No hay mucha diferencia en el modo en que se administre la droga (fumada, esnifada, inyectada, tomada oral o analmente), al final el resultado es el mismo: adicción». «Las curas de reducción lente o de sueño son inútiles». «Si un alcohólico se hace morfinómano, la morfina desplaza completamente al alcohol». «La metadona resulta completamente satisfactoria para el adicto. Es un excelente analgésico y, por lo menos, tan adictiva como la morfina. Cualquier opiáceo que elimine el dolor crea hábito, y cuanto más efectivamente quite el dolor, mayor hábito crea». «El clorhidrato de morfina (apomorfina) es el mejor método para tratar la carencia. Elimina los calambres y los estados convulsivos y maníacos». «La cocaína es la droga más estimulante, pero sólo si se inyecta. Es difícil de aceptar que un estimulante del cerebro frontal pueda llegar a ser adictivo. La adicción parece ser monopolio exclusivo de los sedantes. El uso continuado de la cocaína ocasiona nerviosismo, depresión, y a veces psicosis con alucinaciones paranoicas».

Burroughs basó su progreso posterior como escritor en el ‘método del plegado’. Consiste en colocar en paralelo y verticalmente dos páginas plegadas (por ejemplo, una de Rimbaud y otra de Saint- John Perse): de estas dos páginas surge un gran número de combinaciones que sugieren al escritor incalculables raras imágenes. Así escribió ‘Nova Express’: no se entiende nada.

2023. Prosigue la revolución femenina

Hace más de cuarenta años, cuando el que esto escribe era docente, una persona le preguntó cómo veía el futuro del alumnado. Creo, respondí, que hay una revolución en marcha: las mujeres se esfuerzan más y obtienen mejores resultados que los hombres. Este año, Claudia Goldin (Nueva York, 1946) ha ganado en solitario el premio Nobel de Economía «por haber avanzado en nuestra comprensión sobre los resultados de las mujeres en el mercado laboral», en palabras de la Academia del premio. Ella había demostrado que la representatividad de las mujeres en los puestos de trabajo era inferior a sus merecimientos y cuantificado la brecha salarial a favor de los hombres. Además, otras tres mujeres, ¡cifra insólita!, han recibido tan prestigioso premio: Narges Mohammadi (Irán, 1972) ha recibido el premio Nobel de la Paz «por su lucha contra la opresión de las mujeres en Irán y por su lucha para promocionar los derechos humanos y la libertad para todos». Narges está presa en Teherán con una condena de más de diez años, separada de su marido e hijos, «por difundir propaganda contra el Estado». En Irán se ha aprendido a gritar: ¡Mujer, Vida, Libertad! . Anne L’Huiller (París, 1958), junto con el también francés Pierre Agostini (Túnez, 1941) y el húngaro austriaco Ferenc Krausz (Hungría, 1982), ganó el premio Nobel de Física «por los métodos que generan pulsos de luz de attosegundos para el estudio de la dinámica del electrón en la materia». (Un attosegundo es una trillonésima de segundo). La posibilidad de seguir los rapidísimos movimientos de los electrones en las moléculas puede servir para controlar procesos inducidos por la luz como la fotosíntesis y mejorar su rendimiento. Krausz emplea pulsos de luz infrarroja que al impactar sobre moléculas del plasma sanguíneo generan luz específica de cada molécula; pretende así identificar a las cancerosas y detectar cánceres en fases muy tempranas. Katalin Karikó (Hungría, 1955) doctora en Bioquímica, junto con el inmunólogo profesor Drew Weissman (USA, 1959), obtuvo el esperado premio Nobel de Medicina (en 2021habían recibido el Princesa de Asturias) «por sus descubrimientos relativos a las modificaciones de los nucleósidos base que permiten el desarrollo de vacunas ARNm efectivas contra el Covid 19». El ARNm es el mensajero de las instrucciones escritas en el ADN y de traducirlas en proteínas; pero es muy inestable (se descomponía con mirarlo, dijo alguien) y ellos consiguieron estabilizarlo. Ahora se estudia su empleo en la curación de cánceres y VIH.

En el 2023 se otorgaron otros dos premios Nobel. El de Química lo ganaron Moungi Bawendi (París, 1961), Louis Brus (Ohio, USA, 1943) y Alexei Ekimov (Rusia, 1945) «por su descubrimiento y síntesis de los puntos cuánticos», que son nanocristales de milmillonésimas de metro constituidos por millares de átomos que estimulados con luz o electricidad emiten una luz de diferente color según su tamaño. Con los puntos cuánticos floreció la QLED, empleada en pantallas LED, monitores y televisión. El premio Nobel de Literatura lo obtuvo Jon Fosse (Noruega, 1959) «por sus innovadoras obras y prosa que dan voz a lo indecible». Escribe en noruego novelas, cuentos y obras de teatro con comas, pocos puntos y pocas mayúsculas, de modo que su prosa parece poesía: su manera de narrar, dicen, es más importante que lo que narra ¡Pero es traductor y seguidor de Lorca!

Kundera

El 11 de julio de 2023 murió en París el escritor Milan Kundera, nacido en Brno, Chequia, en 1929. En sus ensayos ‘Los Testamentos Traicionados’, de 1993, y ‘El Telón’, de 2005, considera como fundadores de la novela a Cervantes (El Quijote), Fielding (Tom Jones) y Laurence Sterne (Tristram Shandy), sin olvidar a Rabelais (Gargantúa y Pantagruel) quien, junto a Cervantes, inventó el humor del espíritu moderno. Kundera analiza las obras de los autores centro europeos Musil, Broch y Gombrowicz, pero principalmente a Kafka, el discípulo de Flaubert que abrió la puerta a lo inverosímil. (Este autor no existiría si su amigo y albacea Brod le hubiera hecho caso destruyendo todo lo que había escrito). Para Kundera, el objetivo de ‘El Proceso’ en la novela de Kafka no es para hacer justicia, sino para acabar con el acusado, y lo extiende a los que fueron acorralados por el tribunal de la moral revolucionaria (Maiakovski, Picasso, Shaw, Pound…) El padre de Milan, músico, le mandó a estudiar composición con un profesor judío; convertido en musicólogo, Kundera opinaba que la melodía de Bach actúa como si nos olvidásemos de nosotros mismos, mientras que la melodía de Mozart nos hace sentir nuestro yo con intensidad. (En el éxtasis del rock, la melodía no es predominante, refleja el egocentrismo uniformado de nuestro tiempo, nuestra época individualista, dijo).

Kundera opina que la poesía es prácticamente intraducible (¿ cómo trasmitir su música?), pero que la novela sí lo es, por lo que considera factible, con Goethe, una novelística mundialmente influida. También creía que la literatura se está suicidando debido a una proliferación insensata: los autores deberían eliminar todo lo secundario y seguir respetando el libro, ese objeto que permite al lector discernir lo que no es capaz de ver por sí mismo, de descubrir lo que está oculto en cada uno de nosotros. La novela más famosa y premiada de Kundera, ‘La Insoportable Levedad del Ser’, publicada en 1984, transcurre durante la invasión de Checoslovaquia por el Pacto de Varsovia, con el pueblo odiando al ruso y avergonzado con su líder Dubcek. En la novela aparece un libertino sin freno capaz a la vez de enamorarse románticamente y una pareja que exhibe una sexualidad abierta. «Los personajes de mi novela son mis propias posibilidades que no se realizaron», confiesa el autor. Y añade: «hemos sido educados en la mitología del Antiguo Testamento. Doré pintó a Dios como un anciano con barba en una nube ¿Dios tiene tripas? El gnóstico Valentín dijo que Dios, bebía, comía pero no cagaba ¡y el hombre fue creado a su imagen!» ¿Por qué prefiero ‘La Inmortalidad’, novela publicada en 1989, a ‘La Insoportable…? En ella, se dilucida que el amor de Bettina von Arnium por Goethe no era Goethe, sino la imagen de Bettina niña enamorada del viejo poeta: un alma hipertrofiada. Pero esto es solo una parte de la novela, hay mucho más: la lucha de los viejos y nuevos tiempos; los políticos y sus guerras; un Casanova auto fracasado; siento luego existo preferible a pienso; con los coches la belleza de las ciudades se ha hecho invisible… Bueno, Milan, el poeta no está obligado a demostrar nada.

