Eigen, Norrish y Porter: reacciones químicas extremadamente rápidas

Manfred EIGEN (Bochum, Alemania, 1927) obtuvo la mitad del premio Nobel de Química en 1967. Ronald G.W. NORRISH (Cambridge, UK, 1897 – 1978) y George PORTER (Stainforth,UK, 1920 – Canterbury, UK, 2002) compartieron la mitad del mismo premio. Los tres lo merecieron “por sus estudios de las reacciones extremadamente rápidas, perturbando el equilibrio mediante pulsos muy cortos de energía”.

Manfred EIGEN se doctoró en 1951 con una tesis sobre el calor específico del agua pesada y de las disoluciones acuosas de electrolitos en la Universidad de Gotinga. Después pasó al Instituto de Química Física del Max Planck, también en Gotinga. En su conferencia del Nobel, titulada “Reacciones rápidas inconmensurables”, explicó como para el estudio de las reacciones químicas tan rápidas que se consideraban no medibles (inconmensurables, del orden de los nanosegundos) acudió a las técnicas de perturbación del equilibrio. Las técnicas aplicables son varias: realizar una descarga eléctrica a un flujo de gases; producir un cambio de la densidad de presión mediante ondas ultrasónicas en líquidos y gases; emplear pulsos de ondas eléctricas rectangulares en disoluciones muy diluidas; o hacer uso de pulsos súbitos de luz ultravioleta. En todos los casos se logra una relajación del equilibrio que se desglosa en un espectro de tiempos de relajación que debe ser detectado. El tiempo de relajación es el tiempo que tarda la reacción en cubrir una determinada fracción de su paso hacia el equilibrio. Eigen, en los años 1951 – 53, se dedicó a la medida de la absorción de ultrasonidos en reacciones iónicas en disolución. En 1954, él y su colega y amigo Leo de Maeyer fueron los primeros en medir la velocidad de la reacción de neutralización entre iones hidronio e hidroxilos, obteniendo un valor para la constante de velocidad de k = 1,4 · 10 (exp) 11 litros / mol · segundo, un alto valor que indica la enorme, pero al fin medible, rapidez de la reacción. Mediante pulsos de corta duración puede medirse el efecto de disociación del campo, y de ahí se determina el tiempo de relajación del estado de equilibrio químico.

Eigen expuso en su conferencia los resultados de las medidas de la constante de velocidad para la sustitución de H2O en la formación de complejos de casi todos los metales del sistema periódico, deduciendo que la mayoría de los valores son específicos del ion metálico y relativamente independientes de la naturaleza del ligando. También facilitó las medidas del tiempo de relajación en el equilibrio ceto – enólico. Finalmente, mostró un esquema de reacción del control alostérico de enzimas, presentando las conformaciones en las que reside la actividad de la enzima.

Ronald NORRISH fue hecho prisionero durante la Gran Guerra y no pudo ser repatriado hasta 1919. Después permaneció durante 28 años como profesor de Química Física (fotoquímica, espectroscopia y cinética de reacciones) en la Universidad de Cambridge, prosiguiendo como emérito. Tuvo muchos alumnos destacados, uno de los cuales fue George Porter, que colaboró con él tras la Segunda Guerra Mundial. Tituló su lección de aceptación del Nobel “Algunas reacciones rápidas de gases estudiadas con fotolisis flash y espectroscopia cinética”. La fotolisis flash (que otros traducen por fotólisis instantánea o fotólisis de destello) es un método importante para estudiar reacciones muy rápidas en fase gaseosa o líquida. Lo desarrollaron Norrish y Porter para aplicarlo a problemas cinéticos. El procedimiento consiste en producir, mediante una batería de condensadores, un flash luminoso de muy alta intensidad y una duración del orden de los microsegundos junto al recipiente de reacción. En condiciones adecuadas, se producirán en el sistema átomos, radicales libres y especies excitadas (tripletes y singletes) de vida muy corta, y estos producirán reacciones que se pueden seguir por espectroscopia de absorción, por lo que al procedimiento se le llama también espectroscopia cinética. Los autores diluían la muestra con argón para evitar la gran elevación de temperatura que produciría una pirolisis más que una fotolisis.

Norrish expuso en su lección un número abundante de reacciones con oxígeno y ozono, tales como: O + H2O = OH* + OH ; O + O3 = O2 + O2* (donde las especies excitadas, señaladas con asterisco, tienen energía de vibración). También puso ejemplos de mecanismos de reacción: O3 + luz = O2 + O , con propagación y terminación de la cadena, y procesos explosivos como la oxidación de hidruros.

Sir George PORTER sirvió en el radar durante la Segunda Guerra Mundial. Colaboró con Norrish, su director de tesis, desde 1945 hasta 1954, cuando se trasladó de Cambridge a la Universidad de Sheffield como profesor de Química Física. Editó un libro titulado “Progress in reaction kinetics” y sucedió, en 1966, a Sir Lawrence Bragg. Tuvo una muy frecuente presencia en los foros científicos internacionales. En su lección del Nobel, titulada “Fotolisis flash y algunas de sus aplicaciones” expuso varias de sus aportaciones. Por ejemplo, el papel de la presencia de un ‘tercer cuerpo M’ en el mecanismo de las reacciones: I + M = IM ; IM + I = I2 + M. Con distintos M obtuvo la constante de velocidad a 27ºC de la recombinación de átomos de iodo y las energías de activación. Expuso también la obtención de radicales libres aromáticos: la fotolisis de tolueno, fenol y o-clorofluorbenceno daban, respectivamente, bencilo, fenoxilo y o-fluorfenilo. Demostró que por fotolisis flash de moléculas orgánicas en disolventes ordinarios (por ejemplo, antraceno en ciclohexano) se produce fosforescencia en el estado triplete. Además, los procesos químicos que se dan en el estado triplete suponen transferencia de protones, electrones y átomos de hidrógeno. Y terminó su alocución preguntándose: ¿llegaremos con nanosegundos a estudiar los estados singlete excitados? (Se le podría haber contestado: ¡que viene el láser!).

Cornforth y Prelog: estereoquímica y reacciones

Sir John W. CORNFORTH (Sydney, 1917 – Brighton,UK, 1913) obtuvo la mitad del premio Nobel de Química en 1975 “por su trabajo sobre la estereoquímica de las reacciones catalizadas por enzimas”. Dos jóvenes australianos, estudiantes destacados, consiguieron en 1939 beca para trabajar con el profesor Robert Robinson en Oxford, UK. Sus nombres: John Cornforth y Rita Harradence. Se casaron en 1941, año en el que John leyó su tesis doctoral, y permanecieron juntos de por vida, con Rita, bioquímica, colaborando con su marido y ayudándole a comunicarse con el exterior, ya que era completamente sordo. Sir y Lady Cornforth hicieron muchas publicaciones.

