De Canaán a Israel

En el Neolítico había ciudades.

En Canaán, hace cinco mil años, ciudades amuralladas

entre los imperios de Sumeria y Egipto

poblados por los amorreos procedentes de los desiertos de Arabia

como del desierto llegaron los invasores israelitas

que adoptaron las leyendas de Babilonia, la gran urbe:

la creación, Adán y Eva, el diluvio, el monoteísmo

y de los persas el Bien y el Mal, Dios y Satán, ángeles y demonios.

Llegaría el Mesías de la casa de David

para impulsar el judaísmo en Judea, ya no Judá,

con su Dios único en el universo.

Los griegos vencen a los persas en Maratón

los macedonios mandan en Grecia

y Alejandro en el mundo

(¿Dónde está China?) (¿Dónde el Norte?)

Sus generales fragmentaron el imperio.

Los fenicios cartagineses son los amos del Mediterráneo occidental

y con los romanos se enredan en las guerras púnicas

para victorias y derrota de Aníbal Barca

con Cartago arrasado.

Judea independiente

con sus sacerdotes saduceos de ritos ancestrales

con sus fariseos esperando al Mesías de vida eterna

con sus independentistas zelotes y sus sicarios terroristas

cae en brazos de los romanos

que nombran rey bajo dominio a Herodes el loco

asesino de sus propios hijos salvo cuatro llamados Herodes

de los que el apellidado Antipas ejecutó al Bautista.

Jesús de Nazaret, un pobre harapiento

de figura desvirtuada por el arte reverente

fue traicionado por el sicario Iscariote.

Pablo de Tarso, el manipulador de la doctrina

adoptó del mitraísmo y del judaísmo rezos y ritos

pero no amplificó la doctrina de Jesús:

un reino en el que no existían propiedad ni privilegios

un dios que moría y resucitaba

como Osiris.

Vespasiano redujo a los zelotes

su hijo Tito destruyó el Templo

¿Para siempre?

(Ahora se llaman Israel y lo pretenden todo a sangre y fuego).

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