La Inteligencia Artificial

Ya está aquí. Y opera. Los modelos grandes de lenguaje (LLM) pueden almacenar toda la información que se requiera en datos binarios de entrada para que sean tratados sistemáticamente por un algoritmo, esto es, por un conjunto de reglas, para transformarlos en datos de salida que resuelvan problemas o realicen actividades. Y llegan las expectativas, porque la IA puede operar en todos los campos de la actividad humana actual: en las finanzas (la IBM Watson realiza buena parte de las operaciones de Wall Street); en la salud (con el explorador de pacientes de Google y de IBM que proporcionan diagnósticos); en la ciencia (Alfafold de Deep Mind ha resuelto las estructuras de las proteínas); en la educación (ChatGPT de OpenAI sirve para elaborar trabajos); en la industria (con robots en las líneas de fabricación); en el transporte; en el gobierno; en la agricultura y en el resto de temas sociales. Pero no nos confundamos: la IA no hace nada, los que hacen son numerosos grupos de personas que trabajan para corporaciones que controlan los procesos. Parece ser que las grandes tecnológicas han batido records de beneficios con la IA (especialmente Google con la ChatGPT). La periodista canadiense Naomi Klein nos advierte: ¡que no nos vendan alucinaciones como que la IA solucionará la crisis climática o que nos liberará de las tareas monótonas! Para que estos objetivos se cumpliesen «tendríamos que vivir en un mundo dedicado a satisfacer las necesidades humanas y a proteger los sistemas planetarios que sustentan la vida». No obstante, el que esto escribe no cree que lleguemos a ser los perros de los robots, como se preguntaba Shanon.

Investigaciones biomédicas

En el Proyecto Zoonomia, creado hace más de una década, se ha comparado el genoma de 240 especies de mamíferos placentarios, comprobando, entre otras muchas cuestiones abordadas, que pequeñas mutaciones y supresiones en el ADN impulsaron la actividad o supusieron la anulación de las funciones de genes específicos que fomentaron la evolución humana, alterando las funciones cognitivas y metabólicas y dando lugar a diferencias notables con otras especies, como sucede con los chimpancés. Asimismo, analizando el genoma, otros investigadores mostraron que las diferencias entre el cáncer primario y los metastásicos pueden ser debidas a meros cambios en el ambiente del tumor, tales como el aumento de la irrigación y los nutrientes y no a alteraciones del genoma. Es que el cáncer sigue siendo un misterio por resolver. Por ejemplo, el tratamiento de la leucemia y los linfomas se continúa haciendo con CAR-T, un procedimiento personalizado que consiste en sacar linfocitos T, modificarlos y revertirlos al paciente, pero recientemente se ha detectado la aparición de linfomas T en pacientes, lo que obliga a un estudio cuidadoso del problema. Por otra parte, se siguen investigando las relaciones entre el sistema nervioso y el cáncer: algunas células malignas avanzan siguiendo los nervios, crecen en torno a las neuronas y se extienden; si el sistema nervioso promueve el crecimiento del tumor habrá que intentar destruir la relación. También se continúa trabajando en lograr vacunas personalizadas contra el cáncer de páncreas y el melanoma, basadas en la estimulación del sistema inmune para que reconozca los antígenos de las células de la superficie del tumor: no es lo mismo detectar virus o bacterias, ajenos al organismo, que tumores creados por el propio cuerpo. Y se prosigue fabricando máquinas moleculares, catenanos y similares, que viajan por la sangre transportando moléculas asesinas en busca de células tumorales malignas.

Hay nuevos medicamentos disponibles: una incretina, la semaglutida, agonista (imitadora) de la hormona GLP-1 que nos hace sentir saciados después de comer, estimula la secreción de insulina y rebaja el azúcar en sangre, está en las farmacias con el nombre de Ozempic (Wegovy en otros países); además de ser bueno para los diabéticos del tipo 2, reduce el riesgo cardiaco y ¡actúa como adelgazante!, lo que explica su rápido éxito mundial. También llegaron nuevos opiáceos: la oxicodona, comercializada con el nombre de Oxycontin, que tiene un poder analgésico doble de la morfina y es adictivo, y el fentanilo, el analgésico más potente conocido, un valioso anestésico para el quirófano y un peligro tristemente demostrado en su propagación ilegal por las calles: se sintetiza fácilmente con reactivos baratos procedentes de China, es de rápida adicción y mata con solo 2 miligramos. Las fotografías procedentes de Estados Unidos de zonas públicas de consumo, con personas por los suelos entre desperdicios, constituyen un espectáculo dantesco. Para intentar paliar la sobredosis de fentanilo se usa la naxolona.

Guerras

Antes de morir en junio del 2023, Silvio Berlusconi se manifestó a favor de su amigo Putin en la guerra de Ucrania: culpó a Zelenski por haber atacado el Donbás, una región (él la calificó de república) ocupada por Rusia desde antes de las acciones bélicas. Su propuesta de negociación para la paz se basaba en la renuncia de Ucrania a reivindicaciones sobre el Donbás y la concesión de EEUU, RU y UE de un plan Marshall a Ucrania para la reconstrucción ¿Estaría de acuerdo Putin con estas condiciones? Últimamente se ha manifestado dispuesto a negociar, cuando, según sus palabras, la guerra no conduce más que a sufrimiento: ¡dejen de ayudar a Ucrania!, parece reclamar ahora que la contraofensiva ucraniana ha fracasado y la guerra se ha convertido en una batalla de trincheras con un frente estático. ¿Renunciaría Putin a los otros territorios ocupados? ¿Están todos dispuestos a negociar?

La importancia de la guerra de ucrania se ha visto ensombrecida por el estallido de la confrontación Gaza – Israel ¿Por qué Hamás atacó a Israel matando y secuestrando si sabían que la reacción iba a ser terrorífica? ¿Quién o quienes apoyaron la aventura? ¿Pretendían una extensión de la guerra, como así ha sucedido? Hamás estaba financiada y entrenada por Irán y ayudada por Turquía. Israel ansiaba todos los territorios palestinos: le habían brindado la ocasión (¡se lo han puesto a huevo!, decían algunos). Sansón contra los gazatíes, los modernos filisteos, históricamente. Sansón ha matado decenas de miles de civiles: se le acusa de genocidio. Ahora Israel tiene muchos frentes: Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria, Irán y hasta los hutíes del Yemen. EEUU y la UE pidiendo que se reconozca la nación palestina, y Netanyahu esperando la vuelta de Donald Trump.

Ciencia

Los datos obtenidos sobre el núcleo terrestre indican que está constituido por una esfera interna sólida y una envoltura exterior en estado líquido. Los investigadores estiman que la parte interna aumenta 1 centímetro al año: cuando se solidifique la parte externa, dentro de unos miles de millones de años, desaparecerá el campo magnético de la Tierra que nos protege de las radiaciones letales y se acabará la vida. También se ha comprobado que el núcleo, que rota en el mismo sentido que el manto terrestre, está comenzando a girar al contrario, lo que producirá pequeños cambios en el campo gravitatorio terrestre de consecuencias algo apreciables en las mareas y en la duración de los días.

El descubrimiento de agua en el polo sur de la Luna ha impulsado la carrera espacial. Rusia e India pretenden enviar módulos para detectar agua en la capa superior de la superficie. China enviará naves al polo sur y Estados Unidos mandará naves con tripulación. La Luna…que forma con la Tierra un planeta doble…constituida por las capas superficiales de los dos astros que colisionaron…camino de convertirse en otro continente.