Cornforth, trabajando con Robinson y Woodward, consiguió la síntesis total de esteroides no aromáticos, y con Popják degradó los 17 átomos de carbono de la estructura en anillo del colesterol. Investigó la estructura y las transformaciones de las moléculas en las reacciones catalizadas por enzimas, demostrando, mediante el empleo de deuterio y tritio, que la enzima reemplaza un átomo de hidrógeno. Cornforth hacía química tridimensional, como demostró en su conferencia del Nobel, titulada “Asimetría y acción enzimática”, en la que dijo que “la estereoespecificidad es esencial en la catálisis enzimática. La vida depende de la exacta replicación de moléculas y su complejidad requiere a menudo que una enzima acepte una especie molecular y la transforme en productos igualmente específicos. Pero la especificidad oculta que hemos ayudado a revelar va más lejos que esto: una enzima debe catalizar reacciones estrictamente estereoespecíficas aun cuando esta especificidad no sea requerida por la relación estructural del sustrato en su paso a producto. En verdad, tenemos muchos ejemplos en los que una enzima puede aceptar más de una especie como sustratos y transformarlos mediante un control absoluto, aunque oculto, de la estereoquímica de la reacción”.

Vladimir PRELOG (Sarajevo, 1906 – Zurich, 1998) obtuvo la mitad del premio Nobel de Química en 1975 “por su investigación en la estereoquímica de las moléculas orgánicas y sus reacciones”. Trabajando en Praga y en Zagreb se doctoró en ingeniería en 1929. Se trasladó a Zurich con la ayuda del profesor Ruzicka, al que sucedió en 1957 como jefe del laboratorio de química orgánica del Federal Institute of Technology. En 1959 adoptó la ciudadanía suiza, aunque él se consideraba ciudadano del mundo. Su campo de investigación fue la estereoquímica que, según Eliel, “no es una rama de la química sino una manera de ver la química”. En la conferencia del Nobel, titulada “Quiralidad en química”, Prelog estudió la conexión entre la estructura tridimensional y las reacciones de las moléculas orgánicas. A lo largo de su exposición hizo una serie de definiciones que podrían resumirse, con optimismo, en las siguientes.

Un centro quiral está constituido por un átomo de carbono unido a cuatro grupos diferentes. Los enantiómeros son isómeros especulares con actividad óptica que tienen quiralidad, esto es, que no son superponibles con sus imágenes especulares. Los enantiómeros tienen propiedades químicas idénticas excepto frente a reactivos ópticamente activos. Las moléculas quirales no tienen elementos de simetría y no son superponibles (las enzimas son todas quirales). En la reacción de los enantiómeros con las moléculas quirales, el estado de transición tiene una energía diferente para cada enantiómero: a esto se debe la especificidad de las reacciones bioquímicas y la posibilidad de separación de los enantiómeros. Los diasterómeros no son isómeros especulares, tienen propiedades químicas similares pero no idénticas y sus propiedades físicas son diferentes, por lo que pueden separarse mediante destilación, cristalización o cromatografía.

Prelog se mostró de acuerdo con Aldous Huxley en que es muy importante desarrollar un sistema de símbolos o modelos eficaz. En química orgánica el problema es peliagudo: por ejemplo, la molécula del antibiótico boromicina tiene 18 centros quirales, lo que suponen 2 (exp)18 = 262.144 estereoisómeros. Es por consiguiente necesario especificar un estereoisómero particular de manera simple y clara. Así, Prelog concluyó diciendo que “azúcares y aminoácidos, por ejemplo, son quirales, y aunque la energía de dos enantiómeros y la probabilidad de su formación en un entorno quiral son iguales, únicamente ‘un’ enantiómero está presente en la Naturaleza tanto en humanos, como en animales, plantas y microorganismos en cualquier lugar de la Tierra. Es posible que la creación de la materia viva fuera un suceso muy improbable que tuvo lugar una sola vez. (Otro problema a tener en cuenta) es la estereoespecificidad de las reacciones enzimáticas. Este misterio no será desvelado sin un conocimiento de los intrincados detalles de las reacciones enzimáticas. El protagonista en este campo es J.W.Cornforth”, dijo.

Anfinsen, Moore y Stein: ribonucleasa

Christian B. ANFINSEN (Monessen, PA, 1916 – Randallstone, MD, 1995) recibió la mitad del premio Nobel de Química en 1972 “por su trabajo sobre la ribonucleasa, especialmente en lo relativo a la conexión entre la secuencia de los aminoácidos y la conformación biológicamente activa”. Anfinsen se doctoró en bioquímica en la Harvard Medical School en 1943. Tras pasar por varios laboratorios recaló en el National Institute of Health en Bethesda, MD. En 1959 escribió un libro titulado ‘Las bases moleculares de la evolución’. Después de sus premiados e influyentes estudios sobre la desnaturalización y renaturalización de las proteínas, trabajó con una nucleasa extracelular del ‘stafilococus aureus’ y describió sus propiedades físicas, enzimáticas e inmunológicas mediante técnicas químicas y espectroscópicas.

En su conferencia del Nobel, titulada “Estudios sobre los principios que gobiernan el plegado de las cadenas proteínicas”, Anfinsen mostró la secuencia de la ribonucleasa pancreática bovina, una enzima que hidroliza el ARN y que contiene 124 residuos de aminoácidos. En su estructura existen cuatro enlaces disulfuro. Señaló que se reduce y desnaturaliza tratándola con 2-mercaptoetanol en urea 8M, es decir, se transforma en una cadena polipeptídica arrollada al azar y sin ninguna acción enzimática; pero si se eliminan los agentes reductores por diálisis y se oxidan los grupos sulfhidrilos por el oxígeno del aire, la ribonucleasa se renaturaliza y resulta en una enzima igual a la ribonucleasa nativa. Anfinsen también encontró que se podía generar una ribonucleasa revuelta si la nativa se oxida en presencia de urea 8M. En esta variedad, los cuatro enlaces disulfuro son diferentes de los originales y esto produce una enzima con sólo el 1% de actividad. No obstante, la ribonucleasa revuelta puede volver a su estado original añadiendo trazas de 2-mercaptoetanol…y esperando. Con estos estudios, Anfinsen dio a luz un principio que llegó a transformarse en general: “La secuencia de los aminoácidos especifica la conformación”. Stryer, en su libro ‘Bioquímica’, cita que Anfinsen hizo un paralelismo entre la secuencia en la molécula, la armonía de la música de Mozart y la estructura termodinámica más estable.

Stanford MOORE (Chicago, IL, 1913 – New York, NY, 1982) y William H. STEIN (New York, NY, 1911 – 1980) compartieron la mitad del premio Nobel de Química en 1972 “por su contribución a la comprensión de la conexión entre la estructura química y la actividad catalítica del centro activo de la molécula de ribonucleasa”. Moore se doctoró en Química Orgánica en la Universidad de Wisconsin (1938) bajo la dirección de K.P.Link utilizando los métodos de microanálisis de Pregl. Después trabajó en el laboratorio de Max Bergmann en el Rockefeller Institute, donde profesó en 1952. Stein se doctoró en la Universidad de Columbia,NY (1938), entró en el Rockefeller, donde coincidió con Moore y profesó en 1954. Ellos dos, con Anfinsen , fueron los tres primeros en obtener la secuencia completa de una enzima; además, tuvieron éxito en obtener un conocimiento detallado del centro activo de la ribonucleasa y en elucidar la conexión entre su estructura y la capacidad de acelerar las reacciones bioquímicas.

