Los niños aprendían a leer con las obras de Homero
donde los dioses intervenían en los hechos de los mortales.
En la Ilíada, Zeus invita a Agamenón a que ataque Troya
y avisa a los troyanos para que se defiendan.
Se divierte con la guerra
lanza rayos a favor de los troyanos
Hera y Atenea se rebelan contra él.
Poseidón defiende a los aqueos
Zeus le manda retirarse.
Afrodita salva a su hijo Paris, raptor de Helena
en su lucha contra Menelao, el marido.
Apolo protege a Héctor, el héroe troyano
desarma a Patroclo, amado de Aquiles
para que Héctor lo mate.
Tetis, diosa del mar
pide a Hefesto que arme a su hijo Aquiles
para que mate a Héctor.
En la Odisea, Homero cuenta las desgracias de Ulises
tras retirarse de Troya.
Poseidón le pone obstáculos por cegar a su hijo, el cíclope Polifemo
devorador de hombres de Odiseo.
Hermes le proporciona un antídoto para defenderse de Circe.
Atenea le favorece en su vuelta a Ítaca
para que mate a los pretendientes de Penélope
y pide a Zeus que imponga la paz.
Los dioses olímpicos intervienen en las acciones de los mortales
decisivamente.
Se mezclan con el pueblo.
El pueblo cree.
Los pensadores apoyan.
El poeta Jenófanes culpa a Homero
por atribuir a los dioses
comportamientos humanos vergonzosos y censurables
como el adulterio de Afrodita con Ares
y el parricidio de Zeus.
El filósofo Heráclito piensa que, por estas acciones,
Homero debería ser expulsado de los juegos
y azotado.
Los intelectuales piden creencias.
(Sorprende que los sesudos investigadores actuales
ufólogos y creadores de ficción fantástica
no hayan atribuido a los dioses inmortales
procedencia extraterrestre).