Finalmente, una mención al Acuerdo del Clima mantenido, aunque no vinculante, por doscientas naciones en Dubai: se propone triplicar la producción de energías renovables en detrimento del uso del petróleo, del carbón y del gas. Una tímida esperanza.

Et vale. Hasta el año que viene si la Naturaleza quiere.

2022. Avances y retrocesos

Medicina

Las investigaciones contra el cáncer continúan incesantes desde diversos frentes. David Mooney y su equipo, en Harvard, desarrollaron en el año 2009 la primera vacuna que eliminaba tumores de melanoma en ratones y en ello se sigue trabajando. Se sabe que el sistema inmune en respuesta al cáncer produce las proteínas MICA y MICB, pero el cáncer las corta y diluye para permanecer invisible. La vacuna de Mooney consta de una molécula que genera anticuerpos que se unen a esas proteínas e impiden que las corten. Una vez detectado el cáncer acuden los linfocitos T y las células asesinas NK que destruyen las células tumorales. Se ha comprobado que estas vacunas pueden funcionar en diferentes cánceres y pacientes, pero deben diseñarse para cada individuo, lo que las hace difíciles y caras.

El doctor Carl H. June (Denver, 1953) modifica linfocitos T (llamados CAR-T) con receptores quiméricos para que maten células cancerosas. El método ha tenido éxito en tumores de la sangre: linfomas, leucemias y mielomas, pero no en tumores sólidos. Además, hay que diseñarlo personalizadamente, por lo que resulta carísimo. June dice que ha visto casos que parecían ‘la resurrección de Lázaro’.

El CRISPR, esas tijeras moleculares que se descubrieron en el sistema inmune de las bacterias que las utilizaban para defenderse de los virus, tienen hoy una gran variedad de aplicaciones tentativas: diabetes, obesidad, infecciones resistentes a los antibióticos… (¡a las grandes farmacéuticas no les interesa económicamente desarrollar nuevos antibióticos!). Con respecto al cáncer, un equipo multidisciplinar de la Universidad de Tel Aviv corta el ADN de la célula cancerosa con CRISPR-Cas9 de modo que se evite su replicación. Otro método consiste en extraer linfocitos y reescribir su genoma utilizando el Cas9, para que sean capaces de aniquilar tumores tras reinyectarlos.

Para la irradiación de los tumores malignos se ha construido una enorme máquina que utiliza protones acelerados en un sincrotón en vez de fotones. Los protones se frenan al chocar contra el tumor y no afectan a los tejidos sanos circundantes.

Los avances en la investigación médica no se limitan al estudio del cáncer y a sus onerosas aplicaciones: por ejemplo, se ha logrado establecer el genoma humano completo; ahora se ha podido leer el 8% que faltaba escrutando el centrómero de nuestros 46 cromosomas. Así, se han descubierto 99 genes desconocidos y hay otros 2000 por estudiar. El nuevo conocimiento servirá para la investigación de los trastornos genéticos.

En la inacabable pandemia del Covid se ha observado una protección descendente del 33% para las vacunas de Moderna y Pfizer con respecto a la nueva variante ómicron. Y la modificación de las vacunas no es lo suficientemente rápida y rentable. Además, el peligro viene otra vez de China: desde la relajación de restricciones que tuvo lugar el día 8 de diciembre, ha habido un furioso incremento de las infecciones y las muertes. Por otra parte, en África apareció la llamada viruela del mono, una pandemia que se manifiesta con fiebre, dolores musculares, fatiga y una erupción cutánea que puede cubrir todo el cuerpo; se contagia por el contacto de piel a piel. Aunque la morbilidad es baja afecta hasta un 6% de los niños infectados.

Espacio

Las sondas situadas en el suelo de Marte y en órbita detectaron recientemente un seísmo y un cráter producidos por el impacto de un meteorito en una llanura del hemisferio norte del planeta. El cráter, situado cerca del ecuador, era de unos 150 metros de diámetro y 21 de profundidad y en sus bordes se apreciaron gran cantidad de trozos de hielo aflorados por la explosión. Una conclusión sencilla: si hay vida en Marte, está en el interior.

Las imágenes de ocho telescopios terrestres han servido para componer una impresionante imagen del agujero negro que está situado en el centro de la Vía Láctea. En la imagen se aprecia una zona negra rodeada por un volumen de gas, mostrado como brillante, que gira alrededor del agujero antes de ser engullido, dicen. (Y se tragaría toda la galaxia si Stephen Hawking no lo hubiese evitado). ‘Nuestro’ agujero está situado a 26000 años luz de la Tierra, tiene 44 millones de kilómetros de diámetro y una masa equivalente a 4 millones de estrellas como el Sol.

Después de ajustar las imágenes enviadas por los dieciocho espejos del último gran telescopio JW, se han publicado los primeros retratos: una estrella agonizante en la Nebulosa del Anillo del Sur; un planeta gigante situado a 1150 años luz; el quinteto de galaxias de Stephan situado a 300 millones de años luz donde cuatro galaxias están unidas gravitatoriamente; estrellas nacientes en la nebulosa Carina; y la imagen más lejana y precisa que se ha obtenido del universo profundo. Continuará.

Cambio climático y fusión nuclear

El acuerdo de París dentro de la Convención de las Naciones Unidas sobre el cambio climático pretendía, mediante las medidas para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, mantener el aumento de la temperatura global promedio por debajo de 2º C con respecto a los niveles pre-industriales, pero sin perder de vista que lo deseable es no sobrepasar de 1,5º para reducir los riesgos derivados del cambio climático. Muchas naciones firmaron este acuerdo, aunque algunas solo partes, en el 2016. Un año después, Donald Trump, en aras de su ancestral ‘America first’, retiró a su país, pero el presidente Biden lo restituyó en el 2021. Actualmente, el 24,7% y el 27,2% de la energía que se consume en el mundo proceden de la combustión del gas y del carbón respectivamente, lo que produce la mayor parte de la emisión del dióxido de carbono contaminante. A fin de cumplir con el objetivo de limitar el aumento de temperatura, se estima que para el año 2050 debería haberse dejado de emplear el carbón y reducido en un 70% el consumo de gas, sustituyéndolos por energías renovables e, incluso, por energía nuclear de fisión. ¿Y ya está? ¿Esto es todo? Qué va. Para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el cambio está aquí, ya, y se presenta con efectos negativos, algunos irreversibles, para cerca de la mitad de la población mundial. Lo que falla, afirman, es el modelo económico y social en que vivimos, un modelo de desarrollo insostenible.

En estos días, los medios de comunicación lanzaban al aire una noticia sensacional: en el Laboratorio Livermore de California habían logrado una fusión nuclear con el 50% de ganancia de energía: empleando 2 megajulios habían obtenido 3. Lo habían conseguido haciendo incidir 192 rayos láser amplificados sobre un minúsculo recipiente que contenía una mezcla de los isótopos de hidrógeno protio y deuterio, con 1 y 2 neutrones en su núcleo respectivamente. Los rayos elevaron la temperatura del receptáculo hasta los tres millones de grados necesarios para que se fusionaran los núcleos produciendo helio, proceso en el que una pequeña porción de materia se transforma en una enorme cantidad de energía (al multiplicar la masa por la velocidad de la luz al cuadrado de acuerdo con la ecuación de Einstein). Así se produce energía en las estrellas, la energía del Sol que nos permite la vida. Es un proceso que no deja residuos radiactivos, cosa que sí hace la reacción de fisión ahora empleada, y tampoco produce gases de efecto invernadero. Pero, ¡ay!, llevan setenta años trabajando el tema, tiempo en el que la energía de fusión ha sido la energía del futuro (y siempre lo será, añadían los graciosos). Faltan cantidades ingentes de financiación y trabajo para pasar de la escala de laboratorio a la escala industrial. Hay muchos problemas por resolver: mantener la reacción, nuevos materiales que resistan las elevadas temperaturas, acoplar la red eléctrica, etc. Por otra parte, el proyecto Livermore no es el único en el mundo ni el único que ha cantado ¡avance histórico! En Europa funciona el Reactor Experimental Termonuclear Internacional (ITER), que trabaja confinando magnéticamente un plasma en un receptáculo con forma geométrica de toro y cuyos técnicos se dan un plazo de cuarenta años para lograr la puesta en explotación de la energía de fusión nuclear ¿Optimistas?