En su conferencia conjunta del Nobel, titulada ”Las estructuras químicas de la ribonucleasa y desoxirribonucleasa”, Moore y Stein explicaron los pasos que habían dado en sus investigaciones. En primer lugar purificaron la ribonucleasa pancreática bovina mediante cromatografía en columna de resina como soporte y disolución tamponada a pH 6,45 de fosfato de sodio como eluyente. El análisis de los aminoácidos lo realizaron separándolos en una columna rellena de resina de poliestireno sulfonado instalada en un aparato de registro automático. Así obtuvieron los 124 residuos de aminoácido, que supusieron un peso molecular de 13.683. La determinación de la configuración de la ribonucleasa, dijeron, fue una consecuencia lógica del éxito de Sanger con la hormona insulina. Finalmente, expusieron la estructura de la desoxirribonucleasa, en la que la prolina estaba sustituida por la histidina.

Barton y Hassel: análisis conformacional

Derek H. R. BARTON (Gravesend, UK, 1918 – College Station, TX, 1998) y Odd HASSEL (Oslo, 1897 – 1981) compartieron el premio Nobel de Química en 1969 “por sus contribuciones al concepto de conformación y su aplicación en química”.

Derek BARTON se doctoró en Química Orgánica en 1940 y fue profesor en la Universidad de Glasgow y en el Imperial College. Hacia 1950 inauguró el análisis conformacional, un método útil para la elucidación de la configuración, el planteamiento de síntesis orgánicas, el análisis de los mecanismos de reacción y la comprensión de los procesos enzimáticos. Su lección de aceptación del Nobel, titulada “Los principios del análisis conformacional” era, según dijo, más una historia que avances recientes. Así, recordó que van’t Hoff y Le Bel introdujeron la noción de estereoisómeros, esto es, la existencia de sustancias diferentes con la misma constitución debido a que la rotación de las moléculas estaba restringida alrededor de los dobles enlaces. Después, se supo que también estaba restringida la rotación alrededor de los enlaces sencillos en sustancias en las que los sustituyentes imponían un impedimento estérico. Y se llegó a la definición de conformación: “Las conformaciones de una molécula – de constitución y configuración definidas – son las disposiciones de los átomos de la molécula en el espacio que no son superponibles cada uno sobre otro”. Por ejemplo, en el etano, la energía requerida para rotar la molécula en torno al enlace C – C es sólo de 3 kcal/mol, por lo que la rotación puede considerarse libre, pero en la decalina (decahidronaftaleno, C10 H18) se pueden separar dos confórmeros cis y trans de puntos de ebullición 194 y 185ºC. El noruego Odd Hassel descubrió que el ciclohexano no podía tener la geometría hexagonal con la que se lo representaba, sino una estructura de ‘silla’ libre de tensiones angulares de enlace. La decalina consistía en dos anillos de ciclohexano unidos con forma de silla y los esteroides tenían una conformación de tres sillas.

Barton dijo que no era difícil establecer la conformación preferida con el análisis de rayos X, ya que en el estado cristalino coincidiría con la predicha por el análisis conformacional que, además, había sido puesto en base cuantitativa con ayuda de ordenadores por Ernest L. Eliel. Con respecto a las reacciones, añadió, las sustituciones pueden ser ‘syn’ o ‘anti’ según sea la estabilidad del estado de transición intermediario de la reacción. En este sentido, un requisito indispensable para entender la importante acción de una enzima es conocer la conformación de la enzima y del sustrato.

Odd HASSEL trabajó con Fajans y Fritz Haber y se doctoró en 1924 en la Universidad de Berlín. Fue el primer profesor de Química Física de Noruega en la Universidad de Oslo (1934 – 1964). En la década de los cuarenta publicó trabajos pioneros de gran repercusión y consecuencias sobre las diferentes conformaciones de moléculas con seis átomos de carbono. En su conferencia del Nobel, que no leyó en diciembre de 1969 como Barton sino en junio de 1970, no trató de los dos confórmeros del ciclohexano, silla y bote retorcido, ni de las otras estructuras de menor estabilidad; en ella habló de los complejos intermoleculares que se forman mediante una transferencia electrónica entre un donante y un receptor y la tituló “Aspectos estructurales del enlace interatómico con transferencia de carga”. Hassel expuso varios ejemplos: el aducto 1:1 en cadena que forma el 1,4-dioxano (C4H8O2) con el bromo, con enlaces O-Br-Br-O y el dioxano en su conformación de silla; el ditiano (C4H8S2) con el iodoformo formando una cadena 1:1; la hexametiléntetramina con el iodoformo (1:1) y con el bromoformo (1:2); y otros.

Mulliken y Herzberg: orbitales moleculares y estructura electrónica

Robert S. MULLIKEN (Newburyport, MA, 1896 – Arlington, VA, 1986) recibió el premio Nobel de Química en 1966 “por su fundamental trabajo relativo a los enlaces químicos y la estructura electrónica de las moléculas por el método de los orbitales moleculares”. Robert era hijo de un profesor de Química Orgánica y se doctoró en la Universidad de Chicago en 1921, trabajando en electronegatividades y momentos dipolares.

En la conferencia del Nobel, titulada “Espectroscopia, orbitales moleculares y enlace químico”, introdujo la palabra espectroscopia, que no aparecía en la razón del premio, porque consideraba que era una guía esencial para llegar a la teoría. Pero, ¿qué son los orbitales moleculares (OM)? Mulliken da varias definiciones; pero, en esencia, el método OM pretende la descripción teórica del enlace químico. Como expone P.W.Atkins en ‘quanta, a handbook of concepts’, el electrón está distribuido con densidad variable alrededor del núcleo y su función de onda contiene información sobre su distribución en la molécula. De acuerdo con Born, el cuadrado de la función de onda en cualquier punto es proporcional a la probabilidad de encontrar el electrón en esa posición. Esta función de onda es el OM y su distribución interpreta la naturaleza del enlace. Mulliken dijo que la ecuación de Schrödinger sólo proporciona soluciones exactas para el orbital atómico (OA) del hidrógeno y para el OM de la molécula ion de hidrógeno, H2+, en ambos casos con un solo electrón. Para resolver la ecuación cuando se tratan moléculas con dos o más electrones se emplea la aproximación de Born – Oppenheimer (escogiendo geometrías) y la combinación lineal de orbitales atómicos (CLOA). En el H2, el OM se expresa como la suma de las funciones de onda de cada uno de los electrones de la molécula, resultando una acumulación de carga en la región internuclear. El método CLOA conduce a orbitales enlazantes y antienlazantes; por ejemplo, en la molécula de oxígeno, O2, los 16 electrones se colocan según las reglas del ‘aufbau’ (orden de ocupación de los niveles energéticos) en parejas enlazante – antienlazante que denotan la existencia de dos electrones con espines desapareados que justifican el paramagnetismo de la molécula. Mulliken exhibió detallados mapas de contorno del O2.

