Los tres Evangelios sinópticos
escritos en los dos primeros siglos
en los que el de Marcos, anterior
ilumina los de Mateo y Lucas
pasaron a cuatro canónicos al incorporar el de Juan
sacerdotes dogmáticos que los eligieron
por inspiración del Espíritu Santo
en forma de paloma.
Muchas obras apócrifas
algunas llamadas Evangelios
quedaron fuera del dogma.
El Evangelio de Tomás
(fuera o no apóstol)
parece ser heredero de una hipotética fuente Q
que atendía a los dichos de Jesús
y sirvió también a los sinópticos de Mateo y Lucas.
Enraizados con ellos están los Evangelios gnósticos
como el de Valentín
maestro egipcio en Alejandría
nacido en el año cien
figura puntera del gnosticismo de las sectas cristianas primigenias
defensor del dualismo
del Bien frente al Mal
del Espíritu frente a la Materia
del Ser Supremo frente al Demiurgo
creyente en la salvación de los humanos
por el auto convencimiento interno, la gnosis
y no por la fe.
Llegó Mani en el siglo tercero
nuevo profeta tras Zoroastro, Buda y Jesús
el pensador e iluminador del maniqueismo
doctrina dualista de la Luz frente a la Oscuridad
donde los vegetarianos elegidos alcanzan el Reino de la Luz
mientras los crecientes elaboran su conversión a elegidos
renaciendo en otros cuerpos.
Constituyeron una Iglesia
convirtieron temporalmente a Agustín de Hipona
quien más tarde los fustigó.
En los Evangelios coptos de Tomás y Felipe
de supuesta tradición oral
no hay crucifixión de Jesús
ni resurrección
no habría obispos, ni papas, ni Iglesia cristiana.
La influencia maniquea llegó hasta los cátaros en el sur de Francia.
Inocencio Tercero
el Papa que se proclamó superior a todos, solo inferior a Dios
y los dominicos de la Santa Inquisición, después
mandaron matar y quemar herejes cátaros hasta su extinción.