Lovelock

El médico, quimicofísico y ambientólogo inglés James Lovelock murió el 26 de julio de 2022, el mismo día en el que había nacido 103 años antes. En 1967 inventó el ultrasensible detector de captura de electrones, que acoplado a un cromatógrafo de gases era capaz de analizar las sustancias perjudiciales presentes en la atmósfera. Armado con su aparato, Lovelock se fue a la Antártida, donde estudió la evolución cuantitativa de los clorofluorcarburos responsables del crecimiento del agujero de la capa de ozono. Su trabajo tuvo resonancia mundial y contribuyó a que se regulara la industria del frío que utilizaba los productos responsables de la desaparición del ozono protector. La patente del detector le hizo rico. (El que esto escribe se considera colega de JL ya que trabajaba con un detector de ionización de llama para analizar aromas). En 1969, Lovelock ideó la hipótesis Gaia, que estudia la Tierra como un sistema termodinámico que engloba y estudia la interdependencia de los organismos y el medio ambiente. Como explicó en sus escritos, por ejemplo en el libro de 2006 ‘La venganza de Gaia’, la ley fundamental de la teoría dice que cualquier organismo que destruye su entorno se destruye a sí mismo, pero eso no quiere decir que destruya la vida. Él cree que Gaia está respondiendo al calentamiento por efecto invernadero y que su contestación es ya imparable: terminará con nuestra civilización, no con el planeta ni con la vida. Está convencido de que la sociedad industrial no dejará de emitir gases de invernadero y que, además, los que hay en la actualidad son suficientes para que la Tierra siga calentándose. Lovelock propone alternativas para disminuir el riesgo que supone la quema de combustibles fósiles: la energía eólica sólo en los países desérticos para desalinizar agua; no a los biocombustibles porque suponen más agricultura, más destrucción de suelo y selva; la energía solar resulta cara en exceso; interesan las energías hidráulica y mareomotriz; la energía nuclear actual de fisión (¡ah, si contásemos con la fusión nuclear!) es menos peligrosa para la Tierra que la agricultura. Todo esto y mucho más hizo y dijo el pequeño y enjuto viejo James.

Ucrania

Hasta 1985, fecha coincidente con la caída del muro de Berlín, la URSS contaba con casi media Europa; pero perdió la Guerra Fría y en 1991 la URSS se deshizo. Esto supuso el crecimiento de la UE y la influencia de la OTAN sobre nuevos territorios. Ahora, la Rusia dirigida por Vladímir Putin quiere recuperar parte de su anterior imperio: en 2008 intervino militarmente en Georgia para, restándola territorio, ampliar y estabilizar las pequeñas repúblicas satélites de Osetia del Sur y Abjasia; en 2014 ocupó militarmente Crimea para anexionarse la República de Crimea y la ciudad autónoma de Sebastopol. Aunque la anexión fue declarada ilegítima en la ONU por casi todas las naciones, Rusia entró en tensión con Ucrania hasta invadirla militarmente el 24 de febrero del 2022. El presidente Putin declaró que su intención no era ocupar Ucrania ¿Cuál sería? ¿Establecer un gobierno títere? Pero se encontró con una decidida defensa de Ucrania que contó con el apoyo económico y de armamento de EEUU, la UE, GB y otras naciones, más la vigilancia de la OTAN. Así se estableció una guerra total en la que Putin pretende el exterminio o la rendición y el presidente Zelenski la huida o derrota del ejército ruso. Mientras tanto, Putin, el ministro Lavrov y otros amenazan con usar las armas nucleares, ya que una nación con ese poder no puede perder una guerra. (¿Sueña Putin con la vuelta de Trump?). Algunos dicen que estas guerras nos devuelven a los métodos de la Edad Media, otros opinan que Rusia imita las invasiones de EEUU a Afganistán e Irak y para todos es evidente los catastróficos efectos que tienen estas guerras tanto por el sufrimiento y la vida de las personas, como para la economía y el medio ambiente mundial.

Premios Nobel 2022

El premio Nobel de Física lo compartieron Alan Aspect (Francia, 1947), John Clauser (California, 1942) y Anton Zeilinger (Austria, 1945) «por sus experimentos sobre fotones entrelazados, estableciendo la violación de las desigualdades de Bell y explorando la ciencia de la información cuántica». El auténtico pionero fue John S. Bell (Belfast,1928 – Ginebra, 1990) quien postuló en 1964 que las partículas entrelazadas podían transmitirse información instantánea (sin tener en cuenta la velocidad de la luz). Zeilinger y su equipo consiguieron teleportar un estado cuántico entre dos fotones entrelazados y situados uno en La Palma y otro en Tenerife. Clauser demostró que la mecánica cuántica no puede ser reemplazada por una teoría que use variables ocultas. Aspect hizo experimentos con fotones procedentes de la misma fuente y emitidos en sentidos opuestos: si se sabía el estado de uno de ellos se conocía el del otro por lejano que estuviese. Las perspectivas de aplicación de estos resultados apuntan a las computadoras cuánticas y a la comunicación encriptada.

La mitad del premio Nobel de Química fue para Barry Sharpless (Filadelfia, 1941) y la otra mitad la compartieron Carolyn Bertozzi (EEUU, 1966) y Morten Meldal (Dinamarca, 1954) «por el desarrollo de la química clic y de la química bioortogonal». Para Sharpless esta distinción supuso su segundo Nobel; en el 2001 lo obtuvo por su trabajo sobre reacciones de oxidación catalizadas quiralmente. Para entonces ya había acuñado el concepto de ‘química clic’: reacciones que se producen rápidamente uniendo bloques moleculares que solo interaccionan entre sí sintetizando moléculas complejas sin producir subproductos. Meldal utilizó el método, independientemente de Sharpless, para desarrollar productos farmacéuticos, mapear ADN y crear materiales adecuados al producto buscado. Bertozzi lo empleó para mapear los glicanos de la superficie de las células y desarrolló reacciones clic en el interior de las células, las llamadas reacciones bioortogonales, que no alteraban la química normal de la célula.

El premio Nobel de Fisiología o Medicina lo recibió Svante Pääbo (Estocolmo, 1955), hijo bastardo de Sune Bergström (1916 – 2004, Suecia) premio Nobel 1982 por su trabajo sobre prostaglandinas, «por sus descubrimientos relativos a los genomas de los homínidos extintos y a la evolución humana». Svante se doctoró en la Universidad de Upsala en 1986 y es director del Departamento de Genética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania. Obtuvo el Premio Princesa de Asturias 2018. En sus investigaciones fue capaz de secuenciar el genoma del neandertal pese a la degradación durante decenas de miles de años y a la contaminación de microorganismos. A este éxito siguió el descubrimiento de otro humano extinto, el denisovano, utilizando el genoma extraído de un dedo meñique. Svante estableció que el Homo Sapiens se había mezclado con las personas de Neanderthal y Denísova durante periodos de coexistencia, por lo que actualmente los sapiens tenemos genes de estas especies. Él abrió, sin duda, una ventana nueva al estudio de la evolución humana.

El premio Nobel de Literatura se lo concedieron a Annie Ernaux (Francia,1940) «por el coraje y la precisión clínica con que desvela las raíces, el extrañamiento y las trabas colectivas de la memoria personal». También recibió el premio Formentor en 2019. Profesora de francés a distancia, en sus novelas explica su juventud ‘que desató una sexualidad explosiva’, dice, y reivindica el feminismo y a los perdedores.