Mulliken hizo un repaso en su lección de los métodos de aproximación empleados para obtener las funciones de onda, como el cálculo del campo autoconsistente (SCF en sus siglas inglesas) que tiene en cuenta las distorsiones producidas por la repulsión entre los electrones. También habló de sustituir el método CLOA por el CLOAM (combinación lineal de orbitales atómicos y moleculares). Y enfatizó sobre el espectacular desarrollo de la capacidad de computación: En 1955 a C.W.Scherr le costó dos años un cálculo con todos los electrones de la molécula N2, y en 1966 se puede hacer en dos minutos (pero tras escribir el programa, que tiene su trabajo). La facilidad de programación de los métodos SCF ha hecho que la teoría OM reciba más atención que la teoría del enlace de valencia(EV) cuyos cálculos son difíciles por gran número de estructuras canónicas e iónicas que hay que tener en cuenta.

Gerhard HERZBERG (Hamburgo, 1904 – Ottawa, 1999) obtuvo el premio Nobel de Química en 1971 “por sus contribuciones al conocimiento de la estructura electrónica y la geometría de las moléculas, principalmente de los radicales libres”. Se doctoró en ingeniería en 1928 y ejerció trabajos posdoctorales con James Franck y Max Born. En 1935 huyó a Canadá con una beca de la Carnegie Fund y fue profesor de Física en la Universidad de Saskatchewan hasta 1945, año en el que pasó a ser profesor de Espectroscopia en Chicago hasta 1948, cuando volvió a Canadá para ejercer en el National Research Council. En su conferencia del Nobel, titulada “Estudios espectroscópicos de la estructura molecular”, dio cuenta de sus trabajos con moléculas diatómicas, poliatómicas y con radicales libres. Herzberg comenzó explicando que los espectros de bandas son espectros moleculares (como los de líneas son espectros atómicos) que muestran todas las transiciones entre los niveles de rotación y vibración entre dos estados electrónicos (que corresponden a una línea simple o a un multiplete en un espectro atómico). De los espaciados entre bandas, señaló, se pueden obtener las frecuencias de vibración, y de las separaciones entre líneas de un banda, los intervalos de rotación. Estos parámetros están relacionados con las constantes de inercia y con las distancias internucleares, es decir, con las estructuras geométricas. Algunos datos de los muchos que obtuvo con moléculas y radicales diatómicos son los siguientes: potencial de ionización de H2; energía de disociación de H2, HD y D2; la identificación del radical CH en el medio estelar; los estados electrónicos de algunos sistemas de 13 electrones (CN, CO+…). De las moléculas poliatómicas C2H2 y HCN da las estructuras geométricas, con ángulos de enlace, en su estado fundamental y en el primer estado excitado. También expuso los ángulos de enlace de radicales y moléculas de tres átomos: H2O, H2S, CH2, NH2, BH2…Y muchos ejemplos más empleando flash fotólisis, flash descarga y pulso radiólisis. Et vale.

Diels, Alder, Woodward y Merrifield: síntesis orgánica

Otto P. H. DIELS (Hamburgo, 1876 – Kiel, 1954) y Kurt ALDER (Polonia, 1902 – Colonia, 1958) compartieron el premio Nobel de Química en 1950 “por su descubrimiento y desarrollo de la síntesis diénica”. Diels no pronunció la conferencia de recepción del Nobel por problemas de salud, acto que recayó en Adler.

Otto DIELS estudió química con Emil Fischer, fue profesor en la Universidad de Berlín en 1915 y en la de Kiel desde 1916 hasta su retiro en 1945. En 1928 descubrió , con su discípulo Adler, la prolífica reacción que lleva sus nombres. En 1951, el año siguiente a la concesión del premio, envió a Estocolmo un texto, que no pudo leer, titulado “Descripción e importancia del esqueleto aromático básico de los esteroides”, donde daba cuenta de sus investigaciones con el colesterol. Dijo que de esta sustancia, conocida desde 1789, se sabía que su fórmula empírica era C27H46O, que tenía cuatro anillos, un doble enlace y un grupo OH. También se sabía de su enorme importancia, ya que estaba presente en todos los tejidos animales. Diels pensó que la estructura del colesterol podría tener semejanza con el criseno, una molécula aromática de cuatro anillos muy estable. Así, llevó a cabo la deshidrogenación del colesterol con selenio en polvo y calor, obteniendo, al cesar el desprendimiento de hidruro de selenio, un compuesto de fórmula C18 H16 y punto de fusión 124-125ºC que Harper, Kon y Ruziska identificaron como el 3-metil-1,2-ciclopentenofenantreno que ellos habían sintetizado. Esta molécula puede transformarse en criseno en condiciones de deshidrogenación más vigorosas. El procedimiento de deshidrogenación se hizo patrón para la aromatización, y el compuesto se conoce hoy en día como ‘el hidrocarburo de Diels’.

Kurt ADLER se doctoró en la Universidad de Kiel bajo la dirección de Diels en 1922. En 1936 trabajó en la I. Q. Faber Industry para la fabricación del caucho sintético Buna, en 1940 fue profesor de Química Experimental y Tecnológica en la Universidad de Colonia y en 1954 doctor ‘honoris causa´en la Universidad de Salamanca. En su discurso de aceptación del Nobel, titulado “Síntesis de dienos y tipos de reacciones relacionadas”, explicó que Diels y él empezaron, en 1927, trabajando con el ciclopentadieno (CPD) y el isopreno (IP). Encontraron que el CPD, que tiene dos enlaces dobles conjugados y movilidad en los hidrógenos del grupo metileno, podía adicionar quinona. Asimismo, dos moléculas de IP podían adicionar quinona dando un compuesto con tres anillos hexagonales. Llegaron a la conclusión general de que Dieno + Filodieno = Producto de adición.

Adler expuso en su conferencia una tabla de dieciséis dienos que comprendía desde el butadieno hasta el ciclooctatetreno y una tabla de filodienos de la que destacó el gran número de aplicaciones y patentes basadas en los ácidos maleico y fumárico. También atendió a las adiciones del furano, tiofeno y pirrol con anhídrido maleico. Y recordó que habían encontrado reacciones de adición que suponían una sustitución en el carbono adyacente al doble enlace (posición alilo) y cómo el acoplamiento de estas reacciones de sustitución y la síntesis diénica dieron paso a un número enorme de reacciones. Asimismo, advirtió de que la síntesis diénica puede verse seriamente afectada si el dieno o el filodieno tienden a formar polímeros en un proceso catalizado. Terminó su disertación con una larga exposición sobre los fenómenos estereoquímicos que acompañan a la síntesis diénica, ya que los cuatro centros de adición de dieno y filodieno se transforman de ordinario en carbonos asimétricos, dando lugar a múltiples isómeros según la naturaleza de los sustituyentes.

