Recordando a Galileo Galilei

Recibió de Tartaglia vía Ricci

la pasión por la matemática.

Observaba y medía

las oscilaciones del péndulo

la densidad de los cuerpos con su balanza hidrostática

la resistencia de los materiales

la estructura de la materia con el atomismo como hipótesis.

Estudió los movimientos

uniformes, acelerados y retardados

la trayectoria de los `proyectiles

componiendo movimientos y calculando el alcance máximo

asegurando que en el vacío

todas las materias caerían a la misma velocidad

hacia el centro de la Tierra.

Construyó telescopios

vio que la Luna tenía montes

la Vía Láctea un sin fin de estrellas

Júpiter cuatro satélites

y el Sol, manchas,

a cuyo alrededor gira la Tierra

como afirmó Copérnico y calculó Kepler.

A Bruno la Iglesia Católica lo mandó quemar vivo

a Galileo su amigo el Papa lo puso en manos del Santo Oficio

que lo condenó a retractarse

de su obra de toda la vida

a impedir su difusión

a recitar los salmos penitenciales en el exilio.

Ciego y anciano fue capaz de publicar su obra maestra:

los «Discursos de las Nuevas Ciencias»

la Estática y la Dinámica

no prohibida porque no la entendieron

pero que era tan copernicana como las otras.

Nunca dijo «y sin embargo se mueve»

sino «la duda en filosofía es madre de la invención».

El primero, el más grande

de la Ciencia aplicada

entregó su alma al Creador

cristiana y conscientemente

a los setenta y siete años de edad.

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