El premio Nobel de la Paz lo compartieron el activista bielorruso Alés Bialiatski, la ONG Memorial y el Centro de Libertades Civiles de Ucrania «para honrar a tres destacados campeones de los derechos humanos, la democracia y la convivencia pacífica en los países vecinos Bielorrusia, Rusia y Ucrania». Alés permanece encarcelado a falta de juicio. El Tribunal Supremo de Rusia ordenó el cierre de la organización Memorial por haber informado de los abusos sobre la población de las fuerzas rusas y pro-rusas. El Centro de Libertades, fundado por activistas de los derechos humanos de nueve exrepúblicas de la URSS, señaló a los culpables de los crímenes de guerra en Ucrania.

El premio Nobel de Ciencias Económicas lo compartieron Ben S. Bernanke (Augusta, 1953), Douglas W. Diamond (Chicago, 1953) y Philip H. Dybvig (Florida, 1955) «por su investigación en bancos y crisis financieras». Sobre la crisis económica del año 2008, en la que el detonante fue las hipotecas tóxicas, dicen que un simple rumor puede bastar para que caiga el sistema financiero.

Hasta el año que viene, si la Naturaleza quiere.

Especificidad de las células T: Doherty y Zinkernagel

El premio Nobel de Fisiología o Medicina 1996 lo compartieron Peter C. Doherty y Rolf M. Zinkernagel «por sus descubrimientos relativos a la especificidad de la célula que media en la defensa inmune».

Peter C. Doherty (Brisbane, Australia, 1940) se graduó en veterinaria en la Universidad de Queensland, Australia, y se doctoró en 1970 en la Universidad de Edimburgo. En 1988 era presidente del departamento de Inmunología en el St. Jude Children’s Research Hospital en Memphis. Doherty y Zinkernagel iniciaron su colaboración en la John Curtin School of Medical Research en Canberra, donde estudiaron, en ratones, el papel que jugaban las células blancas linfocitos T sobre un tipo de virus capaz de producir meningitis. En principio, supusieron que la fuerza de la respuesta inmune, por sí misma, causaría la destrucción fatal de las células cerebrales del ratón infectado. Para ratificar esta teoría, mezclaron in vitro células de ratón infectado por el virus y linfocitos T de otro ratón infectado. Los linfocitos T destrozaron las células infectadas, pero sólo en el caso de que las células infectadas y los linfocitos procedieran de una cepa de ratón idéntica: las células T ignoraban a las células infectadas procedentes de otra cepa ratonil. Ulteriores investigaciones demostraron que los linfocitos T podían reconocer dos señales separadas en una célula infectada antes de destrozarla. Una señal es un fragmento del virus invasor que la célula muestra en su membrana y la otra es una etiqueta autoidentificativa de los antígenos MHC (complejo principal de histocompatibilidad) de la célula, los cuales identifican una célula como perteneciente al propio cuerpo. Este concepto de reconocimiento simultáneo de las moléculas propias y extrañas es la base de la nueva comprensión de los mecanismos generales que emplea el sistema inmune a nivel celular. (Y así lo cuenta la Britannica).

En su lección del Nobel, titulada «Mediación de la célula en la inmunidad de las infecciones víricas», Doherty hizo un repaso histórico del problema de la inmunidad, remontándose a las primeras vacunas y apoyándose en 121 citas. Defendió que el descubrimiento de la restricción del MHC y el desarrollo de la hipótesis del TCR (receptor de las células T) alterado pueden conducir a un cambio importante en el paradigma de la patogénesis vírica.

Rolf M. Zinkernagel (Basilea, Suiza, 1944) se doctoró en 1975 en la Universidad Nacional Australiana en Camberra. Fue catedrático en la Universidad de Zurich en 1988 y jefe del Instituto de Inmunología Experimental en 1992. Zinkernagel llegó en 1973 a la John Curtin School desde Suiza para investigar junto a Doherty sobre la especificidad del sistema inmune. Cuando empezaron su trabajo ya se sabía que los anticuerpos producidos por los linfocitos B reconocían y eliminaban bacterias, pero no se conocía el mecanismo por el que los linfocitos T eliminaban las células infectadas por virus. No obstante, se había estudiado la inmunidad celular en los trasplantes: se sabía que los linfocitos T podían matar células de un extraño después de reconocer ciertas moléculas (los antígenos del MHC) en el trasplante. Doherty y Zinkernagel, mientras estudiaban cómo protegían los linfocitos T a ratones infectados con un virus capaz de causar la meningitis, encontraron inesperadamente que los linfocitos T, aun siendo reactivos contra el virus, no eran capaces de matar células infectadas por virus de otra cepa de ratones. Así, descubrieron que lo que decidía si una célula era eliminada o no era tanto si estaba infectada del virus como si tenía la variante correcta de los antígenos de histocompatibilidad, es decir, las del ratón infectado. Ahora era obvio que los antígenos del MHC (llamados antígenos HLA en las personas) tienen una función decisiva en la respuesta inmune normal y no solo en los trasplantes. Estos hechos los publicaron en 1974 en la revista Nature: la célula T receptora reconocía en la célula infectada no solo el antígeno del virus sino también un péptido del virus ligado con una parte de los antígenos de histocompatibilidad del propio cuerpo, esto es, reconocía simultáneamente lo propio y lo extraño.

En las conclusiones de su discurso del Nobel, Zinkernagel señaló que el hallazgo inesperado del reconocimiento por las células T del MHC restringido se ha extendido más allá del campo de los inmunólogos, genetistas y virólogos, dando lugar a avances en la patogénesis y a aplicaciones que mejoran la inmunidad protectora o disminuyen las respuestas inmunopatológicas de las células T. Por ejemplo, en las enfermedades infecciosas se puede saber qué partes del microorganismo son reconocidas por el sistema inmune, lo que permite la fabricación de vacunas que se dirijan a esas partes. En el caso de las enfermedades inflamatorias se han disminuido las reacciones inmunes.

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Anticuerpos monoclonales: Jerne, Köhler, Milstein y Tonegawa

El premio Nobel de Fisiología o Medicina 1984 lo compartieron Niels K. Jerne, George Köhler y César Milstein «por las teorías relativas a la especificidad en el desarrollo y control del sistema inmune y el descubrimiento del principio de la producción de anticuerpos monoclonales».

Niels K. Jerne (Londres, 1911- Nimes, 1994), hijo de daneses criado en Dinamarca y de nacionalidad británica y danesa, se graduó en la Universidad de Leiden, Países Bajos, recibió el grado de doctor en la Universidad de Copenhague en 1951 y en 1956 fue oficial médico jefe en la OMS. Profesó en las universidades de Génova y Pittsburg y fue profesor de terapia experimental en la Universidad J. W. Goethe de Fráncfort; ayudó a la fundación del Basel Institute of Inmunology, que dirigió. Se retiró tras enseñar en el Instituto Pasteur de París.

Considerado el gran teórico de la inmunología, Jener fue el primero en sugerir cómo se producen los anticuerpos que combaten a los elementos invasores, los antígenos, y lo hizo mediante tres teorías. En 1955 publicó la primera, la teoría de la selección natural, que supone que todos los anticuerpos se forman durante el desarrollo del feto y están presentes en el cuerpo desde el nacimiento, por lo que cuando un antígeno exterior penetra en el cuerpo y se une a un anticuerpo complementario ya existente, estimula la producción rápida de idénticos anticuerpos. En su segunda teoría, de 1971, explicó cómo el sistema inmune aprende a distinguir lo propio de lo ajeno. Dicho aprendizaje tiene lugar en la glándula timo, donde los linfocitos se exhiben ante los antígenos de histocompatibilidad. Los linfocitos que reconocen a los antígenos propios son suprimidos mientras que los linfocitos que han acumulado mutaciones espontáneas y pueden detectar antígenos extraños, se multiplican. En 1974 publicó su teoría más importante, la teoría de red, que revolucionó el pensamiento de los inmunólogos sobre la inmunidad adaptativa y la regulación inmune. Jener postuló que un anticuerpo puede unirse a una zona específica para el antígeno de un anticuerpo y formar un anti – anticuerpo, dando lugar a una producción en cascada de anti – anticuerpos y ampliando así la diversidad de la población de anticuerpos. El equilibrio obtenido se perturba y se restaura con las apariciones de otros antígenos. La teoría de red proporciona el fundamento teórico para las terapias de infecciones, alergias y enfermedades autoinmunes, así como en trasplantes, en la resistencia a la insulina y en la terapia del cáncer.