Robert Burns WOODWARD (Boston 1917 – Cambridge, US, 1979) recibió en 1965 uno de los varios premios Nobel de Química que mereció “por sus impresionantes logros en el arte de la síntesis orgánica”. Excluido del MIT en 1934 por no atender a los estudios formales y readmitido en 1935, fue Bachelor en 1936 y Doctor en 1937; llegó a tener doscientos cincuenta colaboradores y más de veinte doctorados ‘honoris causa’. En su conferencia del Nobel, titulada “Avances recientes en la química de los productos naturales” no aludió a las espectaculares síntesis de las complejas moléculas que había realizado sino a una investigación no publicada. Empezó hablando de la cefalosporina C, un metabolito aislado en 1955 y de estructura afín a la penicilina que estudiara Dorothy Hodgkin. La penicilina fue sintetizada, dijo, pero no sólo eso, porque los químicos cambiaron los sustituyentes del nitrógeno y consiguieron una variedad de penicilinas artificiales. Woodward hizo una larga consideración sobre cómo aumentar la reactividad de las penicilinas cambiando o modificando químicamente los radicales y a continuación hizo una exhibición: partiendo de la penicilina G y a través de sesenta y seis pasos llegó a la cefalosporina C ¿Cuántas penicilinas dejó por el camino?

Robert Bruce MERRIFIELD (Fort Worth, TX, 1921 – Cresskill. NJ, 2006) ganó el premio Nobel en 1984 “por el desarrollo de la metodología de la síntesis química sobre una matriz sólida”. Trabajó como químico y enseñante antes de doctorarse en 1949 en la UCLA, año en el que entró en el Rockefeller Institute for Medical Research como ayudante de D.W.Woolley. En 1959 tuvo la idea de la síntesis de péptidos en fase sólida, cuyo inicio y desarrollo expuso en su conferencia del Nobel. En ella, recordó que ya Emil Fischer había realizado síntesis de péptidos y que Du Vigneaud consiguió sintetizar una hormona peptídica en 1953, pero que a él le había parecido demasiado difícil y larga, con sus tediosas y reiterativas cristalizaciones. Para simplificar el procedimiento escogió una resina insoluble y fijó en ella un grupo clorometilo; después añadió a la disolución el primer aminoácido, al que había bloqueado el grupo amino con un reactivo adecuado, con lo que se producía la unión a la resina por la reacción del grupo carboxilo del aminoácido. A continuación liberaba el grupo NH2 para que reaccionase con el COOH del segundo monómero y así sucesivamente hasta conseguir el polipéptido deseado, al que soltaba de su anclaje y lo obtenía en la disolución. Las reacciones tenían lugar en un recipiente sencillo y las purificaciones se realizaban por filtración y lavado. Merrifield también explicó en su conferencia el procedimiento para sintetizar polinucleótidos. En este caso el soporte consistió en bolitas de unos 50 micrometros de diámetro de un copolímero de estireno con el 1% de divinilbenceno como agente de entrecruzamiento. El soporte lo funcionalizó con un grupo aminometil. El primer nucleótido, que era un derivado con un grupo carboxilo y el OH protegido, se acoplaba mediante un enlace amido a través del COOH. Después de desproteger el OH, atacaba el segundo nucleótido, activado en el fosfórico, etcétera. Estos procedimientos pudieron mecanizarse y sirvieron para sintetizar hormonas, enzimas, insulina e interferón.

Robinson y Todd: alcaloides y nucleótidos

Sir Robert ROBINSON (Rufford, UK, 1886 – Great Missenden, UK, 1975) ganó el premio Nobel de Química en 1947 “por sus investigaciones sobre productos de plantas de importancia biológica, especialmente los alcaloides”. Hijo de un inventor de máquinas para la producción de textiles sanitarios, fue profesor de Química Orgánica en las Universidades de Sydney (1912 – 1915), Liverpool, Manchester, Londres y Oxford. En esta última permaneció desde 1930 hasta su retiro en 1955, año en que pasó a ser director y asesor de la Shell Chemical Co.

En su discurso del Nobel titulado “Algunos productos policíclicos naturales” contó que, con su reverenciado maestro W.H.Perkin, Jr., trabajó en los derivados del catecol (1,2-dihidroxibenceno), y que después, por consejo de Perkin, pasó a estudiar las antocianinas y antoxantinas , empezando por la brazilina, el pigmento rojo de la madera de un árbol brasileño. Logró sintetizar el cloruro de oenina (C23H25O12Cl, pigmento rojo de las uvas) y hasta 14 flavonoides como la isorhamnetina, orto metiléter de la quercetina, un flavonol que se encuentra en la cebolla y en otras frutas y verduras. El procedimiento de síntesis empleado se convirtió en patrón.

El trabajo de Robinson con los alcaloides, un grupo de sustancias nitrogenadas que se forman en las plantas y que a menudo tienen un poderoso efecto sobre el cuerpo humano como venenos o analgésicos, alcanzó el éxito con la síntesis de la pseudo pelleretin tropinona, conseguida con tres moléculas sencillas: glutaraldehído (o succindialdehído), ácido acetonadicarboxílico (o su sal ácida) y cloruro de dimetilamonio. La tropinona era un precursor de la atropina, otro alcaloide. También sintetizó la narcotina, un derivado de las papaveráceas que se emplea como antitúsico, por condensación fácil de cotamina y meconina. Robinson demostró que había alcaloides con un grupo indol: sintetizó por condensación de triptófano y acetaldehído el norharman harman del café y estableció la estructura de la rutecarpina y eserina, tan venenosos, y de la estricnina, presente en la nuez vómica.

También se dedicó Robinson a la síntesis de esteroides, derivados del ciclopentenofenantreno, como el isoequilenin y el dietilestilbestrol, el más potente estrógeno humano. Robinson terminó su conferencia del Nobel exhibiendo una síntesis en 14 pasos que comenzaba con el 1,6-dihidroxinaftaleno y terminaba en una dicetona tricíclica, en un proceso previo a la síntesis del coprosterol y, por tanto, del colesterol.

Lord Alexander H. TODD (Glasgow, 1907 – Cambridge, 1997) obtuvo el premio Nobel de Química en 1957 “por su trabajo en nucleótidos y enzimas nucleótidos”. Se doctoró en 1931 con una tesis sobre la química de los ácidos biliares y siguió trabajando con Robert Robinson en antocianinas hasta 1934. En 1944 fue profesor de Química Orgánica en la Universidad de Cambridge. Presidió la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC).