En su lección del Nobel, titulada «La gramática generadora del sistema inmune», Jener dijo, entre otras muchas cosas, que el sistema inmune mantiene un precario equilibrio con los constituyentes normales de nuestro cuerpo, pero reacciona vigorosamente contra las invasiones de partículas extrañas: proteínas, virus o bacterias que disturban la armonía del sistema. Cuando situamos linfocitos B y T en un cultivo fluido de tejidos y añadimos un antígeno, los linfocitos producirán moléculas de anticuerpos específicos. Para esto no interviene el cerebro ¿Tiene este comportamiento correspondencia con el lenguaje humano? Parece un milagro que los niños aprendan fácilmente el idioma del entorno en el que se han criado. Según Chomsky, esta asimilación de la gramática solo se explica en función de características innatas. En términos biológicos, diríamos que el lenguaje está codificado en el ADN de nuestros cromosomas. Si esta hipótesis se verificara, concluyó Jener, la lingüística sería una rama de la Biología.

César Milstein (Bahía Blanca, Argentina, 1927 – Cambridge, RU, 2002), ciudadano argentino – británico, trabajó en el Instituto Nacional de Microbiología de Buenos Aires y se doctoró en química en 1960. En 1975, en el Laboratorio de Biología Molecular del Medical Research Council de Cambridge (UK), junto con Köhler, descubrieron la técnica del hibidroma para la producción sin fin de anticuerpos monoclonales en cultivos celulares. Ellos llamaron hibridoma a las células obtenidas por la fusión de linfocitos altamente específicos pero de vida corta con las células de un mieloma, un tipo de tumor que se puede reproducir indefinidamente. Las células híbridas resultantes retenían las dos propiedades necesarias: eran, como los linfocitos, una especie simple de moléculas de anticuerpos y, como las células del mieloma, se perpetuaban. En consecuencia, eran capaces de dividirse para formar un clon de células, esto es, un conjunto de anticuerpos monoclonales idénticos. Milstein y Köhler, que trabajaron con células del bazo de ratones inmunizados con un antígeno seleccionado, obtuvieron los anticuerpos híbridos a muy alta dilución para poder separarlos de las células del bazo y de las del mieloma y así disponer de cantidades ilimitadas de los anticuerpos monoclonales muy específicos que reconocieran a los anfígenos característicos de un invasor microbiano del cuerpo.

En su disertación del Nobel, titulada «De los anticuerpos monoclonales a la ingeniería de anticuerpos», Milstein dijo que la producción de anticuerpos inmortales no sólo permite el suministro de un anticuerpo con estructura química constante, sino que, más importante, aporta también las ventajas derivadas del cultivo de células y la genética de células somáticas. La ventaja más obvia es la clonación de células y este ha sido el motivo de la explosión del uso de esta tecnología.

George Köhler (Munich, 1946 – Friburgo, 1995) se doctoró en biología en la universidad de Friburgo en 1974. Fue miembro del Instituto de Inmunología de Basilea. En1984 lo nombraron uno de los tres directores del Instituto Max Planck de Biología Inmunológica en Friburgo. Trabajó con Milstein en la producción de anticuerpos monoclonales puros y uniformes que se han empleado en en una gran variedad de aplicaciones: construcción de elementos de agentes infecciosos y de estructuras especificadas de las células; producción de enzimas y hormonas; purificación de sustancias coadyuvantes del sistema inmune como los interferones; caracterización de la superficie y el interior de las células para identificar enfermedades; distinción entre tumores diferentes y seguimiento de su desarrollo; estudio de problemas en los trasplantes. Incluso se prevé el tratamiento de tumores.

En su lección del Nobel, titulada «Derivación y diversificación de los anticuerpos monoclonales», Köhler enumeró las ventajas de la técnica del hibridoma: 1.- Especificidad: cada híbrido produce un solo anticuerpo. 2.- El suministro de anticuerpos es ilimitado: los híbridos son inmortales como las células del tumor. 3.- Antígenos impuros dan lugar a anticuerpos reactivos puros. 4.- Todas las especificidades pueden rescatarse. 5.- Las hibidromas pueden ser enriquecidas: las células B específicas son escasas entre la población de células del bazo de un ratón inmunizado, pero en el hibidroma se encuentran enriquecidas de diez a cien veces.

Susumu Tonegawa (Nagoya, Japón, 1939) ganó el premio Nobel de Fisiología o Medicina 1987 «por su descubrimiento del principio genético para la generación de diversidad de anticuerpos». Este biólogo molecular japonés se doctoró en1969 en la Universidad de California San Diego, fue miembro del Institute for Inmunology en Suiza en 1971 y profesor de Biología en el MIT.

Los humanos estamos rodeados de virus, bacterias y otros microorganismos que representan un peligro para la salud y la vida. Cuando estos agentes contagiosos entran en el cuerpo son reconocidos y atacados por las defensas inmunológicas. Herramientas importantes en el reconocimiento de la gran variedad de intrusos son los anticuerpos producidos por las células blancas de la sangre llamadas linfocitos B. Las zonas de los microorganismos contra las que reaccionan los anticuerpos se denominan antígenos. El número de antígenos diferentes que puede encontrarse es enorme, cientos de millones de sustancias, cada una de ellas con su estructura específica. Sorprendentemente, nuestras defensas tienen cientos de millones de anticuerpos diferentes que pueden identificar a todas las moléculas e iniciar el contrataque. Como demostraron Edelman y Porter, el anticuerpo es una proteína en la que los aminoácidos forman cuatro cadenas de polipéptidos, dos largas y dos cortas idénticas entre sí que tienen un simetría en Y. En los humanos existen cinco clases de cadenas largas presentes: G, A, M, D y E para distintos anticuerpos; mientras que las cortas son de dos tipos: kappa y lambda y en cada anticuerpo hay dos kappa o dos lambda unidas a las dos cadenas largas por enlaces disulfuro -S-S-. En los extremos de las dos ramas de la Y hay una variación significativa en la secuencia de aminoácidos en anticuerpos diferentes; en estas zonas variables hay tres áreas en las que la variación es muy grande y constituyen los sitios a los que los antígenos puede unirse: cuanto más fuerte sea la unión, más firme será la defensa. Cada linfocito B puede expresar un anticuerpo empleando un gen de su genoma para cada polipéptido del anticuerpo; pero el sistema inmune cuenta con muchos más anticuerpos diferentes que el número total de genes de las células B ¿Cómo se resuelve esta discrepancia? Tonegawa resolvió el problema demostrando que el material genético de las células B podría ser suficiente para crear las estructuras de un número sin fin de anticuerpos diferentes. Los genes para las cadenas largas del anticuerpo están en el cromosoma 14, para los kappa en el 2 y para los lambda en el 22. En 1976, Tonegawa demostró que los distintos genes Ig del linfocito B se habían redistribuido, se habían puesto en contacto dando lugar al ADN del linfocito B maduro.