En su conferencia del Nobel, titulada “Síntesis en el estudio de los nucleótidos”, Todd señaló que la síntesis y la degradación son instrumentos complementarios en el estudio de las estructuras, sin perder de vista el significado y función de los compuestos biológicamente importantes. Investigó en las vitaminas B1 y B12, que actúan como coenzimas en los sistemas metabólicos, y de ahí pasó a los nucleótidos, que incluían no sólo a los fosfatos de los nucleósidos, sino también a los ácidos nucleicos (polinucleótidos) y a compuestos como el ATP, coenzimas nucleótidos que contienen al menos un residuo sencillo de nucleótido. En una primera fase, Todd abordó la síntesis de los ribonucleósidos (ribosa con las bases adenina, A, guanina, G, uracilo, U, y citosina, C) y desoxiribonucleósidos (desoxirribosa con las bases A, G, timina, T, y C). La segunda fase consistió en la fosforilación de los nucleósidos con dibencil fosfoclorhidrato, (C6H5CH2O)2POCl, aunque podrían usarse otros reactivos, dijo. Con respecto a los ácidos nucleicos, señaló que dan nucleótidos por rotura hidrolítica, y que estos pueden ser hidrolizados a nucleósidos y ácido fosfórico en proporciones equimoleculares. Reconoció que la síntesis química de los ácidos nucleicos estaba en la infancia (pese a que cuatro años antes de su exposición, Watson y Crick habían desarrollado la estructura del ADN). Finalmente, en su conferencia, Todd expuso la reacción entre el dibencil fosfoclorhidrato y la sal de un fosfodiester que empleó para la síntesis de las coenzimas nucleótido adenosin difosfato (ADP) y adenosin trifosfato (ATP).

Langmuir y Heyrovsky: química de superficies y polarografía

Irving LANGMUIR (Brooklyn, NY, 1881 – Falmouth, MA, 1957) ganó el premio Nobel de Química en 1932 “por sus descubrimientos e investigaciones en química de superficies”. Ingeniero metalúrgico, trabajó en química física con Nernst en Gotinga, donde se doctoró en 1906. Después fue instructor de química en el Stevens Institute of Technology hasta 1909, año en el que entró como director asociado en el laboratorio de investigación de la General Electric, compañía en la que se jubiló en 1950. Un galardonado con el premio Nobel que no fue profesor universitario.

Langmuir, trabajando con bomba de mercurio para producir vacío, construyó tubos de alto vacío para la radio e intentó alargar la vida de las bombillas de filamento de wolframio con un mejor vacío, ya que el aire oxidaba el metal; pero para evitar la evaporación del wolframio tuvo que añadir gases inertes. En su conferencia del Nobel, titulada simplemente “Química de superficies”, comenzó hablando de sus experiencias con la adsorción de gases en la superficie del wolframio: El hidrógeno molecular se descomponía en dos átomos, el oxígeno producía el óxido WO3 y cuando agregaba un 1% de torio al W, se difundía a 1900 – 2000 K a la superficie formando una capa monoatómica de Th que se evaporaba al aumentar la temperatura hasta 2200 – 2400 K. Si hacía pasar una corriente de CO2 a baja presión sobre un filamento de carbono a 1700K, se liberaba CO por reacción. En esta línea de experimentos, Langmuir estudió las reacciones heterogéneas de los gases en las superficies sólidas, concluyendo que la velocidad viene determinada por la reacción de los gases en la superficie del sólido, pero que existe la posibilidad de que la etapa lenta sea la adsorción de los reactivos o la desorción de los productos. Asimismo, obtuvo la ecuación empírica de la ‘isoterma de adsorción’: x/m = k k’ p / (1 + k p) , donde k y k’ son constantes para el sistema dado, p la presión del gas, x la cantidad de gas adsorbido y m la masa del adsorbente. Langmuir extendió sus investigaciones a las películas monomoleculares de ácidos grasos en agua, en las que la parte polar se dirige al agua y la apolar se aleja, adoptando la molécula una posición más o menos perpendicular a la superficie. En su discurso, Langmuir también consideró los tipos de fuerzas que se producen en la adsorción: entre iones o entre iones y electrones (fuerzas de Coulomb); entre dipolos (fuerzas que disminuyen con la cuarta potencia de la distancia); atracciones de van der Waals que dependen de la polarización de las moléculas (como las que se producen entre el aceite y el agua o entre el N2 y el Ar y el vidrio); las fuerzas de valencia con compartición de electrones entre átomos (como el O2 en el W y en el C); y las repulsiones debidas a la impenetrabilidad de las capas electrónicas.

Las aportaciones de Langmuir no se limitaron a la química de superficies. En 1919 indicó que la naturaleza inerte de los gases nobles, incluidos en el grupo cero de la tabla periódica, se debía atribuir a que sus átomos poseían niveles completos de electrones. Además, habló de la electrovalencia que existe en todas las sales simples, en las que los iones se mantenían unidos por fuerzas electrostáticas, una suposición apoyada por la estructura cristalina y por el estudio de los electrólitos.

Jaroslav HEYROVSKY (Praga, 1890 – Praga, 1967) recibió el premio Nobel de Química en 1959 “por su descubrimiento y desarrollo de los métodos polarográficos de análisis”. Hijo de un profesor de Derecho en Praga, estudió en el University College de Londres con el profesor Ramsay. Durante la Gran Guerra trabajó en un hospital militar como químico y radiólogo. Se doctoró en Praga en 1918 y en Londres en 1921. En 1922 inventó el polarógrafo de gotas de mercurio, con el que se podía determinar la concentración de electrólitos en disolución. Profesor de Química Física en la Universidad Charles de Praga (1926), hizo escuela de polarografistas.

En su lección de recepción del Nobel , titulada “La tendencia de la polarografía”, Heyrovsky explicó que su aparato consistía en un electrodo capilar de 8 cm de largo y un diámetro interior de 0,05 a 0,1 mm por el que caían gotas de mercurio cada 3 – 6 segundos, y un segundo electrodo situado debajo consistente en una capa de mercurio. Ambos electrodos estaban situados en una célula, de 15 a 25 mL, en la que se colocaba la disolución problema que iba a ser sometida a electrólisis mediante un potencial variable entre 0 y 2,5 V y midiendo con galvanómetro una intensidad de corriente del orden de microamperios. Así se obtienen, dijo Heyrovsky, las curvas intensidad – voltaje (I-V) de los electrólitos problema, con las que es posible determinar la identidad y la concentración de las especies que reaccionan en el microelectrodo, que es el cátodo: cada gota de Hg expone una superficie limpia en el proceso de transferencia de electrones. En el polarograma I-V el potencial de semionda es constante a distintas concentraciones del electrólito, y la intensidad de la corriente de difusión es directamente proporcional a la concentración. Heyrovsky puso muchos ejemplos de análisis efectuados con el polarógrafo: exhibió un polarograma en el que resolvía siete cationes en disolución acuosa, indicando además que, si el problema lo requería, se podían emplear otros disolventes tales como acetonitrilo, dioxano, alcoholes, ácido acético glacial, ácido sulfúrico, amoniaco líquido y sales fundidas. Aprovechando la gran sensibilidad de la técnica, capaz de detectar especies a concentraciones de 5 micromoles por litro, pudieron analizar suero de la sangre a distintos estados patológicos y detectar diferencias. La conferencia de Heyrovsky fue una exposición del desarrollo que había alcanzado la polarografía.