En su discurso del Nobel, titulado «Generación somática de la diversidad inmune», Tonegawa dijo que había un reagrupamiento en el ADN de las células B. El reagrupamiento de los genes Ig, llevado a cabo mediante intrones y exones, conducía a la construcción de un ARN mensajero que expresaba un polipéptido; así se construían tanto los largos (pesados) como los cortos (ligeros). Cuando las células B se encuentran con el antígeno se transforman en células de plasma de primer grado. Por otra parte, las células vírgenes (no enfrentadas con el antígeno) pueden sufrir una hipermutación somática y convertirse en células de memoria, que al enfrentarse con el antígeno se transforman en células de plasma de segundo grado ¿Y qué hay de las células T, la otra mitad del sistema inmune?, se preguntó Tonegawa. Algunos dicen que las T son otra clase de inmunoglobulinas. Otros dicen que las células T receptoras son diferentes a las Ig. En cualquier caso reconocen al antígeno de forma diferente a las B: lo hacen en la superficie celular ¿Tienen dos receptores, uno para el antígeno y otro para un productor del complejo principal de histocompatibilidad MHC ?

Como conclusión a su discurso, Tonegawa señaló que la diversidad de los anticuerpos es de origen genético. Por medio de series de recombinaciones somáticas, que tienen lugar durante la diferenciación de los linfocitos B, segmentos de genes se asocian en decenas de miles de genes completos. La hipermutación de estos genes asociados diversifica las cadenas de polipéptidos de los anticuerpos; así las células B presentan receptores inmunoglobulina a un antígeno dado. La diversificación somática permite que los organismos individuales generen un número ilimitado de linfocitos. Estos linfocitos están sujetos a selección por los antígenos, por lo que el sistema inmune individual es una especie de microcosmos darwiniano. Como las inmunoglobulinas, las células T receptoras están diversificadas por recombinación somática, pero no se diversifican por mutación, no sabemos por qué, acabó diciendo.

Estructura de los anticuerpos: Edelman y Porter

El premio Nobel de Fisiología o Medicina 1972 lo compartieron Gerald H. Edelman y Rodney R. Porter «por sus descubrimientos relativos a la estructura química de los anticuerpos». La inmunoglobulina G (Ig G) de la sangre es una proteína gigante que nos defiende de las infecciones. Edelman y Porter, trabajando independientemente, fueron los primeros en obtener resultados de la estructura de esta molécula, una de las conocidas con el nombre de anticuerpos. El conocimiento de la estructura y del modo de acción de estas sustancias biológicamente importantes era necesario para la investigación inmunológica y para sus aplicaciones a los diagnósticos y terapias clínicas.

Rodney R. Porter (Newton-le-Willows, Eng, 1917 – Winchester, Eng, 1985) estudió química en las universidades de Liverpool y Cambridge, trabajó en el Natural Institute for Medical Research at Mill Hill, sirvió como profesor de Inmunología en St. Mary’s Hospital Medical School, London, hasta 1967, cuando se unió a la University of Oxford. Aisló por cromatografía la molécula de Ig G, que tenía una masa molar de 150000 daltons, y para estudiar su estructura la cortó, mediante la enzima papaína, en tres fragmentos, dos más cortos y muy semejantes capaces de combinarse con el antigeno, y otro más largo que carecía de actividad. Porter y su equipo construyeron un modelo molecular con estructura de Y. Las dos ramas están formadas, cada una, por la parte superior de una cadena larga unida a una cadena corta; en el tronco se encuentran las partes restantes de las dos cadenas largas. En las ramas y en el tronco las cadenas están situadas lado a lado unidas por puentes de enlaces disulfuro. En su disertación del Nobel, titulada «Estudios estructurales de inmunoglobulinas», Porter explicó cómo hizo el aislamiento y posterior fraccionamiento con papaína de la Ig G de ratón, expuso las estructuras de las cuatro cadenas peptídicas y estudió el origen genético de las múltiples formas de los anticuerpos.

Gerald H. Edelman (New York, 1929 – La Jolla, CA, 2014) fue un bioquímico que estudió en la University of Pennsilvania Medical School y se doctoró en la Rockefeller University en 1960. Allí, él y su equipo completaron el diseño de la molécula de un anticuerpo realizado por Porter añadiendo detalles sustanciales. En su lección del Nobel, titulada «Estructura del anticuerpo e inmunología molecular», Edelman recordó que las dos clases de cadenas de la Ig G eran polipéptidos: las dos cortas (que ellos llamaban ligeras) tenían una masa de 25000 daltons y las dos largas (pesadas) de 50000, por lo que la masa total de la molécula era de 150000 daltons. También explicó que la capacidad de combinación específica de los anticuerpos con los antígenos descansa en la cooperación entre los extremos libres de las cadenas largas y cortas. Las largas acaban en la función ácido carboxilo y las cortas en amina. Todas las cadenas están formadas por una región variable V y una región constante C: las regiones V, situadas en los extremos, son las responsables de la unión con el antígeno y las C son intermediarias. Las partes traseras de las cadenas largas en el tronco de la Y tienen la capacidad de activar el sistema complemento, que puede destrozar células o microorganismos con los que ha reaccionado el anticuerpo. Edelman sugirió que todas estas regiones están plegadas en zonas compactas, conteniendo cada una al menos un centro activo. Además, exhibió las características de las cinco inmunoglobulinas: G, A, M, D y E, que tienen actividades biológicas distintas. También supuso que los anticuerpos evolucionaron por un proceso de duplicación genética y subsiguiente diversificación. Y defendió que el conocimiento de los problemas inmunológicos requiere análisis químicos y que la inmunología debe estar unida a la biología molecular.

Regulación de las reacciones del sistema inmune: Snell, Dausset y Benacerraf.

El premio Nobel de Fisiología o Medicina 1980 lo compartieron George Snell, Jean Dausset y Baruj Benacerraf «por sus descubrimientos relativos a las estructuras genéticamente determinadas en la superficie de la célula que regulan las reacciones inmunológicas». Ellos investigaron cómo los genes del complejo principal de histocompatibilidad (MHC), situado en el brazo corto del cromosoma 6, expresan los antígenos H, que definen la capacidad de un tejido corporal de existir en contacto íntimo con otro tejido y determinan la interacción entre múltiples células responsables de las reacciones inmunológicas del cuerpo. Asimismo, demostraron que el conocimiento de los antígenos de histocompatibilidad H es de gran importancia práctica en el trasplante de tejidos así como en la predisposición del individuo a determinadas enfermedades. Los genes responsables de este decisivo comportamiento fueron estudiados en ratones y humanos, pero se han encontrado en todos los vertebrados.

George Snell (Bradford, MA, USA, 1903 – Bar Harbor, 1995) se doctoró en la Universidad de Harvard el 1930 y trabajó en el Jackson Laboratory de Bar Harbor, Maine. En su disertación conmemorativa de la concesión del premio titulada «Estudios sobre histocompatibilidad» explicó cómo su trabajo con ratones le llevó a la introducción del concepto de antígenos H de la membrana de la célula, constituidos por moléculas complejas de proteína-carbohidrato. Su formación, dijo, estaba controlada por genes situados en un área MHC de un cromosoma específico, y llegó a encontrar ochenta genes en tal área en sus investigaciones sobre la susceptibilidad de los ratones a la producción de tumores. Su trabajo supuso el nacimiento de la inmunología de trasplantes.

Jean Baptiste Dausset (Toulouse, Francia, 1916 – Palma de Mallorca, España, 2009) después de la Segunda Guerra Mundial, donde sirvió, se graduó en la Universidad de París y estudió en Harvard. Fue director del National Blood Transfusion Center, profesor de Inmunología en la Universidad de París y profesor de Medicina Experimental en el Colegio de Francia. Su investigación sobre las reacciones inmunológicas de pacientes que habían recibido muchas transfusiones de sangre le condujo a hacer una hipótesis que resultó ser correcta: una variación genética específica entre las personas coincidía con los diferentes niveles de reacción. En su lección del Nobel, titulada «MHC en humanos: conceptos pasados, presentes y futuros», demostró la existencia de los antígenos de leucocitos humanos y los genes que determinaban su función. Al complejo lo denominó HLA y probó que era análogo al H-2 estudiado por Snell en ratones, y que, en definitiva, ambos eran tipos del MHC característico de todos los vertebrados. En sus estudios sobre el MHC del cromosoma 6, encontró que los antígenos HLA están regulados por cuatro genes que pueden expresarse en muchas formas alternativas: 15, 29, 9 y 12 respectivamente. Dausset también se dedicó a obtener resultados prácticos de sus investigaciones: con su estudio de las compatibilidades e incompatibilidades de los antígenos en trasplantes de riñón estimó que estos tendrían un porcentaje de éxito del 90 al 100 % en individuos con la misma constitución del antígeno HLA, disminuyendo el éxito en consonancia con las diferencias. Finalmente, con respecto al futuro, Dausset estimó que sería necesario profundizar en la función de las moléculas del MHC.