Calvin y Mitchell: ciclo del carbono y energía bioquímica

Melvin CALVIN (St.Paul, MN, 1911 – Berkeley, CA, 1997) recibió el premio Nobel de Química en 1961 “por su investigación sobre la asimilación del CO2 en las plantas”. Melvin, hijo de emigrantes rusos, se doctoró en 1935 en la Universidad de Minnesota bajo la dirección de George A. Glocker con una tesis sobre la afinidad electrónica de los halógenos. Tras pasar por la Universidad de Manchester (England) donde trabajó con M.Polanyi sobre catálisis en quelatos metálicos, Investigó en la Universidad de California Berkeley con G.N.Lewis (1937) en el comportamiento de las moléculas orgánicas. En su disertación del Nobel, titulada “El ciclo del carbono en la fotosíntesis” empezó diciendo que sus trabajos anteriores le sirvieron para enfrentarse con la reacción de reducción que había sido citada por Emil Fischer hacía ya casi sesenta años:

CO2 + H2O = (CH2O)n +O2 en la clorofila de las plantas verdes y con luz solar.

Calvin empleó C14 como trazador y el alga verde unicelular chlorella. Tenía que llevar a cabo el experimento con rapidez, ya que con el tiempo el C14 podría encontrarse en casi todas las sustancias del tejido del alga. Dispuso las algas en suspensión, con CO2 e iluminación, en un aparato con un tubo de salida que volcaba el material sobre alcohol metílico caliente. En ese tubo inyectaba *CO2 de manera que el carbono radiactivo estuviese sólo 5 segundos operando sobre las algas, que al entrar en contacto con el alcohol morían al instante. Después, las extraía, trituraba y filtraba. En la cromatografía bidimensional en papel obtenía manchas: analizando las manchas radiactivas concluyó que el compuesto marcado era el 3-fosfoglicerato (PG), que se producía a partir de la ribulosa-1,5-difosfato (RDP), según la reacción: RDP + CO2 + H2O = 2 PG. Y el RPD debe formarse constantemente a partir del PG mediante la reacción: PG + 2 H = TP (fosfato de triosa) con la energía aportada por el ATP (adenosin trifosfato). A continuación, TP + TP = RDP + carbohidratos. Esta es, muy resumida, la denominada ‘fase oscura de la fotosíntesis’ o ‘ciclo de Calvin’. Por supuesto, en su conferencia del Nobel, Calvin expuso el impresionante ciclo completo que, por otra parte, puede encontrarse explicado en los buenos libros de bioquímica.

Peter Dennis MITCHELL (Mitcham,UK, 1920 – Bodmin, UK, 1992) recibió el premio Nobel de Química en 1978 “por su contribución a la comprensión de la transferencia de energía en biología mediante la formulación de la teoría quimiosmótica”. Peter, ateo por parte de madre, se implicó en la mejora de la cooperación entre gentes independientes. Se doctoró en Cambridge en 1951 con un estudio sobre el modo de actuar de la penicilina. Entre 1955 y 1963 fue director de química y biología en el Departamento de Zoología de la Universidad de Edimburgo y, en 1964, director de investigación del Glynn Research Lab. Mitchel tituló su lección de aceptación del Nobel “El concepto de cadena respiratoria de David Keilin y sus consecuencias quimiosmóticas”, dejando clara su intención de homenajear al desaparecido descubridor de la importancia de los citocromos como transportadores de electrones en la respiración celular aeróbica. En las plantas y animales el 95% de la energía se guarda y transporta por la molécula ATP (adenosin trifosfato). El ATP se forma en el proceso denominado fosforilación oxidativa, que consiste en la transferencia de electrones desde el NADH (nicotin amido adenin dinucleótido, forma reducida) hasta el O2. La transferencia se produce a lo largo de una cadena de transportadores de electrones: FADH2 (flavin adenin dinucleótido, forma reducida), coenzima Q y los citocromos (proteínas con grupo protético hemo). El ATP, que se genera a partir del ADP (adenosin difosfato) en tres lugares de la cadena, es una especie de depósito de energía capaz de cederla a los sistemas reactivos que lo necesiten. Pero, ¿cómo se construye y rompe el ATP? Los sistemas respiratorios que producen la fosforilación oxidativa están localizados en el interior de las mitocondrias. De acuerdo con la hipótesis quimiosmótica de Mitchell, el proceso se basa en un flujo de electrones y protones a través de las dos membranas mitocondriales de las células. Los transportadores de electrones de la cadena respiratoria están orientados con respecto a las dos caras de la membrana interna mitocondrial. El flujo de electrones conduce a la liberación de protones, los cuales, mediante una reacción de deshidratación, producen un compuesto covalente rico en energía que al romperse hace posible la reacción: ADP + P = ATP + H2O. Todos estos procesos los explicó Mitchell con profusión de diagramas y concluyó diciendo que parecía crecer el consenso a favor de la teoría quimiosmótica.

Sumner, Northrop, Stanley, du Vigneaud y Sanger: enzimas y hormonas, proteínas

James Batcheller SUMNER (Canton, MA, 1887 – Buffalo, NY, 1955) obtuvo la mitad del premio Nobel de Química en 1946 “por su descubrimiento de que las enzimas pueden ser proteínas ”. James era hijo de un gran propietario. Tuvo un accidente de caza a los 17 años de edad y le amputaron el brazo izquierdo (era zurdo) por debajo del codo; a pesar de ello practicó toda clase de deportes, demostrando la tenacidad que le acompañó en su aventura científica. Estudió bioquímica en Harvard y se doctoró en 1914; después profesó en la Universidad de Cornell. En su conferencia del Nobel, que tituló “La naturaleza química de las enzimas”, comenzó recordando que, cuando inició sus investigaciones, la creencia general, encabezada por el prestigioso profesor Willstätter, era que las enzimas no eran ni lípidos, ni carbohidratos ni proteínas. Sumner, sabiendo que las enzimas se encuentran en las células en muy pequeña concentración y que se deterioraban con facilidad al intentar manipularlas, investigó la ureasa, la enzima que rompe la urea en CO2 y NH3. Extrajo ureasa de la canavalia, una planta de la familia de las judías que la contenía en mayor abundancia. En 1926 tuvo éxito al aislar, cristalizar y purificar la ureasa, demostrando ya con facilidad que se trataba de una proteína. Todas las enzimas son proteínas , pero no todas las proteínas son enzimas, dijo Sumner para cerrar su discurso.

John Howard NORTHROP (Yonkers, NY, 1891 – Wickenberg, AZ, 1987) y Wendell Meredith STANLEY (Ridgeville, IN, 1904 – Salamanca, 1971) compartieron la mitad del premio Nobel de Química en 1946 “por su preparación de enzimas y de proteínas de virus en forma pura”.

John H. NORTHROP, huérfano de padre muerto en accidente de laboratorio y criado por su madre, una maestra de botánica que introdujo el estudio de la naturaleza en las escuelas públicas de NY, se doctoró en la Universidad de Columbia en 1915. Tras trabajar muchos años en el Rockefeller Institute, fue profesor de Bacteriología y, después, de Biofísica en la Universidad de California. En su lectura de aceptación del Nobel, titulada “La preparación de enzimas puras y de proteínas de virus” explicó que no hay un método general para la cristalización de estas sustancias, aunque es preferible usar sales neutras concentradas, como son las disoluciones saturadas de sulfato de magnesio a 0ºC. Para controlar la pureza, dijo, se emplea la cristalización fraccionada, el análisis en la ultracentrífuga de Svedberg (que no sirve para proteínas muy inestables) y la electroforesis de Tiselius. Northrop, en 1930, cristalizó la pepsina, una enzima digestiva que rompe las proteínas en las secreciones gástricas. En 1932 cristalizó la tripsina y en 1935 la quimotripsina, ambas enzimas digestivas de las secreciones pancreáticas. Sabiendo que las proteínas se derivan de precursores (por ejemplo, la formación de tripsina a partir de tripsinógeno es una reacción autocatalítica o catalizada por enteroquinasa), Northop aisló y cristalizó también los precursores de las tres enzimas antes señaladas, así como las enzimas carboxipeptidasa, hexoquinasa y ribonucleasa, esta última una nucleoproteína con actividad bacteriófaga.