Baruj Benacerraf (Caracas, 1920 – Boston, 2011) de origen judío sefardita, nacido en Venezuela, se graduó en la Columbia University en 1942 y se naturalizó estadounidense en 1943. Doctorado en 1945 tras servir en el ejército, alcanzó el profesorado de Patología en 1960 en la New York University School of Medicine. Benacerraf fue uno de los inmunologistas que se dedicaron al estudio de las moléculas de MHC y a sus reacciones. Demostró con cobayas que la capacidad de una respuesta inmune contra un antígeno viene determinada por genes situados en la misma región del cromosoma que determina la formación de los antígenos H. Su discurso del Nobel, titulado «El papel de los productos de los genes del MHC en la regulación inmune y su relevancia en la alorreactividad», es, en el fondo, un estudio de la respuesta fuerte de las células T contra alelos de moléculas del MHC. Benacerraf comenzó recordando los trabajos de Miller y Good, descubridores de que los linfocitos se diferencian en dos clases de células, T y B, con funciones diferentes. Ellos demostraron que las respuestas inmunes están reguladas por células favorecedoras y supresoras y por macrófagos, lo que evidenciaba la complejidad del sistema inmune y el papel crítico jugado por los linfocitos T en la regulación de la inmunidad. Como consecuencia a estos descubrimientos había que estudiar el modo en el que las células T perciben a los antígenos en la superficie de las células y la naturaleza de la inmunogenicidad.

Benacerraf hizo en su discurso un estudio histórico sobre los siguientes temas: la especificidad de los linfocitos; el descubrimiento de los genes de respuesta inmune Ir; la unión de los Ir al MHC y mapeo de los mismos; estructura de las moléculas Ia en comparación con la de un antígeno de histocompatibilidad; la función de los genes Ir. Tras el estudio de estos temas, el autor dedujo que los genes Ir de las células T que controlan la región I producen moléculas Ia, glucoproteínas, que son alorreactivas en la superficie de la célula para los fragmentos de antígenos. Como conclusión, Benacerraf expuso que las enfermedades inmunológicas están ligadas al MHC y, además, que el compromiso de las células T con los antígenos del MHC tiene un significado evolutivo y supone un sistema de defensa que debe ser un modelo para otros sistemas biológicos de organismos altamente diferenciados.

El ‘anómalo’ premio Nobel de inmunología: Burnet y Medawar.

El premio Nobel de Fisiología o Medicina 1960 fue concedido a Sir Frank Macfarlane Burnet y a Sir Peter Brian Medawar «por el descubrimiento de la tolerancia inmunológica adquirida». El sistema inmune nos protege de los ataques de los microorganismos y rechaza los tejidos extraños. Parte de la inmunidad es hereditaria, pero otra parte es adquirida, no está presente en el feto. F.M. Burnet expuso teóricamente que la capacidad de distinguir entre el tejido propio y el extraño no es hereditaria sino adquirida en el feto. P.B. Medawar tuvo éxito al realizar trasplantes de tejidos entre diferentes fetos de ratones. Los resultados tuvieron repercusión en los trasplantes de órganos.

F.M. Burnet (1899, Australia – 1986, Melbourne) se doctoró en la Universidad de Melbourne en 1923 y en 1944 llegó a ser profesor de Medicina Experimental en dicha universidad. Cuando recibió el premio Nobel profesaba en el Instituto de Investigación Médica de Melbourne. Fue titulado Sir en 1951. La Britannica nos informa de que descubrió un método para identificar bacterias por medio de virus (bacteriófagos) y de que desarrolló una técnica – ahora una práctica estándar de laboratorio – para cultivar virus en embriones vivos de pollo. Además, aumentó el conocimiento sobre los métodos por los que los virus de la gripe causan infección e hizo un trabajo significativo acerca de enfermedades como la mixomatosis, la fiebre Arboencefalitis Australiana y la fiebre Q. (La Britannica no hace mención de la inmunología).

En su discurso de aceptación del premio, titulado «Autorreconocimiento inmunológico», Burnet consideró los aspectos teóricos de la inmunidad. Los experimentos los relatará Medawar, dijo. Mi parte en el descubrimiento de la tolerancia inmunológica es muy pequeña: la formulación de una hipótesis que clamaba por la experimentación, lo que hicieron Medawar y sus colegas; su trabajo ha reafirmado la importancia del autorreconocimiento en inmunología. Las hipótesis (desarrolladas en este discurso) son modificaciones de las anteriores, forzadas por los (nuevos) experimentos y la observación. También he sugerido nuevos experimentos que espero puedan funcionar en ese laberinto biológico que es el proceso de diferenciación.

(A.M. Silverstein en su artículo de 2016 «El curioso caso del premio Nobel de 1960 a Burnet y Medawar» dice que a Burnet deberían haberle otorgado el premio, en todo caso, por sus trabajos con los virus).

P.B. Medawar (1915, Río de Janeiro – 1987, Londres) fue profesor de zoología en las universidades de Birmingham y London y de medicina experimental en la Royal Institution. Recibió el título de Sir en 1965. Según la Britannica, Medawar comenzó su investigación en trasplantes en 1949, cuando ya Burnet había expuesto la hipótesis de que durante la vida embrionaria e inmediatamente después del nacimiento, las células adquieren gradualmente la capacidad de distinguir entre las sustancias de sus tejidos y las células y el material extraño. Medawar confirmó esta teoría: encontró que los gemelos de animales aceptaban mutuamente injertos de piel, lo que indicaba que unas sustancias llamadas antígenos pasaban de la bolsa de cada embrión a la bolsa del otro. Experimentando con ratones, obtuvo la evidencia de que cada célula animal contiene antígenos importantes en el sistema inmunitario: el receptor inyectado con células del donante aceptará tejidos de todas partes del cuerpo del donante y del gemelo del donante.

En su lección del Nobel, titulada «Tolerancia inmunológica», Medawar la definió como un estado de indiferencia o no reactividad hacia una sustancia de la que normalmente se esperaba que excitase la respuesta inmunológica. El término, dijo, se empleó en principio en operaciones de trasplante de tejidos entre individuos de genética diferente, aplicándose a la no reactividad causada por la exposición de los animales al estímulo antigénico antes de que ellos tuvieran una respuesta inmunológica. Medawar ilustró sus conclusiones con un ejemplo: si las células vivas de un ratón del linaje CBA se inyectan en un ratón adulto del linaje A, las células CBA serán destruidas por un proceso inmunológico y el ratón A destruirá cualquier injerto posterior del mismo origen a la velocidad esperada de un animal inmunológicamente preparado; pero si las células CBA se inyectan en un feto o ratón recién nacido, son aceptadas, y cuando el ratón crezca aceptará injertos de CBA como si fuesen propias. En este sentido, dijo, usamos el término tolerancia inmunológica.

(Este experimento fue descrito en el artículo de R.E. Billingham, L. Brent y P.B. Medawar; Phil. Trans. Roy. Soc., London (1956), con el maestro firmando en último lugar, como es preceptivo. A.M. Silverstein, en el artículo antes citado, clama por la inclusión de los ayudantes de Medawar en el premio Nobel, y sugiere que habría sido conveniente que incluyesen también a Ray Owen por su ‘quimerismo’, elevando así a cuatro el número prohibido de galardonados).