Wendell M. STANLEY se doctoró en la Universidad de Illinois en 1929 y estuvo en Munich haciendo un trabajo posdoctoral con el profesor Wieland. A la vuelta, investigó en el Rockefeller Institute hasta 1948, cuando se fue a la Universidad de California para ser profesor de Bioquímica y, después, de Virología. En su discurso de aceptación del Nobel, titulado “Aislamiento y propiedades del virus del mosaico del tabaco cristalizado”, describió cómo obtuvo el virus que ataca a las hojas del tabaco y el procedimiento que siguió para cristalizarlo. Mostró varias micrografías del virus: unos objetos con forma de varilla de 15 micrómetros de diámetro y 280 de longitud. Tras las muchas pruebas realizadas, en 1934 concluyó que “el virus del mosaico del tabaco es una proteína, o está muy relacionado con una proteína, que puede ser hidrolizado con pepsina”. Encontró 17 aminoácidos y el 6% de ácido ribonucleico: era una nucleoproteína sin metionina o histidina. En su conferencia, Stanley expuso micrografías electrónicas de otros virus, y aludió al desarrollo del conocimiento: se sabía de los virus de la fiebre amarilla, del dengue, de la poliomielitis, de algunas encefalitis, viruela, sarampión, paperas, gripe, neumonía vírica y resfriado común. Estos en las personas, ya que también hay virus en los animales y en las plantas. Los virus, dijo, se reproducen en la célula y mutan por cambios en los aminoácidos tales como la eliminación, la introducción o la concentración. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó con el virus de la gripe y en la preparación de vacunas contra la enfermedad.

Vincent du VIGNEAUD (Chicago, 1901 – White Plains, NY, 1978) recibió el premio Nobel de Química en 1955 “por su trabajo en compuestos de azufre bioquímicamente importantes, y especialmente por la primera síntesis de una hormona polipeptídica”. Doctor en Medicina en 1927 por la Universidad de Rochester,NY. Trabajó con el farmacólogo J.J.Abel de la John Hopkins, con G.Berger de la Universidad de Edimburgo y visitó la Universidad de Londres. De vuelta a América ingresó en la Universidad de Illinois bajo la dirección del profesor W.C.Rose. En 1932 llegó a ser jefe del Departamento de Bioquímica de la George Washington School of Medecine y en 1938 ocupó los mismos cargos en la Universidad de Cornell. En su conferencia del Nobel, titulada “Ruta de la investigación del azufre: de la insulina a la oxitocina”, ironizó con el énfasis, a todas luces excesivo, puesto en el azufre por la Comisión que le concedió el premio. Relató que empezó a investigar la insulina con W.C.Rose y que con J.J.Abel se dedicó al aislamiento de la cistina, el dímero de dos cisteínas unidas por un puente disulfuro, a partir de la insulina cristalizada. Estos trabajos le llevaron a investigar sobre las hormonas de la pituitaria: la vasopresina, que actúa sobre los músculos de los vasos sanguíneos y causa el aumento de la presión de la sangre, y la oxitocina, el agente principal que origina la contracción del útero y la secreción de la leche. Obtuvo oxitocina de las glándulas de vaca, la hidrolizó y encontró nueve aminoácidos que, colocados en el orden debido, dan la fórmula de la oxitocina: cisteína, tirosina, isoleucina, glutamina, asparagina, cisteína, prolina, leucina y glicina. Los resultados obtenidos con la oxitocina de la pituitaria del cerdo fueron análogos. La vasopresina aislada de las glándulas de vaca demostró que contenía seis aminoácidos iguales a los de la oxitocina y fenilalanina y arginina en vez de leucina e isoleucina. Du Vigneaud y su equipo obtuvieron un nonapéptido intermediario que, por oxidación al aire y tratamiento con Na en NH3 líquido, dio lugar a una oxitocina que tenía igual actividad óptica, la misma movilidad electroforética, idéntico coeficiente de partición y patrón de infrarrojo que la oxitocina natural. No sintetizaron la vasopresina pero consiguieron saber su constitución.

Frederick SANGER (Rendcombe, UK, 1918 – Cambridge, UK, 2013) ganó el premio Nobel de Química 1958 “por su trabajo en la estructura de las proteínas, especialmente con la insulina”. Frederick, hijo de un médico, se doctoró en 1943 en el departamento de bioquímica de Cambridge con una tesis sobre el metabolismo del aminoácido lisina. En su lección del Nobel, titulada “La química de la insulina”, comenzó destacando la importancia que tiene el orden en que están colocados los aminoácidos en la proteína, ya que todas las proteínas contienen más o menos los mismos aminoácidos pero difieren en sus propiedades físicas y biológicas. Sanger fue explicando los pasos que tuvo que dar para elucidar la estructura de la insulina, una hormona pancreática que regula el contenido de azúcar en la sangre y cuyo déficit produce la diabetes. Empezó utilizando el 1,2,4,fluordinitrobenceno (FDNB) que reacciona con los grupos amino libres de una proteína para dar el dinitrofenil (DNP) derivado; en medio alcalino débil no se rompen los enlaces peptídicos:

FDNB + proteína = DNP—proteína + HF , y en medio ácido clorhídrico quedan libres los aminoácidos: DNP—proteína = DNP—aminoácido + aminoácidos.

El DNP—aminoácido se separa por extracción con éter. Con este procedimiento, Sanger fue capaz de ir separando de la cadena los distintos aminoácidos y de identificarlos. Después empleó enzimas proteolíticas (pepsina, tripsina y quimotripsina), más específicas que el ácido, y consiguió deducir la secuencia completa de los 30 aminoácidos de la cadena B, encabezada por la fenilalanina, y la secuencia de los 21 aminoácidos de la cadena A, encabezada por la glicocola. También demostró que las dos cadenas estaban conectadas por dos puentes de disulfuro (—S—S—). Advirtió que no había periodicidad en la colocación de los aminoácidos, que estaban dispuestos al azar pero siempre en el mismo orden. Sanger trabajó con insulina de ganado vacuno, pero comprobó que la cadena B es igual para cerdos, ovejas, caballos y ballenas y que la cadena A variaba en las posiciones de tres aminoácidos, lo que sugería que esas posiciones no eran importantes para el funcionamiento de la hormona, ya que actuaba igual en las cuatro especies. Así acabó Sanger la exposición de ocho años de trabajo.